{"id":22544,"date":"2022-08-04T05:29:00","date_gmt":"2022-08-04T04:29:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=22544"},"modified":"2022-08-04T08:05:19","modified_gmt":"2022-08-04T07:05:19","slug":"cuento-cura-ar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/cuento-cura-ar\/","title":{"rendered":"Un cuento para celebrar al Cura de Ars"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\">Hay cosas que no pueden esperar&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>Gabriel llevaba un buen rato recostado sobre la arena fina y dorada de la playa de la Concha, en San Sebasti\u00e1n, cuando por fin vio llegar a su amigo. Ven\u00eda con ba\u00f1ador, una camisa holgada, <em>bear size<\/em>, si se puede decir as\u00ed, y tra\u00eda una mochila al hombro. El sol se hab\u00eda puesto, los faroles del paseo se estaban encendiendo y las tranquilas olas del mar circulaban en la bah\u00eda como si las estuviera dibujando un comp\u00e1s. Despu\u00e9s de pasar 12 a\u00f1os sobreviviendo juntos en el colegio, la separaci\u00f3n que les impuso el primer a\u00f1o de Universidad le parec\u00eda una d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Hombre, I\u00f1aki!, \u00a1qu\u00e9 alegr\u00eda verte! Est\u00e1s m\u00e1s fuerte, \u00a1eh! Veo que has estado d\u00e1ndole al gimnasio \u2014grit\u00f3 Gabriel, a la vez que guardaba las gafas en la funda, las dejaba cuidadosamente en la arena y se incorporaba para preparar el ataque contra su amigo, para cuando terminara de bajar la rampa de los relojes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel salt\u00f3 sobre su cuello y lo atenaz\u00f3 como un cangrejo para arrastrarlo al suelo. Una idea graciosa, casi tierna, teniendo en cuenta que Gabriel estaba delgado como un esp\u00e1rrago, mientras que I\u00f1aki parec\u00eda un gladiador esculpido en bronce. As\u00ed que en lugar de doblarle la espalda, \u00e9l qued\u00f3 colgando ah\u00ed como un gato abrazado a un farol del paseo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Jaja, Gabriel, no me haces ni cosquillas. Su\u00e9ltate mejor, si no quieres que te catapulte al mar \u2014argument\u00f3 I\u00f1aki entre risas, lo convenci\u00f3 con eso y en cuando se liber\u00f3 de \u00e9l, contraatac\u00f3 con un abrazo que lo hizo crujir\u2014 \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s, cabez\u00f3n? \u00bfHas le\u00eddo mucho en tu doble carrera de Filosof\u00eda y Derecho? \u00bfQui\u00e9n te manda a estudiar tanto? Deber\u00edas haberte venido a estudiar conmigo Mec\u00e1nica en Madrid, ah\u00ed s\u00ed que nos la sabemos montar; \u00a1jo!, si te contara&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se sentaron y continuaron la conversaci\u00f3n que hab\u00edan suspendido al acabar el verano anterior. Pasaron las horas, se pusieron al d\u00eda con an\u00e9cdotas y recuerdos, se ba\u00f1aron en el mar (Gabriel hab\u00eda olvidado la toalla, pero I\u00f1aki, que conoc\u00eda bien las distracciones de su amigo, hab\u00eda tra\u00eddo dos en la mochila), y cuando volvieron a tenderse en la arena, en torno a la medianoche, la conversaci\u00f3n hab\u00eda escalado hacia las zonas m\u00e1s altas de la amistad. De pronto, el pasado se hab\u00eda incorporado al presente: risas y pu\u00f1os, sue\u00f1os compartidos y baldes de realidad, aventuras y castigos; toda esa confianza acumulada les regalaba un clima grato y seguro que los animaba a abrir el coraz\u00f3n. Sin darse cuenta, Gabriel e I\u00f1aki estaban absortos en esa conversaci\u00f3n confidencial que suena como el susurro de un arroyo, aunque de uno con r\u00e1pidos y cascadas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Espera, espera un poco! D\u00e9jame ver si te entiendo, vamos a recapitular \u2014apunt\u00f3 Gabriel, levantando las manos y empujando el aire con ellas, como si quisiera contener el alud de palabras que sal\u00edan de la boca de su amigo\u2014. Conociste a Sof\u00eda en el Museo del Prado. Cuando entraste ah\u00ed por equivocaci\u00f3n, por supuesto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tambi\u00e9n me interesaba el arte\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya. Quedaron para salir unas cuantas veces, te enamoraste como un tonto y por alg\u00fan motivo milagroso, ella accedi\u00f3 a ser tu novia. \u00bfElla es de Pamplona, has dicho?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, ahora est\u00e1 ah\u00ed con su familia, pero ojo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Esp\u00e9rame, te digo! En 6 meses hab\u00edas conseguido a la mejor novia de Espa\u00f1a, afortunado de mierda, y dos semanas despu\u00e9s vas a una discoteca, te pasas de copas y terminas liado con otra chica que no conoc\u00edas de nada. Sof\u00eda, por supuesto, se enter\u00f3: le llegaron fotos, y te dej\u00f3 de responder los mensajes. \u00bfQu\u00e9 otra cosa pod\u00eda hacer? T\u00fa le escribiste todos los d\u00edas durante un mes y acabaste tirando la toalla. \u00bfNo?, \u00bfm\u00e1s o menos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 m\u00e1s o menos fue as\u00ed. Me entender\u00e1s mejor cuando encuentres novia t\u00fa tambi\u00e9n: leyendo y leyendo no se conocen a las chicas. En cuanto a lo m\u00edo, qu\u00e9 quieres que te diga\u2026 soy el tipo m\u00e1s imb\u00e9cil que he conocido. Dar\u00eda mi mano izquierda, ya no te digo para recuperar a Sof\u00eda, que eso no me lo merezco, pero al menos me gustar\u00eda poder pedirle perd\u00f3n en persona, \u00bfsabes? Y ser\u00e1 imposible, porque ma\u00f1ana ella se va a unos trabajos sociales en Tanzania, despu\u00e9s sigue a no s\u00e9 d\u00f3nde; tendr\u00eda que buscarla en septiembre, si eso. Y no s\u00e9 si tendr\u00e9 fuerzas como para seguir viviendo hasta entonces\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era evidente que eso \u00faltimo se le hab\u00eda escapado, su rostro se hab\u00eda ensombrecido y la angustia hab\u00eda tomado el mando de sus ojos desorbitados. El ambiente parec\u00eda indiferente a esas se\u00f1ales: el aire estaba sereno, la isla Santa Clara los saludaba con sus farolas c\u00e1lidas, no hac\u00eda calor y un hombre gordo pas\u00f3 caminando delante de ellos, muy c\u00f3modo con su ba\u00f1ador, pero mostrando una barriga tan ostentosa que distrajo a los dos amigos, tray\u00e9ndoles el recuerdo del flan de vainilla que les sol\u00edan servir los lunes en el colegio. Gracias a esa pausa algo ins\u00f3lita, Gabriel dej\u00f3 entrar el aire que su coraz\u00f3n necesitaba para pensar. As\u00ed, en lugar de cometer el crimen de pasar a los consejos y dar la chapa, tuvo la prudencia de cavar un poco m\u00e1s, disimulando que no hab\u00eda o\u00eddo el \u00faltimo comentario, o que le hab\u00eda parecido solo una figura literaria que beb\u00eda del Romanticismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 te pasaste de copas en la discoteca?<\/p>\n\n\n\n<p>I\u00f1aki se sorprendi\u00f3 y mir\u00f3 a su amigo con cierto pasmo admirativo. Las causas no se las hab\u00eda contado a nadie, ni siquiera a s\u00ed mismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Estaba huyendo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe qui\u00e9n?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfDe qui\u00e9n va a ser? De m\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pues, hombre, \u00bfqu\u00e9 te voy a decir?