{"id":22010,"date":"2022-07-20T06:00:00","date_gmt":"2022-07-20T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=22010"},"modified":"2022-07-13T12:44:04","modified_gmt":"2022-07-13T11:44:04","slug":"la-preparacion-adecuada-para-el-matrimonio-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-preparacion-adecuada-para-el-matrimonio-cristiano\/","title":{"rendered":"La preparaci\u00f3n adecuada para el matrimonio cristiano"},"content":{"rendered":"<p>El <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/pistas-amoris-laetitia\/\">A\u00f1o de la Familia \u00abAmoris laetitia\u00bb<\/a>culminaba el 26 de junio de 2022. Pocos d\u00edas antes se publicaron de los Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial. Unas orientaciones pastorales que, teniendo presente la riqueza de situaciones por las que atraviesan las familias en la actualidad, propone una revisi\u00f3n seria  de la formaci\u00f3n para el matrimonio cat\u00f3lico. los itinerarios apuestan por un catecumenado pr\u00e1ctico y real,  fundado en el acompa\u00f1amiento a los esposos y familias a lo largo de su vida. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1.Vadem\u00e9cum de pastoral matrimonial<\/h2>\n\n\n\n<p>Con fecha de 15 de junio de 2022, el Dicasterio vaticano para los laicos, la familia y la vida, ha publicado un importante documento con el t\u00edtulo:<a href=\"https:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/it\/bollettino\/pubblico\/2022\/06\/15\/0459\/00940.html\"> <em>Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial<\/em><\/a>. Se trata de un oportuno vadem\u00e9cum o prontuario con las directrices o <strong>pautas de una pastoral de preparaci\u00f3n al matrimonio adecuada<\/strong> para nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En continuidad con el magisterio de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, el Santo Padre Francisco ha explicado en diversas ocasiones la necesidad de este catecumenado matrimonial, que suponga \u201cun ant\u00eddoto para evitar la proliferaci\u00f3n de celebraciones matrimoniales nulas o inconsistentes\u201d (<em>Discurso a la Rota Romana<\/em>, 21-1-2017). <\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, desde un punto de vista negativo, la necesidad de una preparaci\u00f3n resulta especialmente urgente en nuestros d\u00edas, debido a los lamentables \u00edndices de fracaso matrimonial. No cabe asistir impasibles al desmoronamiento del entramado familiar en una contracultura de la ruptura y del divorcio, que produce tanda destrucci\u00f3n humana. <\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia, como madre y maestra, reconoce el deber que tiene de \u201c<strong>acompa\u00f1ar<\/strong> con responsabilidad a quienes expresan la intenci\u00f3n de unirse en matrimonio, para que sean preservados de<strong> los traumas de la separaci\u00f3n<\/strong> y no pierdan nunca la fe en el amor\u201d (Prefacio).<\/p>\n\n\n\n<p>En sentido positivo, la originalidad y la finalidad de la propuesta del <strong>catecumenado matrimonial<\/strong> resulta decisiva: \u201cpretende hacer resonar entre los c\u00f3nyuges el misterio de la gracia sacramental, que les corresponde en virtud del sacramento: hacer que la <strong>presencia de Cristo viva<\/strong> con ellos y entre ellos\u201d; para lo cual resulta necesario \u201crecorrer con ellos el camino que los lleva a tener un encuentro con Cristo, o a profundizar en esta relaci\u00f3n, y a hacer un aut\u00e9ntico discernimiento de la propia vocaci\u00f3n nupcial\u201d (n. 6). El don del Esp\u00edritu requiere ser acogido adecuadamente para producir frutos de santidad y de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2. Formaci\u00f3n para la santidad conyugal<\/h2>\n\n\n\n<p>En este sentido, se ha de reconocer una <strong>cierta incoherencia<\/strong> consentida en la acci\u00f3n pastoral, pues \u201cla Iglesia dedica mucho tiempo, varios a\u00f1os, a la preparaci\u00f3n de los candidatos al sacerdocio o a la vida religiosa, pero dedica poco tiempo, s\u00f3lo unas semanas, a los que se preparan para el matrimonio\u201d (Prefacio). Por ello, es necesaria una renovada valoraci\u00f3n de la vocaci\u00f3n al matrimonio, conforme a la llamada universal a la santidad y a la misi\u00f3n -que incluye a los fieles seglares con su especificidad- proclamada con \u00e9nfasis por el concilio vaticano II. Se ha de afirmar que \u201cel sacramento del orden, la consagraci\u00f3n religiosa y el sacramento del matrimonio<strong> merecen el mismo cuidado<\/strong>, ya que el Se\u00f1or llama a hombres y mujeres a una u otra vocaci\u00f3n con la misma intensidad y amor\u201d (n. 7). Por ello, los c\u00f3nyuges cristianos necesitan una formaci\u00f3n integral, profunda y constante, para que cumplan su tarea para bien de toda la comunidad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que advertir que este documento vaticano es limitado en sus pretensiones, pues no se trata de un manual para el curso prematrimonial ni considera todos los temas de la pastoral familiar, sino que solamente ofrece las <strong>indicaciones m\u00e1s importantes para la preparaci\u00f3n a la vida conyugal<\/strong>. P<\/p>\n\n\n\n<p>or ello, son muchas las herramientas doctrinales y pastorales que se han de articular, como se especifica en los <strong>Directorios de pastoral familiar<\/strong> de las conferencias episcopales y de las di\u00f3cesis. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, por ejemplo, Francisco indica que este documento tendr\u00e1 que ser complementado con \u201cotro en el que se indiquen m\u00e9todos pastorales concretos y posibles itinerarios de acompa\u00f1amiento, dedicados espec\u00edficamente a\u00a0aquellas parejas que han experimentado el fracaso de su matrimonio y viven en una nueva uni\u00f3n o se han vuelto a casar civilmente\u201d (Prefacio).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3. Transversalidad, sinodalidad, continuidad<\/h2>\n\n\n\n<p>Hemos de tener en cuenta que <strong>no es un texto normativo sino pastoral<\/strong>, abierto a la consideraci\u00f3n de las diversas realidades de los sujetos y ambientes que han de ser evangelizados. Por ello, estas \u201c<strong>orientaciones <\/strong>que piden ser recibidas, <strong>adaptadas<\/strong> y puestas en pr\u00e1ctica en las situaciones sociales, culturales y eclesiales concretas\u201d (Prefacio), en un ejercicio prudencial por parte de los pastores y dem\u00e1s agentes de la delicada encomienda de preparaci\u00f3n a la vida matrimonial cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Se se\u00f1alan tres grandes principios generales de la acci\u00f3n pastoral. En primer lugar, la <strong>transversalidad<\/strong><em>,<\/em> que \u201csignifica que la pastoral de la vida conyugal no se limita al \u00e1mbito restringido de los encuentros de novios, sino que atraviesa muchos otros \u00e1mbitos pastorales y se tiene siempre presente en ellos\u201d (n. 12). En realidad, es la vida misma de la pareja (de novios o de c\u00f3nyuges) la que es acompa\u00f1ada cuidadosamente por la Iglesia, para que la vocaci\u00f3n produzca todo el fruto de santidad que contiene germinalmente, capaz de irradiar y fecundar la sociedad con el evangelio del matrimonio y de la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la <strong>sinodalidad<\/strong>, pues<em> <\/em>\u201cla Iglesia es comuni\u00f3n y realiza concretamente su ser comuni\u00f3n en el caminar juntos, en la coordinaci\u00f3n de todos los \u00e1mbitos pastorales y en la participaci\u00f3n activa de todos sus miembros en su misi\u00f3n evangelizadora\u201d (n. 13). En este campo de la acci\u00f3n eclesial, como en otros, hemos de evitar un reduccionismo clerical o que muchos se desentiendan de la encomienda por el Se\u00f1or, con una dejaci\u00f3n de deberes: todos somos responsables -cada uno seg\u00fan su vocaci\u00f3n, capacidades y carismas- en la evangelizaci\u00f3n de la sociedad, de las culturas y de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer criterio es la<strong>&nbsp;<\/strong><strong>continuidad<\/strong><em>,<\/em><strong>&nbsp;<\/strong>que \u201cse<strong>&nbsp;<\/strong>refiere al car\u00e1cter no epis\u00f3dico sino prolongado en el tiempo, incluso <strong>permanente<\/strong>. Esto permite establecer itinerarios pedag\u00f3gicos que, en las distintas etapas del crecimiento acompa\u00f1en a enraizar la vocaci\u00f3n al matrimonio en el camino de iniciaci\u00f3n cristiana en la fe\u201d (n. 14). Ocurre algo an\u00e1logo a los procesos educativos o de maduraci\u00f3n humana: su interrupci\u00f3n o descuido resulta contraproducente y con frecuencia nefasta. Se han de considerar diversas modalidades adaptadas oportunamente a las etapas y situaciones vitales, pero nunca se debe dejar la tarea formativa humana y cristiana. En este sentido, es necesario recordar que se han de evitar los \u201clargos per\u00edodos de <em>abandono pastoral<\/em><strong>&nbsp;<\/strong>de ciertas fases de la vida de las personas y de las familias, que lamentablemente provocan el alejamiento de la comunidad y, a menudo, tambi\u00e9n de la fe\u201d (n. 15). Si se descuida la formaci\u00f3n avanza irremediablemente la confusi\u00f3n y la exposici\u00f3n a las deformaciones ideol\u00f3gicas, como el emotivismo pasional o el pansexualismo materialista. En cambio, la formaci\u00f3n adecuada e ininterrumpida propicia el desarrollo de personas de criterio, s\u00f3lidamente fundamentadas en la verdad del evangelio y en las virtudes humanas y cristianas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. Catecumenado<\/h2>\n\n\n\n<p>A\u00f1adamos que, si bien las modalidades y adaptaciones pueden ser muy variadas, un catecumenado matrimonial no es cualquier cosa: posee una consistencia y unos rasgos elementales, que se explicitan en este documento. Adem\u00e1s, esta instituci\u00f3n se inspira en la hermosa y secular tradici\u00f3n eclesial de preparaci\u00f3n para el bautismo de adultos. \u201cEl <strong>Ritual de Iniciaci\u00f3n Cristiana para Adultos<\/strong> puede ser un <strong>marco de referencia<\/strong> general en el que inspirarse\u201d (n. 19).<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, \u201cen la elaboraci\u00f3n de este proyecto hay que tener en cuenta ciertos <strong>requisitos<\/strong>: que dure el <strong>tiempo suficiente<\/strong> para que las parejas puedan reflexionar y madurar; que, partiendo de la experiencia concreta del amor humano, la fe y el <strong>encuentro con Cristo<\/strong> se sit\u00faen en el centro de la preparaci\u00f3n al matrimonio; que se organice por <strong>etapas<\/strong>, marcadas \u2013cuando sea posible y apropiado\u2013 por ritos de pasos que se celebren dentro de la comunidad; que englobe todos estos <strong>elementos:<\/strong> <strong>formaci\u00f3n, reflexi\u00f3n, di\u00e1logo, confrontaci\u00f3n, liturgia, comunidad, oraci\u00f3n, fiesta<\/strong>\u201d (n. 16).<\/p>\n\n\n\n<p>El documento considera que una propuesta concreta para comenzar en esta senda puede ser la puesta en marcha en las di\u00f3cesis, cuando sea posible, de un <strong>\u201cproyecto piloto\u201d<\/strong> (n. 17). Sin embargo, \u201cesta <em>herramienta pastoral<\/em> no puede ser simplemente impuesta como la \u00fanica manera de preparar el matrimonio, sino que debe ser utilizada con discernimiento y sentido com\u00fan\u201d (n. 16). En efecto, una obligaci\u00f3n indiscriminada podr\u00eda tener efectos contraproducentes, como el alejamiento de muchos del sacramento del matrimonio o el cumplimiento externo y formal, como un requisito imperado que hay que sufrir y cumplir \u201ca rega\u00f1adientes\u201d. Se trata m\u00e1s bien de una sugerencia consistente, que se ha de mostrar a los candidatos como una oferta plausible de formaci\u00f3n integral. Para que este instrumento formativo sea realmente efectivo se ha de presentar de modo adecuado y atractivo, de modo que los mismos candidatos al sacramento del matrimonio lleguen a descubrir, anhelar y <strong>asumir con protagonismo el proyecto<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5. Guiar, ayudar, acompa\u00f1ar<\/h2>\n\n\n\n<p>En la caracterizaci\u00f3n de esta modalidad formativa, el documento considera algunas caracter\u00edsticas generales y metodol\u00f3gicas: su intenci\u00f3n ha de ser \u201c<strong>guiar, ayudar y estar cerca de las parejas en un camino que hay que recorrer juntos<\/strong>\u201d; \u201cno es una preparaci\u00f3n para un examen que hay que pasar, sino para una vida que hay que vivir\u201d; ha de evitarse el moralismo y cuidar, en cambio, el \u201c<strong>tono proactivo, persuasivo, alentador y todo orientado hacia lo bueno y lo bello que es posible vivir<\/strong> en el matrimonio\u201d; asimismo, ha de tener muy en cuenta \u201c<strong>la gradualidad, la acogida y el apoyo<\/strong>, pero tambi\u00e9n <strong>el testimonio<\/strong> de otros c\u00f3nyuges cristianos que acojan y est\u00e9n presentes en el camino\u201d, pues as\u00ed se ayudar\u00e1 a \u201ccrear un clima de amistad y <strong>confianza<\/strong>\u201d (n. 20), tan necesario para la eficacia de este camino hacia el matrimonio cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada persona y cada pareja ser\u00e1 acompa\u00f1ada en su camino de reflexi\u00f3n, conversi\u00f3n y comprensi\u00f3n del significado humano y cristiano de la vida conyugal, \u201csiguiendo siempre la l\u00f3gica del <strong>respeto<\/strong>, la <strong>paciencia<\/strong> y la <strong>misericordia.<\/strong> Sin embargo, nunca lleva a oscurecer las exigencias de <strong>verdad y caridad<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong>del Evangelio propuestas por la Iglesia,&nbsp;y nunca debe permitirse oscurecer el designio divino sobre el amor humano y el matrimonio en toda su <strong>belleza y grandeza<\/strong>\u201d (n. 56).<\/p>\n\n\n\n<p>Habitualmente, \u201cel <strong>equipo<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><strong>de acompa\u00f1antes<\/strong> que gu\u00eda el camino puede estar formado por <strong>matrimonios ayudados por un sacerdote y otros expertos<\/strong> en pastoral familiar\u201d (n. 21). La presencia de matrimonios no se debe solo a la escasez del clero, sino que responde a lo propio de la vocaci\u00f3n conyugal como evangelizadora y a la connaturalidad con la forma de vida que quieren emprender los novios.