{"id":21121,"date":"2022-07-01T07:00:00","date_gmt":"2022-07-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=21121"},"modified":"2022-06-30T09:07:57","modified_gmt":"2022-06-30T08:07:57","slug":"verdadera-y-falsa-reforma-en-la-iglesia-yves-marie-congar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/verdadera-y-falsa-reforma-en-la-iglesia-yves-marie-congar\/","title":{"rendered":"Verdadera y falsa reforma en la Iglesia,\u00a0de Yves Marie Congar\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>El 6 de diciembre de 1944, por voluntad de P\u00edo XII, lleg\u00f3 a Roncalli, que representaba a la Santa Sede en Bulgaria (1925), Turqu\u00eda y Grecia (1931), un telegrama que lo nombraba nuncio en Par\u00eds. No se trataba de una promoci\u00f3n, sino de apagar un fuego. Reci\u00e9n terminada la segunda guerra mundial, la nueva cabeza de la Rep\u00fablica francesa, el general De Gaulle, cat\u00f3lico, ped\u00eda que se cambiase el nuncio Valeri, por demasiado afecto al r\u00e9gimen de P\u00e9tain. Y urg\u00eda que fuera antes de Navidad, cuando tradicionalmente se recib\u00eda al cuerpo diplom\u00e1tico y el nuncio actuaba como decano. Adem\u00e1s, el gobierno franc\u00e9s exig\u00eda renovar por el mismo motivo a 30 obispos de Francia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Angelo Roncalli ten\u00eda entonces 63 a\u00f1os. Pasar\u00eda nueve en Par\u00eds, hasta ser elegido Patriarca de Venecia (1953) y despu\u00e9s Papa (1958), con el nombre de Juan XXIII.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>A\u00f1os fecundos y complejos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Aquellos a\u00f1os de posguerra en Francia fueron, desde el punto de vista cristiano, de una riqueza extraordinaria. Surgi\u00f3 una magn\u00edfica floraci\u00f3n de intelectuales y te\u00f3logos cristianos, y tambi\u00e9n de iniciativas apost\u00f3licas, que renovaron el panorama del catolicismo franc\u00e9s. Ya hab\u00eda empezado tras la primera guerra mundial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto, entre grandes tensiones culturales y pol\u00edticas. Por un lado, la que manten\u00edan el amplio sector de los cat\u00f3licos tradicionales, refractarios a la Rep\u00fablica, orgullosos del pasado cat\u00f3lico de Francia y heridos por las arbitrariedades republicanas laicistas que ya duraban 150 a\u00f1os. Y por otro, la tentaci\u00f3n que el comunismo supon\u00eda para el catolicismo con sensibilidad social y el clero joven, ya que buscaba incorporarlos a su proyecto pol\u00edtico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto todo se confund\u00eda y se politizaba con facilidad y surg\u00edan tensiones inesperadas. La Santa Sede \u2013el Santo Oficio- recibi\u00f3 en esos a\u00f1os cientos de denuncias francesas, y se cre\u00f3 un clima de sospecha frente a la llamada <em>\u201cNouvelle Th\u00e9ologie\u201d<\/em> que dificultaba el debido discernimiento y complic\u00f3 mucho la vida de algunos grandes te\u00f3logos como De Lubac y Congar. En 1950, se separ\u00f3 a De Lubac de Fourvi\u00e8re.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>G\u00e9nesis de <em>Verdadera y falsa Reforma<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El 17 de agosto de 1950 el Padre General de los dominicos, Manuel Su\u00e1rez, de visita en Par\u00eds, se entrevist\u00f3 con <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/argumentos\/teologia-siglo-xx\/yves-congar-teologia-ecumenismo-iglesia\/\">Yves Marie Congar<\/a> (1904-1995) para hablar de la reedici\u00f3n de <em>Cristianos desunidos <\/em>(1937), el pionero ensayo que hab\u00eda escrito Congar sobre el ecumenismo cat\u00f3lico. En aquel momento el tema estaba en sus inicios, y solo madurar\u00eda con la voluntad del Concilio Vaticano II, convirti\u00e9ndose en una misi\u00f3n de la Iglesia. Pero entonces suscitaba recelos hist\u00f3ricos. Adem\u00e1s, la Santa Sede quer\u00eda evitar que las relaciones ecum\u00e9nicas se le fueran de las manos. Se acababa de crear el Consejo Ecum\u00e9nico de las Iglesias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Congar anot\u00f3 cuidadosamente la conversaci\u00f3n en un memor\u00e1ndum (publicado en <em>Diario de un te\u00f3logo<\/em>): <em>\u201cLe digo que