\u2026 por miedo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel volvi\u00f3 la mirada al cielo. Sab\u00eda que no pod\u00eda preguntar m\u00e1s, no ten\u00eda derecho. La conciencia de su amigo era un terreno sagrado, y frente a ella deb\u00eda quitarse las sandalias. En esos casos era mejor hacer como que miraba las estrellas y esperar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Vale!, te cuento. Eres bueno para sonsacarle cosas a la gente, \u00bfte das cuenta? No es nada del otro mundo, no te creas que soy muy original\u2026 Cuando salimos del colegio empez\u00f3 el declive. En la Escuela me iba bien, sabes que la mec\u00e1nica es lo m\u00edo. Los problemas me ca\u00edan por la noche, cuando me quedaba a solas con el m\u00f3vil en la habitaci\u00f3n del piso.<\/p>\n\n\n\n<p>I\u00f1aki se interrumpi\u00f3 para respirar hondo y con cierta avidez. Quer\u00eda hablar, pero le estaba costando ordenar las ideas. Levant\u00f3 un pu\u00f1ado de arena y lo empez\u00f3 a soltar sobre la palma de su otra mano en un hilillo. Mientras repet\u00eda el movimiento, volvi\u00f3 a su relato.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Perd\u00ed bastante pasta con apuestas online. S\u00ed, es una verg\u00fcenza. No me juzgues, \u00bfeh? Lamentable. Intentaba recuperar y perd\u00eda m\u00e1s\u2026 no quiero entrar en detalles, pero han sido meses horribles. Si no fuera por mi padre, que me zarande\u00f3 de lo lindo cuando descubri\u00f3 que estaba malviviendo en Madrid, ahora mismo estar\u00eda dominado por esa adicci\u00f3n. Es una mierda. Te reir\u00e1s de m\u00ed, pero todav\u00eda me llegan coletazos de esa guerra y me entran las verg\u00fcenzas, \u00a1unos bajones del \u00e1nimo que tumbar\u00edan a un camello!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Vaya, se ve que te afect\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Adem\u00e1s, dej\u00e9 de ir a Misa, primero por pereza, supongo, pero despu\u00e9s se me fueron acumulando otros pecados y la idea de confesarme se me hac\u00eda cada vez m\u00e1s pesada. Cuando conoc\u00ed a Sof\u00eda y empezamos a salir, ella me invitaba a la Misa del domingo y me entraban unas ganas locas de ir solo para estar con ella, mirar de reojo su pelo rubio, su frente noble, sus bracitos brillantes, pero el orgullo me pod\u00eda, \u00a1no ten\u00eda valor para enfrentarme a mi conciencia! Le dec\u00eda que necesitaba estudiar. Ahora que lo pienso, era una excusa mal\u00edsima, \u00bfestudiar?, \u00bfyo?, \u00bfun domingo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bien malo el pretexto, en eso tienes raz\u00f3n \u2014intent\u00f3 bromear Gabriel, pero I\u00f1aki no le hizo caso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe ha pasado que sabes lo que tienes que hacer, pero no logras reunir fuerzas para hacerlo? \u00bfS\u00ed? Pues eso, me ha costado levantar cabeza \u2014dijo suspirando y dej\u00f3 la arena para llevarse una mano al ment\u00f3n\u2014. Es curioso, esto no se lo hab\u00eda dicho a nadie\u2026 Y mientras te lo voy contando, mi actitud me va pareciendo rid\u00edcula, casi infantil.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Te sigo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Conoc\u00ed mis l\u00edmites, \u00bfme entiendes? Si te soy sincero, ya no estoy tan seguro de que la vida valga la pena.