{"id":23438,"date":"2022-09-09T06:00:00","date_gmt":"2022-09-09T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=23438"},"modified":"2022-09-07T10:55:52","modified_gmt":"2022-09-07T09:55:52","slug":"sobre-el-sentido-y-valor-de-la-vejez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/sobre-el-sentido-y-valor-de-la-vejez\/","title":{"rendered":"Sobre el sentido y valor de la vejez"},"content":{"rendered":"<p>En estas catequesis, el Papa presenta la ancianidad como don que importa proteger y educar, para que sepamos acogerlo y cuidarlo, de modo que brille la misi\u00f3n humana y cristiana de los ancianos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La ancianidad como don y bendici\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 situando la vejez en el marco unitario de las edades de la vida protagonistas. Hoy los ancianos son m\u00e1s numerosos que en otras \u00e9pocas de la historia, y a la vez tienen un mayor riesgo de ser descartados, ya desde el siglo pasado: <em>\u201cLa exaltaci\u00f3n de la juventud como \u00fanica edad digna de encarnar el ideal humano, combinada con el desprecio de la vejez vista como fragilidad, degradaci\u00f3n o invalidez, fue la marca dominante de los totalitarismos del siglo XX\u201d<\/em> (Audiencia general, 23-II-2022). Hoy, en la cultura dominante, los ancianos son poco valorados, en su calidad espiritual, su sentido comunitario, su madurez y sabidur\u00eda. Y esto, a los ojos del Papa, implica un <em>\u201cvac\u00edo de pensamiento, imaginaci\u00f3n, creatividad\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCon estas catequesis sobre la vejez\u201d<\/em> \u2013declaraba\u2013 <em>\u201cquisiera animar a todos a invertir pensamientos y afectos en los dones que ella trae consigo y para las otras edades de la vida\u201d<\/em> (ibid.) Los ancianos son como las ra\u00edces del \u00e1rbol: el jugo, si no llega ese \u201cgoteo\u201d \u2013por as\u00ed decirlo\u2013 desde las ra\u00edces, no se dar\u00e1n las flores ni los frutos (cfr. ibid).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Oportunidad para hacer un mundo m\u00e1s humano<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La Biblia muestra que la maduraci\u00f3n humana y su calidad espiritual requiere un largo tiempo de iniciaci\u00f3n, de apoyo entre las generaciones, de transmisi\u00f3n de experiencias, como una larga \u201cfermentaci\u00f3n\u201d, de un di\u00e1logo entre los abuelos y los ni\u00f1os, que marcan los extremos de las edades. Pero <em>\u201cla ciudad moderna tiende a ser hostil con los ancianos (y no por casualidad tambi\u00e9n lo es con los ni\u00f1os)\u201d<\/em> (Audiencia general<em>, <\/em>2-III-2022). Por eso, sin el di\u00e1logo entre generaciones tenemos <em>\u201cuna sociedad est\u00e9ril, sin futuro, una sociedad que no mira al horizonte, sino que se mira a s\u00ed misma\u201d<\/em> (ibid).<\/p>\n\n\n\n<p>La vejez, pondera Francisco, puede salvar al mundo, porque se adelanta al d\u00eda de la destrucci\u00f3n. Recu\u00e9rdese la historia de No\u00e9 y el diluvio, y las consideraciones de Jes\u00fas (cfr. Lc 17, 26-27). Eso nos puede suceder a nosotros sin que nos salven los robots. Jes\u00fas advierte que, si no nos preocupamos m\u00e1s que de comer y beber, y no de las cuestiones fundamentales de nuestra vida \u2013la calidad espiritual, el cuidado de la casa com\u00fan, la justicia y el amor\u2013, podemos acostumbrarnos a la corrupci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso Francisco les dice a los ancianos: <em>\u201cTen\u00e9is la responsabilidad de denunciar la corrupci\u00f3n humana en la que vivimos y en la que contin\u00faa esa forma de vida del relativismo, totalmente relativa, como si todo fuera l\u00edcito. Adelante. El mundo precisa, necesita j\u00f3venes fuertes, que salgan adelante, y viejos sabios\u201d<\/em> (ibid).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cMemoria\u201d y \u201ctestimonio\u201d de fidelidad vivida&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa se fija tambi\u00e9n en el llamado \u201cC\u00e1ntico de Mois\u00e9s\u201d, que es como el testamento espiritual del que fue gu\u00eda del Pueblo elegido (cfr. Dt 32 ss). Una bella confesi\u00f3n de fe, que transmite, como valiosa herencia, la memoria de la fidelidad de Dios hacia su Pueblo. Tambi\u00e9n nuestros ancianos pueden llegar a esa lucidez, a esa sabidur\u00eda que proviene de los a\u00f1os bien aprovechados; y por tanto esa capacidad para entregar (\u201ctradici\u00f3n\u201d) el sentido de la historia transcurrida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEn nuestra cultura\u201d<\/em> \u2013observa Francisco\u2013, <em>\u201ctan \u2018pol\u00edticamente correcta\u2019, este camino resulta obstaculizado de varias formas: en la familia, en la sociedad, en la misma comunidad cristiana. Hay quien propone incluso abolir la ense\u00f1anza de la historia, como una informaci\u00f3n superflua sobre mundos que ya no son actuales, que quita recursos al conocimiento del presente. \u00a1C\u00f3mo si hubi\u00e9ramos nacido ayer!