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, se ha de tener en cuenta que \u201calgunas tem\u00e1ticas complejas relativas a la sexualidad conyugal o a la apertura a la vida<strong>&nbsp;<\/strong>(por ejemplo, la paternidad responsable, la inseminaci\u00f3n artificial, el diagn\u00f3stico prenatal y otras cuestiones bio\u00e9ticas) tienen fuertes implicaciones \u00e9ticas, relacionales y espirituales para los c\u00f3nyuges, y requieren hoy en d\u00eda una <strong>formaci\u00f3n espec\u00edfica<\/strong> y una claridad de ideas\u201d (n. 22). El documento recuerda tambi\u00e9n la \u201curgencia de una formaci\u00f3n m\u00e1s adecuada de los sacerdotes, seminaristas y laicos (incluidos los matrimonios) en el ministerio de acompa\u00f1amiento de los j\u00f3venes al matrimonio\u201d (n. 86).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">6. Valorar situaciones y actitudes<\/h2>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se han de <strong>considerar, distinguir y acompa\u00f1ar de modo adecuado y oportuno las diversas situaciones existenciales<\/strong> de los que se acercan al sacramento del matrimonio en nuestros d\u00edas. El gran n\u00famero de personas que viven m\u00e1s o menos alejadas de la fe y de la Iglesia reclama una propuesta sol\u00edcita y oportuna: \u201cLa experiencia pastoral en gran parte del mundo muestra ahora la presencia constante y generalizada de nuevas solicitudes de preparaci\u00f3n al matrimonio sacramental por parte de parejas que ya viven juntas, han celebrado un matrimonio civil y tienen hijos. Tales peticiones ya no pueden ser eludidas por la Iglesia, ni pueden ser aplanadas dentro de caminos trazados para quienes vienen de un camino m\u00ednimo de fe; m\u00e1s bien, requieren formas de acompa\u00f1amiento personalizado\u201d (n. 25).<\/p>\n\n\n\n<p>Con frecuencia nos encontramos con \u201cparejas que han preferido convivir juntas sin casarse, pero que, sin embargo, siguen abiertas al tema religioso y dispuestas a acercarse a la Iglesia. Con una mirada comprensiva,&nbsp;han de ser <strong>acogidas con calidez y sin legalismo<\/strong>, apreciando su <strong>deseo de familia<\/strong>\u201d (n. 40). La acci\u00f3n pastoral adecuada no encorseta en esquemas te\u00f3ricos, sino que se pone en el lugar vital -actitudes, disposiciones, situaciones, etc.- en que se encuentran las personas para ayudarlas con sabidur\u00eda humana y sobrenatural conforme a las etapas de sanaci\u00f3n y de crecimiento en la conversi\u00f3n continua y en el ascenso hacia la plenitud humana que es la santidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">7. Ritos significativos<\/h2>\n\n\n\n<p>El documento propone <strong>algunos ritos simb\u00f3licos<\/strong> o gestos cuasi lit\u00fargicos de iniciaci\u00f3n o culminaci\u00f3n de las diversas etapas o fases de este proceso o camino formativo. \u201cEntre los ritos a considerar, antes de llegar al rito matrimonial propiamente dicho, pueden estar: la entrega de la Biblia a los novios, la presentaci\u00f3n a la comunidad, la bendici\u00f3n de los anillos de compromiso, la entrega de una oraci\u00f3n de pareja que los acompa\u00f1ar\u00e1 en su camino. La conveniencia de esto se evaluar\u00e1 seg\u00fan la realidad eclesial local. Cada uno de estos ritos puede ir acompa\u00f1ado de un retiro\u201d (n. 23).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta iniciativa se hace con mucha <strong>cautela<\/strong>, pues por un lado se ha de evitar crear expectativas excesivas, que fuercen la libertad de los candidatos, y por otro tampoco se debe caer en la confusi\u00f3n o identificaci\u00f3n con los ritos propios del sacramento. Por ello, el texto insta a la \u201cnecesaria prudencia y una cuidadosa evaluaci\u00f3n de c\u00f3mo proponer estos ritos, seg\u00fan el contexto social en el que se act\u00fae. En algunos casos, por ejemplo, puede ser preferible que estos ritos se celebren s\u00f3lo dentro del grupo de parejas que sigue el itinerario, sin involucrar a las familias u otras personas. En otros casos, sin embargo, es preferible evitarlos por completo\u201d (n. 26). Por tanto, estos ritos son <strong>sugerencias<\/strong> a tener en cuenta y a utilizar <strong>prudencialmente<\/strong> para aprovechar su <strong>est\u00edmulo<\/strong> para perseverar con ilusi\u00f3n en el camino formativo y soslayar posibles efectos contraproducentes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">8. Etapas. Preparaci\u00f3n remota<\/h2>\n\n\n\n<p>Puesto que se tratar de acompa\u00f1ar el crecimiento interno, este proceso o camino articulado ha de tener en cuenta las <strong>diversas etapas<\/strong> del desarrollo formativo y de la maduraci\u00f3n humana y cristiana. Por ello, el documento sugiere que \u201cen una perspectiva pastoral a largo plazo, ser\u00eda bueno que el itinerario propiamente catecumenal fuera precedido por una fase pre-catecumenal: esto coincidir\u00eda pr\u00e1cticamente con el largo tiempo de <strong>preparaci\u00f3n remota<\/strong> al matrimonio, que comienza desde la infancia. La <strong>fase propiamente catecumenal<\/strong> consta de tres etapas distintas: la <strong>preparaci\u00f3n pr\u00f3xima<\/strong>, la <strong>preparaci\u00f3n inmediata<\/strong> y el acompa\u00f1amiento de los <strong>primeros a\u00f1os de vida matrimonial<\/strong>\u201d (n. 24).<\/p>\n\n\n\n<p>En la educaci\u00f3n familiar y eclesial para el amor verdadero durante la infancia y juventud, los <strong>objetivos de la preparaci\u00f3n remota<\/strong> son: \u201ca) educar a los ni\u00f1os en la estima de s\u00ed mismos y en la estima de los dem\u00e1s, en el conocimiento de la propia dignidad y en el respeto a de los dem\u00e1s; b) presentar a los ni\u00f1os la antropolog\u00eda cristiana y la perspectiva vocacional contenida en el bautismo que conducir\u00e1 al matrimonio o a la vida consagrada; c) educar a los adolescentes en la afectividad y la sexualidad en vista de la futura llamada a un amor generoso, exclusivo y fiel (ya sea en el matrimonio, en el sacerdocio o en la vida consagrada); d) proponer a los j\u00f3venes un camino de crecimiento humano y espiritual para superar la inmadurez, los miedos y las resistencias a abrirse a relaciones de amistad y de amor, no posesivas ni narcisistas, sino libres, generosas y oblativas\u201d (n. 36).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">9. Acogida: anuncio y maduraci\u00f3n del proyecto conyugal<\/h2>\n\n\n\n<p>En la <strong>fase intermedia o de acogida <\/strong>de los candidatos al catecumenado matrimonial, \u201cel estilo de relaci\u00f3n y de acogida implementado por el equipo pastoral ser\u00e1 determinante\u201d; pues \u201ces importante que el momento de la acogida se convierta en una proclamaci\u00f3n del&nbsp;<em>kerigma<\/em>, para que el <strong>amor misericordioso<\/strong> de Cristo constituya el aut\u00e9ntico <strong>lugar espiritual<\/strong> en el que se acoge a la pareja\u201d (n. 38).<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed el documento enfatiza algunos <strong>rasgos del estilo evangelizador<\/strong> que se ha de cuidar especialmente con los novios: \u201cla pastoral conyugal debe tener siempre un tono alegre y&nbsp;<em>kerigm\u00e1tico<\/em>&nbsp;\u2013vigoroso y al mismo tiempo proactivo-; el testimonio, la belleza y la fuerza motriz de las familias cristianas podr\u00e1n acudir en ayuda de los pastores ante estos desaf\u00edos; el mismo sacramento del matrimonio debe ser objeto de un verdadero anuncio por parte de la Iglesia; la fidelidad, la unicidad, la definitividad, la fecundidad, la totalidad, son, al fin y al cabo, las dimensiones esenciales de todo v\u00ednculo de amor aut\u00e9ntico, comprendido, deseado y coherentemente vivido por un hombre y una mujer\u201d (n. 39).