{"id":21490,"date":"2022-06-20T08:00:00","date_gmt":"2022-06-20T07:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=21490"},"modified":"2022-06-20T08:32:05","modified_gmt":"2022-06-20T07:32:05","slug":"hermandades-cabeza-o-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/hermandades-cabeza-o-corazon\/","title":{"rendered":"Hermandades: Cabeza o coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Es un tema recurrente discutir si en las hermandades debe primar la religiosidad popular, dirigida principalmente al coraz\u00f3n, o hay que ceder la direcci\u00f3n a la inteligencia, a los aspectos doctrinales, para no caer en puro sentimentalismo sin fundamentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Querr\u00eda terciar en esa discusi\u00f3n desde la experiencia, a partir de dos an\u00e9cdotas reales sacadas del d\u00eda a d\u00eda de las hermandades.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre, de unos treinta a\u00f1os, acompa\u00f1ado por su mujer y dos ni\u00f1as peque\u00f1as, se present\u00f3 en la hermandad a contar su historia: en su infancia \u00e9l hab\u00eda sido hermano, su padre, tambi\u00e9n hermano, lo hab\u00eda inscrito al nacer. La vida lo hab\u00eda llevado por caminos complicados de delincuencia y drogas. Poco a poco se fue hundiendo. Hab\u00eda tocado fondo. Se acerc\u00f3 entonces cuando se acerc\u00f3 a la hermandad de sus primeros a\u00f1os, como \u00faltimo recurso, para pedir ayuda. El responsable de caridad que lo atendi\u00f3 le escuch\u00f3 con todo el cari\u00f1o de que fue capaz, sin reproches ni sermones, le pidi\u00f3 una determinada documentaci\u00f3n y le asegur\u00f3 la ayuda que necesitaba. Quedaron emplazados para la semana siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda que hab\u00edan quedado no apareci\u00f3. Dos d\u00edas despu\u00e9s lleg\u00f3 la mujer sola, con las dos hijas:<\/p>\n\n\n\n<p>-Mi marido falleci\u00f3 de un infarto el mismo d\u00eda que hab\u00edamos quedado; pero quiero decirle que los seis d\u00edas que han pasado desde que estuvimos aqu\u00ed han sido los m\u00e1s felices de su vida. Por vez primera en muchos a\u00f1os se sinti\u00f3 querido y me repet\u00eda: \u201cA pesar de todo la Virgen no se ha cansado de esperarme\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una historia real que toca el coraz\u00f3n y sentimiento; pero tambi\u00e9n hay alguna que va a la cabeza y la inteligencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En la hermandad hay un grupo de voluntarios que visita y acompa\u00f1a a hermanos ancianos y solos. Uno de esos voluntarios me contaba su experiencia tras una de estas visitas.<\/p>\n\n\n\n<p>-No s\u00e9 c\u00f3mo explicarte, su vida parece rutinaria y solitaria, pero ha aprendido a vivir para adentro. Siempre cerca tiene una vieja estampa de nuestros Titulares. Le llev\u00e9 la que repartieron en la \u00faltima Funci\u00f3n Principal, pero prefiere la de siempre, gastada a besos. Esa estampa es como un espejo, las arrugas de su cara tienen su r\u00e9plica en el rostro del Se\u00f1or, talladas por la misma gubia, y sus ojos conservan la misma intensidad que los de la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>En las manos lleva siempre un rosario con las cuentas desgastadas. Te aseguro que su rezo es pura oraci\u00f3n contemplativa que, a ratos, discurre por esa infancia espiritual que algunos llaman Alzheimer. Cualquier d\u00eda, con la misma discreci\u00f3n de siempre, comenzar\u00e1 a rezar el Rosario y su alma <em>saldr\u00e1 sin ser notada estando ya su cuerpo sosegado<\/em>, para entrar en la intimidad de Cristo intercambiando con \u00c9l confidencias eternas. Estoy convencido de que es as\u00ed como llegar\u00e1 al Cielo, con su vieja estampa en la mano como salvoconducto. Pura contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos an\u00e9cdotas reales como la vida misma y que tienen su precedente en el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Cuenta San Lucas (cfr. 7, 11-17) que en una ocasi\u00f3n, al acercarse Jes\u00fas<\/em><em> <\/em><em>a una ciudad llamada Na\u00edm, vio c\u00f3mo<\/em><em> <\/em><em>sacaban a enterrar a un muerto, hijo \u00fanico de su madre, que era viuda, acompa\u00f1ada por mucha gente. Al verla el Se\u00f1or, <strong>tuvo compasi\u00f3n de ella<\/strong>, y le dijo: No llores. Y, acerc\u00e1ndose, toc\u00f3 el f\u00e9retro y le dijo al joven: \u00a1Lev\u00e1ntate! El muerto se incorpor\u00f3 y \u00c9l se lo entreg\u00f3 su madre.<\/em><em> <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or siente compasi\u00f3n, removido por el dolor de la madre, anticipo del que sufrir\u00eda la Suya. El milagro desata la emoci\u00f3n de los que la acompa\u00f1aban, que estallan en una manifestaci\u00f3n de devoci\u00f3n popular.<\/p>\n\n\n\n<p>San Juan nos cuenta una situaci\u00f3n diferente (Cap. 3): la conversaci\u00f3n entre Nicodemo, hombre culto, y el Se\u00f1or. Podemos imaginar la escena, los dos solos, apenas iluminados por un candil, charlando hasta altas horas de la noche, intercambiando confidencias en voz baja mientras Cristo va abriendo la inteligencia de Nicodemo hasta llevarlo a la Verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos situaciones se refuerzan y complementan. Poner exclusivamente la \u00e9tica como referencia conducir\u00eda a una especie de indiferencia estoica, centrada en el cumplimiento del deber por el propio deber, sin que ning\u00fan afecto lo contamine. Por el contrario, dejarse llevar s\u00f3lo por la emoci\u00f3n conduce a un sentimentalismo pietista, en el que se corre el peligro de que el sentimiento se convierta en criterio de verdad, invadiendo las \u00e1reas del entendimiento y la voluntad. La verdad objetiva desaparece al quedar reducida a sentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabeza y coraz\u00f3n complementados en una armon\u00eda din\u00e1mica, as\u00ed han de ser las <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/firmas\/hermandades-justicia-o-caridad\/\">hermandades<\/a>.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un tema recurrente discutir si en las hermandades debe primar la religiosidad popular, dirigida principalmente al coraz\u00f3n, o hay que ceder la direcci\u00f3n a la inteligencia, a los aspectos doctrinales, para no caer en puro sentimentalismo sin fundamentaci\u00f3n. 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