{"id":20305,"date":"2022-05-12T06:27:00","date_gmt":"2022-05-12T05:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=20305"},"modified":"2022-06-21T15:10:32","modified_gmt":"2022-06-21T14:10:32","slug":"la-pequena-ana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-pequena-ana\/","title":{"rendered":"La peque\u00f1a Ana"},"content":{"rendered":"<p>En la noche nublada y fr\u00eda del 12 de mayo de 2022, en F\u00e1tima, Anita se sent\u00f3 en el suelo h\u00famedo de la explanada del Santuario. All\u00ed, sumergida entre miles de peregrinos como una mochila arrojada en un campo de ma\u00edz, ella suspiraba abrazada a su mu\u00f1eca.&nbsp;El coro de los peregrinos era tan masivo y emocionante, \u00ab<em>Aveee, ave; Ave Mariaaa<\/em>\u00bb, que los \u00e1ngeles abr\u00edan las ventanas del cielo y sacaban sus farolas para iluminar la noche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Arantxa estaba de puntillas para seguir el paso de la procesi\u00f3n. Cuando iba a pasar frente al sitio donde estaban ellas, ella flexion\u00f3 las piernas hasta apoyarse en los talones y qued\u00f3 a la altura de la peque\u00f1a rubiecita de ojos azules que hab\u00eda adoptado hac\u00eda dos meses. Le encendi\u00f3 la vela con el fuego que ten\u00eda en la suya y le explic\u00f3 con gestos que deb\u00eda levantarse para mirar a la Virgen pasar. Anita, sin embargo, se qued\u00f3 tan tranquila, apag\u00f3 su vela reci\u00e9n encendida con un soplido inocente y sigui\u00f3 jugando con su mu\u00f1eca en el suelo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Arantxa decidi\u00f3 hacerse cargo de la peque\u00f1a ucraniana no la tuvo f\u00e1cil: su marido y sus hijos se mostraron bastante esc\u00e9pticos e intentaron disuadirla con todo tipo de protestas. Pero ella insisti\u00f3 en que ten\u00edan el deber de acogerla \u201ccomo si la misma Virgen se las hubiera enviado\u201d, y con ese argumento m\u00e1s o menos los convenci\u00f3. Sab\u00edan poco sobre la ni\u00f1a: s\u00f3lo su nombre, que su padre estaba desaparecido y poco m\u00e1s. En este tiempo, Arantxa, su marido y sus cuatro ni\u00f1os se esforzaban por ser hospitalarios: hab\u00edan intentado descubrir los gustos de comida de la peque\u00f1a, le compraron ropa nueva para que hiciera juego con sus ojitos azules, probaron todo tipo de muecas para sacarle una sonrisa\u2026 pero Anita segu\u00eda arrastrando los pies por la casa. Como \u00faltimo recurso antes de tirar la toalla, Arantxa se la hab\u00eda llevado a F\u00e1tima.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la noche de velas, mientras la peque\u00f1a dorm\u00eda en el alojamiento de F\u00e1tima, Arantxa se desvel\u00f3 pensando en el d\u00eda siguiente: era el aniversario de la primera aparici\u00f3n de la Virgen a los pastorcitos y, tan importante como eso, tambi\u00e9n del intento de asesinato a Juan Pablo II en el Vaticano, hace 41 a\u00f1os, como su edad. Pidi\u00f3 a la Virgen que confortara a la peque\u00f1a y que intercediera por ella. Con esa confianza concili\u00f3 el sue\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La ma\u00f1ana del 13 de mayo se mostr\u00f3 espl\u00e9ndida: un sol entusiasmado, pocas nubes, brisa refrescante y sonrisas por doquier entre los miles de peregrinos que quer\u00edan rezar el rosario y participar en la Misa. Anita, sin embargo, se volvi\u00f3 a sentar en el suelo nada m\u00e1s llegar a su sitio en la explanada y dej\u00f3 caer su mirada melanc\u00f3lica en la mu\u00f1eca: en esos ojos hechos con botones, en su vestido azul-amarillo y en alguna cosa que guardaba dentro del bolsillo canguro que ten\u00eda ese vestido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfSabes qui\u00e9n es Ella? \u2014le pregunt\u00f3 Arantxa, de buen \u00e1nimo, se\u00f1alando la imagen de la Virgen que ve\u00edan a lo lejos entre la gente\u2014 \u00bfNo? Claro\u2026 si tampoco me entiendes el espa\u00f1ol. No te preocupes.