estoy corrigiendo las pruebas de un libro titulado <\/em>Verdadera y falsa Reforma<em>\u2026 [mirada un tanto asustada del Padre General]; que sin duda este libro me acarrear\u00e1 dificultades, cuyo peso tendr\u00e1 todav\u00eda que llevar el pobre P. General. [\u2026] Pero \u00bfqu\u00e9 puedo hacer yo? No me es posible dejar de pensar y decir lo que me parece que es verdad. \u00bfSer prudente? Me esfuerzo al m\u00e1ximo por serlo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Leyendo el libro hoy, tras los vaivenes posconciliares, se tiene la sensaci\u00f3n de que hubiera podido servir de gu\u00eda sobre los cambios. Pero cuando se public\u00f3 las cosas sonaban distinto. De entrada, el solo uso de la palabra \u201creforma\u201d, por lo menos en Italia, parec\u00eda dar raz\u00f3n al cisma protestante. Aunque el libro recibi\u00f3 algunas elogiosas rese\u00f1as (incluso en <em>L\u00b4 Osservatore Romano<\/em>), tambi\u00e9n se suscitaron sospechas, que ten\u00edan m\u00e1s que ver con el contexto que con el propio libro. Congar cuenta la an\u00e9cdota de una se\u00f1ora que fue a comprar uno de sus libros y la librera le pregunt\u00f3: \u00bftambi\u00e9n usted es comunista?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Complicaciones del momento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Padre General de los dominicos, Manuel Su\u00e1rez, era un hombre prudente en una situaci\u00f3n dif\u00edcil. Todo lo complicaba la cuesti\u00f3n de los sacerdotes obreros, en la que estaban implicados varios dominicos franceses (pero no Congar). Proyecto evangelizador audaz e interesante y que quiz\u00e1 en otro contexto, con mayor atenci\u00f3n pastoral de los implicados, hubiera podido fructificar serenamente. Pero con las dos tensiones mencionadas era inviable. De un lado, se multiplicaban cr\u00edticas y denuncias; del otro, se vio una oportunidad de captaci\u00f3n comunista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se precipit\u00f3 con algunas defecciones. Y esto provoc\u00f3 una intervenci\u00f3n en los dominicos de Francia en 1954, pero a trav\u00e9s del propio Padre General. Entre otras cosas se pidi\u00f3 a Congar que dejara de ense\u00f1ar (aunque no de escribir). Tambi\u00e9n se dilat\u00f3 la segunda edici\u00f3n de <em>Verdadera y falsa reforma<\/em> y de sus traducciones (pero sali\u00f3 la espa\u00f1ola en 1953). No hubo m\u00e1s sanci\u00f3n ni se le puso nada en el \u00cdndice, como se hab\u00eda temido. Pero durante muchos a\u00f1os no podr\u00eda volver a la ense\u00f1anza regular.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY el nuncio Roncalli? Est\u00e1 por estudiar. Desde luego era un hombre fiel a la Santa Sede, que actuaba con sensatez y gran humanidad. Fue puenteado tanto por las denuncias que iban directamente a Roma (tambi\u00e9n de los obispos) como por las medidas que se tomaron a trav\u00e9s de los superiores generales. Sin embargo, cuando como Papa convoc\u00f3 el Concilio, tanto De Lubac como <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/argumentos\/teologia-siglo-xx\/el-misterio-del-templo-de-yves-marie-congar\/\">Congar<\/a> fueron llamados a la comisi\u00f3n preparatoria. Y jugar\u00edan un gran papel: De Lubac, m\u00e1s bien como inspirador, pero Congar tambi\u00e9n como redactor de muchos textos. \u00a1Eran sus temas!: Iglesia, ecumenismo\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La intenci\u00f3n del libro&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ya el t\u00edtulo es un programa <em>Verdadera y falsa Reforma<\/em> <em>en la Iglesia<\/em>. No se trata de la \u201cReforma de la Iglesia\u201d, sino de la \u201cReforma en la Iglesia\u201d. Y eso se debe a que la Iglesia no est\u00e1 en las manos de los hombres. La Reforma se hace desde su propia naturaleza, m\u00e1s quitando lo que estorba que inventando. Y se requiere una labor para adaptar la vida y misi\u00f3n de la Iglesia a los cambios de los tiempos. No por la comodidad de la acomodaci\u00f3n, sino por la autenticidad de la misi\u00f3n. Por eso, en realidad <em>\u201clas reformas resultan ser un fen\u00f3meno constante en la vida de la Iglesia, a la vez que un momento cr\u00edtico para la comuni\u00f3n cat\u00f3lica\u201d<\/em>, se\u00f1ala en el pr\u00f3logo de 1950.