{"id":19621,"date":"2022-03-18T06:00:00","date_gmt":"2022-03-18T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=19621"},"modified":"2022-03-30T15:59:21","modified_gmt":"2022-03-30T14:59:21","slug":"maestros-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/maestros-de-esperanza\/","title":{"rendered":"Maestros de esperanza"},"content":{"rendered":"<p>Vivimos en tiempos de incertidumbre y desesperanza. Al tiempo de la pandemia ha seguido la inseguridad de la guerra. Las vivencias que afrontan las nuevas generaciones son de miedo, con la \u00fanica certeza de que los tiempos que afrontar\u00e1n &nbsp;van a ser dif\u00edciles. Y nosotros sabemos que, por primera vez, la generaci\u00f3n siguiente a la nuestra &nbsp;vivir\u00e1 peor que lo que lo ha hecho la de sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed la desesperanza va arraigando profundamente en el coraz\u00f3n de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de las coyunturas hist\u00f3ricas que nos han marcado la COVID o el conflicto en Ucrania, esa desesperanza est\u00e1 siendo arrebatada a nuestra sociedad de una manera tremendamente sutil. Es todo un ambiente que nos lleva a la desesperanza el que llevamos a\u00f1os respirando. Frente a una visi\u00f3n positiva de la vida, llena de luz, nos hemos visto abocados a una perspectiva de lucha, conflicto y oscuridad. Nos est\u00e1n robando la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>El terreno que pisamos ya no es firme. La verdad se ha hecho relativa, la moral subjetiva, los pilares en los que se asienta la sociedad, especialmente la persona y la familia, se han visto tambaleados y puestos en duda. Frente a modelos de h\u00e9roes que encarnaban valores de justicia y honestidad, en series y pel\u00edculas se nos presentan ahora modelos ambiguos y vengativos. La verdad va quedando desdibujada, los ideales por los que luchar y a\u00fan por&nbsp; los que dar la vida quedan relegados ante el pragmatismo del s\u00e1lvese quien pueda, el sentido de la vida queda reducido al \u2018carpe diem\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra educaci\u00f3n no est\u00e1 fallando que nuestros j\u00f3venes necesiten mejores &nbsp;t\u00e9cnicas de estudio ni modernos ordenadores para trabajar mejor. No est\u00e1 fallando la motivaci\u00f3n que les demos. Lo que les hemos arrancado es el sentido de su vida. Simplemente les estamos robando la esperanza. Y sin ello, al final, no hay una raz\u00f3n \u00faltima para el esfuerzo y el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esto no es una cuesti\u00f3n abstracta o lejana. Es tan cercana como la vida de cada uno de nuestros j\u00f3venes. Es necesario que cada joven &nbsp;encuentre su raz\u00f3n concreta para vivir, al estilo que propon\u00eda V\u00edctor Frank en su famosa logoterapia que nos present\u00f3 en su libro \u2018El hombre en busca de sentido\u2019. En esto debemos esforzarnos los educadores, empezando por sus propios padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n socialmente hemos de darle la vuelta a esta situaci\u00f3n. Hemos de atrevernos a proponer modelos positivos a los j\u00f3venes. Alentarles a creer en lo m\u00e1s noble que anida en el coraz\u00f3n humano. Hemos de animarles a luchar por la bondad, a descubrir y defender la verdad, a contemplar y gozar de la belleza. Hemos de ser todos los educadores aut\u00e9nticos maestros de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque la esperanza, por peque\u00f1a que parezca, &nbsp;como dec\u00eda el poeta franc\u00e9s Charles Peguy en su famosa poes\u00eda \u2018La peque\u00f1a esperanza\u2019, es el motor de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta esperanza no tiene nada de optimismo voluntarista, mucho menos de ingenua candidez del \u2018todo va a ir bien\u2019. La esperanza cuenta con el sufrimiento y el dolor, con el fracaso y el esfuerzo, con la realidad m\u00e1s profunda y a veces cruda de la vida. La esperanza se asienta en la realidad presente y en la futura.