{"id":1844,"date":"2016-04-03T16:55:55","date_gmt":"2016-04-03T15:55:55","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=1844"},"modified":"2022-09-06T15:37:05","modified_gmt":"2022-09-06T14:37:05","slug":"la-misericordia-viga-maestra-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-misericordia-viga-maestra-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"La Misericordia, viga maestra de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>Deseo detenerme en estas palabras con las que el Santo Padre ha se\u00f1alado el nexo esencial entre la Misericordia y la vida de la Iglesia: <i>\u201cLa misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia\u201d <\/i>(n. 10 de la Bula de convocaci\u00f3n del A\u00f1o Santo).<\/p>\n\n\n\n<p>La viga maestra es un elemento absolutamente \u201cesencial\u201d en cualquier edificio, junto a otros elementos arquitect\u00f3nicos, sin los cuales no tendr\u00eda raz\u00f3n de ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo, presupone por s\u00ed misma la existencia de un edificio, y nos invita a considerar la Iglesia, que confesamos como Cat\u00f3lica y Apost\u00f3lica, y por tanto misionera y estructuralmente \u201cen salida\u201d, tambi\u00e9n en sus dimensiones de Unidad y de Santidad: aparece como la \u201c<i>Domus aurea<\/i>\u201d, la Casa de oro, el Edificio espiritual, en cuya construcci\u00f3n somos utilizados como piedras vivas (cfr. 1Pt 2, 5), y que tiene como \u00fanico fundamento a Cristo mismo (cfr. 1Cor 3, 11).<\/p>\n\n\n\n<p>Podremos detenernos con atenci\u00f3n en la estructura de la viga maestra en la medida en que estemos interesados en atravesar el umbral de este edificio y habitarlo como nuestra definitiva Casa. Este es el Templo destruido por los hombres y reconstruido al tercer d\u00eda (Jn 2, 19), no hecho por manos de hombre. Se nos ha abierto en el Bautismo, por obra del Esp\u00edritu Santo. En esta Casa, la humana existencia alcanza y abraza su propio significado de manera integral, presentando en el altar aquella <i>oblatio rationabilis<\/i>, aquel culto espiritual, que ofrece, en uni\u00f3n con Cristo Se\u00f1or, el sacrificio vivo, santo y agradable a Dios (cfr. Rom<i> <\/i>12,1).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full wp-image-1846\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"710\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier2.jpg\" alt=\"Virgen de la Misericordia, por el Maestro de Marradi.\" class=\"wp-image-1846\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier2.jpg 800w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier2-600x533.jpg 600w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier2-700x621.jpg 700w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier2-300x266.jpg 300w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier2-768x682.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption>Virgen de la Misericordia, por el Maestro de Marradi.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>De esta \u201c<i>Domus aurea<\/i>\u201d, en este edificio espiritual e hist\u00f3rico que es la Iglesia, Cristo mismo es la Puerta, el Camino. En \u00e9l, la vida est\u00e1 continuamente iluminada por la luz de \u201cCristo-Verdad\u201d, que entra libremente y lo ilumina todo a trav\u00e9s de la ininterrumpida ense\u00f1anza de los Ap\u00f3stoles y de sus sucesores, en comuni\u00f3n con Pedro. En su interior, la Vida de Cristo es comunicada a la multitud de los hermanos, renacidos de la \u00fanica fuente, el seno de la Santa Madre Iglesia. Ellos son habitantes de la <i>Domus<\/i>, pero tambi\u00e9n piedras vivas empleadas en la construcci\u00f3n del Edificio. Esta Vida se comunica de modo eminente en el banquete y en el sacrificio eucar\u00edstico-sacramental, prenda real del escatol\u00f3gico, que une a todos y los eleva a la presencia del Padre, en virtud de la \u00fanica Cruz de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por consiguiente, es una la Iglesia que Cristo, Crucificado y Resucitado, ha generado y genera desde hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os; el lugar de la vida verdadera, nueva y eterna que hemos recibido, de la comuni\u00f3n salv\u00edfica con el Hijo de Dios hecho Hombre; comuni\u00f3n salv\u00edfica que representa la \u00fanica y verdadera meta de toda la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Mirando a la realidad de la Iglesia en la perspectiva teol\u00f3gico-sacramental, consideremos la riqueza de la imagen utilizada por el Santo Padre en una triple perspectiva.