{"id":18141,"date":"2022-01-26T11:44:05","date_gmt":"2022-01-26T10:44:05","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=18141"},"modified":"2022-09-14T14:29:57","modified_gmt":"2022-09-14T13:29:57","slug":"educar-en-el-sufrimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/educar-en-el-sufrimiento\/","title":{"rendered":"Educar en el sufrimiento"},"content":{"rendered":"<p>Graciano apret\u00f3 el paso mientras se arreglaba la bufanda. Qu\u00e9 fr\u00edo hac\u00eda aquella madrugada. Se meti\u00f3 la mano en el bolsillo para comprobar si hab\u00eda cogido la llave de su casa al salir. \u201cCon las prisas todo se olvida\u201d pens\u00f3 acord\u00e1ndose de aquella vez en la que, requerido tambi\u00e9n en plena noche, se hab\u00eda dejado la llave por dentro. Una noche tan fr\u00eda como aqu\u00e9lla no era para pasarla a la intemperie. Pens\u00f3 en Petra. Quiz\u00e1s era su \u00faltima noche. Aquella viejecita llena de energ\u00eda. Cu\u00e1ntas veces le hab\u00eda llevado la comida a la sacrist\u00eda: \u201cGraciano, que si me descuido no come usted en d\u00edas\u201d, sol\u00eda decirle.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 a la peque\u00f1a casita con luz se acerc\u00f3 a la puerta y llam\u00f3. Abri\u00f3 Clara, la hija peque\u00f1a de Petra.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Gracias, Padre. A estas horas no sab\u00eda si llamarle, pero ella insisti\u00f3 tanto\u2026 Hace d\u00edas que casi no habla y lleva toda la tarde pidi\u00e9ndome que le llamara.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Has hecho bien, hija. Yo no tengo ni d\u00edas ni noches propias. Son todas del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Clara le mir\u00f3 agradecida, y tras cogerle el grueso abrigo lo llev\u00f3 a la habitaci\u00f3n en la que yac\u00eda su madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Petra era una anciana min\u00fascula. Parec\u00eda perdida entre tantas mantas y almohadas. En la mano agarraba con fuerza un rosario y miraba con fijeza a la puerta. Al escuchar los pasos y ver que entraba su hija, se llen\u00f3 de vida. Como si concentrara toda la que le quedaba en la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfHas tra\u00eddo a Graciano?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, madre. Aqu\u00ed est\u00e1 el Padre Graciano.- Una sonrisa de alivio ilumin\u00f3 su arrugado rostro y pareci\u00f3 llenarse de paz. Graciano entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n y se acerc\u00f3 con cuidado a la enferma. Clara se march\u00f3 cerrando la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Hola, Petra. Buenas noches. Me ha dicho su hija que est\u00e1 peor y aqu\u00ed vengo a administrarle la extremaunci\u00f3n y darle la Comuni\u00f3n.- Don Graciano le administr\u00f3 con piedad el sacramento y, despu\u00e9s de darle la Comuni\u00f3n, se sent\u00f3 a su lado. Petra parec\u00eda feliz y le agarr\u00f3 la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Cu\u00e1ntas cosas desde que usted lleg\u00f3 al pueblo, \u00bfse acuerda? Reci\u00e9n ordenado y de la ciudad. Aqu\u00ed dijeron que no se adaptar\u00eda usted a una vida tan dura y retirada.- Graciano sonri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Aqu\u00ed encontr\u00e9 la familia que Dios quiso para m\u00ed. Cada uno de mis feligreses y de los que se resisten a serlo.- Petra asinti\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; He sido muy feliz, Graciano. Ahora que llega el fin, comprendo que Dios lo hace todo bien. Me cas\u00e9 joven y perd\u00ed cuatro hijos antes de tener a Manuel y a Clara. Pens\u00e9 que nunca superar\u00eda tanto dolor. Luego el trabajo duro, sacar a mis hijos adelante para que estudiaran fuera y la enfermedad de Antonio.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Me acuerdo de \u00e9l, en su silla de ruedas y con la garrota en la mano. Cuando alguno le imped\u00eda el paso o le molestaba le daba con ella.- Petra ri\u00f3 bajito.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, cu\u00e1ntos problemas nos dio la dichosa garrota. Hasta dorm\u00eda con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfTiene muchos dolores, Petra?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Muchos, pero no me importa. Tengo ya muchos a\u00f1os y una fe grande. Dios me ha ense\u00f1ado lo que no viene en los libros: a vivir y, por lo tanto, a morir cuando \u00c9l disponga.