{"id":2303,"date":"2017-03-07T12:41:59","date_gmt":"2017-03-07T11:41:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=2303"},"modified":"2025-09-16T12:15:15","modified_gmt":"2025-09-16T10:15:15","slug":"muchos-todos-elementos-una-catequesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/muchos-todos-elementos-una-catequesis\/","title":{"rendered":"Por muchos &#8211; por todos: Elementos para una catequesis"},"content":{"rendered":"\n<p>Para entender este cambio es \u00fatil considerar la historia reciente del tema. Desde antiguo la expresi\u00f3n latina que usaba la liturgia romana era <em>\u201cpro multis<\/em>\u201d y as\u00ed segu\u00eda apareciendo en el Misal promulgado por Pablo VI tras la reforma del Vaticano II. Pero al verter los textos latinos a las lenguas vern\u00e1culas, la expresi\u00f3n<em> pro multis<\/em> de la consagraci\u00f3n fue traducida, en algunos casos, con un cambio de matiz: \u201cpor todos los hombres\u201d (<em>for all, per tutti, f\u00fcr alle<\/em>&#8230;), con el deseo de expresar el valor universal del sacrificio redentor de Cristo. Esta traducci\u00f3n es la que ahora ha sido objeto de revisi\u00f3n y de cambio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Traducci\u00f3n m\u00e1s precisa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con el paso de los a\u00f1os se ha visto que la opci\u00f3n de traducir <em>\u201cpor todos los hombres\u201d<\/em> no se ajustaba al deseo de la Santa Sede de elaborar las traducciones con una mayor literalidad respecto de los textos originales. Por este motivo, entre otros, la Congregaci\u00f3n para el Culto Divino hizo en julio de 2005 una consulta a los presidentes de las conferencias episcopales acerca de la traducci\u00f3n del <em>\u201cpro multis\u201d<\/em> en la f\u00f3rmula de consagraci\u00f3n de la Sangre de Cristo en las distintas lenguas. Fruto de esta consulta fue la Carta circular del cardenal Arinze, entonces prefecto de dicha Congregaci\u00f3n, en la que se expon\u00edan breve y ordenadamente los<em> \u201cargumentos a favor de una versi\u00f3n m\u00e1s precisa de la tradicional f\u00f3rmula <\/em>pro multis<em>\u201d<\/em> (17-X-2006: n. 3). En ella se hac\u00eda particular hincapi\u00e9 en que la f\u00f3rmula usada en la narraci\u00f3n de la instituci\u00f3n es <em>\u201cpor muchos\u201d<\/em> y en que <em>\u201cel rito Romano, en lat\u00edn, ha dicho siempre <\/em>pro multis<em>\u201d<\/em>. La Carta circular instaba a las Conferencias de Obispos de aquellos pa\u00edses donde la f\u00f3rmula <em>\u201cpor todos\u201d<\/em> estaba en ese momento en uso a introducir una traducci\u00f3n precisa, en lengua vern\u00e1cula, de la f\u00f3rmula <em>\u201cpro multis\u201d<\/em>. Deseaba tambi\u00e9n que se preparase a los fieles para ese cambio con una adecuada catequesis.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, en marzo de 2012, el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana inform\u00f3 a Benedicto XVI de que algunos sectores del \u00e1mbito ling\u00fc\u00edstico alem\u00e1n deseaban mantener la traducci\u00f3n <em>\u201cpor todos\u201d<\/em>, a pesar del acuerdo en la Conferencia Episcopal de traducir <em>\u201cpor muchos\u201d<\/em>, tal y como hab\u00eda sido indicado por la Santa Sede. Ante esta situaci\u00f3n, el Papa, con el fin de prevenir una divisi\u00f3n en la iglesia local, elabor\u00f3 una carta en la que explicaba por qu\u00e9 la nueva traducci\u00f3n resultaba conveniente (Benedicto XVI, Carta al presidente de la conferencia episcopal alemana sobre la traducci\u00f3n de <em>\u201cpro multis<\/em>\u201d, 14-IV-2012, <em>Pastoral lit\u00fargica. Documentaci\u00f3n. Informaci\u00f3n<\/em> 328-329, 2012, 81-86). Apremiaba tambi\u00e9n a los obispos alemanes a poner definitivamente en marcha las indicaciones de la Carta circular del a\u00f1o 