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No nos pongamos dram\u00e1ticos! \u2014lo interrumpi\u00f3 Gabriel con un arrebato\u2014. Yo conozco a un sacerdote. Vamos a verlo ahora y te confiesas. Recomienzas y punto, \u00a1as\u00ed de sencillo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Jaja, hombre, \u00bfqu\u00e9 dices? Son casi las 1:00 de la ma\u00f1ana. No vamos a despertar a un pobre cura a estas horas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hay cosas que no pueden esperar. Me lo dijo \u00e9l mismo hace un tiempo. Adem\u00e1s, ma\u00f1ana tendr\u00e1s que viajar a Pamplona para pedir perd\u00f3n a Sof\u00eda en persona antes de que se vaya a Tanzania. \u00a1Vamos!, \u00a1s\u00edgueme! \u2014dijo Gabriel con vehemencia mientras saltaba para ponerse en pie. Se puso la camisa y se calz\u00f3 las alpargatas; se movi\u00f3 con tanto aplomo, que I\u00f1aki lo imit\u00f3 mec\u00e1nicamente, pensando quiz\u00e1 que hab\u00eda llegado la hora de volver a casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Caminaron una media hora colina arriba, discutiendo fuerte, con la esperanza de que las ventanas de las casas fueran lo suficientemente gruesas como para que los vecinos no se despertaran.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Que no me confieso! \u2014gritaba I\u00f1aki, cada vez con menos convicci\u00f3n. \u2014Te dejo ah\u00ed en el Colegio Mayor y me voy.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Haz lo que quieras, joder! \u2014respond\u00eda Gabriel, sin darle tregua y acelerando el paso. \u2014Al menos deja que me confiese yo \u2014a\u00f1adi\u00f3 en un momento de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron al Colegio Mayor donde viv\u00eda el sacerdote. Port\u00f3n cerrado, luces apagadas, ni un alma por la calle. Tocaron el timbre. I\u00f1aki estaba nervioso y quer\u00eda irse; refunfu\u00f1aba, ya hab\u00eda decidido dejar la confesi\u00f3n para otro d\u00eda. Gabriel toc\u00f3 otra vez. De pronto, sali\u00f3 un se\u00f1or en bata y con cara de zombi anestesiado, que escuch\u00f3 la explicaci\u00f3n con la misma extra\u00f1eza que manifestar\u00eda si estuviera recibiendo a unos embajadores de Marte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfUn sacerdote?, \u00bfahora? \u2014buf\u00f3\u2014. Vale, entren \u2014concluy\u00f3 sin esperar respuesta. Les abri\u00f3 el port\u00f3n, los dej\u00f3 en la sala de visitas y se fue escaleras arriba para despertar al cura.<\/p>\n\n\n\n<p>El sacerdote era un hombre joven, simp\u00e1tico y atl\u00e9tico, que se levant\u00f3 al instante, se abroch\u00f3 esos botones infinitos de la sotana, se lav\u00f3 la cara y baj\u00f3 al recibidor. Al reconocer a Gabriel y ver junto a \u00e9l a su amigo, intuy\u00f3 de qu\u00e9 iba la cosa y sonri\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Perd\u00f3n por la hora, ejem\u2026 \u00bfme puede confesar? \u2014pregunt\u00f3 Gabriel, quien de pronto se hab\u00eda puesto muy t\u00edmido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Con mucho gusto, Gabriel \u2014El joven sacerdote sac\u00f3 una estola morada del bolsillo como un mago saca los conejos del sombrero, y se dirigieron al confesionario que est\u00e1 en la entrada de la capilla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco minutos despu\u00e9s, Gabriel sali\u00f3 ri\u00e9ndose. I\u00f1aki, sin levantar la mirada para evitar el riesgo de cruzarse con la de su amigo, entr\u00f3 al confesionario tambi\u00e9n. Diez minutos m\u00e1s tarde, el sacerdote volvi\u00f3 a su habitaci\u00f3n para seguir durmiendo con los angelitos, e I\u00f1aki entr\u00f3 al oratorio para rezar las avemar\u00edas que le hab\u00edan impuesto de penitencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al volver al vest\u00edbulo, I\u00f1aki se sec\u00f3 con el pu\u00f1o de la camisa un resto de l\u00e1grima que le hab\u00eda quedado debajo del ojo y mir\u00f3 a Gabriel, que lo esperaba de pie intentando disimular su expectaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVamos a celebrar, no? \u2014pregunt\u00f3 I\u00f1aki, como si fuera la idea m\u00e1s normal del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel sonri\u00f3 de alivio. Encontraron una banca con buenas vistas a la bah\u00eda y se tomaron unas latas de Coca-Cola que I\u00f1aki ten\u00eda guardadas en la mochila.