{"id":18453,"date":"2022-02-21T06:00:00","date_gmt":"2022-02-21T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=18453"},"modified":"2022-02-19T21:18:43","modified_gmt":"2022-02-19T20:18:43","slug":"por-que-se-cree-y-por-que-no-se-cree","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/por-que-se-cree-y-por-que-no-se-cree\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 se cree y por qu\u00e9 no se cree"},"content":{"rendered":"<p>Preguntarse por el porqu\u00e9 de unas actitudes personales que, como en el caso que estudiamos, hacen principalmente referencia a la libertad y a la disponibilidad del hombre frente al misterio de Dios y de s\u00ed mismo, significa adentrarse en una cuesti\u00f3n de cierta dificultad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo, en efecto, es inabarcable la magnitud de las nociones que entran en juego (Dios, hombre, fe, libertad, verdad, etc.), sino que, adem\u00e1s, por tratarse de actos pertenecientes al \u00e1mbito particular de cada sujeto, resulta inadecuado el objetivo de dar una respuesta general. El verbo creer o su contrario no se conjugan propiamente en forma impersonal (se cree-no se cree), sino en primera persona del singular (creo-no creo), o del plural (creemos-no creemos).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa doble cuesti\u00f3n (por qu\u00e9 se cree-por qu\u00e9 no se cree), dada la realidad y la trascendencia del fen\u00f3meno humano que encierra, ha sido estudiada en su significado antropol\u00f3gico fundamental, ya que en todo tiempo y en todo lugar ha habido, y hay, hombres que han cre\u00eddo o no han cre\u00eddo. Analizar la tendencia a creer que late en la criatura humana como tal, as\u00ed como la de su contraria, tiene sin duda un notable inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, sin abandonar en el fondo ese terreno, es otro el punto de vista con el que abordaremos la cuesti\u00f3n. Nos situaremos en el aqu\u00ed y ahora de la sociedad contempor\u00e1nea, pero lo que tomaremos en consideraci\u00f3n, mirando sobre todo al mundo occidental, no ser\u00e1 tanto su condici\u00f3n de \u201cpostmoderna\u201d cuanto su \u00edndole de sociedad por decirlo as\u00ed \u201cpostcristiana\u201d, como a veces se la denomina, es decir, religiosa y culturalmente influida por la fe en Jesucristo y la confianza en la Iglesia, pero alejada ahora en la pr\u00e1ctica \u2013si bien s\u00f3lo parcialmente\u2013 de sus ra\u00edces. En ese contexto, cuando un ciudadano crecido y educado en un ambiente social y cultural de ra\u00edces cat\u00f3licas dice \u201ccreo\u201d, o \u201cno creo\u201d, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 diciendo y por qu\u00e9 lo dice?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"fe-confianza-y-verdad\"><strong>Fe, confianza y verdad<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Creer es un acto y una actitud personales, esencialmente ligados a la naturaleza racional y relacional del hombre. Significa aceptar la verdad de lo que me da a conocer otro, en quien conf\u00edo. No es s\u00f3lo conocer lo que se me transmite, sino aceptarlo como verdad, y esto porque me lo comunica alguien en quien tengo puesta mi confianza. La actitud de fe, en cuanto aceptaci\u00f3n de algo como verdadero aunque sea aqu\u00ed y ahora inevidente, est\u00e1 inseparablemente unida a la confianza que el creyente ha depositado en quien le manifiesta aquella verdad. El conocimiento de fe es, sobre todo, como se suele decir, un conocimiento <em>per testimonium.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fe en la verdad de algo y confianza en quien lo dice son inseparables: si falla la confianza en el testigo, se desvanece la aceptaci\u00f3n como verdad de su mensaje y se quebranta, en consecuencia, la certeza del conocimiento de fe. Como cristianos, en concreto, aceptamos con obediencia de fe la verdad de una doctrina que se nos comunica, o la coherencia de un comportamiento moral que se nos ense\u00f1a, porque \u201cantes\u201d, o simult\u00e1neamente, hemos depositado nuestra confianza en el testimonio de la Iglesia, en la que reconocemos la autoridad de Jesucristo, en quien creemos y confiamos como Dios y Salvador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la actual crisis de fe \u2013o mejor de vida de fe, pues