{"id":21676,"date":"2022-06-22T06:00:00","date_gmt":"2022-06-22T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=21676"},"modified":"2022-06-21T15:24:32","modified_gmt":"2022-06-21T14:24:32","slug":"un-cuento-para-celebrar-santo-tomas-moro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/un-cuento-para-celebrar-santo-tomas-moro\/","title":{"rendered":"Un cuento para celebrar Santo Tom\u00e1s Moro"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\">Dos mujeres\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>En la cuarta planta de un edificio cl\u00e1sico, dentro de una oficina amplia con mesas divididas por tabiques grises, uno teclea con pocas ganas, otras miran el m\u00f3vil encorv\u00e1ndose desde sus asientos, dos entran riendo con vasos de caf\u00e9 en la mano mientras discuten algo sobre el Osasuna. Pero la luz joven de la tarde que entra por la ventana se concentra en Isabel, quien intenta guardar sus cosas en los cajones con sigilo similar al de un ladr\u00f3n. De pronto, la jefa sale de su despacho, los analistas del caf\u00e9 enmudecen, Isabel se encoge en su asiento y escucha a sus espaldas los pasos de la ley.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfC\u00f3mo?, \u00bfya se va?<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel mantuvo la atenci\u00f3n en el proceso de apagar el ordenador y no respondi\u00f3. Sus compa\u00f1eros de la Consultora, tres mujeres y tres hombres, tampoco aprobaban su costumbre, pero a Manuela, su jefa, le encantaba verbalizar la cr\u00edtica en p\u00fablico. Esta vez hab\u00eda dejado caer la pregunta desde la boca como un avi\u00f3n libera un misil, y surc\u00f3 el pasillo con paso \u00e1gil, sin detenerse para revisar los da\u00f1os que hubiera causado en su subordinada, dejando atr\u00e1s una estela de iron\u00eda con esencia de tabaco. \u00bfPor qu\u00e9 lo hace? \u00bfEnvidia, desprecio, rivalidad? Despu\u00e9s de todo, Isabel y Manuela tienen los mismos 32 a\u00f1os, coincidieron en la Universidad y, aunque visten con estilos muy distintos, las dos son guapas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel congel\u00f3 sus movimientos por unos segundos, esper\u00f3 a que Manuela regresase a su despecho para terminar de guardar sus cosas, mir\u00f3 el reloj y, antes de que otro bromista la retuviese, sali\u00f3 disparada hacia el ascensor. Quer\u00eda recoger a su hija del colegio. \u00abHay dos tipos de profesionales j\u00f3venes \u2014pens\u00f3 mientras apretaba el bot\u00f3n en la pared\u2014, los que viven para trabajar y los que trabajan para vivir\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto sali\u00f3 por la puerta del edificio y el aire c\u00e1lido de Pamplona infl\u00f3 su largo pelo rojo, su \u00e1nimo se tranquiliz\u00f3. A esas horas no hab\u00eda casi nadie por la avenida Carlos III. Termin\u00f3 de cerrar la cartera y se puso a caminar hacia el aparcamiento gratuito donde hab\u00eda dejado el coche. No terminaba de adaptarse a la empresa, sent\u00eda que luchaba contra el absurdo: \u00ab\u00bf\u00a1Qu\u00e9 problema hay en irse temprano si empezaste a trabajar temprano!? \u2014La murmuraci\u00f3n fue aumentando en volumen\u2014 Manuela DIJO que podemos irnos pronto siempre que cubramos las horas de la jornada, \u00a1lo dijo!, pero luego ella se queda hasta las tantas de la noche y los dem\u00e1s chupa suelas se sienten orgullosos de competir por qui\u00e9n aguanta m\u00e1s en la oficina\u2026 \u00a1Es rid\u00edculo!