{"id":18429,"date":"2022-02-12T06:00:00","date_gmt":"2022-02-12T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=18429"},"modified":"2022-02-04T10:00:26","modified_gmt":"2022-02-04T09:00:26","slug":"el-paralitico-de-cafarnaun-mc-2-1-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/el-paralitico-de-cafarnaun-mc-2-1-12\/","title":{"rendered":"El paral\u00edtico de Cafarna\u00fan (Mc 2, 1-12)\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Nos ense\u00f1a la Iglesia que <em>\u201cel plan de la revelaci\u00f3n divina se realiza con hechos y palabras intr\u00ednsecamente conexos entre s\u00ed\u201d <\/em>(<em>Dei Verbum<\/em>, n. 2). Esto lo vemos cumplido en el Evangelio donde nos encontramos con Jes\u00fas que <em>\u201ccomenz\u00f3 a hacer y ense\u00f1ar\u201d<\/em> (Hch 1, 1). Su vida p\u00fablica est\u00e1 entremezclada de <em>\u201cpalabras y obras, se\u00f1ales y prodigios\u201d<\/em>, llevando as\u00ed a cumplimiento las promesas divinas<em> \u201cpara librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna\u201d<\/em> (<em>Dei Verbum, <\/em>n. 4). Los evangelios testimonian esa perfecta armon\u00eda de los hechos y dichos de Jes\u00fas: <em>\u201cPas\u00f3 por toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios\u201d<\/em> (Mc 1, 39), de modo que Jes\u00fas, con su palabra, al mismo tiempo que ense\u00f1a, salva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"en-las-sinagogas\"><strong>En las sinagogas<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, como buen israelita, acud\u00eda el s\u00e1bado a la sinagoga, en las ciudades y aldeas que recorr\u00eda, y tomaba la iniciativa para ense\u00f1ar el sentido de las Escrituras, de un modo nuevo, creando una fuerte impresi\u00f3n en los oyentes. As\u00ed ocurri\u00f3 al entrar en Cafarna\u00fam: <em>\u201cEn cuanto lleg\u00f3 el s\u00e1bado fue a la sinagoga y se puso a ense\u00f1ar. Y se quedaron admirados de su ense\u00f1anza, porque les ense\u00f1aba como quien tiene potestad y no como los escribas\u201d<\/em> (Mc 1, 21-22). Adem\u00e1s, en esa misma ocasi\u00f3n, expuls\u00f3 a un demonio de un hombre que se encontraba en la sinagoga. Al verlo, <em>\u201cse quedaron todos estupefactos, de modo que se preguntaban entre ellos: \u2014\u00bfQu\u00e9 es esto? Una ense\u00f1anza nueva con potestad. Manda incluso a los esp\u00edritus impuros y le obedecen\u201d<\/em> (Mc 1, 27). Esta primera predicaci\u00f3n y los primeros milagros de Jes\u00fas hicieron que su fama corriera <em>\u201cpronto por todas partes\u201d<\/em> (Mc 1, 28), de modo que le segu\u00edan <em>\u201cgrandes multitudes de Galilea, Dec\u00e1polis, Jerusal\u00e9n,&nbsp;Judea y del otro lado del Jord\u00e1n\u201d<\/em> (Mt 4, 25).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"fuera-y-en-casa\"><strong>Fuera y en casa<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Tal era la fama de Jes\u00fas, <em>\u201cque ya no pod\u00eda entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios. Pero acud\u00edan a \u00e9l de todas partes\u201d<\/em> (Mc 1, 45). Vemos a Jes\u00fas obligado a realizar su ministerio p\u00fablico fuera de los centros urbanos de Galilea, convirtiendo la tierra despoblada en lugar concurrido. Pero hab\u00eda que regresar; el evangelista nos dice que Jes\u00fas, <em>\u201cal cabo de unos d\u00edas\u201d <\/em>(Mc 2, 1) volvi\u00f3 a Cafarna\u00fan. Podemos pensar que lleg\u00f3 con sigilo, despu\u00e9s de entrar por una entrada secundaria de la ciudad, para no ser visto por la gente. Pero Jes\u00fas es muy conocido en Cafarna\u00fan: es <em>\u201csu ciudad\u201d<\/em> (Mt 9, 1), desde que, al regresar a Galilea desde Judea, hab\u00eda dejado Nazaret (cfr. Mt 4, 13); y all\u00ed tiene casa, muy probablemente la de Pedro (cfr. Mc 1, 29). En otra ocasi\u00f3n, junto a la puerta de la casa se hab\u00eda agolpado <em>\u201ctoda la ciudad\u201d:<\/em> all\u00ed le llevaban los enfermos y endemoniados y los curaba (cfr. Mc 1, 32-34). Como era de esperar, <em>\u201cse supo que estaba en casa y se juntaron tantos que ni siquiera ante la puerta hab\u00eda ya sitio\u201d<\/em> (Mc 2, 2). De nuevo, la casa de Cafarna\u00fan fue punto de reuni\u00f3n de una muchedumbre que no se conformaba con la predicaci\u00f3n semanal en la sinagoga, sino que estaba hambrienta de la palabra de Dios. Se cumpl\u00edan las palabras que el Se\u00f1or dirigi\u00f3 a Mois\u00e9s: <em>\u201cNo solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Se\u00f1or\u201d<\/em> (Dt 8, 3). Y la casa de Pedro se convirti\u00f3 en una improvisada sinagoga, pues ante el gent\u00edo Jes\u00fas <em>\u201cles predicaba la palabra\u201d<\/em> (Mc 2, 2).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"tus-pecados-te-son-perdonados\"><strong>Tus pecados te son perdonados<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Ya cuando estuvo en la sinagoga Jes\u00fas hab\u00eda curado a un endemoniado; en esta otra ocasi\u00f3n, <em>\u201cen casa\u201d<\/em> (Mc 2, 1), durante la predicaci\u00f3n, <em>\u201cvinieron tray\u00e9ndole un paral\u00edtico, llevado entre cuatro\u201d<\/em>. Por el inmenso gent\u00edo era imposible acercarlo a Jes\u00fas, as\u00ed que, haciendo un boquete en el techo, lo descolgaron en su camilla de modo que qued\u00f3 frente a Jes\u00fas. Esta vez fue \u00c9l quien se admir\u00f3: <em>\u201cAl ver la fe de ellos le dijo al paral\u00edtico: \u2014Hijo, tus pecados te son perdonados\u201d<\/em> (Mc 2, 5). Todos esperar\u00edan otro prodigio curativo; sin embargo, esas palabras resultaban nuevas. Sin duda, algunos pensar\u00edan que la causa de aquella enfermedad eran los pecados de aquel hombre, seg\u00fan la mentalidad difundida por entonces. Otros, los m\u00e1s sencillos, estar\u00edan convencidos del poder divino de Jes\u00fas, tambi\u00e9n para perdonar pecados. Pero los escribas all\u00ed presentes <em>\u201cpensaban en sus corazones: \u2018\u00bfPor qu\u00e9 habla \u00e9ste as\u00ed? Blasfema. \u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados sino s\u00f3lo Dios?\u2019\u201d<\/em> (Mc 2, 7). En esto \u00faltimo, ten\u00edan raz\u00f3n, pero no ten\u00edan fe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es significativo que esta frase est\u00e1 transmitida de modo exacto en los tres evangelios que narran el milagro (Mateo, Marcos y Lucas): <em>\u201cTus pecados te son perdonados\u201d<\/em>. En el resto de la narraci\u00f3n hay ligeras variantes, como es habitual en los pasajes paralelos de los evangelios sin\u00f3pticos. Es una expresi\u00f3n en voz pasiva cuyo sujeto agente es Dios, pero no se cita, por respeto al nombre divino: es la llamada en ex\u00e9gesis b\u00edblica \u201cpasiva divina\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de perdonar los pecados, Jes\u00fas cura al paral\u00edtico, confirmando as\u00ed su divinidad. Por eso, el Maestro de Nazaret es Jes\u00fas, \u201cDios que salva\u201d con su palabra. Al final, viendo al paral\u00edtico sanado del todo, <em>\u201ctodos quedaron admirados y glorificaron a Dios diciendo: \u2014Nunca hemos visto nada parecido\u201d<\/em> (Mc 2, 12). <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos ense\u00f1a la Iglesia que \u201cel plan de la revelaci\u00f3n divina se realiza con hechos y palabras intr\u00ednsecamente conexos entre s\u00ed\u201d (Dei Verbum, n. 2). Esto lo vemos cumplido en el Evangelio donde nos encontramos con Jes\u00fas que \u201ccomenz\u00f3 a hacer y ense\u00f1ar\u201d (Hch 1, 1). 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