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en este marco, y como fruto de un largo trabajo de revisi\u00f3n y actualizaci\u00f3n, la Conferencia Episcopal Espa\u00f1ola ha presentado recientemente la nueva edici\u00f3n oficial en espa\u00f1ol del Misal Romano. Se trata, pues, de la versi\u00f3n castellana de la <em>editio typica tertia emendata <\/em>del <em>Missale Romanum<\/em>, publicada en 2008, en la que se modifica la traducci\u00f3n de las palabras de la consagraci\u00f3n: la expresi\u00f3n <em>\u201cpor todos los hombres\u201d<\/em> que hasta ahora se utilizaba queda sustituida por la traducci\u00f3n m\u00e1s literal del texto latino <em>\u201cpor muchos\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00daltima Cena<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los evangelios nos han trasmitido lo que hizo Jes\u00fas en la \u00daltima Cena, cuando <em>\u201ctom\u00f3 pan, y, dadas las gracias, lo parti\u00f3 y se lo dio <\/em><em>[<\/em><em>a los disc\u00edpulos<\/em><em>]<\/em><em> diciendo: \u00abEste es mi cuerpo que es entregado por vosotros\u00bb\u201d<\/em>, y luego, tras la cena, con el c\u00e1liz en sus manos: <em>\u201c\u00abEsta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros\u00bb\u201d<\/em> (Lc 22, 19.20). Los relatos evang\u00e9licos al narrar esta escena aluden tambi\u00e9n a c\u00f3mo interpretarla. Mencionando la \u201calianza en la sangre\u201d, Jes\u00fas evoca lo que, muchos siglos antes, hab\u00eda hecho Mois\u00e9s para confirmar la alianza con Dios. Hab\u00eda le\u00eddo las palabras de la Ley al pueblo y lo hab\u00eda aspergido con la sangre de los novillos ofrecidos en sacrificio, mientras dec\u00eda: <em>\u201cEsta es la sangre de la Alianza que Yahveh ha hecho con vosotros, seg\u00fan todas estas palabras\u201d <\/em>(Ex 24, 8). De ese modo Israel hab\u00eda pasado a ser el pueblo elegido, la propiedad de Dios entre todas las naciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, sin embargo, Israel no hab\u00eda seguido rectamente la ley de Dios y, en la pr\u00e1ctica, con las obras, hab\u00eda negado el Pacto. Sin embargo, Dios, que es perseverante en su amor y en sus elecciones, no hab\u00eda cedido a la desafecci\u00f3n de los suyos. Los abandon\u00f3 en manos de sus enemigos, los cuales les deportaron y les privaron de sus tradiciones, los purific\u00f3 con el sufrimiento, pero no los rechaz\u00f3. M\u00e1s a\u00fan, precisamente en esos momentos dif\u00edciles para Israel, Dios infundi\u00f3 en algunos de sus siervos su deseo de establecer una alianza nueva y definitiva. <em>\u201cHe aqu\u00ed que vienen d\u00edas \u2013or\u00e1culo de Yahveh\u2013 en que yo pactar\u00e9 con la casa de Israel (y con la casa de Jud\u00e1) una nueva alianza\u201d<\/em>: as\u00ed predicaba el profeta Jerem\u00edas hacia el a\u00f1o 600 a.C. De ese modo se form\u00f3 la idea de que esa alianza nueva y definitiva tendr\u00eda lugar, por deseo de Dios, cuando llegaran los tiempos del Mes\u00edas Rey.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras de Jes\u00fas en el Cen\u00e1culo se encuadran en este contexto. Tiene ante \u00c9l a sus disc\u00edpulos, a los que ha elegido como columnas del nuevo pueblo de Dios, y declara ante ellos que el sacrificio de su vida, que se iba a cumplir al d\u00eda siguiente en Jerusal\u00e9n, tendr\u00eda por objeto fundar aquella alianza nueva y eterna. Pero, a diferencia del antiguo, este nuevo Pacto no se destinaba a una raza o a una naci\u00f3n particular, pues iba a tener un car\u00e1cter universal. Dando a comer su cuerpo y a beber su sangre, Jes\u00fas invitaba a los disc\u00edpulos a entrar en esa alianza definitiva, que no se limitaba s\u00f3lo a ellos, pues se prolongaba en el espacio y en el tiempo hasta abrazar intencionalmente a toda la humanidad. As\u00ed lo manifest\u00f3 Jes\u00fas cuando, tras su resurrecci\u00f3n, se despidi\u00f3 de los suyos con estas palabras: <em>\u201cId, pues, y haced disc\u00edpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1\u00e1ndoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aqu\u00ed que yo estoy con vosotros todos los d\u00edas hasta el fin del mundo\u201d<\/em> (Mt 28, 19-20).