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Visibilidad y esplendor<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la viga maestra se presenta como un elemento arquitect\u00f3nico estructural, esencial para todo el edificio y cada una de sus partes. Con los l\u00edmites propios de toda analog\u00eda, podemos afirmar que la misericordia es, y ha sido siempre, bien \u201cvisible\u201d como viga maestra, en toda la historia de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Abandonando la met\u00e1fora, no ha habido nunca una \u00e9poca en la cual la Iglesia no haya anunciado con convicci\u00f3n el Evangelio de la misericordia, desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, cuando San Pedro, al salir del cen\u00e1culo, respond\u00eda a la muchedumbre que con el coraz\u00f3n traspasado preguntaba qu\u00e9 deb\u00eda hacer: <i>\u201cConvert\u00edos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jes\u00fas, el Mes\u00edas, para perd\u00f3n de vuestros pecados, y recibir\u00e9is el don del Esp\u00edritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que est\u00e1n lejos, para cuantos llamare a s\u00ed el Se\u00f1or Dios Nuestro\u201d<\/i> (Hch 2, 38-39).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, este anuncio de la divina misericordia, a diferencia de las vigas maestras de este mundo, decoradas para encontrar el gusto en el observador, no tiene necesidad de ornamentos, porque tiene en s\u00ed todo su esplendor. Como afirma el Ap\u00f3stol: <i>\u201cYo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabidur\u00eda, pues nunca entre vosotros me preci\u00e9 de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, este crucificado\u201d<\/i> (<i>1Cor <\/i>2,1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>Si es verdad que la Iglesia ha debido afrontar varias veces a lo largo de los siglos la perenne tentaci\u00f3n del hombre de salvarse aut\u00f3nomamente, siempre ha respondido, defendido y reafirmado frente a todos la absoluta gratuidad de la Misericordia, la cual exige, ciertamente, un sincero arrepentimiento, pero sigue siendo infinitamente m\u00e1s grande que cualquier fealdad humana.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la Iglesia, al donatismo del siglo IV, que quer\u00eda la exclusi\u00f3n de los <i>lapsi <\/i>de la comuni\u00f3n, respondi\u00f3 con la readmisi\u00f3n de los hermanos arrepentidos y con la fundamental verdad doctrinal del <i>ex opere operato. <\/i>Al pelagianismo del siglo V, respondi\u00f3 con la profundizaci\u00f3n agustiniana de la doctrina de la Gracia. A la herej\u00eda c\u00e1taro-albigense de los siglos XII y XIII, respondi\u00f3, en la predicaci\u00f3n de las \u00f3rdenes mendicantes, con la bondad y unidad de la creaci\u00f3n, integralmente asumida y salvada por Cristo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignnone size-full wp-image-1847\"><img decoding=\"async\" width=\"616\" height=\"936\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier3.jpg\" alt=\"Francisco recibe el sacramento de la Confesi\u00f3n, el 13 de marzo de 2015.\" class=\"wp-image-1847\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier3.jpg 616w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier3-600x912.jpg 600w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier3-461x700.jpg 461w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/ABR16-dossier3-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 616px) 100vw, 616px\" \/><figcaption>Francisco recibe el sacramento de la Confesi\u00f3n, el 13 de marzo de 2015.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Al luteranismo del siglo XVI, respondi\u00f3 reafirmando la real eficacia de la justificaci\u00f3n por la gracia, la verdad de los Sacramentos \u2013de modo especial los de la Eucarist\u00eda y la Reconciliaci\u00f3n y, por obvia consecuencia, el del Orden Sagrado\u2013 y la bondad y la suficiencia de la atrici\u00f3n para obtener el perd\u00f3n de los pecados. Adem\u00e1s, por extraordinaria bendici\u00f3n celeste, la <i>Domus Aurea<\/i> ha podido mostrar sus frutos m\u00e1s bellos en los santos laicos, religiosos, m\u00edsticos, pastores y misioneros de aquel tiempo: pi\u00e9nsese s\u00f3lo, por ejemplo, en san Felipe Neri, en san Ignacio de Loyola, en san Carlos Borromeo, en san Francisco de Sales, en san Camilo de Lelis, en Santa Teresa de de Jes\u00fas\u2026, \u00a1y la relaci\u00f3n podr\u00eda convertirse en un diccionario!