{"id":2295,"date":"2017-03-06T13:44:30","date_gmt":"2017-03-06T12:44:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=2295"},"modified":"2025-05-20T17:01:08","modified_gmt":"2025-05-20T15:01:08","slug":"casarse-matrimonio-cristiano-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/casarse-matrimonio-cristiano-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"\u00bfPara qu\u00e9 casarse? El matrimonio cristiano en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0<\/strong><em>\u201cAntes los curas cas\u00e1bamos a la gente porque era lo m\u00e1s normal del mundo. En menos de dos generaciones nos hemos dado cuenta de que de normal, nada. Ahora el que se casa es un campe\u00f3n que nada contracorriente\u201d<\/em>.matrimonio<\/p>\n\n\n\n<p> Esta frase de un p\u00e1rroco veterano en nuestro pa\u00eds es una percepci\u00f3n generalizada. Recientemente la prensa ha publicado estad\u00edsticas que muestran que la ca\u00edda del n\u00famero de bodas es abismal. Es cierto que a menudo se han divulgado cifras cocinadas que falsean la realidad, mezclando las bodas con las segundas nupcias y otras circunstancias. Pero a pesar del sesgo con que algunos pretenden ilustrar la p\u00e9rdida de influencia de la Iglesia en la sociedad, la estad\u00edstica confirma una realidad que todos \u2013en particular los p\u00e1rrocos\u2013 percibimos: mucha gente ha abandonado el sue\u00f1o de formar un hogar cristiano y dar hijos a la Iglesia, como dec\u00edan los viejos catecismos.<\/p>\n\n\n\n<p>La desorientaci\u00f3n reinante y las tendencias impuestas por el relativismo han empujado a muchas personas a modos alternativos de vida al margen de la familia. Para hacernos una idea general, del conjunto de parejas que conviven <em>\u201cmore uxorio\u201d<\/em> \u2013es decir, como esposos sin serlo\u2013 s\u00f3lo un tercio accede al matrimonio, y de \u00e9stos, menos de un tercio lo hace por la Iglesia. Se ha pasado de un 75 % de bodas can\u00f3nicas a principios del a\u00f1o 2000&nbsp; a poco m\u00e1s del 22 % en 2016. Son cifras que no presentan un panorama entusiasta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Convivir sin casarse<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>San Juan Pablo II advert\u00eda en Novo millenio ineunte (n. 47) <em>\u201cque se est\u00e1 constatando una crisis generalizada y radical de esta instituci\u00f3n fundamental. En la visi\u00f3n cristiana del matrimonio, la relaci\u00f3n entre un hombre y una mujer \u2014relaci\u00f3n rec\u00edproca y total, \u00fanica e indisoluble\u2014 responde al proyecto primitivo de Dios, ofuscado en la historia por \u2018la dureza de coraz\u00f3n\u2019, pero que Cristo ha venido a restaurar en su esplendor originario, revelando lo que Dios ha querido \u2018desde el principio\u2019\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora se ha puesto de moda hablar de <em>posverdad<\/em>, es decir, la percepci\u00f3n afectada por las emociones y sentimientos subjetivos de un fen\u00f3meno del tipo que sea. Y la batalla cultural que ha provocado la eclosi\u00f3n de las <em>posverdades<\/em> pretende sustituir toda antropolog\u00eda basada en la ley natural por otra asentada en el consenso social de hechos no pocas veces contrarios a la recta raz\u00f3n. Es \u2013dicen\u2013 la victoria de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro <em>C\u00f3mo el mundo occidental perdi\u00f3 realmente a Dios<\/em> (Rialp, 2014), Mary Eberstadt se\u00f1ala que <em>\u201cdesde el principio, el cristianismo regul\u00f3 mediante la doctrina y la liturgia los asuntos fundamentales del nacimiento, la muerte y la procreaci\u00f3n. Es m\u00e1s, algunos dir\u00e1n que el cristianismo (al igual que el juda\u00edsmo del que bebi\u00f3) centra su atenci\u00f3n en estos asuntos m\u00e1s a\u00fan que otras religiones, lo cual nos lleva a la importante cuesti\u00f3n de la obediencia. Cu\u00e1ntas veces se dice que la Iglesia no es otra cosa que un reba\u00f1o de pecadores. Pero, \u00bfson pecadores que no cumplen las normas en las que creen o personas que no se sienten obligadas por esas normas?