\u201d<\/em> (Audiencia general<em>,<\/em> 23-III-2022)<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso se\u00f1ala el Papa: <em>\u201cSer\u00eda bonito que en los planes de catequesis existiera desde el principio tambi\u00e9n la costumbre de escuchar, de la experiencia vivida de los ancianos\u201d<\/em>; as\u00ed entran ellos en la \u201ctierra prometida\u201d (la vida de la fe) que Dios prepara para cada generaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Proteger a los ancianos, educar en el cuidado de la ancianidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Dice Francisco que corresponde a la sociedad educar a todos en el honor debido a los ancianos (cfr. Audiencia general 20-IV-2022). La Biblia condensa ese deber cuando manda \u201chonrar padre y madre\u201d, sugiriendo una interpretaci\u00f3n m\u00e1s amplia. Pero con frecuencia faltamos a ese deber. <em>\u201cEl honor falta cuando el exceso de confianza, en vez de manifestarse como delicadeza y cari\u00f1o, ternura y respeto, se convierte en rudeza y prevaricaci\u00f3n. Cuando la debilidad es reprochada, e incluso castigada, como si fuera una falta. Cuando el desconcierto y la confusi\u00f3n se convierten en ocasi\u00f3n para la burla y la agresi\u00f3n\u201d<\/em> (ibid).<\/p>\n\n\n\n<p>Esto \u2013advierte el sucesor de Pedro\u2013 abre el camino, en la sociedad, a excesos inimaginables.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El puente entre los j\u00f3venes y los ancianos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa ha insistido en que se fomente la \u201calianza entre las generaciones\u201d, para abrir el futuro (cfr. Audiencia general, 27-IV-2022). Se apoya en el libro de Rut, que considera complementario al Cantar de los Cantares a la hora de explicar el valor del amor nupcial, en cuanto que celebra el poder, la poes\u00eda y la fuerza del amor, que se pueden encontrar en los lazos de familia y parentesco.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomando pie de otro relato b\u00edblico, el del anciano Eleazar (cfr. 2 M, 18 ss.), Francisco explica c\u00f3mo la fidelidad de la vejez muestra el \u201chonor\u201d que debemos a la fe, y que le damos cuando la vivimos hasta el final, tambi\u00e9n cuando hay que ir a contracorriente (cfr. Audiencia general, 4-V-2022).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Oponi\u00e9ndose a la postura gn\u00f3stica (una fe puramente te\u00f3rica y espiritualista, que no se \u201cmancha\u201d con la vida ni influye en la sociedad), declara Francisco que <em>\u201cla pr\u00e1ctica de la fe no es el s\u00edmbolo de nuestra debilidad, sino el signo de su fortaleza\u201d<\/em> (ibid.).<\/p>\n\n\n\n<p>Y por eso: <em>\u201cDemostraremos, con toda humildad y firmeza, precisamente en nuestra vejez, que creer no es algo \u2018para viejos\u2019, sino algo vital. Creer en el Esp\u00edritu Santo, que hace nuevas todas las cosas, y con mucho gusto nos ayudar\u00e1\u201d<\/em>. La fe vivida es herencia de la ancianidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La generosidad de los ancianos es fruto y garant\u00eda de una juventud admirable<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>De la figura b\u00edblica de Judit \u2013hero\u00edna que salva a su pueblo por la fuerza y la valent\u00eda de su amor\u2013, Francisco extrae otras lecciones importantes (cfr. Audiencia general, 11-V-2022).<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLos peque\u00f1os aprenden la fuerza de la ternura y el respeto por la fragilidad: lecciones insustituibles, que con los abuelos son m\u00e1s f\u00e1ciles de impartir y de recibir. Los abuelos, por su parte, aprenden que la ternura y la fragilidad no son solo signos de la decadencia: para los j\u00f3venes, son pasajes que hacen humano el futuro\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El libro de Job ense\u00f1a que la ancianidad puede superar las pruebas \u2013la pandemia, las enfermedades, las guerras\u2013 con la fe, y as\u00ed abrir la esperanza para todos (cfr. Audiencia general<em>,<\/em> 18-V-2022). Ante las serias pruebas que Dios permite, y el aparente \u201csilencio\u201d de Dios, Job no se arredra y manifiesta la fe: <em>\u201cS\u00e9 que mi redentor vive y que al fin se alzar\u00e1 sobre el polvo: despu\u00e9s que me arranquen la piel, ya sin carne, ver\u00e9 a Dios. Yo mismo lo ver\u00e9, y no otro; mis propios ojos lo ver\u00e1n\u201d<\/em> (19, 25-27).