<\/p>\n\n\n\n<p>Al legalismo y al rigorismo jansenistas, en los siglos XVII y XVIII la Iglesia respondi\u00f3 con la doctrina moral de la acci\u00f3n preventiva, simult\u00e1nea y sucesiva de la Gracia, que tiene en san Alfonso Mar\u00eda de Ligorio su campe\u00f3n y en los santos pastores del novecientos, los frutos m\u00e1s preciosos. Al modernismo del siglo pasado, que pretend\u00eda elevarse a \u00fanico real int\u00e9rprete del hombre, respondi\u00f3 con los textos del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, que han reafirmado a Cristo-Dios como \u00fanica real plenitud de todo hombre y a la Iglesia como realidad divina y humana al mismo tiempo, en sus irreductibles dimensiones sacramental, lit\u00fargica y misionera.<\/p>\n\n\n\n<p>A la dictadura del relativismo filos\u00f3fico y religioso de la \u00e9poca contempor\u00e1nea, la Iglesia responde reafirmando la unicidad salv\u00edfica universal de Cristo y Su Verdad c\u00f3smica, en la cual se inscriben la historia, la entera creaci\u00f3n, la naturaleza y la dignidad del hombre y, finalmente, su irreductible libertad ante el ofrecimiento de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda miope, por tanto, pretender anclar en la \u00e9poca m\u00e1s reciente de la Iglesia (quiz\u00e1 en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os) el anuncio del amor de Dios y de Su misericordia, contraponi\u00e9ndolo quiz\u00e1 a fantasmag\u00f3ricos largos siglos de \u201cterror clerical\u201d, en los que se habr\u00eda hablado demasiado del Juicio de Dios y de los castigos del infierno. Ciertamente, hay que evitar siempre todo peligroso unilateralismo; adem\u00e1s, para corregir eventuales exageraciones no se puede recurrir a otras exageraciones. Considero que una atenci\u00f3n real tambi\u00e9n en la predicaci\u00f3n a las prerrogativas divinas de la Omnipotencia y del Juicio no puede sino ayudar al anuncio de la Misericordia. Resulta mucho m\u00e1s interesante, en efecto, la elecci\u00f3n libre de amor y de misericordia que Dios realiza en Su Omnipotencia, que la idea de un Dios \u201cobligado\u201d a ser misericordioso, sin elegirlo siempre, ante todo hombre, toda circunstancia, todo concreto pecado.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Presupuesto y estructura<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Individuada la viga maestra de la Misericordia como elemento arquitect\u00f3nico bien visible en el edificio de la Iglesia, podemos analizar sus presupuestos y su funci\u00f3n. Hablemos primero de los presupuestos, porque toda viga maestra, no es, a nivel arquitect\u00f3nico, \u201cde empuje\u201d sino \u201cde soporte\u201d. Es un elemento horizontal, que sostiene una parte superior, pero descarga su peso sobre dos brazos verticales distribuyendo tambi\u00e9n el peso de las estructuras superiores. \u00bfCu\u00e1les son los dos presupuestos, las dos \u201ccolumnas portantes\u201d del arquitrabe de la misericordia? \u00bfCu\u00e1les son aquellos soportes sin los cuales no podr\u00eda sostenerse? Puede que muchos se queden estupefactos, pero hemos de afirmar ante todo que, teol\u00f3gicamente hablando, la \u201cmisericordia\u201d no es un atributo \u201coriginario\u201d de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Me explico. Con san Juan Ap\u00f3stol, debemos ante todo confesar que \u201c<i>Deus Caritas est <\/i>\u2013 Dios es Amor\u201d. Podemos y debemos afirmar que Dios, enviando a su Hijo hecho Hombre en Jes\u00fas de Nazaret, Se\u00f1or y Cristo, muerto y resucitado, nos ha hecho conocer que es, en S\u00ed mismo, Amor: Amor de las Tres Personas. Tal Amor intratrinitario, sin embargo, no puede configurarse en S\u00ed mismo como misericordia, porque no conoce \u201cjerarqu\u00eda ontol\u00f3gica\u201d alguna entre las Tres Divinas Personas, que son iguales en la \u00fanica y misma Naturaleza. \u00a1No ser\u00eda en absoluto aceptable la idea de que el Padre hubiese de \u201ctener misericordia\u201d del Logos o del Esp\u00edritu Santo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo, entonces, podemos comenzar a afirmar, con el Salmo, que <i>\u201ces eterna su misericordia\u201d<\/i>? (Sal 135). Cuando Dios crea.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Dios crea el cosmos espiritual y el material y, sobre todo, cuando crea al hombre, part\u00edcipe a la vez de uno y otro. Dios, que es comuni\u00f3n de Personas, en S\u00ed mismo relaci\u00f3n con Otro distinto de S\u00ed, puede tambi\u00e9n crear, concebir algo que es \u201ctotalmente otro\u201d de S\u00ed. Creando a la persona humana inteligente y libre, ama fuera de S\u00ed. Ama al hombre libre, y llama al hombre al amor. Este Amor de Dios, dirigido a nosotros y reconocido por nosotros, es, en un nivel que podr\u00edamos llamar creatural, la \u201cmisericordia\u201d. Amor absolutamente gratuito por ser divinamente libre, que se posa sobre lo que es \u201cm\u00edsero\u201d porque dista infinitamente de la perfecci\u00f3n divina.