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Parece indudable que ha calado en la opini\u00f3n p\u00fablica que no hay regla moral que impida la convivencia m\u00e1s o menos libre antes o en lugar de casarse. Las leyes civiles de numerosos pa\u00edses de tradici\u00f3n cristiana han terminado equiparando cualquier tipo de convivencia que tenga como fundamento un v\u00ednculo sexual o afectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El matrimonio ha dejado de considerarse una instituci\u00f3n de inter\u00e9s social prioritario y, como consecuencia, los parlamentos han derogado las disposiciones que le dotaban de protecci\u00f3n jur\u00eddica. Apenas tiene ya relevancia jur\u00eddica estar o no casado. Es m\u00e1s, estarlo puede ser con frecuencia desfavorable. Se percibe el desinter\u00e9s de muchas personas, j\u00f3venes o mayores que afrontan unas segundas nupcias, por la f\u00f3rmula del matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p>En particular, muchos j\u00f3venes cat\u00f3licos se dejan llevar por alg\u00fan tipo de uni\u00f3n libre que tantas veces se camufla con el eufemismo \u201c<em>vivir juntos<\/em>\u201d. Y las familias han terminado aceptando que sus hijos se emancipen de este modo, pensando las m\u00e1s de ellas que ser\u00e1 un paso previo a la boda y la estabilidad familiar. Pero no siempre es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera caracter\u00edstica de este tipo de vida en pareja es la ausencia de compromiso. No hay suelo bajo los pies. En el motor interno de la relaci\u00f3n todo est\u00e1 preparado para la ruptura que llegar\u00e1 o no, pero que se pretende sea lo menos traum\u00e1tica posible. Adem\u00e1s, como el \u00fanico sustento de la relaci\u00f3n es el v\u00ednculo afectivo, ambos est\u00e1n expuestos a una fr\u00e1gil cohabitaci\u00f3n que depender\u00e1 en tantos casos de factores externos a la pareja, lo que les hace muy vulnerables a enamoramientos con terceros o a vaivenes emocionales relacionados con la proyecci\u00f3n profesional o el \u00e9xito en los negocios. En segundo lugar, no suele haber un proyecto com\u00fan, un plan personal de vida que implique a la pareja. Es frecuente por tanto que se excluyan los hijos (21 % de los casos).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pastoral del matrimonio y la familia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Desde siempre, pero con una urgencia acentuada en las \u00faltimas d\u00e9cadas, la Iglesia ha buscado el modo de salir al paso de esa desertificaci\u00f3n tan da\u00f1ina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo VI, con la enc\u00edclica <em>Humanae Vita,e<\/em> y Juan Pablo II con la <em>Familiaris consortio,<\/em> dieron vida a un entramado de instituciones que han proliferado al servicio de todos los pa\u00edses del mundo, desde los Institutos para la Familia, hasta los Consejos Pastorales de la Familia y los Centros cat\u00f3licos de orientaci\u00f3n familiar de universidades, di\u00f3cesis y parroquias.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchos lugares, los obispos han implementado itinerarios y catequesis para que los j\u00f3venes accedan al matrimonio y los casados fortalezcan su v\u00ednculo y saneen la vida familiar. Los consejos pastorales establecidos por ejemplo en Italia, han contribuido seguramente a que \u00e9ste sea uno de los pa\u00edses de la Uni\u00f3n Europea con menor \u00edndice de divorcios. Muchas di\u00f3cesis y parroquias se han empe\u00f1ado con seriedad y desvelo en preparar a los novios para dar el paso al matrimonio o han invitado a demorarlo cuando se apreciaba la falta de un compromiso real que lo mostrase viable.