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Amor a la justicia, oraci\u00f3n y \u201cmagisterio de la fragilidad\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n el Papa acude al libro del Eclesiast\u00e9s o Coh\u00e9let. Ah\u00ed se ense\u00f1a a superar el desencanto que viene con la vejez (<em>\u201ctodo es vanidad\u201d<\/em>), con la pasi\u00f3n por la justicia; y eso es signo de fe, de esperanza y de amor (cfr. Audiencia general<em>, <\/em>25-V-2022). En lugar del cinismo y de la tibieza (acedia), que a\u00fanan el conocimiento y la irresponsabilidad, una ancianidad lograda se vuelve ant\u00eddoto contra la decepci\u00f3n, el escepticismo y el des\u00e1nimo paralizante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto requiere la oraci\u00f3n. Tomando pie del salmo 71, Francisco apunta algunas caracter\u00edsticas que ha de tener la oraci\u00f3n en la ancianidad. <em>\u201cTodos estamos tentados de ocultar nuestra vulnerabilidad, de ocultar nuestra enfermedad, nuestra edad y nuestra vejez, porque tememos que sean el preludio de nuestra p\u00e9rdida de dignidad\u201d <\/em>(Audiencia general<em>,<\/em> 1-VI-2022).<\/p>\n\n\n\n<p>El anciano redescubre la oraci\u00f3n y da testimonio de su fuerza. <em>\u201cLos ancianos, por su debilidad, pueden ense\u00f1ar a los que viven otras edades de la vida que todos necesitamos abandonarnos en el Se\u00f1or, para invocar su ayuda. En ese sentido, todos tenemos que aprender de la vejez: s\u00ed, hay un don en ser viejo entendido como abandonarse al cuidado de los dem\u00e1s, comenzando por el mismo Dios\u201d<\/em> (Ibid).<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed surge un <em>\u201cmagisterio de la fragilidad\u201d<\/em>: no esconder las debilidades de la vejez es una lecci\u00f3n de los ancianos para todos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La misi\u00f3n humana y cristiana de los ancianos&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el evangelio de san Juan, Nicodemo le pregunta a Jes\u00fas: <em>\u201c\u00bfC\u00f3mo puede uno nacer siendo ya viejo?\u201d<\/em> (Jn 3,4). Y Jes\u00fas le explica que la vejez es oportunidad para renacer espiritualmente y aportar un mensaje de futuro, misericordia y sabidur\u00eda (cfr. Audiencia general, 8-VI-2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, dice el Papa, <em>\u201cla vejez es un tiempo especial para disolver el futuro de la ilusi\u00f3n tecnocr\u00e1tica de la supervivencia biol\u00f3gica y rob\u00f3tica, pero sobre todo porque se abre a la ternura del vientre creador y generador de Dios\u201d<\/em> (ibid.).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed ense\u00f1a: <em>\u201cLos viejos son los mensajeros del futuro, los viejos son los mensajeros de la ternura, los viejos son los mensajeros de la sabidur\u00eda de una vida vivida\u201d<\/em> (ibid.).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Escuela de aceptaci\u00f3n y de servicio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A partir del relato de la sanaci\u00f3n de la suegra de Sim\u00f3n (cfr. Mc 1, 29-31), considera Francisco: <em>\u201cCuando eres anciano, ya no mandas sobre tu cuerpo. Es necesario aprender a aceptar los propios l\u00edmites, lo que ya no podemos hacer\u201d<\/em> (cfr<em>. <\/em>Audiencia general 15-VI-2022: <em>\u201cTambi\u00e9n yo tengo que ir ahora con bast\u00f3n\u201d<\/em>).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La suegra de Pedro <em>\u201cse levant\u00f3 y se puso a servirles\u201d. <\/em>Dice el Papa: <em>\u201cLos ancianos que conservan la disposici\u00f3n para la sanaci\u00f3n, el consuelo, la intercesi\u00f3n por sus hermanos y hermanas \u2014sean disc\u00edpulos, sean centuriones, personas perturbadas por esp\u00edritus malignos, personas descartadas\u2026\u2014, son quiz\u00e1 el testimonio m\u00e1s elevado de pureza de esa gratitud que acompa\u00f1a la fe\u201d<\/em>. Todo ello, observa, no es exclusivo de las mujeres. Pero las mujeres pueden ense\u00f1ar a los hombres sobre la gratitud y la ternura de la fe, que a veces a ellos les cuesta m\u00e1s comprender.