<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha de ayudar a superar actitudes superficiales que -con frecuencia, de modo inconsciente e inculpable- tienen los que piden a la Iglesia el sacramento nupcial, pues \u201ces importante que exista una voluntad interior de iniciar con el catecumenado matrimonial un camino de fe-conversi\u00f3n\u201d (n. 42). En el discernimiento de la <strong>intenci\u00f3n conyugal<\/strong> la doctrina de la Iglesia distingue entre la virtud de la fe en los candidatos y la voluntad de <strong>querer un verdadero matrimonio<\/strong>. \u201cLa presencia de una fe viva y expl\u00edcita en las parejas es, obviamente, la situaci\u00f3n ideal para llegar al matrimonio con una intenci\u00f3n clara y consciente de celebrar un verdadero matrimonio. Sin embargo, una condici\u00f3n necesaria para el acceso al sacramento del matrimonio y su validez sigue siendo su intenci\u00f3n de hacer lo que la Iglesia entiende realizar al celebrar el matrimonio entre bautizados\u201d (n. 44).<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que \u201csi rechazan expl\u00edcita y formalmente lo que la Iglesia quiere realizar al celebrar el matrimonio, los novios no podr\u00e1n ser admitidos a la celebraci\u00f3n sacramental\u201d (n. 45). Los pastores no pueden desentenderse de la formaci\u00f3n y la conversi\u00f3n de las almas, pues tienen el grave deber de &nbsp;\u201chacer <strong>aflorar las verdaderas intenciones<\/strong> de los novios para que ellos mismos tomen conciencia de ellas, a fin de evitar que la preparaci\u00f3n y la celebraci\u00f3n del matrimonio se reduzcan a actos puramente exteriores. Si, por el contrario, sin negar lo que quiere realizar la Iglesia, existe una disposici\u00f3n imperfecta por parte de los que se quieren casar, no debe excluirse su admisi\u00f3n a la celebraci\u00f3n del sacramento\u201d (n. 45).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta fase se ha de \u201caprovechar esta situaci\u00f3n como un <strong>momento favorable para que redescubran su fe y la lleven a una mayor madurez<\/strong>, volviendo a las ra\u00edces de su bautismo, <strong>reavivando la semilla<\/strong> de vida divina que ya ha sido sembrada en ellos, e invit\u00e1ndoles a reflexionar sobre la elecci\u00f3n del matrimonio sacramental como consolidaci\u00f3n, santificaci\u00f3n y realizaci\u00f3n plena de su amor\u201d (n. 45). As\u00ed, con paciencia y celo, los pastores y dem\u00e1s encargados de esta tarea han de propiciar que surjan las condiciones interiores adecuadas para llegar a un matrimonio verdadero y preparado en las mejores condiciones posibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, con alguna frecuencia ocurrir\u00e1 que ambas partes o \u201cuna de ellas se niega a seguir el camino catecumenal. En todos estos casos, corresponder\u00e1 al presb\u00edtero valorar la mejor manera de proceder en la preparaci\u00f3n al matrimonio\u201d (n. 46), para <strong>asegurar no solo la validez<\/strong> del sacramento sino tambi\u00e9n que no se malogre y <strong>produzca frutos de vida<\/strong> cristiana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">10. Preparaci\u00f3n pr\u00f3xima: itinerario vocacional de fe<\/h2>\n\n\n\n<p>En cuanto al tiempo principal del catecumenado, \u201cen l\u00edneas generales, se sugiere que la <strong>preparaci\u00f3n pr\u00f3xima<\/strong><strong>&nbsp;dure aproximadamente un a\u00f1o<\/strong>, dependiendo de la experiencia previa de la pareja en materia de fe y participaci\u00f3n eclesial. Una vez tomada la decisi\u00f3n de casarse se podr\u00eda iniciar la preparaci\u00f3n inmediata<strong>&nbsp;<\/strong>al matrimonio, de unos meses de duraci\u00f3n, para configurarse como una verdadera y propia iniciaci\u00f3n al sacramento nupcial\u201d (n. 48).<\/p>\n\n\n\n<p>Para conseguir este objetivo resulta necesario cambiar de modo dr\u00e1stico la <strong>mentalidad<\/strong> de los pastores y, despu\u00e9s, del pueblo de Dios, de modo que todos tomen conciencia de que la preparaci\u00f3n al matrimonio es algo <strong>serio e intenso<\/strong>, que no se debe quedar en el barniz superficial de un cursillo breve. Puede servir al respecto considerar la analog\u00eda con el <strong>rigor en la<\/strong> <strong>formaci\u00f3n acad\u00e9mica y en la capacitaci\u00f3n profesional<\/strong> que resultan tan exigentes en nuestra \u00e9poca. Pues, de modo semejante a las destrezas t\u00e9cnicas, art\u00edsticas o deportivas, <strong>preparar sujetos virtuosos<\/strong>, realmente capaces para el verdadero amor esponsalicio, que han alcanzado la madurez de la libertad del don de s\u00ed, requiere un esfuerzo formativo de gran envergadura, intensidad y duraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl catecumenado matrimonial en esta etapa adquirir\u00e1 el car\u00e1cter de un verdadero <strong>itinerario de fe<\/strong>, durante el cual el mensaje cristiano ser\u00e1 redescubierto y reproducido en su perenne novedad y frescura.<sup> <\/sup>Los candidatos al matrimonio tambi\u00e9n se iniciar\u00e1n gradualmente en la oraci\u00f3n cristiana\u201d (n. 49). En este per\u00edodo, \u201cse ayudar\u00e1 a las parejas a <strong>acercarse a la vida eclesial<\/strong><strong>&nbsp;y a participar<\/strong> en ella. Con delicadeza y calor humano, se les invitar\u00e1 a participar en los momentos de oraci\u00f3n, en la eucarist\u00eda dominical, en la confesi\u00f3n, en los retiros, pero tambi\u00e9n en los momentos de celebraci\u00f3n y convivencia\u201d (n. 50).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n \u201cser\u00e1 fundamental preparar un itinerario de <strong>reflexi\u00f3n sobre los bienes propios del matrimonio<\/strong>, pudiendo as\u00ed disponerse a acoger estas gracias y abrazar estos bienes como un don\u201d (n. 51). \u201cSer\u00e1 importante en esta etapa <strong>profundizar en todo lo que tiene que ver con la relaci\u00f3n de pareja<\/strong> <strong>y la din\u00e1mica interpersonal<\/strong> que conlleva, con sus reglas, sus leyes de crecimiento, los elementos que la fortalecen y los que la debilitan\u201d (n. 52). Para ello, hay que contar con los aportes de las ciencias humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, \u201cdeben ser debidamente explorados: la din\u00e1mica humana de <strong>la sexualidad conyugal<\/strong>, la concepci\u00f3n correcta de la paternidad-maternidad responsable, la educaci\u00f3n de los hijos\u201d (n. 53). Y, por \u00faltimo, se ha de \u201ctomar conciencia de las <strong>posibles carencias psicol\u00f3gicas y\/o afectivas<\/strong>, que pueden debilitar o incluso anular por completo el compromiso de entrega y de amor mutuo que los c\u00f3nyuges se prometen. Pero pueden ser el est\u00edmulo para iniciar un proceso m\u00e1s serio de crecimiento que prepare para alcanzar una condici\u00f3n suficiente de libertad interior y madurez\u201d (n. 54).