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo pas\u00f3 tranquilamente, acab\u00f3 la ceremonia, la gente se empez\u00f3 a ir y Arantxa respir\u00f3 hondo para postergar la desilusi\u00f3n. Ten\u00eda un nudo en la garganta. Hab\u00eda dado su m\u00e1ximo, pero la niebla que ensombrec\u00eda la mirada de Anita parec\u00eda a\u00fan m\u00e1s densa que antes. \u201cPues nada, hice lo que pude\u201d, se dijo. \u201cHablar\u00e9 con Caritas. Quiz\u00e1 en otro ambiente, con otra familia\u2026 s\u00ed, con otras personas le ir\u00e1 mejor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfHola? \u2014Una se\u00f1ora de rostro curtido y cordial, de andar encorvado pero decidido y cubierta por un chal, se volvi\u00f3 hacia ellas\u2014 He visto que la mu\u00f1eca de la ni\u00f1a tiene los colores de Ucrania.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfPerd\u00f3n? \u2014Arantxa se sinti\u00f3 algo confusa con la intromisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 S\u00ed, digo, esa mu\u00f1eca me ha llamado la atenci\u00f3n. \u00bfEs la ni\u00f1a, ya sabe\u2026 ucraniana? \u2014pregunt\u00f3 la se\u00f1ora, con el tono fr\u00e1gil de una abuelita cari\u00f1osa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Pues\u2026 s\u00ed, lo es, \u00bfpor qu\u00e9 lo pregunta? \u2014respondi\u00f3 Arantxa m\u00e1s confiada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Porque yo tambi\u00e9n lo soy. Aunque ya llevo tiempo en Espa\u00f1a\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00a1Ostras!<\/p>\n\n\n\n<p>Conversaron y se entendieron de lo m\u00e1s bien. Al final, cuando Arantxa pidi\u00f3 a la se\u00f1ora que explicara a la ni\u00f1a qui\u00e9n era la Virgen, la mayor parte de los peregrinos se hab\u00edan dispersado. Se acercaron, por tanto, a la&nbsp;<em>Capelinha<\/em>&nbsp;y quedaron a una mejor distancia para contemplar la imagen de Nuestra Se\u00f1ora. Se sentaron en buenas sillas, la ni\u00f1a qued\u00f3 en medio de las dos, y la anciana comenz\u00f3 el relato, en ucraniano:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Pocos a\u00f1os antes de que nacieras, mi coraz\u00f3n, tuvimos un Papa eslavo. Polaco, y se llamaba Juan Pablo II. Era guapo, \u00a1vaya que lo era!, fuerte y quer\u00eda mucho a los ni\u00f1os. Pero ten\u00eda enemigos poderosos, entre ellos, los jefes de Rusia.<\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a abri\u00f3 los ojos, y la anciana prosigui\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Un d\u00eda como hoy, pero hace 41 a\u00f1os, el Papa sali\u00f3 a dar una vuelta en su jeep sin techo por la Plaza San Pedro del Vaticano; ver\u00e1s, es un espacio casi tan grande como \u00e9ste. El Papa ten\u00eda \u00bfqu\u00e9?, \u00bf60 a\u00f1os? Por ah\u00ed, y quer\u00eda saludar a la gente de cerca. Al \u00e9l no le importaba exponerse al peligro, porque no tem\u00eda la muerte. Otro se\u00f1or conduc\u00eda y \u00e9l iba de pie saludando a las miles de personas que le sonre\u00edan y lo aclamaban. Cuando termin\u00f3 de dar la vuelta, el Papa quiso repetir el giro por la Plaza. \u00a1Ah!, \u00bfpor qu\u00e9 lo hizo? \u2014suspir\u00f3\u2014. Quiz\u00e1 fue porque vio a una madre levantar a su beb\u00e9 sobre su cabeza y quiso ir a hacerle la se\u00f1al de la cruz en la frente. Lo hizo, sigui\u00f3 su camino y, en la siguiente curva, un joven turco de 23 a\u00f1os contratado por los rusos baj\u00f3 su c\u00e1mara fotogr\u00e1fica y levant\u00f3 en su lugar una pistola&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a escuchaba el relato con los ojos tan abiertos que se pod\u00eda ver la tormenta que albergaban. Sus emociones se mezclaban y, mientras