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el rumbo indicado de nuevo por el Papa Francisco en la <em>Amoris laetitia<\/em> (2016): <em>\u201cTanto la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima como el acompa\u00f1amiento m\u00e1s prolongado, deben asegurar que los novios no vean el casamiento como el final del camino, sino que asuman el matrimonio como una vocaci\u00f3n que los lanza hacia adelante, con la firme y realista decisi\u00f3n de atravesar juntos todas las pruebas y momentos dif\u00edciles. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp; La pastoral prematrimonial y la pastoral matrimonial deben ser ante todo una pastoral del v\u00ednculo, donde se aporten elementos que ayuden tanto a madurar el amor como a superar los momentos duros. Estos aportes no son \u00fanicamente convicciones doctrinales, ni siquiera pueden reducirse a los preciosos recursos espirituales que siempre ofrece la Iglesia, sino que tambi\u00e9n deben ser caminos pr\u00e1cticos, consejos bien encarnados, t\u00e1cticas tomadas de la experiencia, orientaciones psicol\u00f3gicas\u201d. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;&nbsp; \u201cTodo esto\u201d \u2013<\/em>a\u00f1ade el Papa<em>\u2013, \u201cconfigura una pedagog\u00eda del amor que no puede ignorar la sensibilidad actual de los j\u00f3venes, en orden a movilizarlos interiormente. A su vez, en la preparaci\u00f3n de los novios, debe ser posible indicarles lugares y personas, consultor\u00edas o familias disponibles, donde puedan acudir en busca de ayuda cuando surjan dificultades. Pero nunca hay que olvidar la propuesta de la Reconciliaci\u00f3n sacramental, que permite colocar los pecados y los errores de la vida pasada, y de la misma relaci\u00f3n, bajo el influjo del perd\u00f3n misericordioso de Dios y de su fuerza sanadora\u201d <\/em>(AL, 211)<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nuevos modos de pensar y de vivir<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><em>Amoris laetitia<\/em> contiene claves preciosas que muchos p\u00e1rrocos est\u00e1n calificando tambi\u00e9n de prof\u00e9ticas. Ha dado much\u00edsima luz a tantas almas y han roto los prejuicios de quienes miran con sospecha a la Iglesia. El Papa Francisco propone un reto de dimensiones in\u00e9ditas: entender esta nueva mentalidad y empe\u00f1arse en evangelizarla. Es sabido que ya no resulta f\u00e1cil argumentar con raciocinios, y que ni la exposici\u00f3n de la armon\u00eda de la ley natural ni el argumento de autoridad de los Papas o del Magisterio ayuda hoy d\u00eda a llevar a los novios al altar.<\/p>\n\n\n\n<p>El Santo Padre sugiere un camino que s\u00ed que ha demostrado tener un singular \u00edndice de acierto: \u201cD<em>e nuestra conciencia del peso de las circunstancias atenuantes \u2014psicol\u00f3gicas, hist\u00f3ricas e incluso biol\u00f3gicas\u2014 se sigue que, \u2018sin disminuir el valor del ideal evang\u00e9lico, hay que acompa\u00f1ar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas que se van construyendo d\u00eda a d\u00eda\u2019, dando lugar a \u2018la misericordia del Se\u00f1or que nos estimula a hacer el bien posible\u2019. Comprendo a quienes prefieren una pastoral m\u00e1s r\u00edgida que no d\u00e9 lugar a confusi\u00f3n alguna. Pero creo sinceramente que Jesucristo quiere una Iglesia atenta al bien que el Esp\u00edritu derrama en medio de la fragilidad: una Madre que, al mismo tiempo que expresa claramente su ense\u00f1anza objetiva, \u2018no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino\u2019 <\/em>(AL, 308).