<\/p>\n\n\n\n<p>En el di\u00e1logo entre Jes\u00fas resucitado y Pedro al final del evangelio de Juan (21, 15-23, cfr. Audiencia general 22-VI-2022), Francisco encuentra tambi\u00e9n fundamento para aconsejar a los ancianos:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDebes ser testigo de Jes\u00fas incluso en la debilidad, en la enfermedad y en la muerte\u201d<\/em>. M\u00e1s a\u00fan, el Se\u00f1or nos habla siempre seg\u00fan la edad que tengamos. Y nuestro seguimiento deber\u00e1 aprender a dejarse instruir y moldear por nuestra propia fragilidad, nuestra impotencia, la dependencia de los dem\u00e1s, incluso en el vestir, en el andar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida espiritual es la que nos da esa fortaleza y sabidur\u00eda para <em>saber despedirse <\/em>con una sonrisa: <em>\u201cUna despedida alegre: he vivido mi vida, he conservado mi fe\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A los dem\u00e1s, especialmente a los j\u00f3venes, corresponde ayudar a los mayores a vivir y expresar esa sabidur\u00eda, y saber recibir recibirla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tiempo de testimoniar la vida que ya no muere<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En esa misma l\u00ednea, ya cerca del final de las catequesis, el Papa invita a releer la despedida de Jes\u00fas (cfr. Jn 14): <em>\u201cCuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendr\u00e9 y os llevar\u00e9 junto a m\u00ed, para que, donde yo estoy, est\u00e9is tambi\u00e9n vosotros\u201d<\/em> (14, 3).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Afirma el sucesor de Pedro: <em>\u201cEl tiempo de la vida en la tierra es la gracia de ese paso. La presunci\u00f3n de detener el tiempo \u2013querer la eterna juventud, el bienestar ilimitado, el poder absoluto\u2013 no s\u00f3lo es imposible, es delirante\u201d<\/em> (cfr. Audiencia general, 10-VIII-2022).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed abajo la vida es iniciaci\u00f3n, imperfecci\u00f3n camino de la vida m\u00e1s plena. Y aprovecha Francisco para decir que, a nuestra predicaci\u00f3n, donde abunda la bienaventuranza, la luz y el amor, <em>\u201cquiz\u00e1 le falta un poco de vida\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En conexi\u00f3n con esto se sit\u00faa la original catequesis del Papa sobre el <em>\u201canciano de cabellos blancos\u201d<\/em> que aparece en el libro de Daniel (7, 9; cfr. Audiencia general, 17-VIII-2022). As\u00ed se suele representar a Dios Padre. Pero esto \u2013observa Francisco\u2013 <em>\u201cno es un s\u00edmbolo tonto\u201d<\/em> que habr\u00eda que desmitificar. Es s\u00edmbolo de una existencia eterna, de la eternidad de Dios, siempre antigua y siempre nueva, con su fuerza y su cercan\u00eda; <em>\u201cporque Dios siempre nos sorprende con su novedad, siempre sale a nuestro encuentro, cada d\u00eda de manera especial, para ese momento, para nosotros\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco puso el broche de oro a sus catequesis sobre la vejez contemplando el misterio de la asunci\u00f3n de la Virgen (cfr. Audiencia general, 24-VIII-2022). En Occidente \u2013recordaba\u2013 la contemplamos elevada a lo alto, envuelta en luz gloriosa; en Oriente se la representa acostada, dormida, rodeada de los Ap\u00f3stoles en oraci\u00f3n, mientras el Resucitado la lleva en sus manos como a una ni\u00f1a. El Papa indica que deber\u00eda subrayarse la conexi\u00f3n de la asunci\u00f3n de la Virgen con la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, a la que est\u00e1 vinculada la nuestra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda nos antecede en su asunci\u00f3n al cielo, tambi\u00e9n como figura de la Iglesia, que eso ser\u00e1 al final: la extensi\u00f3n del cuerpo resucitado de Cristo, hecha familia. Jes\u00fas habla de eso \u2013de la vida plena que nos espera en el Reino de los cielos\u2013 con diversas im\u00e1genes: el banquete de bodas, la fiesta con los amigos, la rica cosecha, el fruto que viene, no sin dolor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De todo ello y para el bien de los dem\u00e1s \u2013propone el Francisco incluy\u00e9ndose en el grupo\u2013 hemos de ser los ancianos semilla, luz, y tambi\u00e9n inquietud; de esa plenitud de vida que nos espera. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estas catequesis, el Papa presenta la ancianidad como don que importa proteger y educar, para que sepamos acogerlo y cuidarlo, de modo que brille la misi\u00f3n humana y cristiana de los ancianos. La ancianidad como don y bendici\u00f3n Comenz\u00f3 situando la vejez en el marco unitario de las edades de la vida protagonistas. 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