\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00f3 al coche, un Volkswagen Golf con 5 a\u00f1os de uso, y detuvo la mirada en la foto de su hija que colgaba del espejo retrovisor. Esboz\u00f3 una sonrisa. S\u00f3lo hab\u00edan podido tener una hija, Sara. Ahora tiene 7 a\u00f1os, ojos claros y un c\u00e1ncer. Su enfermedad est\u00e1 bien tratada en la Cl\u00ednica Universitaria y los m\u00e9dicos son optimistas, pero vaya que ha sufrido la pobrecita. \u00abNecesito mi trabajo. Tengo que adaptarme mejor, sobrevivir\u00bb, se dijo Isabel. En ese momento son\u00f3 su m\u00f3vil y, a la vez que arrancaba el coche para encaminarse al colegio, activ\u00f3 el manos libres.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Hola, cari\u00f1o \u2014Dijo la voz grave y afectuosa de su marido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfSabes?, la jefa se volvi\u00f3 a meter conmigo\u2026 Perdona que me queje otra vez, vas a pensar que estoy obsesionada. Pasar\u00e9 a comprar con Sara las cosas para el aperitivo de esta noche, \u00bfte apetece algo?<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que se casaron, casi todos los d\u00edas Isabel toma algo con su marido en el balc\u00f3n del apartamento, antes o despu\u00e9s de cenar. Discuten los asuntos del d\u00eda, ella en el sof\u00e1 amarillo con una limonada, \u00e9l en la silla de mimbre con una cerveza. Cuando sale un problema econ\u00f3mico o laboral, \u00e9l da un trago un poco m\u00e1s largo y luego, mirando los balcones del edificio que tienen en frente, suspira diciendo: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?\u201d, una frase que le hab\u00eda quedado grabada en la memoria desde que hab\u00edan visto la pel\u00edcula de Tom\u00e1s Moro. Acto seguido, suele dejar el vaso en la mesa de cristal y se abalanza sobre su mujer para atraparla contra el sof\u00e1 amarillo y hacerle cosquillas. Al final le roba un beso y siguen charlando. Pero ahora la voz del marido sonaba distinto, m\u00e1s nasal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 No, Isa, gracias, no me apetece nada. Te llamo por otra cosa. Perdona que te lo diga as\u00ed, pero mi padre acaba de irse al cielo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel detuvo el coche a un costado de la calle. Quer\u00eda responder, pero antes sac\u00f3 un pa\u00f1uelo de la cartera para secarse las l\u00e1grimas, se sujet\u00f3 el pelo, se mir\u00f3 al espejo. Las pecas anaranjadas sobre su rostro blanco se hab\u00edan encendido y parec\u00edan formar una constelaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfSigues ah\u00ed, cari\u00f1o?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Lo siento mucho. \u00bfEst\u00e1s con \u00e9l?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 S\u00ed, estamos con los hermanos en la Cl\u00ednica. El funeral ser\u00e1 ma\u00f1ana a las 11.00.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Voy con Sara para all\u00e1 entonces. \u00bfC\u00f3mo te sientes?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Destrozado. Despu\u00e9s hablamos. Te mando un beso.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel se dio cuenta que deb\u00eda organizar un poco las cosas. Tom\u00f3 aire, marc\u00f3 el n\u00famero de su jefa y arranc\u00f3 el coche otra vez con movimientos torpes. Manuela respondi\u00f3 al quinto tono.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Perdona que te moleste, Manuela, quer\u00eda hacerte una pregunta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfSigue trabajando usted? Pens\u00e9 que se hab\u00eda ido a descansar.