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, I\u00f1aki se despidi\u00f3 muy cari\u00f1osamente de sus padres (hac\u00eda a\u00f1os que no los abrazaba con tantas ganas) y parti\u00f3 montado en su motocicleta, con el coraz\u00f3n chisporroteando de amor oxigenado y limpio, rumbo a Pamplona. \u00a1Vamos, Sof\u00eda!, \u00a1si Dios me perdon\u00f3, t\u00fa tendr\u00e1s tambi\u00e9n que ser misericordiosa conmigo!, grit\u00f3 en la carretera. Iba r\u00e1pido, se sent\u00eda volando entre las nubes, nunca hab\u00eda tenido tantas ganas de vivir como entonces. \u00a1Tanto que descubrir!, \u00a1tanto tiempo perdido!, \u00a1vamos adelante, a conquistar el mundo! Pero en el carril de la derecha avanzaba un cami\u00f3n enorme y su ruta era zigzagueante\u2026 I\u00f1aki aceler\u00f3 para alejarse, el cami\u00f3n hizo lo mismo, llegaron a una curva cerrada, el asfalto estaba mojado por una lluvia reciente, el cami\u00f3n dio un golpecito a la rueda trasera de la moto y \u00a1pum!, el accidente fue terrible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El funeral fue en la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora del Coro. Gabriel estuvo en la cuarta fila, acompa\u00f1ado por sus padres; ah\u00ed aguant\u00f3 hasta el final, conteniendo el llanto, pregunt\u00e1ndose por qu\u00e9, luchando contra un tipo de dolor nuevo y volc\u00e1nico que lo quemaba por dentro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A la salida, una chica rubia y de frente noble, que llevaba un vestido negro que dejaba ver dos bracitos brillantes, se present\u00f3 como Sof\u00eda. Como hab\u00eda viajado sola, los padres de Gabriel la invitaron a que los acompa\u00f1ara al entierro en su coche. Hicieron el trayecto en silencio. Cuando termin\u00f3 la segunda ceremonia, Gabriel esper\u00f3 a que la gente se fuera y pidi\u00f3 quedarse unos minutos con la tumba de I\u00f1aki. Sus padres y Sof\u00eda lo acompa\u00f1aron guardando unos metros de distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esto no debi\u00f3 haberte pasado, I\u00f1aki. No a ti \u2014La voz se le cort\u00f3. Decidi\u00f3 que dejar\u00eda la conversaci\u00f3n para el d\u00eda siguiente, de momento tendr\u00eda que limitarse a lo esencial\u2014. Supongo que quieres que le diga a Sof\u00eda \u2014ella se sinti\u00f3 aludida y se acerc\u00f3 cautelosamente, con dignidad, para ponerse a su lado\u2014, de tu parte, que viajabas a Pamplona, como un hombre, para pedirle perd\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sof\u00eda palideci\u00f3 y abri\u00f3 mucho los ojos. Gabriel la abraz\u00f3 y le repiti\u00f3 esas palabras. Ella asinti\u00f3 con la cabeza, sus mejillas se hab\u00edan ruborizado, y se dej\u00f3 refugiar por su hombro. Luego volvi\u00f3 al sitio donde estaban los padres y les pidi\u00f3 un pa\u00f1uelo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Gabriel se qued\u00f3 unos minutos m\u00e1s all\u00ed, mirando la l\u00e1pida, como si estuviera conversando mentalmente con su amigo. Al final esboz\u00f3 media sonrisa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfVamos? \u2014dijo, volvi\u00e9ndose a sus padres y a Sof\u00eda\u2014, los invito a que nos tomemos una Coca-Cola.&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay cosas que no pueden esperar&nbsp; Gabriel llevaba un buen rato recostado sobre la arena fina y dorada de la playa de la Concha, en San Sebasti\u00e1n, cuando por fin vio llegar a su amigo. Ven\u00eda con ba\u00f1ador, una camisa holgada, bear size, si se puede decir as\u00ed, y tra\u00eda una mochila al hombro. 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