<\/p>\n\n\n\n<p>En las iglesias en las que se celebran muchas bodas o se realizan numerosos cursillos prematrimoniales \u2013como es mi caso\u2013 se ha comprobado que el itinerario se\u00f1alado por el Papa es el correcto. Hay que ayudar a los j\u00f3venes a adentrase en el fondo de su conciencia y hacerse preguntas trascendentales que les faciliten dar los pasos adecuados hasta la meta deseada de llegar al matrimonio v\u00e1lido, firme y duradero.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La tarea del buen pastor<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Casarse, seg\u00fan confiesan los que lo hacen en la Iglesia, es un impulso que sale del coraz\u00f3n. No es simple tradici\u00f3n, ni el resultado de haber vencido el miedo al compromiso. Es algo que \u201c<em>te pide el cuerpo<\/em>\u201d, dicen, \u201c<em>porque necesitas estabilidad<\/em>\u201d. A los que tienen algo de fe (con frecuencia, s\u00f3lo uno de los dos), esa exigencia interior les devuelve a la Iglesia que en muchos casos abandonaron en la adolescencia. Aqu\u00ed es donde destaca el papel de quien socorre a los n\u00e1ufragos que regresan a casa. \u00bfC\u00f3mo acoger a tantos que aspiran al matrimonio, pero est\u00e1n desorientados, atrapados por una vida fren\u00e9tica con opciones morales equivocadas y mal preparados para recibir los sacramentos?<\/p>\n\n\n\n<p>La tarea del pastor que sale a buscar no a una oveja perdida sino a noventa y nueve y media que se le han dispersado, requiere en la actualidad la creatividad y el entusiasmo de un artista. Hay que entrar en su mundo \u2013en su extrav\u00edo\u2013 y evangelizar desde all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>A muchos j\u00f3venes les retrae enormemente verse juzgados por su modo de vivir. Al no aceptar otras normas que las que impone el ambiente social, consideran con frecuencia a la Iglesia como una especie de super-suegra que les afea hoscamente su conducta.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1ntos novios convivientes han respirado aliviados al apreciar que el sacerdote no s\u00f3lo no frunce el ce\u00f1o cuando se descubre que llevan a\u00f1os de \u201c<em>amancebamiento<\/em>\u201d, sino que les anima a ilusionarse con el paso que va a llenar de plenitud su vida por el sacramento del matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conversi\u00f3n personal <\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo afrontar entonces la conversi\u00f3n previa al sacramento? Un buen porcentaje est\u00e1n dispuestos a confesarse y rehacer su vida. Pero el paso de una vida alejada de las normas morales a un modo de vida cristiano es espinoso. Supone un cambio tan radical que asusta o da pereza. Muchos a\u00f1orar\u00e1n las \u201c<em>ollas de carne\u201d <\/em>de la liberalidad sexual, como los israelitas echaban de menos el tranquilo bienestar de la esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que, desde un punto de vista t\u00e9cnico, la misi\u00f3n del p\u00e1rroco consiste en asegurar la validez del matrimonio que se va a contraer. En cuanto se<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/madurez-para-casarse\/\"> constata la madurez psicol\u00f3gica, la sinceridad y rectitud de la intenci\u00f3n<\/a>, y la ausencia de dolo o de impedimentos, se tienen las mimbres para tejer el cesto de un pacto conyugal basado en la fidelidad para toda la vida y la apertura a los hijos que Dios pueda mandar.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de las \u00faltimas d\u00e9cadas confirma que hay que dedicar mucho tiempo a estimular la firmeza de la \u201c<em>vuelta a la fe<\/em>\u201d, o del despertar de una vida cristiana que ha permanecido hibernada.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ideal ser\u00eda comenzar la catequizaci\u00f3n en edades tempranas. Pero cuando no se cuenta con tanto tiempo, hay que plantearse una pastoral matrimonial a un medio plazo, en realidad brev\u00edsimo. El objetivo es que el proyecto contemple un plano inclinado capaz de situarles en la verdadera dimensi\u00f3n del paso que van a dar.