o\u00eda, iba recreando las escenas en su cabecita. Imagin\u00f3 a un hombre guapo, fuerte y que quer\u00eda mucho a los ni\u00f1os, es decir, a alguien parecido a su padre, pero con sotana blanca. El hombre ve\u00eda a la multitud que lo aclamaba desde abajo del jeep, pero no a los cientos de \u00e1ngeles que lo vitoreaban desde arriba y por los lados. En la curva de la muerte hab\u00eda una concentraci\u00f3n de tinieblas, nubes de humo y fuego, una oscuridad llena de gemidos, como ocurre en un hospital despu\u00e9s de un bombardeo. De pronto, en medio de esa zona infernal, una sombra con ojos enrojecidos levant\u00f3 una pistola pesada y \u00a1<em>pam, pam, pam<\/em>! Dispar\u00f3 tres balas: una se perdi\u00f3, otra da\u00f1\u00f3 el dedo que m\u00e1s cruces hab\u00eda dibujado en la frente de los ni\u00f1os, y la tercera impact\u00f3 en el est\u00f3mago de su pap\u00e1, perd\u00f3n, del Papa&#8230;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La oscuridad se expandi\u00f3 por la Plaza como una potente onda expansiva, los \u00e1ngeles se cubrieron con las alas y todos los seres vivos del planeta sintieron una punzada en el coraz\u00f3n. Sin embargo, en el instante en que la bala iniciaba a perforar la piel del Papa, \u00e9l se adelant\u00f3 a la muerte con una invocaci\u00f3n pronunciada en polaco: \u201c<em>Maryjo, moja matko<\/em>\u201d (Mar\u00eda, Madre m\u00eda<em>)<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esas palabras detuvieron el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las nubes se desplazaron para abrir un espacio rectangular y por ah\u00ed baj\u00f3 un ascensor invisible, como de un edificio de aire que rascaba el cielo. Dentro ven\u00eda una dama luminosa y de seren\u00edsimo semblante, vestida de azul, bella como una azucena, con talante majestuoso como de cisne del Para\u00edso. Cuando quedaron a una altura de unos 2 metros respecto del Papa, la Se\u00f1ora mir\u00f3 hacia arriba y llam\u00f3:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a>\u2014<\/a>&nbsp;Jes\u00fas, \u00bfves esta bala?<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, a trav\u00e9s de otro rect\u00e1ngulo que se abr\u00eda entre las nubes, descendi\u00f3 Jes\u00fas, con su cuerpo glorioso tambi\u00e9n, acompa\u00f1ado por dos ni\u00f1os vestidos de pastores y que rezaban el rosario de rodillas. La m\u00e1s peque\u00f1a, de la edad de Anita, repet\u00eda con tristeza: \u201c\u00a1<em>Coitadinho Santo Padre<\/em>!\u201d (\u00a1Pobre Santo Padre!). No hab\u00edan llegado a\u00fan a situarse junto a Mar\u00eda, cuando Jes\u00fas respondi\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Madre, es hora de que Karol venga a descansar con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfTan pronto? Pero si \u00e9l quiere sufrir unos a\u00f1os m\u00e1s por la conversi\u00f3n de los pecadores \u2014dijo la Reina del cielo, con voz m\u00e1s dulce que la miel\u2014. Pero dime lo que piensas, har\u00e9 lo que quieras T\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas dud\u00f3 primero, y luego sonri\u00f3. Era su madre quien se lo ped\u00eda&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Bien. Ser\u00e1 herido, porque as\u00ed lo han querido los hombres, pero no permitamos que muera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen descendi\u00f3 como un rayo, dejando una estela arom\u00e1tica en el ambiente, y abraz\u00f3 al Papa con ternura. Las tinieblas se dispersaron como una jaur\u00eda de lobos despavoridos. Entonces, mientras Santa Mar\u00eda sosten\u00eda a su hijo, con su fin\u00edsimo dedo toc\u00f3 la parte de atr\u00e1s de la bala. Lo suficiente como para desviar su curso y evitar que da\u00f1ara alg\u00fan \u00f3rgano vital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo recuper\u00f3 su ritmo