{"id":2319,"date":"2017-03-08T14:23:55","date_gmt":"2017-03-08T13:23:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=2319"},"modified":"2025-05-13T11:10:08","modified_gmt":"2025-05-13T09:10:08","slug":"la-la-posverdad-la-posveracidad-la-charlataneria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-la-posverdad-la-posveracidad-la-charlataneria\/","title":{"rendered":"La era de la posverdad, la posveracidad y la charlataner\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>&#8211; <strong>Mart\u00edn Montoya Camacho<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o que ha concluido hace pocas semanas ha sido catalogado por muchos periodistas y analistas pol\u00edticos como el a\u00f1o de la <em>posverdad<\/em>. \u00c9ste termino es la traducci\u00f3n de <em>post-truth<\/em> elegida en noviembre como palabra del a\u00f1o 2016 por <em>Oxford Dictionaries<\/em>. Su significado se refiere a algo que denota unas circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes, en la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, que la apelaci\u00f3n a las emociones y creencias personales. Bajo estos t\u00e9rminos, quien desee influir en la opini\u00f3n p\u00fablica deber\u00e1 concentrar sus esfuerzos en la elaboraci\u00f3n de discursos f\u00e1ciles de aceptar, insistir en lo que puede satisfacer los sentimientos y creencias de su audiencia, m\u00e1s que en los hechos reales.  La introducci\u00f3n de esta palabra en el diccionario de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Oxford\">Oxford <\/a>se debe su gran uso p\u00fablico durante los procesos democr\u00e1ticos que dieron lugar al <em>Brexit<\/em>, y las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Su admisi\u00f3n en el citado diccionario posverdad miles de art\u00edculos en varios idiomas en los medios period\u00edsticos, especialmente en Internet, provocando un nuevo incremento de sus estad\u00edsticas. As\u00ed, al poco tiempo, la <em>Sociedad de la Lengua Alemana<\/em> declar\u00f3 que <em>postfaktisch<\/em> ser\u00eda elegida como la palabra del a\u00f1o 2016. Y en espa\u00f1ol, la <em>Fund\u00e9u BBVA<\/em> nomin\u00f3 la palabra <em>posverdad <\/em>para un galard\u00f3n similar.<\/p>\n\n\n\n<p>En los meses pasados se ha identificaci\u00f3n la <em>posverdad <\/em>con la mentira. Se ha concluido, en muchos medios, que la <em>posverdad<\/em> no es nueva, las mentiras han existido siempre y, por tanto, nos encontramos frente a un neologismo fruto del capricho. Entonces, \u00bfdebemos tomarnos en serio esta palabra? Me parece que esta apreciaci\u00f3n puede ser apresurada, y que la normalizaci\u00f3n del t\u00e9rmino <em>posverdad<\/em> merece un an\u00e1lisis m\u00e1s fino, aunque sea por el simple hecho de su gran influencia. El estudio propio de esta cuesti\u00f3n desborda sin duda estas l\u00edneas, por lo que s\u00f3lo puedo limitarme a hacer algunas observaciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo surge esta era?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La palabra <em>posverdad<\/em> fue utilizada por primera vez en la prensa norteamericana en 1992, en un art\u00edculo de Steve Tesich para la revista <em>The Nation<\/em>. Tesich, al escribir sobre los esc\u00e1ndalos de Watergate y la Guerra de Irak, indic\u00f3 que ya en ese momento hab\u00edamos aceptado vivir en una era&nbsp;de la <em>posverdad<\/em>, en la que se miente sin discriminaci\u00f3n y se ocultan los hechos. Sin embargo, fue en el libro <em>The Post-Truth Era<\/em> (2004) de Ralph Keyes que el t\u00e9rmino encontr\u00f3 un cierto desarrollo conceptual.<\/p>\n\n\n\n<p>Keyes indic\u00f3 en su momento que vivimos en la \u00e9poca de la <em>posverdad<\/em> porque su credo se ha asentado entre nosotros: la manipulaci\u00f3n creativa puede llevarnos m\u00e1s all\u00e1 del reino de la mera exactitud hacia un reino de la narrativa de la verdad. La informaci\u00f3n embellecida se presenta como verdadera en su esp\u00edritu, y m\u00e1s verdad que la misma verdad. La definici\u00f3n de Keyes ofrece una cierta clave para comprender los hechos ocurridos en los meses pasados. Volveremos a ella en breve. Pero antes debemos preguntarnos \u00bfc\u00f3mo lleg\u00f3 hasta nosotros esta era de la <em>posverdad<\/em>?