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Transmisi\u00f3n de las palabras de Jes\u00fas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Al transmitir las palabras de Jes\u00fas en la \u00daltima Cena, los evangelistas tienen en cuenta todo este horizonte interpretativo. Jes\u00fas se dirige a sus disc\u00edpulos y dona su vida por ellos, pero tambi\u00e9n por la multitud, es decir, por todos aquellos que son llamados a ese nuevo pueblo de Dios, y que son, en definitiva, todos los hombres. Cristo, como afirma san Juan, ha entregado su cuerpo y su sangre por <em>\u201cla vida del mundo\u201d<\/em> (Jn 6, 51). En este sentido, los destinatarios del sacrificio de Cristo se pueden considerar desde distintos puntos de vista; por eso es natural que los relatos de la \u00daltima Cena y, en particular, las palabras esenciales de Jes\u00fas en aquella ocasi\u00f3n, se hayan trasmitido con peque\u00f1as diferencias que no afectan al contenido principal. Concretamente, Jes\u00fas habla de <em>\u201cla Alianza en mi sangre\u201d<\/em> derramada por <em>\u201cvosotros\u201d<\/em> en el evangelio de san Lucas (tambi\u00e9n san Pablo se refiere al cuerpo entregado por <em>\u201cvosotros\u201d<\/em>), mientras para los otros dos sin\u00f3pticos, Jes\u00fas alude a la <em>\u201csangre de la Alianza\u201d<\/em> derramada por <em>\u201cmuchos\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los especialistas en el campo de la ex\u00e9gesis b\u00edblica notan, en general, que ese <em>\u201cmuchos\u201d, <\/em>proviniendo del arameo, no puede tener un sentido partitivo: no se debe entender como opuesto a <em>\u201ctodos\u201d<\/em> (\u201cmuchos\u201d en sentido de \u201cno todos\u201d), sino m\u00e1s bien como opuesto a \u201cuno\u201d. En este sentido es un t\u00e9rmino abierto e indeterminado que significa \u201cun gran n\u00famero\u201d, \u201cla muchedumbre\u201d, la \u201cmultitud\u201d; y que, en s\u00ed mismo, no tiene porqu\u00e9 excluir a nadie. En todo caso, entendidas en su contexto, las dos formas de expresi\u00f3n (por <em>vosotros<\/em> \/ por <em>muchos<\/em>) son justas y se complementan, porque la primera considera los presentes, los que est\u00e1n en aquellos momentos con Jes\u00fas y que representan en germen el nuevo Pueblo de Dios, y la segunda mira a todos los que se beneficiar\u00e1n a trav\u00e9s de los tiempos del sacrificio de Jes\u00fas, ese nuevo Pueblo en su desarrollo universal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>En la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando el rito romano de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica incorpora este momento fundamental de la vida del Hijo de Dios en la tierra \u2013el don de su Cuerpo y de su Sangre<em>\u2013<\/em> no desea perder nada de lo que trasmiten los evangelios. Considera que se trata de un acontecimiento \u00fanico y decisivo de la historia de la salvaci\u00f3n. As\u00ed que, simplemente, en lugar de elegir entre las dos tradiciones narrativas (Mateo\/Marcos y Lucas\/Pablo), se queda con las dos y las re\u00fane en la medida en que se dejan integrar en una \u00fanica f\u00f3rmula. Por eso el texto original latino, al consagrar el c\u00e1liz, pone en boca del celebrante las consabidas palabras: <em>\u201chic est enim calix Sanguinis mei novi et aeterni testamenti, qui <\/em>pro vobis<em> et <\/em>pro multis<em> effundetur in remissionem\u2026\u201d<\/em>, f\u00f3rmula del canon romano, presente tambi\u00e9n, por deseo expl\u00edcito de Pablo VI, en todas las nuevas Plegarias Eucar\u00edsticas surgidas con motivo de la reforma lit\u00fargica del Vaticano II.