natural, la Virgen dej\u00f3 al Papa en brazos del monse\u00f1or que lo acompa\u00f1aba y se volvi\u00f3 a elevar hasta ponerse junto a su Hijo y los pastorcitos. Jes\u00fas coment\u00f3, con una mano en la barbilla: \u201cUna mano maternal guio la trayectoria del proyectil y el Papa agonizante se detuvo en el umbral de la muerte\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfEntonces el Papa se salv\u00f3? \u2014Pregunt\u00f3 la ni\u00f1a en ucraniano. Eran las primeras palabras que Arantxa le o\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 S\u00ed. La bala lo atraves\u00f3, pero qued\u00f3 en el suelo del jeep sin haberle matado. De hecho el Papa la regal\u00f3 al santuario unos a\u00f1os despu\u00e9s y aqu\u00ed decidieron ponerla en la corona de la Virgen. F\u00edjate bien, la ver\u00e1s si te acercas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a se levant\u00f3 de su asiento con su mu\u00f1eca. Con paso tembloroso recorri\u00f3 la distancia que la separaba hasta Nuestra Se\u00f1ora. Arantxa y la abuelita la siguieron con la mirada desde sus asientos. La ni\u00f1a levant\u00f3 su manita para tocar el cristal. El guardia de seguridad que estaba ah\u00ed la dej\u00f3 hacer, quiz\u00e1 porque se compadeci\u00f3 al ver a una ni\u00f1a que lloraba como lloran las ancianas, y adem\u00e1s porque la ni\u00f1a miraba a la Virgen con una intensidad m\u00e1s propia de una hipnotizada. Despu\u00e9s de unos minutos de misteriosa conexi\u00f3n, de pronto, Anita se enfad\u00f3 y grit\u00f3 a Nuestra Se\u00f1ora:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014&nbsp;<em>\u0415\u0433\u043e\u0457\u0441\u0442<\/em>! (\u00a1Ego\u00edsta!)<\/p>\n\n\n\n<p>El guardia y las se\u00f1oras se sobresaltaron. Ana se inclin\u00f3 sobre su mu\u00f1equita y extrajo una fotograf\u00eda del bolsillo frontal que ten\u00eda en el vestido azul-amarillo. La extendi\u00f3 sobre la palma de la mano para alisarla, la bes\u00f3 tres veces y la dej\u00f3 en medio de las flores m\u00e1s cercanas a los pies de la Virgen. Luego volvi\u00f3 a su asiento, ensimismada, y con un movimiento inesperado ofreci\u00f3 su mu\u00f1eca a Arantxa. Ella no entendi\u00f3 nada, pero la acept\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9 te dijo la Virgen? \u2014Pregunt\u00f3 la abuela en su idioma, intuyendo algo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Que mi padre est\u00e1 descansando con Ella. \u00a1Ahora la Virgen lo tiene para ella sola, es una ego\u00edsta! Tambi\u00e9n est\u00e1 ah\u00ed Juan Pablo II, que me quiso hacer la se\u00f1al de la cruz en la frente, pero yo le dije que no, porque le podr\u00eda doler el dedo. Por eso dej\u00e9 la foto de pap\u00e1 entre las flores, para que la Virgen no se olvide de darle besos de mi parte \u2014Parec\u00eda querer llorar, pero no ten\u00eda m\u00e1s l\u00e1grimas para eso; en cambio, se acerc\u00f3 a Arantxa y frente a ella los labios le temblaron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Dime, no tengas verg\u00fcenza\u2026 \u2014le implor\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Un inquietante temblor recorr\u00eda todas las facciones de la ni\u00f1a, como si deliberara sobre c\u00f3mo decir algo importante. De pronto, salt\u00f3 de cabeza al regazo de Arantxa y all\u00ed se qued\u00f3 durante la siguiente media hora, abandonada y recogida, repitiendo muchas veces una palabra desgarrada que, con el tiempo, ser\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s suave:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014 Mam\u00e1.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la noche nublada y fr\u00eda del 12 de mayo de 2022, en F\u00e1tima, Anita se sent\u00f3 en el suelo h\u00famedo de la explanada del Santuario. 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