son las acciones externas las que podemos constatar\u2013 en personas y poblaciones de antigua tradici\u00f3n cristiana, pueden detectarse diversas situaciones, que describiremos someramente hasta llegar a la \u00faltima, en la que nos detendremos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>a) A veces, por ejemplo, se advierte un debilitamiento de la aceptaci\u00f3n de la doctrina y del modelo de vida que ense\u00f1a la Iglesia, y un alejamiento de ella misma, por haberse producido un deterioro previo de la confianza, debido quiz\u00e1s a la falta de ejemplaridad de alg\u00fan representante suyo. Pero no es este, aunque se trate de una cuesti\u00f3n no menor, el principal motivo de la extensa crisis de fe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>b) El alejamiento de la fe, en un segundo ejemplo, podr\u00eda estar desvelando una disposici\u00f3n moralmente deficiente que no se quiere corregir, y que induce a negar el asentimiento a una doctrina que obligar\u00eda a rectificar el comportamiento. Cuando eso ocurre, cuando un creyente no quiere aceptar el compromiso personal con la verdad en la que cree, puede acabar rechazando que lo sea. Un coraz\u00f3n lastimado es capaz, en efecto, de acallar la voz de la conciencia y de atenuar la tendencia natural de la inteligencia a descansar en la verdad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>c) Como una concreci\u00f3n del caso anterior, podr\u00eda tambi\u00e9n suceder que el deterioro de la confianza no dijese ya referencia a la Iglesia como testigo de Cristo, sino m\u00e1s bien a uno mismo como indigno de la confianza de Dios. Quien, en raz\u00f3n de su comportamiento moral, no se considera susceptible de recibir la misericordia divina \u2013lo que significa desconfiar err\u00f3neamente de ella\u2013 puede tambi\u00e9n acabar poniendo su fe en cuarentena. Esa disposici\u00f3n, al igual que la anterior, s\u00f3lo puede superarse, como ense\u00f1a la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, mediante un movimiento de conversi\u00f3n hacia la misericordia paterna de Dios. Y en ambos casos esa conversi\u00f3n es realizable, pues en esos sujetos est\u00e1 latiendo, aunque se resistan a admitirlo, un sentimiento personal de culpa.<\/p>\n\n\n\n<p>d) Pero, adem\u00e1s de esos modos de comportamiento, que derivan m\u00e1s hacia un no practicar la fe o a un no querer aceptarla por razones morales que hacia un no creer en sentido estricto, se advierte tambi\u00e9n en la sociedad contempor\u00e1nea una actitud contraria a la fe, difusamente extendida y de consecuencias objetivamente m\u00e1s graves. Consiste, en esencia, en negar con argumentos te\u00f3ricos la existencia misma de cualquier verdad objetiva, y en rechazar toda autoridad que diga transmitirla. La prolongada hegemon\u00eda de esa postura intelectual, que ha desembocado en el relativismo y en la cultura de la indiferencia imperantes en el mundo occidental, est\u00e1 causalmente presente en el actual no creer de muchos. Si en los casos anteriores alud\u00edamos a una conversi\u00f3n relativamente factible, en \u00e9ste, por el contrario, es preciso subrayar la dificultad, pues la negaci\u00f3n de toda verdad objetiva conlleva el rechazo de la objetividad de la culpa, y sin conciencia de culpa no puede haber conversi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"relativismo-e-increencia\"><strong>Relativismo e increencia<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Conocer y abrazar la verdad es la gran capacidad y, al mismo tiempo, la gran tentaci\u00f3n del hombre, pues tambi\u00e9n puede libremente no abrazarla. Tal capacidad se halla inscrita \u2013enfocando la cuesti\u00f3n desde la luz de la fe\u2013 en el hecho de ser el hombre una criatura a imagen de Dios. En Dios mismo, la Verdad conocida (el Verbo) es siempre Verdad amada; m\u00e1s a\u00fan, el Amor en Dios es Amor a la Verdad. Al haber puesto su imagen en nosotros nos ha hecho capaces de amar libremente la verdad, pero tambi\u00e9n de rechazarla. En ese sentido, cuando se niega la existencia de la verdad como tal y se rechaza en consecuencia la tendencia natural hacia ella de la inteligencia humana, su cualidad de fundamento de la libertad personal, etc., &#8230; se est\u00e1 tambi\u00e9n negando de ra\u00edz la condici\u00f3n