{"id":19239,"date":"2022-03-11T06:00:00","date_gmt":"2022-03-11T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=19239"},"modified":"2025-06-28T11:33:19","modified_gmt":"2025-06-28T09:33:19","slug":"san-ireneo-de-lyon-doctor-de-la-unidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/san-ireneo-de-lyon-doctor-de-la-unidad\/","title":{"rendered":"San Ireneo de Lyon. Doctor de la unidad"},"content":{"rendered":"<p>San Ireneo nace en oriente, en las pujantes comunidades cristianas de Asia Menor (quiz\u00e1s en Esmirna, en torno al a\u00f1o 130). Fue formado en la tradici\u00f3n asi\u00e1tica que desde el ap\u00f3stol san Juan hab\u00eda conocido un intenso desarrollo hasta el brillante quehacer de san Justino. Pero su labor pastoral, al menos la que conocemos hoy, la desarroll\u00f3 en occidente, siendo sacerdote y luego obispo de Lyon, dedicando su apostolado a galos, romanos y germanos. Vemos de nuevo la rica diversidad de la Iglesia del siglo II, en la que un obispo de cultura asi\u00e1tica pod\u00eda desarrollar su ministerio en las Galias.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprobamos tambi\u00e9n la intensa movilidad de los cristianos, que en este siglo iban difundiendo la fe por todo el imperio. De hecho san Ireneo viajar\u00e1 dos veces a Roma. Siendo sacerdote, para llevar al Papa Eleuterio una carta de los m\u00e1rtires de Vienne. Siendo obispo, para acudir al encuentro del Papa V\u00edctor a fin de defender las tradiciones propias de la cultura asi\u00e1tica con respecto a la Pascua, sin perder por ello la unidad plena con la Iglesia de Roma. Entendemos por tanto su t\u00edtulo de <em>Doctor Unitatis<\/em>: unidad entre las diversas culturas cristianas y unidad entre las diversas comunidades y el Papa, que preside la de Roma en la caridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Al proclamarle Doctor, la Iglesia atribuye un especial reconocimiento a sus escritos teol\u00f3gicos como testigos cualificados de la genuina doctrina apost\u00f3lica. Tan s\u00f3lo tenemos completas dos de sus obras. La m\u00e1s relevante, el monumental tratado titulado <em>Contra las herej\u00edas<\/em>, organizado en cinco libros, que supone la m\u00e1s importante reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de todo el siglo II y posiblemente de toda la teolog\u00eda asi\u00e1tica. Como complemento, una peque\u00f1a joya titulada <em>Demostraci\u00f3n de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica<\/em>, donde expone con profundidad los elementos b\u00e1sicos de la fe recibida de los ap\u00f3stoles por tradici\u00f3n. Lamentablemente del resto de su obra no queda casi nada, y ni siquiera sabemos con certeza c\u00f3mo muri\u00f3, aunque una tradici\u00f3n se refiere a \u00e9l como m\u00e1rtir en la gran persecuci\u00f3n de Septimio Severo, en el a\u00f1o 202.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sus intereses<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ya sabemos que los Padres de la Iglesia no escrib\u00edan sus obras por el af\u00e1n de publicar libros o de exponer sus aficiones personales, sino con un profundo sentido de misi\u00f3n en favor de la Iglesia. As\u00ed lo vemos en los escritos de san Ireneo, que tienen como objetivo principal fomentar y salvaguardar la fe de los sencillos, explicando cuidadosamente la doctrina apost\u00f3lica y denunciando clara y razonablemente sus desviaciones y manipulaciones. Por otro lado, como indica su t\u00edtulo de Doctor, muestra siempre un serio inter\u00e9s por mostrar y promover la unidad de la Iglesia en su admirable diversidad de culturas: germanos, celtas, galos, griegos, romanos y asi\u00e1ticos comparten una misma fe y una misma Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra gran preocupaci\u00f3n de san Ireneo es exponer y transmitir lo que \u00e9l mismo ha recibido por tradici\u00f3n. Son muy numerosas las referencias, expl\u00edcitas o impl\u00edcitas, a los maestros que le precedieron: san Juan, san Ignacio, san Policarpo, san Pap\u00edas y los presb\u00edteros de Asia o san Justino. Su extraordinaria reflexi\u00f3n teol\u00f3gica tiene hondas ra\u00edces en la Tradici\u00f3n, y en ning\u00fan momento se separa de ella o la adultera. Tambi\u00e9n recibe de la tradici\u00f3n el canon de las Sagradas Escrituras, particularmente al de los evangelios. San Ireneo hablar\u00e1 del <em>evangelio<\/em> <em>tetramorfo<\/em>, es decir, de un \u00fanico evangelio mostrado en cuatro formas: los cuatro evangelios can\u00f3nicos que tenemos hoy en el canon de los libros inspirados. San Ireneo suele moverse en los temas y doctrinas marcadas por la tradici\u00f3n, y en un lenguaje pr\u00f3ximo al de la Escritura, aunque, parad\u00f3jicamente, su genio teol\u00f3gico le permitir\u00e1 hacerlo con una expresi\u00f3n tan novedosa que a\u00fan hoy nos resulta notablemente actual.