<\/p>\n\n\n\n<p>Es natural que las f\u00f3rmulas de consagraci\u00f3n del pan y del vino hayan apurado los relatos evang\u00e9licos, precisamente en esos momentos cruciales en los que el celebrante act\u00faa <em>in persona Christi<\/em>. Por eso se entiende que exista unidad entre las palabras de Jes\u00fas que se leen en los relatos y las que se pronuncian en la celebraci\u00f3n. Concretamente el canon romano, vigente en la Urbe desde tiempos remotos, expresa los destinatarios de la sangre derramada por Jes\u00fas con la locuci\u00f3n<em> \u201cpro vobis et pro multis\u201d<\/em>. Y algo an\u00e1logo se puede decir de las principales biblias latinas (la Vulgata de san Jer\u00f3nimo, la Vulgata Sixto-Clementina propagada tras el concilio de Trento, la m\u00e1s reciente Neovulgata), que tambi\u00e9n han puesto siempre en boca de Jes\u00fas los t\u00e9rminos <em>\u201cvobis\u201d<\/em> y <em>\u201cmultis\u201d<\/em>. Por tanto, es bastante razonable que este acuerdo terminol\u00f3gico entre la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y la narraci\u00f3n b\u00edblica se mantenga tambi\u00e9n al traducir del lat\u00edn a las lenguas modernas, de modo que las palabras que pronuncia el sacerdote, al consagrar el c\u00e1liz, respondan a lo que cualquiera puede leer en las mejores ediciones de la Biblia, las cuales traducen casi un\u00edvocamente <em>\u201cvobis\u201d<\/em> con <em>\u201cvosotros\u201d<\/em> y <em>\u201cmultis\u201d<\/em> con <em>\u201cmuchos\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Celebrando la Eucarist\u00eda con la nueva formulaci\u00f3n se lee que la sangre de la Alianza <em>\u201cser\u00e1 derramada por vosotros y por muchos para el perd\u00f3n de los pecados\u201d<\/em>. Al poner de nuevo en sincron\u00eda los textos b\u00edblicos y la recitaci\u00f3n lit\u00fargica, la f\u00f3rmula se ajusta mejor a la realidad, porque la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica reenv\u00eda naturalmente al relato de los gestos de Jes\u00fas en el Cen\u00e1culo, y ambas acciones, la hist\u00f3rica y la celebrativa, tienen el mismo contenido: el sacrificio de Jes\u00fas en la Cruz. En el fondo, el cambio de formulaci\u00f3n testimonia la veneraci\u00f3n de la Iglesia a la Palabra revelada y su fe en que la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica es <em>\u201cmemoria Christi\u201d<\/em>, presencia sacramental del acontecimiento pascual narrado en los evangelios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Contexto de las primeras traducciones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio Vaticano II vio la luz el nuevo Misal. A continuaci\u00f3n, se hicieron las traducciones del texto latino a las lenguas modernas. Se quiso entonces tener en cuenta la intenci\u00f3n universal de Jes\u00fas al derramar su sangre, y se valoriz\u00f3 para ello el car\u00e1cter abierto e indeterminado de la expresi\u00f3n <em>\u201cpor muchos\u201d<\/em>, que, como hemos dicho, indica la muchedumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>Se deseaba seguir los pasos del Concilio, que hab\u00eda sostenido con fuerza la doctrina de la llamada universal a la santidad. Los textos conciliares hab\u00edan subrayado la cercan\u00eda de Dios para con los hombres. Su gracia alcanza a todos, porque todos fueron creados para vivir en comuni\u00f3n con \u00c9l y por todos dio su vida Jes\u00fas. Se ten\u00edan tambi\u00e9n presentes las cr\u00edticas que las corrientes ilustradas y anticlericales dirig\u00edan a la religi\u00f3n cristiana, a la que acusaban de fundarse en un acontecimiento particular del pasado, la historia de Jes\u00fas y, como tal, no plenamente alcanzable por