<\/p>\n\n\n\n<p>Isabel pudo imaginar esa sonrisa \u00e1cida al otro lado del tel\u00e9fono y sinti\u00f3 un escalofr\u00edo. Ay, Manuela. Para ella, \u201caprovechar el tiempo\u201d significa amar desorbitadamente la propia excelencia. Supervisa el equipo de analistas, pero quiere ascender m\u00e1s. Va al gimnasio tres veces a la semana, visita la peluquer\u00eda los lunes a primera hora, dedica las ma\u00f1anas de los s\u00e1bados a hacer cursos online de <em>management<\/em> y siempre es la \u00faltima en irse de la oficina. Conoce el poder de su denso pelo negro en movimiento, le gustan los vestidos de color azul noche y con su sonrisa cautiva a los clientes o a los directores de la compa\u00f1\u00eda. Su marido es abogado y ambos llegan tarde a casa. No tienen mucho tiempo para su hija de 4 a\u00f1os, pero de momento eso no les preocupa demasiado. Ya se ocupar\u00e1n m\u00e1s personalmente de ella cuando crezca. Mientras tanto, hab\u00edan contratado a Mar\u00eda, una se\u00f1ora mayor de origen ecuatoriano y rasgos bondadosos, para que les cocinara, se ocupara de la limpieza de la casa y sacara a pasear de vez en cuando a la ni\u00f1a por el parque.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Ha fallecido el padre de mi marido. Ma\u00f1ana es el funeral.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Cu\u00e1nto lo siento. \u00bfQu\u00e9 edad ten\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 70. Un hombre magn\u00edfico\u2026 Llevaba bastante tiempo enfermo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Ah! \u2014dijo ella con una frivolidad desconcertante\u2014, ya veo, a su suegro le tocaba descansar. Pues nada, as\u00ed es la vida. Supongo que quiere pedirme permiso para ir al funeral, pero ya sabe usted que puede distribuir como quiera sus horas de trabajo, as\u00ed que\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Eso es, pero quisiera ausentarme todo el d\u00eda \u2014Dej\u00f3 un silencio cauteloso\u2014. Mi marido me necesita y lo quiero acompa\u00f1ar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Hmm. No me extra\u00f1a\u2026 Claramente nuestra firma no es una prioridad en su vida. Haga lo que quiera, pero si se ausenta todo el d\u00eda la empresa dejar\u00e1 de necesitar sus servicios. \u00bfEntiende lo que le digo? Y necesito que me lo diga ahora, \u00bfcuento con usted?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Por favor, no te pongas as\u00ed\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Dese prisa, que debo atender otros asuntos.<\/p>\n\n\n\n<p>El sem\u00e1foro se puso en rojo, Isabel divis\u00f3 el colegio de su hija y vio madres encontr\u00e1ndose con sus peque\u00f1as. No necesit\u00f3 m\u00e1s que un segundo para decidirse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Vale. No voy. Mi marido es m\u00e1s importante que mi trabajo. Igual ir\u00e9 a trabajar el mi\u00e9rcoles, por si acaso entras en raz\u00f3n \u2014Y colg\u00f3, con el coraz\u00f3n latiendo r\u00e1pido. Pidi\u00f3 a Santo Tom\u00e1s Moro que le ayudara a salir de \u00e9sta y aparc\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, martes, la jefa no vio a Isabel en su mesa y se irrit\u00f3. Se pas\u00f3 el d\u00eda evitando mirar ese puesto y pensando en c\u00f3mo despedirla m\u00e1s formalmente al d\u00eda siguiente. Cometi\u00f3 algunos errores que la llevaron a repetir tareas y acab\u00f3 llegando particularmente tarde a casa, donde se encontr\u00f3 con otros problemas que la terminaron de trastornar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El mi\u00e9rcoles, apenas lleg\u00f3 Manuela a la oficina y vio que Isabel era la \u00fanica persona que estaba trabajando, la llam\u00f3 con un grito agudo para que la acompa\u00f1ara a su despacho. Atravesaron el pasillo como un verdugo arrastra al prisionero, por una cadena atada al cuello, rumbo a la guillotina. Manuela hizo pasar a su subordinada a su segundo hogar, una habitaci\u00f3n gris climatizada, algo saturada con una mesa de madera demasiado grande, adem\u00e1s de sillas de cuero negro y respaldos altos; decorada con gr\u00e1ficos en la pared e iluminada por una ventana peque\u00f1a. Apenas entraron, la jefa dio un portazo que hizo temblar el cristal que los separaba de la sala grande para analistas. Todav\u00eda de pie, la una frente a la otra junto a la puerta, estall\u00f3 el combate:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Isabel, parece que usted no me entendi\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Pues, s\u00ed, pero\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Lamentablemente, como le dije hace dos d\u00edas \u2014cruz\u00f3 los brazos\u2014, si usted pierde inter\u00e9s en la empresa, nosotros tampoco la necesitamos a usted. Lo siento mucho.