<\/p>\n\n\n\n<p>El anuncio del Evangelio a los que se van a casar es, con frecuencia, una proclamaci\u00f3n kerigm\u00e1tica. Al igual que los oyentes de san Pedro en Pentecost\u00e9s, los novios preguntan \u201c<em>\u00bfqu\u00e9 hemos de hacer?\u201d <\/em>(Hechos 2, 37). Y como <em>\u201cla decisi\u00f3n de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional\u201d<\/em> (AL, 72), la revelaci\u00f3n del plan divino sobre el matrimonio supone horas. Muchas horas de trato. No s\u00f3lo con el sacerdote sino sobre todo con otras familias, esposos, prometidos y novios empe\u00f1ados en el mismo ideal de vida. Llegar a crear una familia cristiana, verdadera iglesia dom\u00e9stica, en un mundo que ha dado la espalda a los planteamientos de lo que se denomina \u2013a veces despectivamente\u2013 familia \u201c<em>tradicional<\/em>\u201d, necesita apoyos.<\/p>\n\n\n\n<p>En muchas di\u00f3cesis del mundo est\u00e1n funcionando muy bien los grupos de matrimonios y de j\u00f3venes parejas que dedican tiempo no s\u00f3lo a la catequesis o a los cursos de orientaci\u00f3n familiar, sino tambi\u00e9n a rezar y a compartir juntos experiencias. De todo ello hay ejemplos muy positivos en Italia o Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Castidad antes del matrimonio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el caso de los novios que cohabitan o que mantienen relaciones sexuales con frecuencia sin estar casados, hay que hacerse planteamientos profundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es sencillamente un hecho que para muchos cat\u00f3licos el sexo ha pasado de ser un jard\u00edn prohibido a ser una jungla sin m\u00e1s leyes que las del capricho personal. A muchos novios que acuden a los cursillos prematrimoniales les llama la atenci\u00f3n el descubrimiento de que la doctrina cristiana no considere l\u00edcito el ejercicio de la sexualidad entre solteros.<\/p>\n\n\n\n<p>La reflexi\u00f3n aqu\u00ed consiste en ayudar a los novios a entender que el matrimonio es fundamentalmente comunicaci\u00f3n. La \u00fanica regla por la que se sostiene la comunicaci\u00f3n, sea cual sea el \u00e1mbito en el que se desarrolle, es la veracidad. Pues bien, lo que es la veracidad a la comunicaci\u00f3n es la castidad al sexo.<\/p>\n\n\n\n<p>La castidad, lejos de ser simple abstinencia carnal, es el requisito para dotar a la relaci\u00f3n sexual de la autenticidad que la hace real y santa. No son solo los graves atentados contra la castidad los que muestran la malicia de la lujuria. En las patolog\u00edas como la pornograf\u00eda o la prostituci\u00f3n, la inautenticidad de la relaci\u00f3n es tal que manifiesta brutalmente su mentira. Adem\u00e1s, los confesores sabemos que el pecado que de verdad da\u00f1a a las familias de un modo inmisericorde es el adulterio. Es la suprema mentira de la sexualidad entre esposos.<\/p>\n\n\n\n<p>La veracidad de la relaci\u00f3n, la castidad en el caso del sexo, es un continuo. Si no se ha querido ser casto de joven es probable que la trampa torne a cerrarse en la madurez. La castidad, que a decir del Catecismo \u201c<em>no tolera ni la doble vida ni el doble lenguaje\u201d <\/em>(n. 2338) es una virtud, que como todas supone un proceso de aprendizaje y asimilaci\u00f3n, sobre todo en la sinceridad de la relaci\u00f3n y ante la propia conciencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>&nbsp;<\/em><strong>Llamada a la santidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 proponer a los novios que conviven para los meses previos al matrimonio?, \u00bfDeber\u00e1n suspender la cohabitaci\u00f3n para que sea totalmente sincera la confesi\u00f3n sacramental que les devolver\u00e1 la