muchos. De ah\u00ed se conclu\u00eda que la salvaci\u00f3n no pod\u00eda venir de la religi\u00f3n, salvo que se admitiera que Dios era un ser parcial que daba los medios de salvaci\u00f3n a algunos hombres y no a otros. Se buscaba as\u00ed dar protagonismo a la raz\u00f3n y sacudirse de la tutela moral impuesta por los credos religiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio tuvo presente estas objeciones y, en cierto modo, trat\u00f3 de responder a ellas, cuando present\u00f3 a Jes\u00fas como culmen de la realidad humana y afirm\u00f3 el car\u00e1cter universal de su redenci\u00f3n, que se ofrece a todos. Dios obra en las personas de modo invisible, afirma el Concilio, y su voz resuena en lo m\u00e1s \u00edntimo de la conciencia humana; por eso no hay nadie que sea ajeno a Cristo. El sacrificio redentor, que es fuente de salvaci\u00f3n para los bautizados, no limita sus efectos s\u00f3lo al cuerpo de la Iglesia, a sus miembros, sino que implica a todos los hombres, pues <em>\u201cel Esp\u00edritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de s\u00f3lo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual\u201d<\/em> (<em>Gaudium et Spes<\/em> 22).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, y siempre dentro del periodo moderno, la Iglesia hab\u00eda tenido que combatir contra las tendencias rigoristas, que se hab\u00edan hecho fuertes con Jansenio y hab\u00edan dejado trazas en la mentalidad popular, de modo que no era infrecuente encontrar concepciones de Dios en las que la severidad del Juez eterno prevalec\u00eda ampliamente sobre la misericordia del Padre sol\u00edcito y amante. En este contexto era natural que la traducci\u00f3n del <em>\u201cpro multis\u201d<\/em> tuviera un corte universalista: la sangre de Jes\u00fas se derram\u00f3 por todos los hombres. Traducir, siguiendo al Concilio, quer\u00eda decir entonces subrayar el alcance universal de la llamada y de la acci\u00f3n de Dios en Jesucristo, un Dios que no deja a nadie abandonado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Contexto actual<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Hay que reconocer, sin embargo, que el contexto actual es, en ciertos aspectos, profundamente distinto del que conoci\u00f3 el Vaticano II. Tras varios decenios subrayando la universalidad del mensaje cristiano desde perspectivas cristoc\u00e9ntricas, e insistiendo en el di\u00e1logo y en la apertura de la Iglesia hacia el entero panorama de las realidades humanas, los cristianos no dudan de que Dios es un Padre amoroso que no deja a ninguno sin abundantes oportunidades de acoger su gracia. El problema hoy es, m\u00e1s bien, el contrario: que esa salvaci\u00f3n se entiende en muchos ambientes como algo necesario, porque Dios es tan bueno y tan Padre que no puede dejar a nadie sin la felicidad eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se atiende a lo que han escrito los te\u00f3logos de mayor prestigio en el siglo XX, se encontrar\u00e1 una clara indicaci\u00f3n en este sentido. Con frecuencia han sostenido posiciones que, aun cuando no siempre afirmaran la tesis de la salvaci\u00f3n humana universal, se aproximaban bastante a ella. Los fil\u00f3sofos y te\u00f3logos ortodoxos Nikolaj Berdjaev y Sergej Bulgakov, el luterano Dietrich Bonhoeffer, el calvinista Karl Barth, el cat\u00f3lico Hans Urs von Balthasar&#8230;, todos ellos, en distinta medida, han compartido la esperanza de una salvaci\u00f3n \u00faltima y definitiva para todos los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas palabras del conocido te\u00f3logo calvinista que acabo de mencionar pueden servir de bot\u00f3n de muestra de lo dicho. Escribe Barth en su <em>Ensayos Teol\u00f3gicos<\/em>: <em>\u201cLo cierto es que no existe ning\u00fan derecho teol\u00f3gico por el que nosotros podamos poner