<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender c\u00f3mo es posible que nos encontremos en una \u00e9poca como \u00e9sta hay que tener en cuenta algunos factores de los medios de comunicaci\u00f3n por los que se ha propagado. Pare empezar, la era de la <em>posverdad<\/em> hace referencia a la proliferaci\u00f3n de noticias falsas por Internet, a comentarios insultantes que rozan la difamaci\u00f3n volcados todos los d\u00edas en las plataformas de comunicaci\u00f3n <em>on line<\/em>, y al descr\u00e9dito de las instituciones a trav\u00e9s de comentarios \u2013muchas veces an\u00f3nimos\u2013 en esos mismos medios.<\/p>\n\n\n\n<p>La directora de <em>The Guardian<\/em>, Katharine Viner, en su art\u00edculo \u201cHow technology disrupted the truth\u201d, indic\u00f3 que detr\u00e1s de todo esto est\u00e1 la intencionada tergiversaci\u00f3n de los hechos de algunos medios digitales que abogan por una determinada postura social y pol\u00edtica. Pero, junto con lo anterior, se encuentran tambi\u00e9n los esfuerzos de este tipo de medios para atraer visitantes hacia sus plataformas, sin m\u00e1s intenci\u00f3n que mantener un negocio que vende lo que el p\u00fablico desea encontrar. Viner explica que esto es posible por los algoritmos que alimentan las fuentes de noticias de buscadores como los de Facebook, o Google, que est\u00e1n dise\u00f1ados para ofrecer al p\u00fablico lo que \u00e9ste quiere. Para la directora de <em>The Guardian<\/em> esto significa que la versi\u00f3n del mundo que encontramos cada d\u00eda al ingresar a trav\u00e9s de nuestros perfiles personales, o en las b\u00fasquedas que hacemos en Google, ha sido invisiblemente filtrada para reforzar nuestras propias creencias.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Consumo de informaci\u00f3n al alza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Se trata, por tanto, de un esfuerzo por amoldar los medios de informaci\u00f3n, y los contenidos, al gusto de los usuarios. Siguiendo la definici\u00f3n de Keyes, podemos decir se nos muestra una verdad embellecida y configurada a nuestro gusto, algo que aceptamos como m\u00e1s verdadero que la propia verdad de los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unos a\u00f1os nos sorprend\u00eda encontrar, en una web cualquiera, anuncios para la compra de productos que hab\u00edamos visto en Amazon, tan s\u00f3lo unas horas antes. Hoy esto es algo usual. <\/p>\n\n\n\n<p>Parece que en nuestros d\u00edas, la estrategia que se aplica a la venta de productos por Internet se utiliza tambi\u00e9n para el caso de las noticias que deseamos consumir. Esto no puede extra\u00f1arnos. <\/p>\n\n\n\n<p>El informe del <em>Pew Research Center<\/em> revel\u00f3 hace unos meses que la mitad de los norteamericanos entre dieciocho y treinta a\u00f1os consume noticias a trav\u00e9s de las plataformas de Internet, y que esta tendencia es creciente. Por tanto, el mercado de consumo de informaci\u00f3n no dejar\u00e1 de ir en alza, y la estrategia de darle al cliente lo que desea es un modo de alcanzar su fidelidad. Es cierto que la compra de noticias en este tipo de medios no es abundante, pero es ah\u00ed donde se ofrece la m\u00e1xima posibilidad de influir en el futuro p\u00fablico consumidor.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior significa que, por parte de las plataformas electr\u00f3nicas, cada vez ser\u00e1 menos probable que encontremos informaci\u00f3n que nos desaf\u00ede, que ampl\u00ede nuestra cosmovisi\u00f3n, o que encontremos hechos que refuten la informaci\u00f3n falsa que personas de nuestro entorno hayan compartido. <\/p>\n\n\n\n<p>Incluso para una red social tan flexible como Twitter este puede ser el caso, debido al constante anuncio de los tweets que m\u00e1s gustan a las personas que cada uno sigue. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, ser\u00eda absurdo imputar toda la culpa de caer en la era de la <em>posverdad<\/em> a los medios de comunicaci\u00f3n y sus estrategias para transmitir informaci\u00f3n. Est\u00e1 claro que \u00e9sta debe atribuirse a las personas que &nbsp;mienten, tergiversado la verdad de los hechos. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero parece que tambi\u00e9n es importante examinar, aunque sea brevemente, una actitud que se puede dar en los usuarios o consumidores, y que nos compete directamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Posveracidad y desconfianza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ralph Keyes indic\u00f3, en <em>The Post-Truth Era<\/em>, que la consecuencia inmediata de la <em>posverdad<\/em> es la <em>posveracidad<\/em>. Esto es, una desconfianza frente a los discursos p\u00fablicos pero no por su contenido que puede ser cierto, e incluso cient\u00edficamente demostrado. La desconfianza que genera la <em>posverdad<\/em> se fundamenta en que el mensaje puede servir a un fin oculto, no deseado por la audiencia. \u00bfRefleja esta idea algo real sobre nuestra sociedad y el modo como nos conducimos en ella? Parece que la <em>posveracidad<\/em> s\u00f3lo puede surgir en momentos como el que vivimos actualmente, en que existe una actitud de descr\u00e9dito hacia los discursos p\u00fablicos porque esperamos, despu\u00e9s de todo lo revelado en los meses pasados, que tal informaci\u00f3n no transmita toda la verdad. Podr\u00edamos pensar que debemos evitar el dramatismo, puesto que seguimos consumiendo noticias, y \u00e9stas a\u00fan siguen transmitiendo muchas verdades. Sin embargo, grandes sectores de la sociedad creen que la verdad ha perdido valor, que ha sido derribada y yace en el suelo herida de muerte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La cuesti\u00f3n de la <em>posverdad<\/em> <\/h2>\n\n\n\n<p>Pensar que la verdad puede ser asesinada puede dejarnos perplejos, pero esto ha venido ocurriendo para el caso de su valor en la sociedad. Por este motivo la cuesti\u00f3n de la <em>posverdad<\/em> no es superflua. Para Keyes el problema radical es que podemos vivir gobernados por ella, y participar activamente en su din\u00e1mica sin darnos cuenta. Esto se dar\u00eda a trav\u00e9s de una actitud derivada de la justificaci\u00f3n de nuestras propias mentiras, y por acostumbrarnos a vivir en un ambiente en el que se discrimina la verdad en funci\u00f3n de los intereses personales. <\/p>\n\n\n\n<p>Esto puede ocurrir cuando no reflexionamos sobre las fuentes de las noticias que consumimos o, en una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de las circunstancias, cuando apartamos la mirada ante aquellos puntos de vista que nos desagradan. <\/p>\n\n\n\n<p>A veces, huimos de todo esto sin detenernos a pensar en c\u00f3mo se pueden ver las cosas desde otra perspectiva, simplemente porque no queremos ser enga\u00f1ados, como si todo lo que no coincidiera con nuestras ideas pudiese catalogarse de propaganda enga\u00f1osa.<\/p>\n\n\n\n<p>Jason Stanley, en su libro \u201cHow Propaganda Works\u201d (2015), explica que cierto tipo de propaganda autoritaria puede destruir los principios de la confianza en la sociedad, minando as\u00ed la democracia. Pero tambi\u00e9n es verdad que no todo uso del lenguaje que altera la realidad es una mentira. Siempre hay algo de verdad. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero, para abordarla, es importante tener capacidad cr\u00edtica y la actitud de acercarnos a ella no con desconfianza, sino con un esp\u00edritu libre que se refuerza con el estudio cuidadoso de la realidad. Aun cuando la era de la <em>posverdad<\/em> haya llegado a nuestro tiempo con cierta fuerza, la \u00faltima palabra la tienen los usuarios o consumidores, personas libres que pueden decidir restablecer el valor de la verdad. Esto significa evitar la mentira, propia y ajena, evitando acostumbrarse a vivir en circunstancias donde la falsedad es algo usual. Dejar de lado cualquier modo, por sutil que sea, de faltar a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Charlataner\u00eda superficial<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En una entrevista que concedi\u00f3 al semanario cat\u00f3lico belga <em>Tertio<\/em>, el Papa Francisco hizo referencia a varias de estas cuestiones. Especialmente conden\u00f3 el mal que pueden provocar los medios de comunicaci\u00f3n que caen en la difamaci\u00f3n al publicar noticias falsas. Con su modo directo de hablar, el Santo Padre explic\u00f3 que la desinformaci\u00f3n de los medios es un mal terrible, a\u00fan cuando lo que se dijese fuese cierto, puesto que el gran p\u00fablico tiende al consumo indiscriminado de esta desinformaci\u00f3n. De este modo, explic\u00f3, se puede hacer mucho da\u00f1o, y asimil\u00f3 esta tendencia de consumir falsedades, y medias verdades, a la coprofagia.