<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo espec\u00edfico de esta etapa central del catecumenado matrimonial es \u201cfinalizar el <strong>discernimiento<\/strong><strong>&nbsp;de&nbsp;cada pareja sobre su vocaci\u00f3n matrimonial<\/strong>. Esto puede llevar a la decisi\u00f3n libre, responsable y meditada de contraer matrimonio, o puede llevar a la decisi\u00f3n igualmente libre y meditada de terminar la relaci\u00f3n y no casarse. Este discernimiento, que debe realizarse tambi\u00e9n en el marco del di\u00e1logo espiritual\u201d (n. 55).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">11. Aprender la castidad, aliada del amor<\/h2>\n\n\n\n<p>Uno de los temas centrales en esta etapa formativa ha de ser la comprensi\u00f3n adecuada y el <strong>aprendizaje vital de la virtud humana y cristiana de la castidad<\/strong>: \u201cdebe presentarse como una aut\u00e9ntica aliada del amor, no como su negaci\u00f3n.&nbsp;Es, de hecho, la forma privilegiada de aprender a respetar la individualidad y la dignidad del otro, sin subordinarlo a los propios deseos. Tiene una importancia fundamental para orientar y alimentar el amor conyugal, preserv\u00e1ndolo de cualquier manipulaci\u00f3n. Ense\u00f1a, en cualquier estado de la vida, a ser fiel a la verdad del propio amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto significar\u00e1, para los novios, vivir la castidad en continencia y, una vez casados, vivir la intimidad conyugal con rectitud moral. La castidad facilita el conocimiento rec\u00edproco entre los novios, porque al evitar que la relaci\u00f3n se fije en la instrumentalizaci\u00f3n f\u00edsica del otro, permite un <strong>di\u00e1logo m\u00e1s profundo<\/strong>, una <strong>manifestaci\u00f3n m\u00e1s libre del coraz\u00f3n<\/strong> y el surgimiento de todos los aspectos de la propia personalidad \u2013humanos y espirituales, intelectuales y afectivos\u2013 de manera que se permita un verdadero crecimiento en la relaci\u00f3n, en la comuni\u00f3n personal, en el descubrimiento de la riqueza y de los l\u00edmites del otro: y en esto consiste la verdadera finalidad del tiempo de noviazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Son diversos y hermosos los <strong>valores<\/strong> y atenciones que ense\u00f1a la virtud de la castidad: el <strong>respeto<\/strong> del otro, el cuidado de no someterlo nunca a los propios deseos, la <strong>paciencia<\/strong> y la <strong>delicadeza<\/strong> con el c\u00f3nyuge en los momentos de dificultad, f\u00edsica y espiritual, la fortaleza y el <strong>autodominio<\/strong> necesarios en los momentos de ausencia o enfermedad de uno de los c\u00f3nyuges, etc.\u201d (n. 57).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">12. Cuidar el fondo y la forma<\/h2>\n\n\n\n<p>En cuanto a la <strong>metodolog\u00eda<\/strong> de esta fase central, se ha de enfatizar que \u201ces necesario que la <strong>transmisi\u00f3n de contenidos<\/strong> te\u00f3ricos vaya acompa\u00f1ada de la propuesta de un camino espiritual que incluya experiencias de <strong>oraci\u00f3n<\/strong> (personal, comunitaria y de pareja), <strong>celebraci\u00f3n<\/strong> de los sacramentos, retiros espirituales, momentos de adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, experiencias misioneras, actividades caritativas\u201d (n. 58). Sin descuidar el tono <strong>testimonial<\/strong> de <strong>confianza<\/strong> sincera que posibilita la aut\u00e9ntica apertura y renovaci\u00f3n interior.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, los <strong>objetivos de la preparaci\u00f3n pr\u00f3xima<\/strong> son: \u201ca) volver a proponer una catequesis de iniciaci\u00f3n a la fe cristiana y un acercamiento a la vida de la Iglesia; b) experimentar una iniciaci\u00f3n espec\u00edfica al sacramento del matrimonio y llegar a una clara conciencia de sus notas esenciales; c) profundizar en los temas vinculados a la relaci\u00f3n de pareja y tomar conciencia de las propias carencias psicol\u00f3gicas y afectivas; d) completar una primera fase de discernimiento de la pareja sobre la vocaci\u00f3n nupcial; e) continuar un camino espiritual con m\u00e1s decisi\u00f3n\u201d (n. 63).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">13. Preparaci\u00f3n inmediata para el compromiso<\/h2>\n\n\n\n<p>En los <strong>meses que preceden<\/strong> a la celebraci\u00f3n del matrimonio, tiene lugar la preparaci\u00f3n inmediata de las nupcias. \u201cSer\u00e1 oportuno recordar<strong>&nbsp;<\/strong>los contenidos principales del camino de preparaci\u00f3n seguido hasta ahora: se insistir\u00e1 en las condiciones indispensables de libertad y de plena conciencia de los compromisos asumidos con la elecci\u00f3n que se va a hacer, ligada a las caracter\u00edsticas esenciales del matrimonio\u201d (n. 65).<\/p>\n\n\n\n<p>Los objetivos de la preparaci\u00f3n <strong>a las puertas<\/strong> de la celebraci\u00f3n del sacramento, son: \u201ca) recordar los aspectos doctrinales, morales y espirituales del matrimonio; b) vivir experiencias espirituales de encuentro con el Se\u00f1or; c) prepararse para una participaci\u00f3n consciente y fruct\u00edfera en la liturgia nupcial\u201d (n. 73).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">14. Suplir carencias y animar a la inserci\u00f3n eclesial<\/h2>\n\n\n\n<p>Aunque este itinerario presenta el marco formativo ideal y completo, sin embargo, de modo realista, se constata que es <strong>frecuente y habitual<\/strong> \u201cque algunos matrimonios se inserten s\u00f3lo ahora en el itinerario catecumenal y <strong>que la preparaci\u00f3n inmediata sea la \u00fanica posibilidad concreta para que reciban un m\u00ednimo de formaci\u00f3n<\/strong> en vista de la celebraci\u00f3n del sacramento del matrimonio. Para ellos, ser\u00eda oportuno concertar algunos encuentros personalizados con el equipo de pastoral de preparaci\u00f3n al matrimonio, para hacerles sentir el cuidado y la atenci\u00f3n, para profundizar juntos en algunos aspectos m\u00e1s personales de la elecci\u00f3n del matrimonio, seg\u00fan la situaci\u00f3n de la pareja, y para establecer una relaci\u00f3n de confianza, cordialidad y amistad con los acompa\u00f1antes\u201d (n. 65).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de suplir con caridad las carencias, pero sin considerar que esta situaci\u00f3n excepcional, por muy generalizada que se encuentre, sea lo normal o lo bueno. Con paciencia y prudencia, los pastores y dem\u00e1s miembros de la comunidad cristiana deben <strong>procurar la&nbsp; inserci\u00f3n en la vida de la Iglesia<\/strong> a los que se encuentran alejados e invitar a todos a participar en los procesos de formaci\u00f3n adecuada en la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo dem\u00e1s, en esta fase se ha de \u201cvolver a poner siempre en el centro el encuentro con el Se\u00f1or como fuente de toda la vida cristiana. En efecto, siempre es necesario superar la mera <strong>visi\u00f3n sociol\u00f3gica<\/strong> del matrimonio para hacer comprender a los c\u00f3nyuges el <strong>misterio de la gracia<\/strong> que est\u00e1 impl\u00edcito en \u00e9l\u201d (n. 66). En esta \u00faltima etapa previa a la celebraci\u00f3n del matrimonio \u201cser\u00e1 \u00fatil reformular el anuncio&nbsp;<em>kerigm\u00e1tico<\/em>&nbsp;de la redenci\u00f3n<strong>&nbsp;<\/strong>de Cristo que nos salva de la realidad del pecado, que siempre se cierne sobre la vida humana\u201d; as\u00ed como \u201crecurrir al perd\u00f3n de Dios que, en el <strong>sacramento de la reconciliaci\u00f3n<\/strong>, otorga su amor con m\u00e1s fuerza que cualquier pecado\u201d (n. 67).