paz con Dios y les encaminar\u00e1 a una vida conyugal santa? Sin duda, hay que llegar a esta propuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero arte es lograr que la iniciativa parta de ellos. Adem\u00e1s de rezar mucho \u2013todo camino de conversi\u00f3n lo exige\u2013 hay que entender la llamada a la santidad que supone la vocaci\u00f3n matrimonial. La uni\u00f3n carnal de los esposos es un icono de Dios, como san Juan Pablo II desglos\u00f3 en la <em>Teolog\u00eda del Cuerpo<\/em>: <em>\u201cLa relaci\u00f3n sexual es la revelaci\u00f3n principal en el mundo creado del misterio eterno e invisible de Cristo\u201d <\/em>(audiencia 29-IX-1982).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los cientos de parejas que he acompa\u00f1ado en su proceso hasta el casamiento, hay una gran cantidad de casos. Desde sonoros fracasos, hasta quienes antes de la boda vuelven a la casa de sus padres para, como se dec\u00eda antiguamente, ser desde all\u00ed conducidos al altar.<\/p>\n\n\n\n<p>En parejas impensables \u2013ateo \u00e9l; con escasa formaci\u00f3n, ella\u2013&nbsp; he asistido al esfuerzo de los que han sido capaces de habitar \u201c<em>como hermano y hermana<\/em>\u201d, incluso un a\u00f1o entero antes de la boda, porque quer\u00edan un matrimonio sincero. La tarea de obrar cara a Dios corresponde a la conciencia de los novios, y el sacerdote puede ayudar desde fuera a formar e iluminar. Sin duda, es algo a lo que los pastores habr\u00e1n de dedicar energ\u00edas y tiempo, con el fin de ayudar a los matrimonios cristianos en el siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La apertura a la vida<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A los que deciden casarse suele hacerles ilusi\u00f3n ser padres. Pero con frecuencia es peliagudo ayudarles a entender que los hijos no son un derecho de la pareja, sino un don de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Dios\">Dios<\/a>. El ideal es ambicioso: <em>\u201cLas familias numerosas son una alegr\u00eda para la Iglesia. En ellas, el amor expresa su fecundidad generosa\u201d <\/em>(AL, 167).<\/p>\n\n\n\n<p>Si son j\u00f3venes, a veces se plantean pasar un par de a\u00f1os disfrutando del matrimonio sin \u201c<em>cargarse<\/em>\u201d con un beb\u00e9. \u00bfQu\u00e9 har\u00e1n durante ese tiempo? A otros, la responsabilidad de educar en cristiano a la prole se les hace un mundo si se va m\u00e1s all\u00e1 de festejos con ocasi\u00f3n de bautizos y primeras comuniones. No saben en qu\u00e9 consiste educar en la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la naturaleza les pone dificultades para concebir, no pocos recurrir\u00e1n sin traba de conciencia a cualesquiera t\u00e9cnicas de fertilidad que les conceda el ni\u00f1o deseado, sea cual sea la distancia entre el fin y los medios.<\/p>\n\n\n\n<p>Por desgracia, la mentalidad antinatalista y la facilidad de las t\u00e9cnicas de contracepci\u00f3n se han popularizado tanto que desmontar prejuicios y ayudar a pensar en cristiano se hace complicado. Pero no hay otro camino: <em>\u201cUna mirada serena hacia el cumplimiento \u00faltimo de la persona humana, har\u00e1 a los padres todav\u00eda m\u00e1s conscientes del precioso don que les ha sido confiado\u201d <\/em>(AL, 166).<\/p>\n\n\n\n<p>Para el amor y para la fecundidad, el desaf\u00edo de los esposos es la santidad. Ah\u00ed es nada.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u201cAntes los curas cas\u00e1bamos a la gente porque era lo m\u00e1s normal del mundo. En menos de dos generaciones nos hemos dado cuenta de que de normal, nada. Ahora el que se casa es un campe\u00f3n que nada contracorriente\u201d.matrimonio Esta frase de un p\u00e1rroco veterano en nuestro pa\u00eds es una percepci\u00f3n generalizada. 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