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta, a mi juicio, es la m\u00e1s profunda renovaci\u00f3n que necesita nuestra educaci\u00f3n. Ser capaces de aportar a nuestros alumnos certezas y esperanzas que les ayuden a caminar y adentrarse en el futuro sin miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello es necesario que el propio maestro la tenga esa esperanza arraigada en su coraz\u00f3n y en su vida, porque al final, lo sabemos bien, s\u00f3lo damos lo que tenemos. Por eso nadie que viva amargado o que no tenga esperanza debiera ser maestro, porque transmitir\u00e1 su amargura y su desesperanza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La peque\u00f1a esperanza, <\/em>Charles Peguy,<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYo soy, dice Dios, Maestro de las Tres Virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>La Fe es una esposa fiel.<\/p>\n\n\n\n<p>La Caridad es una madre ardiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la esperanza es una ni\u00f1a muy peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy, dice Dios, el Maestro de las Virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>La Fe es la que se mantiene firme por los siglos de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Caridad es la que se da por los siglos de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mi peque\u00f1a esperanza es la que se levanta todas las ma\u00f1anas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy, dice Dios, el Se\u00f1or de las Virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>La Fe es la que se estira por los siglos de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Caridad es la que se extiende por los siglos de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mi peque\u00f1a esperanza es la que todas las ma\u00f1anas nos da los buenos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy, dice Dios, el Se\u00f1or de las Virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>La Fe es un soldado, es un capit\u00e1n que defiende una fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ciudad del rey, en las fronteras de Gascu\u00f1a, en las fronteras de Lorena.<\/p>\n\n\n\n<p>La Caridad es un m\u00e9dico, una hermanita de los pobres,<\/p>\n\n\n\n<p>Que cuida a los enfermos, que cuida a los heridos,<\/p>\n\n\n\n<p>A los pobres del rey,<\/p>\n\n\n\n<p>En las fronteras de Gascu\u00f1a, en las fronteras de Lorena.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mi peque\u00f1a esperanza es<\/p>\n\n\n\n<p>la que saluda al pobre y al hu\u00e9rfano.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy, dice Dios, el Se\u00f1or de las Virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>La Fe es una iglesia, una catedral enraizada en el suelo de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>La Caridad es un hospital, un sanatorio que recoge todas las desgracias del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero sin esperanza, todo eso no ser\u00eda m\u00e1s que un cementerio.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy, dice Dios, el Se\u00f1or de las Virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>La Fe es la que vela por los siglos de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Caridad es la que vela por los siglos de los siglos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero mi peque\u00f1a esperanza es la que se acuesta todas las noches<\/p>\n\n\n\n<p>y se levanta todas las ma\u00f1anas<\/p>\n\n\n\n<p>y duerme realmente tranquila.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy, dice Dios, el Se\u00f1or de esa Virtud.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi peque\u00f1a esperanza<\/p>\n\n\n\n<p>es la que se duerme todas las noches,<\/p>\n\n\n\n<p>en su cama de ni\u00f1a, despu\u00e9s de rezar sus oraciones,<\/p>\n\n\n\n<p>y la que todas las ma\u00f1anas se despierta<\/p>\n\n\n\n<p>y se levanta y reza sus oraciones con una mirada nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy, dice Dios, Se\u00f1or de las Tres Virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>La Fe es un gran \u00e1rbol, un roble arraigado en el coraz\u00f3n de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y bajo las alas de ese \u00e1rbol, la Caridad,<\/p>\n\n\n\n<p>mi hija la Caridad ampara todos los infortunios del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mi peque\u00f1a esperanza no es nada m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>que esa peque\u00f1a promesa de brote<\/p>\n\n\n\n<p>que se anuncia justo al principio de abril.\u00bb<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos en tiempos de incertidumbre y desesperanza. 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