<\/p>\n\n\n\n<p>La misericordia, por tanto, tiene como doble presupuesto la libertad divina que crea y la existencia misma del hombre creado. Por voluntad de Dios, es irrevocable, tanto que ni siquiera en la condenaci\u00f3n eterna, que el hombre se auto-inflinge con su pecado y la impenitencia final, priva Dios a las almas condenadas del don misericordioso del ser y de la existencia. La Trinidad Sant\u00edsima, Beata y Perfecta en S\u00ed misma, ha querido ligar a S\u00ed la existencia humana, para siempre, y nosotros, entonces, podremos verdaderamente cantar junto a los \u00e1ngeles: \u00a1<i>\u201ceterna es su misericordia\u201d!<\/i><\/p>\n\n\n\n<p>La imagen que he adoptado presenta, en este punto, todos sus l\u00edmites, porque la libertad increada y eterna de Dios y la libertad creada y temporal del hombre no pueden concebirse en modo igualitario, y no son ontol\u00f3gicamente coesenciales. La libertad divina es subsistente en sentido absoluto y no est\u00e1 necesitada de nada; la libertad del hombre, en cambio, es creada y depende esencialmente de la libertad divina, y resulta indispensable para el misterio de la misericordia solamente porque, cre\u00e1ndola, Dios la quiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay un ulterior nivel de la misericordia, que no s\u00f3lo hace existir al hombre, sino que entra en relaci\u00f3n con el hombre creado. \u00c9ste, en efecto, aun estando hecho por Dios y para Dios, decide pecar, es decir, dirigir su libertad contra el Creador, manch\u00e1ndose de ese modo con una culpa infinitamente grave, de la que no podr\u00e1 levantarse con sus pobres fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed entonces que, por Voluntad divina, se desarrolla, dentro del espacio de la creaci\u00f3n, la nueva y grande iniciativa del Amor Eterno: <i>\u201cEn el mes sexto, el \u00e1ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado Jos\u00e9, de la casa de David; el nombre de la virgen era Mar\u00eda\u201d<\/i> (Lc 1, 26-27). Despu\u00e9s de haberse formado el pueblo de Israel, despu\u00e9s de haberle revelado la Ley y de haberle as\u00ed mostrado su pecado, Dios se dirige a Mar\u00eda para salvarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Del encuentro entre la libertad divina increada y la libertad creada e inmaculada de Mar\u00eda Sant\u00edsima, que acoge el Anuncio del \u00e1ngel, surge una nueva y definitiva misericordia: la Encarnaci\u00f3n del Verbo. El Hijo del Eterno Padre toma nuestra carne en Ella y as\u00ed se liga de modo nuevo e indisoluble a la naturaleza humana y, en el misterio de Su Encarnaci\u00f3n, Muerte y resurrecci\u00f3n, se convierte para siempre en \u201cla\u201d misericordia. En Cristo se abre definitivamente a nosotros la intimidad divina: se sacrifica a s\u00ed mismo sobre la Cruz por nuestro pecado, nos ofrece la salvaci\u00f3n y nos hace personalmente part\u00edcipes de su misma vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre la divina misericordia del Coraz\u00f3n divino-humano de Cristo se edifica la Iglesia, sacramento universal de salvaci\u00f3n y ministra de la misericordia, en cuanto continuaci\u00f3n, en el espacio y en el tiempo, de la presencia viva y de la obra salv\u00edfica de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, dentro de la vida de la Iglesia, por medio del ministerio apost\u00f3lico, participe del \u00fanico, eterno y sumo Sacerdocio de Cristo, la viga maestra de la misericordia, en un cierto sentido, se \u201cprolonga\u201d a medida que, por la gracia de la vocaci\u00f3n, la libertad creada de un hombre responde al don de la llamada de Cristo y se ofrece a su servicio, en la fascinante aventura del Sacerdocio ministerial. Toda la Iglesia est\u00e1 entonces como \u201ctejida\u201d de esta misericordia, y sobre ella desarrolla toda su vida. El mismo ministerio petrino nace de la misericordia de Cristo, que despu\u00e9s de la triple profesi\u00f3n de amor que hab\u00eda seguido a la triple traici\u00f3n, conf\u00eda a Pedro su propia grey: <i>\u201cEl suyo\u201d<\/i> \u2013nos ha repetido san Juan Pablo II\u2013 <i>\u201ces un ministerio de misericordia nacido de un acto de misericordia de Cristo\u201d<\/i> (<i><a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/la-enciclica-ut-unum-sint-en-sus-25-anos\/\">Ut Unum Sint<\/a><\/i>, n. 93).