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras del Papa no son anecd\u00f3ticas y tienen un calado m\u00e1s profundo del que se puede observar a simple vista. Esto se aprecia mejor si comparamos la coprofagia con el t\u00e9rmino que se usa en ingl\u00e9s para designar uno de los modos m\u00e1s sutiles de tergiversaci\u00f3n de la verdad, el <em>bullshit<\/em>. Este t\u00e9rmino se ha traducido recientemente al espa\u00f1ol como <em>charlataner\u00eda<\/em> en la obra del fil\u00f3sofo norteamericano Harry Frankfurt. \u00c9ste indic\u00f3, en su libro <em>Sobre la charlataner\u00eda<\/em> (2013), que \u00e9sta es menos intencionada de lo que podemos pensar. Cuando mentimos nos concentramos para hacerlo, pero la <em>charlataner\u00eda<\/em> no requiere esfuerzo porque es inadvertidamente espont\u00e1nea: simplemente se descuida la presentaci\u00f3n de los hechos. El charlat\u00e1n mantiene clara la distinci\u00f3n entre lo verdadero y lo falso pero, como anda despreocupado por el valor de la verdad, puede usar un hecho para defender una postura y su contraria.<\/p>\n\n\n\n<p>El charlat\u00e1n no tiene intenci\u00f3n de tergiversar la realidad, sino que carece de intenciones con respecto a ella. Su intenci\u00f3n se centra exclusivamente en s\u00ed mismo, en la superficialidad de sus proyectos o, como determinados medios o usuarios, en su propia propaganda. La mentira ha acaparado desde siempre nuestra atenci\u00f3n. Esto es comprensible. El acto de mentir presenta una malicia que nos repele. Para decir una mentira hay que tener la intenci\u00f3n de decirla. No es un simple descuido, hay que trabajarla. Para el mentiroso la verdad tiene un valor en funci\u00f3n de sus propios fines, de ah\u00ed su inter\u00e9s por manipularla. Pero el charlat\u00e1n no la cuida, y con esa actitud puede hacer mucho da\u00f1o, tal como ocurre en esta era de la <em>posverdad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Frankfurt indica que la <em>charlataner\u00eda<\/em> es contagiosa. Algo de esto se puede haber extendido a nosotros como consumidores de informaci\u00f3n cuando no prestamos atenci\u00f3n a las noticias que podemos propagar por las redes sociales. <\/p>\n\n\n\n<p>Ante esto, no estamos eximidos de responsabilidad por participar, de alg\u00fan forma, en actos difamatorios, a\u00fan cuando nos parezca que lo que hacemos no es significativo, o consideremos que lo transmitido es cierto. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando esto ocurre, es porque hemos dejado de considerar que el lenguaje no es s\u00f3lo veh\u00edculo de hechos, cifras, estrategias, demostraciones y refutaciones, sino tambi\u00e9n portador de valores. <\/p>\n\n\n\n<p>Es importante tener en cuenta que el conocimiento de lo verdadero y lo falso, a\u00fan siendo muy importante, no define suficientemente lo que se necesita para hacer justicia a los dem\u00e1s, y para actuar con verdadera caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura del charlat\u00e1n, est\u00e9 encarnada en alg\u00fan medio que transmite noticias, o en un usuario que las consume y redistribuye, es el m\u00e1ximo contribuyente a la <em>posveracidad<\/em>: potencia la desconfianza y la tensi\u00f3n en la sociedad. Por esto, lo importante es reconocer la relevancia de las cosas a las que se refiere la informaci\u00f3n que manejamos. No todo nos puede dar igual. Reflexionar sobre si respetamos la verdad, evitando manipularla a nuestro antojo, permitir\u00e1 que empecemos a devolverle su valor real.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; Mart\u00edn Montoya Camacho El a\u00f1o que ha concluido hace pocas semanas ha sido catalogado por muchos periodistas y analistas pol\u00edticos como el a\u00f1o de la posverdad. \u00c9ste termino es la traducci\u00f3n de post-truth elegida en noviembre como palabra del a\u00f1o 2016 por Oxford Dictionaries. Su significado se refiere a algo que denota unas circunstancias [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":20833,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[],"class_list":["post-2319","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2319","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2319"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2319\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2319"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2319"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2319"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}