del hombre como imagen de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los grandes conflictos y desaf\u00edos contempor\u00e1neos \u2013tambi\u00e9n el de creer o no creer, que aqu\u00ed consideramos\u2013 est\u00e1n siendo de hecho debatidos en un escenario esencialmente antropol\u00f3gico, en el que se enfrentan distintas concepciones. Es importante, por tanto, hacer referencia, sin salir de nuestro tema, a lo que b\u00e1sicamente distingue la comprensi\u00f3n creyente (cristiana) del hombre de la que se encuentra difundida en la sociedad postmoderna, relativista e indiferente. Como acabamos de mencionar, la ra\u00edz revelada de la grandeza y dignidad del hombre es su haber sido creado a imagen de Dios y hecho capaz de llegar a ser, por la gracia, hijo de Dios. Desde esta perspectiva, el conocimiento natural y el conocimiento de fe gozan, en la unidad del sujeto, de una \u00edntima coherencia y continuidad. El pensamiento cristiano, en diferentes contextos culturales aunque de modo permanente a lo largo de su historia, ha sabido mostrar y defender esa \u00edntima relaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n, subrayando al mismo tiempo sus diferencias cualitativas y sus distintos estatutos epistemol\u00f3gicos. Eso ha permitido, por ejemplo \u2013aunque el ejemplo es de la m\u00e1xima importancia\u2013 desarrollar un saber metaf\u00edsico cuyo vigor especulativo es admirable.<\/p>\n\n\n\n<p>La afirmaci\u00f3n de la objetividad del ser, de la real analog\u00eda y diferencia ontol\u00f3gica entre la criatura y Dios, y de la capacidad de alcanzar la verdad objetiva tanto en el orden natural como \u2013mediante la gracia\u2013 en el sobrenatural, son elementos indispensables del razonamiento cristiano. En \u00e9l, por decir las cosas simplificadamente, la raz\u00f3n del hombre est\u00e1 medida por la verdad objetiva, la verdad por el ser y el ser por el Creador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, siempre dentro de la din\u00e1mica de desarrollo del pensamiento cristiano, el conocimiento de fe est\u00e1 ligado por su propia naturaleza a unas fuentes testimoniales que lo transmiten con fidelidad, y lo interpretan con autoridad. No es que la raz\u00f3n quede vinculada en el ejercicio de su operaci\u00f3n propia a la fe y al Magisterio que la propone, sino que es el objeto de esa operaci\u00f3n (la verdad) lo que el Magisterio puede mostrar con autoridad. La raz\u00f3n del creyente dice necesaria referencia a la doctrina de la Iglesia por mediaci\u00f3n de la verdad que ella propone. Y de igual modo deben referirse a esa verdad y a esa autoridad \u2013en el grado en que la Iglesia lo manifieste\u2013 el libre comportamiento moral del cristiano y el juicio personal de conciencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas afirmaciones que hacemos tan someramente por tratarse de doctrina muy conocida, han sido, sin embargo, sometidas a fuerte cr\u00edtica e incluso rechazadas por una parte del pensamiento filos\u00f3fico y teol\u00f3gico desde hace tres siglos. Como es bien sabido, el pensamiento moderno \u2013a trav\u00e9s de la introducci\u00f3n de una nueva noci\u00f3n de raz\u00f3n\u2013 estableci\u00f3 dos rupturas con la tradici\u00f3n cristiana: la ruptura con la objetividad del ser y de la verdad, y la ruptura de la \u00edntima relaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n. La raz\u00f3n deja de ser vista como la capacidad de conocer una verdad que le trasciende, para pasar a ser vista como funci\u00f3n de una verdad que ella misma constituye.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El razonamiento queda desvinculado, por tanto, de todo lo que sea exterior al sujeto, y encuentra en s\u00ed mismo su justificaci\u00f3n. Raz\u00f3n significa, entonces, autodeterminaci\u00f3n y liberaci\u00f3n del poder normativo de toda tradici\u00f3n y de toda autoridad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"un-nuevo-modo-de-comprension\"><strong>Un nuevo modo de comprensi\u00f3n&nbsp;<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Estamos, as\u00ed, no ya s\u00f3lo ante un nuevo concepto de raz\u00f3n y de conocimiento, sino tambi\u00e9n, a la larga, yendo al fondo de la cuesti\u00f3n, ante una novedad en el modo de comprenderse el hombre a s\u00ed mismo, una concepci\u00f3n