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, en un tiempo de efervescencia como el que se viv\u00eda, le parece importante estudiar el fen\u00f3meno, para reformar bien, aprendiendo de la experiencia hist\u00f3rica y evitando los errores. Dice l\u00facidamente en el mismo lugar: <em>\u201cLa Iglesia no es solo un cuadro, un aparato, una instituci\u00f3n. Es una comuni\u00f3n. Existe en ella una unidad que ninguna secesi\u00f3n puede destruir, la unidad que generan por s\u00ed mismos sus elementos constitutivos. Pero existe tambi\u00e9n la unidad ejercida o vivida por los hombres. Esta cuestiona su actitud, es edificada o destruida por esa actitud, y constituye la comuni\u00f3n\u201d<\/em>. En esto hay un eco de Johann Adam M\u00f6hler, siempre admirado por Congar (y editado).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>Prefacio<\/em> de 1967 da cuenta del cambio de contexto desde que escribi\u00f3 el libro. Por un lado, la magn\u00edfica Eclesiolog\u00eda del Concilio, pero tambi\u00e9n las relaciones con un mundo mucho m\u00e1s independiente de lo eclesial. Esto es positivo en un sentido; pero, por otro, <em>\u201caquello que viene del mundo corre el riesgo de ser vivido como con una intensidad, una presencia, una evidencia que superan las afirmaciones de la fe y de los compromisos de Iglesia\u201d<\/em>. Exige una presencia evangelizadora nueva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, Congar advierte (estamos en 1967) que <em>\u201cocurre que algunos, imprudentemente, lo ponen todo en cuesti\u00f3n sin preparaci\u00f3n suficiente [\u2026]. En la situaci\u00f3n actual no suscribir\u00edamos tal cual las optimistas l\u00edneas que consagramos al empuje reformista de la inmediata posguerra. No porque seamos pesimistas, sino porque ciertas orientaciones, incluso ciertas situaciones, son realmente preocupantes\u201d<\/em>. Con todo, le parece que el libro conserva una validez substancial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La estructura<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Describe as\u00ed la estructura en el pr\u00f3logo de 1950: <em>\u201cEntre una introducci\u00f3n que estudia el hecho de las reformas tal como hoy se presenta y una conclusi\u00f3n, dos grandes partes, a las que ha parecido conveniente a\u00f1adir una tercera: 1. \u00bfPor qu\u00e9 y en qu\u00e9 sentido se reforma la Iglesia constantemente? 2. \u00bfEn qu\u00e9 condiciones una reforma puede ser verdadera y realizarse sin ruptura? 3. Reforma y protestantismo\u201d<\/em>. A\u00f1adi\u00f3 esta tercera parte para comprender mejor la Reforma y la ruptura que supuso. Deber\u00eda haber sido una reforma de la vida, pero se quiso reformar la estructura y eso llev\u00f3 al cisma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La introducci\u00f3n constata el hecho de la reforma en la historia de la Iglesia: <em>\u201cLa Iglesia ha vivido siempre reform\u00e1ndose a s\u00ed misma [\u2026] su historia se haya ritmada por los movimientos de reforma. [\u2026] A veces son las \u00f3rdenes religiosas las que corrigen su propia relajaci\u00f3n [\u2026] con tal \u00edmpetu que se conmueve toda la cristiandad (san Benito de Aniano, Cluny, san Bernardo). A veces fueron los mismos papas los que emprendieron una reforma general de los abusos o de un estado de cosas gravemente deficiente (Gregorio VII, Inocencio III)\u201d<\/em>. Despu\u00e9s, se\u00f1ala que el tiempo en que se escribe el libro es un tiempo de fermentos. Y trata largamente de la <em>\u201csituaci\u00f3n de la cr\u00edtica en la Iglesia cat\u00f3lica\u201d<\/em>. Hay, de hecho, una autocr\u00edtica a la que hay que prestar atenci\u00f3n para facilitar las mejoras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La primera parte, la m\u00e1s extensa, se titula <em>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 y en qu\u00e9 sentido se reforma la Iglesia?