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Pero mi suegro!, \u00a1mi marido me necesitaba! \u2014Sus pecas se encendieron como las luces de freno del coche, su pelo creci\u00f3 como una hoguera en la playa y las l\u00e1grimas se agolparon en los ojos\u2014 \u00bfC\u00f3mo puedes ser tan inhumana?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Basta!, \u00a1tranquil\u00edcese! \u2014Manuela dio un golpe en la mesa que hizo temblar ahora el ordenador y las carpetas y la cesta con bol\u00edgrafos y una caja de pastillas que se asomaban por un caj\u00f3n semiabierto\u2014 Hay otro trabajo que le puedo ofrecer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una fr\u00e1gil tregua las envolvi\u00f3. El rostro herm\u00e9tico de Manuela se hab\u00eda quebrado e Isabel, desconcertada, consigui\u00f3 balbucear:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfCu\u00e1l?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 El m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfC\u00f3mo? \u2014Pregunt\u00f3 Isabel, bajando la voz, confundida, dispuesta a dar el asalto final en caso de que le estuvieran tomando el pelo por \u00faltima vez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, Isabel vio a su jefa llorar. Manuela se sent\u00f3 con cierta violencia en su silla de cuero negro, apoy\u00f3 la frente en la mesa de modo que su cabellera negra parec\u00eda un plato de spaghetti en salsa de pulpo. Isabel se qued\u00f3 petrificada, mir\u00f3 a trav\u00e9s del cristal para confirmar que todav\u00eda no hab\u00eda llegado nadie y despu\u00e9s de unos segundos de inquieta indecisi\u00f3n se acerc\u00f3 a su jefa para rodearla, muy cautelosamente, con el brazo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014pregunt\u00f3 Isabel con un hilo de voz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Ayer estaba muy molesta con usted, \u00bfsabe? \u2014Manuela volvi\u00f3 a erguirse en la silla y acept\u00f3 el pa\u00f1uelo que le ofrec\u00eda Isabel\u2014 Cuando llegu\u00e9 a casa, mi marido estaba en el fondo de la sala de estar, en la penumbra y con la corbata a medio soltar, con el rostro iluminado por el iPad. No me salud\u00f3. Encend\u00ed las luces y alc\u00e9 la voz para decirle que hab\u00eda llegado, que ven\u00eda cansada, frente a lo cual \u00e9l levant\u00f3 la cabeza y me indic\u00f3 con los labios que me fijara en la mesa del comedor. Me gir\u00e9 y vi la tarta de merengue que hab\u00eda preparado Mar\u00eda (una se\u00f1ora ecuatoriana que contratamos hace a\u00f1os). La tarta estaba intacta, con sus cinco velas apagadas. Joder. Se me hab\u00eda olvidado el cumplea\u00f1os de mi hija.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfY qu\u00e9 hiciste?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Eran las 10 pasadas. Casi las 11, en realidad. La ni\u00f1a deb\u00eda estar durmiendo, pero fui a su habitaci\u00f3n. La encontr\u00e9 acurrucada en su cama, oculta bajo las s\u00e1banas. Cuando me sent\u00e9 a su lado, ella sac\u00f3 la cabeza para apoyarla en la almohada. Ten\u00eda una expresi\u00f3n desesperada, como si hubiera estado mucho tiempo bajo el agua. Me sent\u00ed fatal. Intent\u00e9 acariciarla, pero ella me golpe\u00f3 en la mano y luego volvi\u00f3 a taparse con la s\u00e1bana. Me qued\u00e9 perpleja, y despu\u00e9s me enfad\u00e9: con ella, con usted, y conmigo. Le dije que comer\u00edamos la torta en el desayuno, no esper\u00e9 a que respondiera y me fui a la cocina. All\u00ed encontr\u00e9 a Mar\u00eda. Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 hac\u00eda ah\u00ed a esas horas. Me hab\u00eda estado esperando, dijo, pues estaba preocupada por si me hab\u00eda ocurrido algo. Le dije que no fuera ingenua y la mand\u00e9 para su casa. La buena mujer asinti\u00f3, recogi\u00f3 sus cosas con la misma sumisi\u00f3n con que t\u00fa recoges las tuyas y se dispuso a salir. De pronto, mientras yo volv\u00eda a la sala de estar, escuch\u00e9 que mi hija gritaba algo a Mar\u00eda desde su habitaci\u00f3n. Quer\u00eda despedirse. La mujer se acerc\u00f3 y yo la segu\u00ed desde cierta distancia. Lo que escuch\u00e9 todav\u00eda me duele en el est\u00f3mago.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9 le dijo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u201cGracias por la tarta, <em>mam\u00e1<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Vaya\u2026 \u2014Isabel no supo qu\u00e9 decir y le dio otro pa\u00f1uelo a Manuela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Gracias. Eso le dijo mi hija a esa mujer, \u00a1mi hija!, \u00a1a esa mujer! \u00bfLo puedes creer? La se\u00f1ora le dio un beso r\u00e1pido en la frente y sali\u00f3. Me apresur\u00e9 para abrirle la puerta de entrada y le pregunt\u00e9 qu\u00e9 le hab\u00eda dicho mi hija. Es que no daba cr\u00e9dito a mis o\u00eddos. \u201cGracias por la tarta, Mar\u00eda. Eso me dijo, se\u00f1ora\u201d. Pero yo hab\u00eda escuchado lo otro. La dej\u00e9 ir. Quise hablar con mi marido, pero \u00e9l se hab\u00eda puesto los cascos para ver v\u00eddeos de Youtube. Me sent\u00e9 en la mesa del comedor, derrotada, y prob\u00e9 la torta con el dedo. As\u00ed, poco a poco y sin darme cuenta, me com\u00ed un trozo de un tama\u00f1o equivalente a lo que hubi\u00e9ramos comido los tres juntos si hubiera llegado a tiempo. He sido una est\u00fapida, \u00a1ahora me doy cuenta!, todos estos a\u00f1os\u2026 En cambio usted\u2026 T\u00fa, Isabel, \u00a1mierda!, t\u00fa has sabido vivir. Me tomar\u00e9 unas vacaciones. Necesito reflexionar, pasar m\u00e1s tiempo con mi hija, ordenar mi vida. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo necesitar\u00e9 y te pido que me sustituyas mientras est\u00e9 fuera\u2026 cuando regrese hablaremos de tu promoci\u00f3n, \u00bfvale? \u2014Sus ojos se volvieron inocentes, los m\u00fasculos de la mand\u00edbula se relajaron. De pronto, Isabel record\u00f3 a la Manuela que conoci\u00f3 en la Universidad\u2014. No s\u00e9 si lo has pensado alguna vez, pero \u00bfde qu\u00e9 sirve ganar y ganar posiciones en la empresa si te pierdes lo mejor de la vida?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos mujeres\u00a0 En la cuarta planta de un edificio cl\u00e1sico, dentro de una oficina amplia con mesas divididas por tabiques grises, uno teclea con pocas ganas, otras miran el m\u00f3vil encorv\u00e1ndose desde sus asientos, dos entran riendo con vasos de caf\u00e9 en la mano mientras discuten algo sobre el Osasuna. Pero la luz joven de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":21677,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[764,763],"class_list":["post-21676","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","tag-cuentos","tag-tomas-moro","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21676","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21676"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21676\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21677"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}