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">15. Catequesis lit\u00fargica<\/h2>\n\n\n\n<p>La celebraci\u00f3n del sacramento contiene una riqueza divina trascendente, que no debe ser reducida a algunos aspectos meramente humanos como el social, el festivo o el sentimental. Es competencia de los ministros sagrados y de los dem\u00e1s catequistas abrir las mentes de los contrayentes a estas dimensiones sacramentales y misioneras -trascendentes y fascinantes- que quiz\u00e1s apenas vislumbran. \u201cLas parejas deben ser iluminadas sobre el <strong>extraordinario valor de signo sacramental que va a adquirir su vida conyugal<\/strong>: con el rito nupcial, se convertir\u00e1n en un sacramento permanente de Cristo que ama a la Iglesia. Los c\u00f3nyuges cristianos est\u00e1n llamados a convertirse en <strong>iconos vivos de Cristo esposo<\/strong>. Es el mismo modo de vivir y relacionarse de los c\u00f3nyuges el que debe hacer presente al mundo el amor generoso y total con el que Cristo ama a la Iglesia y a toda la humanidad. Pues \u00e9ste es el extraordinario testimonio que tantos c\u00f3nyuges cristianos dan al mundo: su capacidad de entrega rec\u00edproca y entrega a los hijos, su capacidad de fidelidad, de paciencia, de perd\u00f3n y de compasi\u00f3n son tales que hacen entrever que a la base de su relaci\u00f3n <strong>hay una fuente sobrenatural, un algo m\u00e1s<\/strong>, inexplicable en t\u00e9rminos humanos, que alimenta incesantemente su amor\u201d (n. 68).<\/p>\n\n\n\n<p>En todo el proceso de preparaci\u00f3n al matrimonio cristiano y, despu\u00e9s, en la vida del mismo, se ha de contar con la ayuda divina poderosa y decisiva: \u201cLa conciencia de una nueva efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo durante el rito nupcial, que, insert\u00e1ndose en <strong>el dinamismo de la gracia<\/strong> iniciado en el bautismo, da una nueva connotaci\u00f3n a la caridad divina infundida en nosotros desde el mismo bautismo y que adquiere ahora los rasgos de la <strong>caridad conyugal<\/strong>. Resulta muy oportuno <strong>invocar a los santos\/beatos c<\/strong>asados de nuestro tiempo, que ya han vivido la experiencia de ser esposos y esposas, padres y madres, y tambi\u00e9n a los santos intercesores, para realzar la dignidad del estado de vida matrimonial en la comunidad eclesial y ayudarles a comprender la belleza y la fuerza de este sacramento en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n\u201d (n. 69).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">16. Retiro y confesi\u00f3n previos<\/h2>\n\n\n\n<p>El documento insiste en una propuesta muy adecuada: \u201cunos d\u00edas antes del matrimonio, un <strong>retiro espiritual<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong>de uno o dos d\u00edas ser\u00e1 muy beneficioso. Aunque esto puede parecer poco realista, dados los numerosos compromisos debidos a la planificaci\u00f3n de la boda, hay que decir que es precisamente el ajetreo de las muchas tareas pr\u00e1cticas relacionadas con la pr\u00f3xima celebraci\u00f3n lo que puede distraer a los novios de lo que m\u00e1s importa: la celebraci\u00f3n del sacramento y el encuentro con <strong>el Se\u00f1or que viene a habitar su amor<\/strong> humano llen\u00e1ndolo de su amor divino. En el caso de que un verdadero retiro fuese imposible, podr\u00eda servir de alternativa un tiempo de oraci\u00f3n m\u00e1s corto (por ejemplo, un encuentro vespertino, como una vigilia de oraci\u00f3n)\u201d (n. 70). \u201cHacer participar a los padres, a los testigos y a los familiares m\u00e1s cercanos<strong>&nbsp;<\/strong>en un momento de oraci\u00f3n antes de la boda, puede resultar una oportunidad muy hermosa para todos\u201d (n. 72).<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1ade otro elemento imprescindible: acudir al sacramento de la penitencia para recibir la gracia del matrimonio del mejor modo posible, limpios de pecado grave y purificados tambi\u00e9n de las faltas leves. \u201cEn el per\u00edodo previo a la boda \u2013en el contexto del mencionado retiro espiritual o vigilia de oraci\u00f3n o incluso en otro contexto\u2013 la celebraci\u00f3n del <strong>sacramento de la reconciliaci\u00f3n<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong>es de gran importancia\u201d (n. 71). As\u00ed podr\u00e1n recibir dignamente la sagrada comuni\u00f3n -fuente de todas las bendiciones divinas y presencia de la alianza nupcial de Cristo- en la celebraci\u00f3n de la boda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">17. Pastoral de los reci\u00e9n casados<\/h2>\n\n\n\n<p>La tercera etapa de este proceso se refiere a los <strong>primeros a\u00f1os de la vida matrimonial<\/strong>. En efecto, \u201cel itinerario catecumenal no termina con la celebraci\u00f3n del matrimonio. De hecho, m\u00e1s que como un acto aislado, debe considerarse como la entrada en un estado permanente,<strong>&nbsp;<\/strong>que requiere por tanto una <strong>formaci\u00f3n permanente<\/strong> espec\u00edfica, hecha de reflexi\u00f3n, di\u00e1logo y ayuda de la Iglesia.<sup> <\/sup>Para ello, es necesario acompa\u00f1ar al menos los primeros a\u00f1os de vida matrimonial&nbsp;y no dejar a los reci\u00e9n casados en la soledad\u201d (n. 74).<\/p>\n\n\n\n<p>No es bueno que el matrimonio est\u00e9 solo, podemos decir remedando la afirmaci\u00f3n del Se\u00f1or en el relato de la creaci\u00f3n de la mujer. \u201cLos reci\u00e9n casados deben ser conscientes de que la celebraci\u00f3n del matrimonio es el inicio de un camino,<strong>&nbsp;<\/strong>y que la pareja es todav\u00eda un <strong>proyecto abierto<\/strong>, no una obra terminada\u201d (n. 75). Para ello, \u201cse propondr\u00e1<strong>&nbsp;<\/strong>a las parejas la continuaci\u00f3n del itinerario catecumenal,<strong>&nbsp;<\/strong>con encuentros peri\u00f3dicos\u201d (n. 76). En nuestra sociedad, con una mentalidad tan contraria a la verdadera antropolog\u00eda matrimonial, resulta muy necesario que los matrimonios encuentren la compa\u00f1\u00eda de la comunidad cristiana que refuerce y sostenga las motivaciones de su camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces ocurre que la atenci\u00f3n de los matrimonios j\u00f3venes se centra en la necesidad de ganar dinero y en los hijos, descuidando el empe\u00f1o en la calidad de su relaci\u00f3n mutua y olvidando la presencia de Dios en su amor. \u201cMerece la pena ayudar a los matrimonios j\u00f3venes a saber <strong>encontrar tiempo para profundizar en su amistad y acoger la gracia <\/strong>de Dios\u201d (n. 77).