antropol\u00f3gica que se aleja de la ense\u00f1ada en la tradici\u00f3n cat\u00f3lica. Las consecuencias de esa din\u00e1mica intelectual, que postula la fractura de la unidad entre fe y raz\u00f3n, han sido y son determinantes en nuestra cuesti\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En materia de moralidad, por ejemplo, dicha quiebra se traduce en sostener la total separaci\u00f3n entre una \u00e9tica de la fe (no relacionada org\u00e1nicamente con la raz\u00f3n) y una \u00e9tica racional (que encuentra su validaci\u00f3n en la autonom\u00eda de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica). Y acabar\u00e1 presentando la doctrina de la Iglesia en materia moral como contraria a la dignidad del hombre y a su libertad. Y, de manera semejante, al rechazar el fundamento objetivo de la verdad y dejarla reducida a pura subjetividad, cualquier referencia de la conciencia a una norma moral exterior al sujeto ser\u00e1 impugnada como indigna del hombre, como puro formalismo legalista y como la destrucci\u00f3n de la aut\u00e9ntica moralidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No debe extra\u00f1ar, por tanto, que la frase evang\u00e9lica: <em>\u201cla verdad os har\u00e1 libres\u201d<\/em> sea sustituida por la contraria: <em>\u201cla libertad os har\u00e1 verdaderos\u201d<\/em>. Esa inversi\u00f3n pone las premisas de unas consecuencias morales gravemente da\u00f1osas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la doctrina de fe y la praxis moral que transmite la Iglesia en estas materias parecen haber perdido plausibilidad en la estructura de pensamiento del mundo moderno, y son presentadas y tenidas por bastantes de nuestros contempor\u00e1neos como algo ya superado en el tiempo. Pero, siendo esto grave, lo es a\u00fan objetivamente m\u00e1s el hecho de que esos modos de entender al hombre \u2013que en el fondo plantean la alternativa entre fe y oposici\u00f3n a la fe, entre creer y no creer\u2013 se hayan convertido en habituales, y encuentren eco e incluso aceptaci\u00f3n entre los cristianos.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"en-la-cultura-del-relativismo-y-la-increencia\"><strong>En la cultura del relativismo y la increencia<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Como venimos se\u00f1alando, detr\u00e1s del creer y del no creer se esconde siempre una determinada visi\u00f3n del hombre (una antropolog\u00eda) que necesariamente desemboca en una teor\u00eda del comportamiento moral (una \u00e9tica) congruente con ese punto de partida, y que, como consecuencia \u00faltima, acaba convergiendo en una concepci\u00f3n de la vida social, cultural, pol\u00edtica, etc. (un sentido del hacerse de la sociedad). Por ese motivo, en la desafecci\u00f3n de muchos bautizados respecto a la doctrina y al sentido de la vida transmitidos por la Iglesia \u2013y respecto a la Iglesia misma\u2013, o lo que lo mismo, tras el porqu\u00e9 del alejamiento y hasta del no creer te\u00f3rico o pr\u00e1ctico de tantos, hay que saber descubrir la debilitaci\u00f3n en ellos \u2013por ignorancia, por falta de formaci\u00f3n\u2013 del sentido cristiano de la persona, bajo el influjo dominante de otras concepciones antropol\u00f3gicas y, en concreto, del relativismo que se respira en la sociedad y en los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No es tarea f\u00e1cil presentar una s\u00edntesis ordenada de lo que ese oscurecimiento de la visi\u00f3n cristiana de la persona est\u00e1 representando en la vida real de los creyentes, y menos a\u00fan indicar soluciones particulares a los problemas que plantea. Sin embargo, por raz\u00f3n de su importancia, mencionamos, s\u00f3lo a modo de ejemplo, dos \u00e1mbitos en los que la debilitaci\u00f3n del sentido cristiano del hombre est\u00e1 contribuyendo a fomentar entre los creyentes actitudes morales y sociales de increencia, es decir, un solapado pasar en la pr\u00e1ctica del creer al no creer. Son: a) la falta de compromiso personal con la verdad; b) la indiferencia ante la crisis provocada en contra del matrimonio y la familia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>a) Conocer la verdad y no amarla \u2013lo que conduce a rechazarla\u2013 supone un serio da\u00f1o para la conciencia, y desemboca de manera inevitable en una