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Insustituible e imprescindible funci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Nos queda delinear la funci\u00f3n del arquitrabe. Sostenida por el misterio de la libertad divina y la respuesta de la libertad humana que acoge la salvaci\u00f3n, la misericordia sostiene a su vez toda la vida de la Iglesia; se podr\u00eda decir que est\u00e1 \u201cen el principio\u201d de la vida de la Iglesia, en un doble sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Primariamente, la vida de la Iglesia se desarrolla por un acto siempre nuevo de la misericordia de Cristo que, a trav\u00e9s del ministerio eclesial, consagra al bautizado y le comunica su misma vida. En segundo lugar, tal principio no consiste en un \u201cinicio cronol\u00f3gico\u201d que luego pueda dejarse atr\u00e1s, sino en un \u201cprincipio ontol\u00f3gico\u201d: la vida de la Iglesia est\u00e1 sostenida y guiada por la gracia de Cristo, acogida en la escucha de la ense\u00f1anza Apost\u00f3lica y en la oraci\u00f3n, nutrida y perfeccionada por la Sant\u00edsima Eucarist\u00eda, restaurada y fortalecida por la reconciliaci\u00f3n sacramental.<\/p>\n\n\n\n<p>Considerando precisamente la Reconciliaci\u00f3n vemos c\u00f3mo la misericordia puede \u201csuceder\u201d sacramentalmente s\u00f3lo en el encuentro entre dos libertades coimplicadas: la divina y la humana. La libertad divina es dada, definitiva, irrevocable, y cada vez que un ministro est\u00e1 dispuesto a ofrecerla se hace sacramentalmente accesible. La libertad humana, en cambio, se expresa en el arrepentimiento, en el dolor del pecado cometido unido al prop\u00f3sito de no cometerlo m\u00e1s en el futuro, y en la acusaci\u00f3n que abre el coraz\u00f3n del pecador a la verdad salv\u00edfica de Cristo. En el tiempo de esta peregrinaci\u00f3n, la libertad humana conserva siempre el poder <i>tremendum<\/i> de acoger el misterio de la divina misericordia y dejarse renovar interiormente por ella, o de rechazarlo, mostrando as\u00ed c\u00f3mo la Omnipotencia misma de Dios ama por encima de todo precisamente nuestra libertad, hasta el punto de verter en ella todas las riquezas de Su Coraz\u00f3n apenas ella hace adem\u00e1n de abrirse; y respeta la elecci\u00f3n humana que tr\u00e1gicamente decidiese no dejarse amar o, lo que es lo mismo, no se decidiese de ning\u00fan modo. \u00a1Dios no hace nunca violencia a nadie!<\/p>\n\n\n\n<p>La misericordia que obra en la Confesi\u00f3n sacramental no har\u00e1 sino liberar y difundir la gracia del sacramento del Bautismo, primera fuente y perenne principio de la misericordia que edifica la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Considero que s\u00f3lo este realismo integral en relaci\u00f3n con la divina misericordia podr\u00e1 suscitar y sostener la tan esperada nueva evangelizaci\u00f3n, anunciando sin miedos ni complejos la verdad de Cristo Salvador. Hoy es m\u00e1s necesario que nunca \u201cprovocar\u201d la libertad del hombre, que se encontrar\u00e1 as\u00ed, finalmente, ante al hecho m\u00e1s inaudito y grande de la historia: Dios hecho hombre, muerto y resucitado, que vive en medio de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta obra de evangelizaci\u00f3n nos sostenga la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda Inmaculada, \u00a1obra perfecta y reflejo pur\u00edsimo de la divina misericordia <i>ante praevisa merita<\/i>! Que Ella nos ense\u00f1e la total y siempre nueva disponibilidad a la voluntad de Cristo; as\u00ed aparecer\u00e1 siempre m\u00e1s, a los ojos de nuestro coraz\u00f3n, la verdad que Mar\u00eda Sant\u00edsima contempla en la eternidad bienaventurada: \u00a1Dios, en la creaci\u00f3n y en la redenci\u00f3n, es misericordia, es todo misericordia, es s\u00f3lo misericordia! n<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Deseo detenerme en estas palabras con las que el Santo Padre ha se\u00f1alado el nexo esencial entre la Misericordia y la vida de la Iglesia: \u201cLa misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia\u201d (n. 10 de la Bula de convocaci\u00f3n del A\u00f1o Santo). La viga maestra es un elemento absolutamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6925,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36],"tags":[],"class_list":["post-1844","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1844"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1844\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6925"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}