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">18. Vivir el don<\/h2>\n\n\n\n<p>El documento recuerda c\u00f3mo se debe desplegar el significado del sacramento en toda su belleza: \u201ceste es un momento oportuno para una verdadera <strong>mistagog\u00eda matrimonial,<\/strong> es decir, una introducci\u00f3n al misterio. Repasando los distintos momentos del rito nupcial,<strong>&nbsp;<\/strong>se podr\u00eda profundizar en su rico significado simb\u00f3lico y espiritual y en sus consecuencias concretas en la vida matrimonial: el consentimiento intercambiado (la voluntad de unirse, y no un sentimiento pasajero, en la base del matrimonio, una voluntad que debe fortalecerse siempre); la bendici\u00f3n de los signos que recuerdan el matrimonio, por ejemplo los anillos (la promesa de fidelidad que debe renovarse siempre); la bendici\u00f3n solemne de los c\u00f3nyuges (la gracia de Dios que desciende sobre la relaci\u00f3n humana, la asume y la santifica, a la que hay que estar siempre abiertos); el recuerdo del matrimonio en el seno de la oraci\u00f3n eucar\u00edstica (sumergir siempre el amor conyugal en el misterio pascual de Cristo para revigorizarlo y hacerlo cada vez m\u00e1s profundo)\u201d (n. 77).<sup><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, con la catequesis matrimonial mistag\u00f3gica, al igual que con la catequesis bautismal, la invitaci\u00f3n que se hace es: \u00a1Convert\u00edos en lo que sois! Ahora sois un matrimonio, por lo tanto, \u00a1vivid cada vez m\u00e1s como un matrimonio! El Se\u00f1or ha bendecido y colmado vuestra uni\u00f3n con la gracia, as\u00ed que \u00a1<strong>haced fructificar esa gracia<\/strong>!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">19. Nuevos temas e intereses<\/h2>\n\n\n\n<p>Desde el principio de la vida matrimonial, es importante recibir una <strong>ayuda concreta<\/strong> para vivir la relaci\u00f3n interpersonal con serenidad. Son muchas las cosas nuevas que hay que aprender: \u201caceptar la diversidad del otro que se manifiesta de inmediato; no tener expectativas irreales de la vida en com\u00fan y considerarla como un camino de crecimiento; gestionar los conflictos que inevitablemente surgen; conocer las diferentes etapas por las que pasa toda relaci\u00f3n de amor; dialogar para buscar un equilibrio entre las necesidades personales y las de la pareja y la familia; adquirir h\u00e1bitos cotidianos saludables; establecer una relaci\u00f3n adecuada con las familias de origen desde el principio; empezar a cultivar una espiritualidad conyugal compartida (n. 78).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay <strong>muchos aspectos de la vida conyugal y familiar que pueden ser objeto de di\u00e1logo y catequesis<\/strong> en estos a\u00f1os. \u201cEs fundamental, por ejemplo, ilustrar a las parejas sobre el delicado tema de la sexualidad dentro del matrimonio<sup> <\/sup>y las cuestiones relacionadas, es decir, la transmisi\u00f3n de la vida y la regulaci\u00f3n de los nacimientos, y sobre otras cuestiones morales y bio\u00e9ticas.&nbsp;Otro \u00e1mbito que no debe olvidarse es el de la educaci\u00f3n humana y cristiana de los hijos, que constituye una grave responsabilidad para los padres, y respecto a la cual los matrimonios deben ser sensibilizados y convenientemente formados\u201d (n. 79). Para los diversos temas de la vida conyugal y familiar, la ense\u00f1anza de la Iglesia pone a disposici\u00f3n de los c\u00f3nyuges un tesoro de sabidur\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos primeros a\u00f1os del matrimonio suponen una \u201c<strong>fase de aprendizaje<\/strong> en la que <strong>la cercan\u00eda y las sugerencias concretas de los matrimonios ya maduros<\/strong>, que comparten con los m\u00e1s j\u00f3venes lo que han aprendido por el camino, ser\u00e1n de gran ayuda\u201d (n. 80).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">20. Pastoral del v\u00ednculo y recursos variados<\/h2>\n\n\n\n<p>La pastoral matrimonial ser\u00e1 ante todo \u201cuna <strong>pastoral del v\u00ednculo<\/strong>: ayudar\u00e1 a las parejas, cada vez que se enfrenten a nuevas dificultades, a tener en el coraz\u00f3n, por encima de todo, la defensa y la consolidaci\u00f3n de la uni\u00f3n matrimonial, por su propio bien y por el de sus hijos\u201d (n. 81). \u201cEs esencial centrar el camino de la pareja en el encuentro con Cristo: la pareja necesita encontrarse continuamente con Cristo<strong>&nbsp;<\/strong>y alimentarse de su presencia\u201d (n. 82). \u00c9l es el modelo, la fuente y el sost\u00e9n de la fidelidad prometida: s\u00f3lo con su gracia, en la comuni\u00f3n eclesial, puede afianzarse la comuni\u00f3n del nosotros conyugal.<\/p>\n\n\n\n<p>La atenci\u00f3n constante y permanente de la Iglesia hacia los matrimonios puede llevarse a cabo a trav\u00e9s de <strong>diversos medios pastorales<\/strong>:<sup> <\/sup>&nbsp;\u201cla escucha de la Palabra de Dios; los encuentros de reflexi\u00f3n sobre temas de actualidad relativos a la vida conyugal y familiar; la participaci\u00f3n de los matrimonios en las celebraciones lit\u00fargicas especialmente dise\u00f1adas para ellos; los retiros espirituales peri\u00f3dicos para los matrimonios; la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica organizada para los c\u00f3nyuges; la conversaci\u00f3n y el acompa\u00f1amiento espiritual; la participaci\u00f3n en grupos familiares para poner en com\u00fan experiencias con otras familias; la participaci\u00f3n en actividades caritativas y misioneras. Pues los esposos necesitan desarrollar una verdadera <strong>espiritualidad conyugal<\/strong> que alimente y sostenga el camino espec\u00edfico de santidad que recorren en la vida matrimonial\u201d (n. 83).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta espiritualidad incluye la co-vocaci\u00f3n conyugal, la vida y el compromiso de santidad laical, as\u00ed como la evangelizaci\u00f3n de la cultura familiar. A medida que la identidad conyugal se desarrolla, \u201cel <strong>sentido de la misi\u00f3n<\/strong>, que fluye del sacramento, puede crecer.<sup> <\/sup>Es oportuno invitar a los matrimonios a implicarse en la pastoral familiar ordinaria de sus parroquias o de otras realidades eclesiales\u201d (n. 84).<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, los <strong>objetivos<\/strong> del acompa\u00f1amiento en los primeros a\u00f1os de vida matrimonial son: \u201ca) presentar, en una catequesis matrimonial mistag\u00f3gica, las consecuencias espirituales y existenciales del sacramento celebrado en la vida concreta; b) ayudar a las parejas, desde el principio, a establecer la relaci\u00f3n interpersonal de forma correcta; c) profundizar en los temas de la sexualidad en la vida matrimonial, la transmisi\u00f3n de la vida y la educaci\u00f3n de los hijos; d) infundir en los matrimonios la firme voluntad de defender el v\u00ednculo matrimonial en cualquier situaci\u00f3n de crisis que se presente; e) proponer el encuentro con Cristo como fuente indispensable de renovaci\u00f3n de la gracia matrimonial y adquirir una espiritualidad conyugal; f) recordar el sentido de la misi\u00f3n espec\u00edfica de los matrimonios cristianos\u201d (n. 85).