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sobre la Creaci\u00f3n y la humanidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Un tema esencial en la doctrina de san Ireneo es la creaci\u00f3n material, como punto de encuentro entre Dios y la humanidad, y como lugar teol\u00f3gico despreciado por los gn\u00f3sticos, quienes negaban a la materia todo valor como resultado que era de un error en el mundo divino. Sin embargo, la humanidad es creada desde la materia, cuando Dios Padre modela con sus manos (el Verbo y el Esp\u00edritu) a Ad\u00e1n, a quien insufla el esp\u00edritu de vida. En esta plasmaci\u00f3n de Ad\u00e1n, san Ireneo ve la imagen de Dios en el hombre, que se refiere a su esp\u00edritu y a su materia. A partir de esta imagen original, Dios despliega la historia de la Creaci\u00f3n como un proceso mediante el cual el hombre, imagen de Dios, va adquiriendo cada vez m\u00e1s su semejanza con El, todo ello en el marco del tiempo y la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>San Ireneo nos ense\u00f1a por tanto que la historia, el devenir de la Creaci\u00f3n entera, es historia de salvaci\u00f3n, el tiempo que se toma Dios para culminar el modelado de su criatura hasta la perfecci\u00f3n de su semejanza con \u00c9l. La historia es una <em>econom\u00eda<\/em>, un plan pensado por Dios para salvar al hombre en su unidad de carne y esp\u00edritu, un proceso movido en sus diversas etapas por la inspiraci\u00f3n de un \u00fanico Esp\u00edritu Santo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es el Esp\u00edritu el que gu\u00eda este proceso y el que lo da a conocer a los enviados de Dios, tanto en el tiempo del Antiguo Testamento (los profetas) como en el Nuevo (los ap\u00f3stoles). En el centro de este proceso est\u00e1 la Encarnaci\u00f3n del Verbo, momento esencial donde Dios modela al Ad\u00e1n nuevo y perfecto, a Jesucristo, que viene a recapitular en s\u00ed todo lo humano, para liberarlo y llevarlo a plenitud.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La carne del Verbo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Si las ense\u00f1anzas gn\u00f3sticas se basaban en especulaciones y misterios te\u00f3ricos para obtener por su conocimiento la salvaci\u00f3n del esp\u00edritu, chispa divina del hombre, san Ireneo centrar\u00e1 su ense\u00f1anza en los misterios del Verbo de Dios en la carne humana, como nuevo Ad\u00e1n. Por tanto hablar\u00e1 de la liberaci\u00f3n obrada por el Verbo Encarnado en la Cruz, no en la elaboraci\u00f3n de un sistema intelectual de iluminaci\u00f3n, porque en ella culmina su acto de obediencia que cancela la desobediencia del primer Ad\u00e1n y por tanto redime a la humanidad de todos los males que aquella desobediencia le hab\u00edan tra\u00eddo. Jesucristo lleva a plenitud a la humanidad salvada al darle con el Esp\u00edritu Santo la perfecta semejanza divina, y al guiarla hasta lo m\u00e1s alto, a la visi\u00f3n y al encuentro con el Padre. Como hab\u00eda anunciado Isa\u00edas, el Emmanuel (Dios con nosotros), el Verbo Encarnado, ser\u00eda un signo desde lo m\u00e1s hondo de la tierra (la liberaci\u00f3n obtenida en la Cruz) hasta lo m\u00e1s alto del Cielo (la salvaci\u00f3n entendida como una participaci\u00f3n en el misterio de la Ascensi\u00f3n de la carne de Cristo hasta la derecha del Padre).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta magn\u00edfica visi\u00f3n de la historia de la humanidad, de la obra salvadora de Jesucristo y de la verdadera plenitud de la persona humana (unidad de materia y esp\u00edritu) tiene su correspondencia en la magn\u00edfica meta que culminar\u00e1 todo este proceso. Partiendo de la ense\u00f1anza de sus predecesores, san Ireneo explicar\u00e1 que la historia desembocar\u00e1 en el Milenio profetizado por san Juan en el Apocalipsis. Un Reino de mil a\u00f1os en donde los justos disfrutar\u00e1n con Jesucristo es una creaci\u00f3n renovada y liberada de todo mal. Un espacio de retribuci\u00f3n y plenitud, pero sobre todo, una \u00faltima etapa en el proceso de plasmaci\u00f3n de la humanidad, en donde la carne de los justos resucitados se preparar\u00e1 para recibir la visi\u00f3n de Dios. Al t\u00e9rmino del milenio, la Jerusal\u00e9n Celeste descender\u00e1 a esta Creaci\u00f3n renovada y la humanidad entrar\u00e1 en la unidad y semejanza perfecta en la visi\u00f3n del Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>En la obra del nuevo <em>Doctor Unitatis<\/em>, aprendemos, pues, a ver la unidad de las variadas culturas en la \u00fanica fe, de las diversas comunidades en la \u00fanica Iglesia, de los cuatro evangelios en el \u00fanico mensaje de Jesucristo, de las distintas etapas de la historia en un \u00fanico proyecto, y de todas las disposiciones de Dios en una \u00fanica <em>econom\u00eda<\/em> salvadora. Ante la necesidad de unidad y concordia en el mundo en que vivimos, descubrimos en san Ireneo a un Doctor antiguo que, en nuestro tiempo, tiene todav\u00eda mucho que ense\u00f1ar. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Ireneo nace en oriente, en las pujantes comunidades cristianas de Asia Menor (quiz\u00e1s en Esmirna, en torno al a\u00f1o 130). Fue formado en la tradici\u00f3n asi\u00e1tica que desde el ap\u00f3stol san Juan hab\u00eda conocido un intenso desarrollo hasta el brillante quehacer de san Justino. 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