\u201d<\/em>. Se divide en tres cap\u00edtulos y estudia la combinaci\u00f3n de santidad de Dios y flaquezas nuestras, de la que est\u00e1 compuesta la Iglesia. Y lo hace recorriendo el tema en la patr\u00edstica, en la escol\u00e1stica, en otras aportaciones teol\u00f3gicas y en el Magisterio. Subraya el sentido del misterio de la Iglesia como cosa de Dios. Y determina qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es falible en la Iglesia. &nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Condiciones para una reforma sin cisma<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es el t\u00edtulo de la segunda parte, que contiene lo m\u00e1s substancial y l\u00facido del libro. Se\u00f1ala que en todo movimiento cabe desarrollo aut\u00e9ntico o desviaci\u00f3n, y que muchas veces la reacci\u00f3n a un error unilateral provoca tambi\u00e9n un acento unilateral. Despu\u00e9s estudia cu\u00e1les son las condiciones de una verdadera reforma. Y se\u00f1ala cuatro condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es <em>\u201cla primac\u00eda de la caridad y de la pastoral\u201d<\/em>. No se puede pretender reformar la Iglesia solo con ideas o ideales, que pueden quedarse en afirmaciones te\u00f3ricas: hay que atenerse a la pr\u00e1ctica pastoral, que es lo que garantiza la eficacia. Las herej\u00edas frecuentemente tratan a la Iglesia como una idea y maltratan la realidad creando tensiones destructivas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda condici\u00f3n es <em>\u201cpermanecer en la comuni\u00f3n del todo\u201d<\/em>. Es tambi\u00e9n la condici\u00f3n de ser cat\u00f3lico, unido a lo universal en la Iglesia. Muchas veces la iniciativa parte de la periferia, pero debe ser integrada con el centro, que ejerce un papel regulador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera condici\u00f3n sigue a la anterior y es <em>\u201cla paciencia, evitar los apresuramientos\u201d<\/em>. La unidad y la integraci\u00f3n tienen sus tiempos, que es preciso respetar, y la precipitaci\u00f3n provoca rupturas. Esa paciencia, a veces doliente, es una prueba de autenticidad y rectitud de intenci\u00f3n. Congar lo vivi\u00f3 en sus propias carnes, aunque no siempre logr\u00f3 ser tan paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuarta condici\u00f3n es que la verdadera renovaci\u00f3n supone el retorno al principio y a la tradici\u00f3n, no la introducci\u00f3n de una novedad en virtud de una <em>\u201cadaptaci\u00f3n mec\u00e1nica\u201d<\/em>. Congar distingue lo que es una adaptaci\u00f3n como desarrollo leg\u00edtimo que se ha de hacer conectando con las fuentes de la Iglesia, de lo que ser\u00eda una adaptaci\u00f3n como introducci\u00f3n de una novedad que se suma como algo postizo. Esto tambi\u00e9n se inspiraba en Newman, otro de sus grandes referentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tambi\u00e9n sobre la Reforma<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como si fuera un eco, la enc\u00edclica <em>Ecclesiam suam<\/em> (6 de agosto de 1964) de Pablo VI, en el contexto del Concilio, todav\u00eda por terminar, habla de las condiciones de una verdadera reforma de la Iglesia; y del m\u00e9todo, que ha de ser el di\u00e1logo. Se trata de <em>\u201cdevolverle siempre su forma perfecta que, por una parte, corresponda al plan primitivo y que, por otra, sea reconocida como coherente y aprobada en aquel desarrollo necesario que, como \u00e1rbol de la semilla, ha dado a la Iglesia, partiendo de aquel dise\u00f1o, su leg\u00edtima forma hist\u00f3rica y concreta\u201d<\/em>. Tambi\u00e9n Benedicto XVI se referir\u00e1 a la necesaria distinci\u00f3n entre reforma y ruptura al interpretar la voluntad del Concilio Vaticano II y precisar la hermen\u00e9utica con que hay que leerlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Noticias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Acaba de publicarse una gruesa biograf\u00eda de Congar, por \u00c9tienne Fouillox, que edit\u00f3 tambi\u00e9n su <em>Diario de un te\u00f3logo (1946-1956)<\/em>, y es un conocido historiador de esa interesant\u00edsima \u00e9poca en Francia. Tambi\u00e9n se pueden encontrar&nbsp;<em>online<\/em> varios estudios de los profesores Ramiro Pellitero y Santiago Madrigal.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 6 de diciembre de 1944, por voluntad de P\u00edo XII, lleg\u00f3 a Roncalli, que representaba a la Santa Sede en Bulgaria (1925), Turqu\u00eda y Grecia (1931), un telegrama que lo nombraba nuncio en Par\u00eds. 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