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">21. Acompa\u00f1ar en situaciones matrimoniales dif\u00edciles<\/h2>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, se considera el acompa\u00f1amiento eclesial a los matrimonios en situaciones de crisis. \u201cEn la historia de todo matrimonio puede haber momentos en los que la comuni\u00f3n conyugal disminuye y los c\u00f3nyuges se encuentran con periodos, a veces largos, de sufrimiento, fatiga e incomprensi\u00f3n, pasando por verdaderas <strong>crisis conyugales<\/strong>. Forman parte de la historia de las familias: son fases que, si se superan, pueden ayudar a la pareja a ser feliz de una manera nueva, a partir de las posibilidades que abre una nueva etapa, haciendo que madure a\u00fan m\u00e1s el vino de la uni\u00f3n. Sin embargo, para evitar que la situaci\u00f3n de crisis se agrave hasta convertirse en irremediable, es aconsejable que la parroquia o la comunidad disponga de un <strong>servicio pastoral de acompa\u00f1amiento de las parejas en crisis<\/strong>\u201d (n. 87). Los <strong>centros de orientaci\u00f3n familiar<\/strong> (COF) diocesanos constituyen una referencia clave al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, la experiencia demuestra que en situaciones dif\u00edciles o cr\u00edticas la mayor\u00eda de las personas no acude al acompa\u00f1amiento pastoral, pues quiz\u00e1s \u201cya que no lo siente comprensivo, cercano, realista, encarnado\u201d. Por ello,<sup> <\/sup>\u201cconviene que \u2013adem\u00e1s del pastor\u2013 sean los c\u00f3nyuges, especialmente los que han vivido una crisis despu\u00e9s de haberla superado, los que se conviertan en <strong>acompa\u00f1antes de las parejas en dificultad <\/strong>o ya divididas\u201d (n. 88). \u201cSe trata de garantizar un acompa\u00f1amiento no s\u00f3lo psicol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n <strong>espiritual<\/strong>, para recuperar, con un camino mistag\u00f3gico gradual y personalizado y con los sacramentos, el significado profundo del v\u00ednculo y la conciencia de la presencia de Cristo entre los c\u00f3nyuges\u201d (n. 90). Estos <strong>tutores o mentores<\/strong> de los matrimonios pueden suponer una ayuda decisiva para salvar y santificar especialmente a aquellos que pasan por dificultades.<\/p>\n\n\n\n<p>Se constata que, por desgracia, \u201chay situaciones en las que la <strong>separaci\u00f3n<\/strong> es inevitable. En estos casos, un discernimiento particular es indispensable para <strong>acompa\u00f1ar pastoralmente<\/strong> a los separados, los divorciados, los abandonados. Hay que acoger y valorar especialmente el dolor de quienes han sufrido injustamente la separaci\u00f3n, el divorcio o el abandono, o bien, se han visto obligados a romper la convivencia por los maltratos del c\u00f3nyuge. El perd\u00f3n por la injusticia sufrida no es f\u00e1cil, pero es un camino que la gracia hace posible. De aqu\u00ed la necesidad de una <strong>pastoral de la reconciliaci\u00f3n y de la mediaci\u00f3n<\/strong>, a trav\u00e9s de centros de escucha especializados que habr\u00eda que establecer en las di\u00f3cesis\u201d (n. 93).<\/p>\n\n\n\n<p>Se considera que&nbsp;\u201chay que alentar a las personas divorciadas que no se han vuelto a casar \u2013que a menudo son <strong>testigos de la fidelidad matrimonial<\/strong>\u2013 a encontrar en la eucarist\u00eda el alimento que las sostenga en su estado. La comunidad local y los pastores deben acompa\u00f1ar a estas personas con solicitud, sobre todo cuando hay hijos o su situaci\u00f3n de pobreza es grave\u201d. (n. 94).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">22. Construir la familia sobre roca<\/h2>\n\n\n\n<p>En la Conclusi\u00f3n se recuerda que este documento responde al profundo \u201cdeseo de ofrecer a las parejas una mejor y m\u00e1s profunda preparaci\u00f3n al matrimonio, mediante un <strong>itinerario suficientemente amplio, inspirado en el catecumenado bautismal<\/strong>, que les permita recibir una adecuada formaci\u00f3n para la vida conyugal cristiana, a partir de una experiencia de fe y de un encuentro con Jes\u00fas; que no se limite, por tanto, a unos pocos encuentros pr\u00f3ximos a la celebraci\u00f3n, sino que les permita percibir el <strong>car\u00e1cter casi permanente de la pastoral de la vida conyugal<\/strong> que la Iglesia pretende llevar a cabo\u201d. Toda la comunidad eclesial ha de implicarse en la misi\u00f3n de acompa\u00f1ar a las parejas. En las tareas de formaci\u00f3n y actualizaci\u00f3n se ha de trabajar con sentido de <strong>complementariedad y corresponsabilidad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En este camino de formaci\u00f3n integral de ha de emplear \u201cno s\u00f3lo el m\u00e9todo de la <strong>catequesis<\/strong>, sino tambi\u00e9n el di\u00e1logo con las parejas, los <strong>encuentros<\/strong> individuales, los momentos lit\u00fargicos de <strong>oraci\u00f3n y celebraci\u00f3n<\/strong> de los sacramentos, los ritos, los retiros y la interacci\u00f3n con toda la comunidad eclesial\u201d. A lo largo de este proceso se ha de tener en cuenta el <strong>car\u00e1cter&nbsp;<\/strong><strong><em>kerigm\u00e1tico<\/em><\/strong> de la propuesta cristiana, es decir, su fuerza, belleza y novedad. El \u201csacramento del matrimonio se presenta como una <strong>buena noticia<\/strong>, es decir, como un don de Dios a las parejas que desean vivir plenamente su amor\u201d. Evitando dicotom\u00edas, \u201cse mantienen siempre unidos el camino del crecimiento humano y el proceso del crecimiento espiritual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n de los matrimonios cristianos ha de \u201cinscribirse en la realidad concreta de hoy en d\u00eda y no ha de temer abordar temas y cuestiones que representan desaf\u00edos sociales y culturales\u201d, incluyendo la \u201c<strong>formaci\u00f3n de la conciencia<\/strong> moral personal y a la formulaci\u00f3n de un proyecto de vida familiar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El acompa\u00f1amiento pastoral ha de ser <strong>personalizado<\/strong>, basado sobre todo en el <strong>testimonio<\/strong> de los acompa\u00f1antes y de otros matrimonios implicados en el camino. Se trata de conducir en cada caso a un serio <strong>discernimiento<\/strong> personal y de pareja, para que la celebraci\u00f3n del matrimonio y la vida conyugal sean el fruto de una decisi\u00f3n consciente, libre y alegremente asumida. A la vez que prepara a las parejas para el sacramento del matrimonio, las <strong>inicia en la vida eclesial<\/strong> y las ayuda a encontrar en la Iglesia el lugar donde alimentar el v\u00ednculo matrimonial y donde seguir creciendo a lo largo de la vida en su vocaci\u00f3n y servicio a los dem\u00e1s, desarrollando as\u00ed plenamente su identidad esponsal y su misi\u00f3n eclesial. Adem\u00e1s, hay que prestar especial atenci\u00f3n al acompa\u00f1amiento de las parejas casadas en crisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ofrecer a las nuevas generaciones itinerarios de crecimiento catecumenal con vistas al matrimonio, se responde a una de las necesidades m\u00e1s urgentes de la sociedad en nuestros d\u00edas: acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes hacia la plena realizaci\u00f3n de lo que sigue siendo uno de sus mayores \u201csue\u00f1os\u201d y una de las principales metas que se proponen alcanzar en la vida, que consiste en establecer una relaci\u00f3n s\u00f3lida con la persona amada y <strong>construir sobre la base del sacramento un matrimonio santo y evangelizador.<\/strong><strong><\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El A\u00f1o de la Familia \u00abAmoris laetitia\u00bbculminaba el 26 de junio de 2022. Pocos d\u00edas antes se publicaron de los Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial. 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