l\u00edmite alguno a la filantrop\u00eda de Dios que apareci\u00f3 en Jesucristo. Nuestro deber teol\u00f3gico es el de verla y entenderla siempre m\u00e1s grande de como lo hemos hecho hasta ahora\u201d<\/em>. Palabras justas, pero que encierran tambi\u00e9n el riesgo de gravar de tal modo la misericordia de Dios, su filantrop\u00eda, que se lleguen a hacer insignificantes las luchas y las batallas de los hombres en pro o en contra de la voluntad divina. \u00bfAcaso no se tiene hoy la impresi\u00f3n de que el hombre es un ser tan relativo y peque\u00f1o que a nadie pueden importar sus miserias? Y, por tanto, \u00bfno parece que la obligaci\u00f3n de un Dios bueno no pueda ser otra que la de apiadarse de todos, cerrando uno o los dos ojos ante lo que fue la vida de cada uno? Pero entonces, \u00bfd\u00f3nde qued\u00f3 la tradici\u00f3n de los disc\u00edpulos de Cristo, de los m\u00e1rtires y de los santos que dieron su vida por Jes\u00fas, e iluminaron sus tiempos encarnando el evangelio con firmeza?<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez hoy vuelva a ser necesario explicar que Dios, ciertamente, se dirige y busca a todos, pero tambi\u00e9n desea, como en \u00e9pocas pasadas, la correspondencia intr\u00e9pida y hasta heroica de los hombres; que, en definitiva, lleva raz\u00f3n el viejo axioma escol\u00e1stico cuando afirma: <em>\u201cfacienti quod in se est, Deus non denegat gratiam\u201d<\/em>: quien, con el auxilio de la gracia, se dispone libremente a recibir la voluntad de Dios, obtendr\u00e1 de \u00c9l luz y fuerza para realizarla. En definitiva, la misericordia de Dios, que circunda al hombre, tambi\u00e9n lo involucra y lo compromete en ella. Y esto es lo que est\u00e1 tambi\u00e9n presente en el cambio de la f\u00f3rmula de consagraci\u00f3n, que Dios se toma en serio al hombre y que espera de cada uno correspondencia a su infinita misericordia.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido el paso del <em>\u201cpor todos los hombres\u201d<\/em> a <em>\u201cpor muchos\u201d<\/em> contiene una saludable admonici\u00f3n, y creo que as\u00ed ser\u00e1 percibida, porque no hay duda de que el nuevo lenguaje es formalmente m\u00e1s restrictivo que el precedente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que habr\u00e1 que explicar al pueblo fiel son dos cosas: primero, que esa restricci\u00f3n no obedece a cambio alguno en lo doctrinal \u2013porque ni hab\u00eda, ni hay duda de que Jes\u00fas ha muerto por todos los hombres<em>\u2013<\/em>; y segundo, que \u201clos muchos\u201d, \u201cla multitud<em>\u201d <\/em>por los que Jes\u00fas se entrega, distingui\u00e9ndose de \u201ctodos los hombres\u201d, aluden discretamente a la posibilidad de que la sangre ofrecida sea rechazada, y no pueda ejercer en algunos toda su fuerza salvadora. Manteniendo una cierta distancia de las dos expresiones, \u201cpor todos los hombres\u201d y \u201cpor muchos hombres\u201d, la nueva traducci\u00f3n <em>\u201cpor muchos\u201d<\/em> recoge, en su aparente indeterminaci\u00f3n, los dos aspectos de la obra salvadora de Cristo: el objetivo y el subjetivo, la intenci\u00f3n universal del Se\u00f1or de fundar una alianza nueva con toda la humanidad, y la necesidad de que el hombre contribuya, con su amor y con su lucha, a realizar en el mundo el proyecto de Dios. De este modo, la nueva traducci\u00f3n es tambi\u00e9n una palabra que orienta hoy a la Iglesia en su caminar hist\u00f3rico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para entender este cambio es \u00fatil considerar la historia reciente del tema. Desde antiguo la expresi\u00f3n latina que usaba la liturgia romana era \u201cpro multis\u201d y as\u00ed segu\u00eda apareciendo en el Misal promulgado por Pablo VI tras la reforma del Vaticano II. 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