fractura de la unidad interior de la persona. Es \u00e9sta una grave enfermedad espiritual, padecida hoy por muchos ciudadanos nacidos y educados en sociedades tradicionalmente cristianas. Quien as\u00ed se conduce en materia de fe y de moral contrapone su pertenencia gen\u00e9rica a la comunidad de los creyentes con una actitud existencial de increyente. F\u00e1cilmente acaba tambi\u00e9n postulando una \u201cdoble moral\u201d y admitiendo una \u201cdoble verdad\u201d, lo que est\u00e1 a un paso del puro no creer. Por el contrario, el compromiso del hombre creyente con la verdad se traduce en actitudes morales de gran relieve personal y social, capaces de remontar el actual conformismo \u00e9tico, dominante en casi todos los pa\u00edses. Dejamos as\u00ed aludida, aunque no la desarrollemos, la trascendencia evangelizadora de la unidad de vida del cristiano.<\/p>\n\n\n\n<p>b) En el \u00e1mbito del matrimonio y la familia \u2013y tambi\u00e9n en el de la educaci\u00f3n primaria y secundaria\u2013 se realiza ordinariamente la primera y decisiva transmisi\u00f3n del modelo de vida creyente. El recto despliegue de su funci\u00f3n educadora encierra importantes razones del por qu\u00e9 se cree, como tambi\u00e9n, de manera semejante, su quebranto alimenta las ra\u00edces del por qu\u00e9 no se cree. Merecen ser resaltadas, a este respecto, unas palabras de Benedicto XVI: <em>\u201cHay una evidente correspondencia entre la crisis de la fe y la crisis del matrimonio\u201d<\/em> (Homil\u00eda en la Misa de inauguraci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos, 8-X-2012). En efecto, todo lo que da\u00f1a la verdad del matrimonio y de la familia, hiere tambi\u00e9n la transmisi\u00f3n de la fe como actitud religiosa y como adhesi\u00f3n confiada a unas verdades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando es combatido activamente el sentido cristiano del matrimonio y de la familia, como sucede hoy de manera implacable, y su imagen se presenta desfigurada ante la opini\u00f3n p\u00fablica, se est\u00e1 dejando tambi\u00e9n malherida su capacidad de propagar los fundamentos b\u00e1sicos de la formaci\u00f3n de la conciencia y de las actitudes morales: la referencia filial a Dios y a la Iglesia, la importancia de la sinceridad, los deberes de fidelidad, de caridad y de justicia, el sentido del pecado, la obligaci\u00f3n de obrar el bien, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es ah\u00ed, en la asimilaci\u00f3n de esos elementos b\u00e1sicos de responsabilidad moral, transmitidos en la familia por la v\u00eda m\u00e1s eficaz, que es la del amor, donde comienza a forjarse la personalidad del creyente. De ah\u00ed la urgente necesidad de proteger la verdad del matrimonio y la familia cristiana para contribuir a conservar y propagar la riqueza de la fe, sin la cual tambi\u00e9n lo humano como tal se pierde. Queda as\u00ed se\u00f1alada, aunque, como en el caso anterior, no desarrollada, la centralidad de una realidad esbozada tambi\u00e9n por Benedicto XVI: en la actual situaci\u00f3n, <em>\u201cel matrimonio est\u00e1 llamado a ser no s\u00f3lo objeto, sino sujeto de la nueva evangelizaci\u00f3n\u201d<\/em> (<em>ib\u00eddem<\/em>). <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Preguntarse por el porqu\u00e9 de unas actitudes personales que, como en el caso que estudiamos, hacen principalmente referencia a la libertad y a la disponibilidad del hombre frente al misterio de Dios y de s\u00ed mismo, significa adentrarse en una cuesti\u00f3n de cierta dificultad.&nbsp; No s\u00f3lo, en efecto, es inabarcable la magnitud de las nociones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":18458,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[29],"class_list":["post-18453","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","tag-libertad-religiosa","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18453","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18453"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18453\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18458"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18453"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18453"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18453"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}