- Graciano la mir\u00f3 con cari\u00f1o y sin disimular las l\u00e1grimas que empezaban a humedecerle el rostro. Aquella mujer, como toda su generaci\u00f3n, era una mujer fuerte. Cu\u00e1ntas lecciones le segu\u00edan dando. Era una generaci\u00f3n sabia, nacida para sostener.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es posible ser feliz en el sufrimiento, Graciano. Mis hijos no lo entienden y es posible que sea porque todo lo han tenido f\u00e1cil. Y la vida ense\u00f1a tambi\u00e9n con el dolor. Quiz\u00e1s les falta la experiencia de saberse nada. Creen que todo lo pueden. Creen que todo lo arregla la ciencia y su inteligencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Y, \u00bfno es as\u00ed?- Graciano sonri\u00f3. Le gustaba que hablara. Aprend\u00eda con ella. Nunca se cansaba de escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; No, claro que no. En esta vida s\u00f3lo darle sentido y valor a las cosas es lo que da la felicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 sentido tiene el dolor, Petra?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ah\u2026 Graciano, bien lo sabe usted pero me hace hablar. No, no se sonr\u00eda. Nos conocemos desde hace muchos a\u00f1os. Ha comido usted en mi casa m\u00e1s veces de las que pueda recordar. Me acompa\u00f1\u00f3 en el entierro de varios de mis hijos y en el de mi marido. Nunca se me olvid\u00f3 una cosa que dijo en el funeral del peque\u00f1o: \u201cEn la vida y en la muerte somos de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Eso es de la Escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfS\u00ed? No s\u00e9, no aprend\u00ed a leer. Pero cu\u00e1nta verdad hay ah\u00ed. No hay miedo para quien se sabe hijo de Quien m\u00e1s le ama.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfTe sientes amada por Dios, Petra?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed. En cada dolor le grit\u00e9 y me enfad\u00e9. Pero siempre supe que estaba a mi lado. Sufriendo conmigo. \u00c9l da sentido al sinsentido. \u00c9l nos moldea en cierta forma. Como hac\u00eda mi marido con las esculturas. Con golpes, con dureza. Para dejarnos luego libres.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfLibres?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, libres. Nos agarramos a tantas cosas que pasan. Ponemos nuestro coraz\u00f3n en tantas cosas que no valen la pena. Y, sin embargo, en la desgracia, nos damos cuenta de que lo \u00fanico que cuenta es el amor a Dios y a los dem\u00e1s. Eso es ser libre. No estar atado a nada en el coraz\u00f3n. Yo hoy me ir\u00e9 en paz. Con mis defectos, s\u00e9 que mi vida ha sido lo que \u00c9l ha querido. S\u00f3lo me preocupan mis hijos y mi nieto. Mis hijos est\u00e1n tan ocupados por cosas que no valen. El mayor, con el tema del virus, se ha vuelto loco. \u201cMam\u00e1, lo \u00fanico que importa es la salud\u201d, me dec\u00eda el otro d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 le dijiste?<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Le dije que era un mendrugo. Imag\u00ednese, poner tu felicidad y confianza en algo que sabes que vas a perder. Y la otra, Clara, es buena chica pero todo lo quiere dirigir ella. No entiende que el camino de la felicidad es obedecer a Dios y hacer su voluntad. S\u00f3lo le importan los dineros y la comodidad. Tendr\u00eda que haberles ense\u00f1ado mejor de ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Aprender el sentido de la vida es un aprendizaje de ciertos a\u00f1os, Petra.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfCree que llegar\u00e1n a comprenderlo?- suspir\u00f3- Me equivoqu\u00e9 como madre en eso. Nunca les ense\u00f1\u00e9 a sufrir. Siempre que ten\u00edan cualquier contrariedad hac\u00eda lo imposible por quit\u00e1rsela. Y, cuando llegaba el dolor, les dejaba mirar para otro lado. Nunca les ense\u00f1\u00e9 c\u00f3mo afrontarlo. Deber\u00eda haberles ense\u00f1ado. Porque luego se han encontrado con baches y no han sabido a qu\u00e9 agarrarse. Para ellos la oraci\u00f3n es recitar palabritas a toda velocidad. No saben Qui\u00e9n es Jes\u00fas. No saben qu\u00e9 significa la Cruz. No les ense\u00f1\u00e9 a ofrecer, como me ense\u00f1\u00f3 a m\u00ed mi madre. Pens\u00e9 que era una ense\u00f1anza demasiado dura. Pens\u00e9 que no comprender\u00edan hasta que tuvieran una fe m\u00e1s fuerte. Y, sin embargo, qu\u00e9 lejos se han ido.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Todav\u00eda est\u00e1n a tiempo de conocer a Dios, Petra. Vamos a rezar por ellos y por su nieto. Cuando usted falte, yo seguir\u00e9 acompa\u00f1\u00e1ndoles. Pero ya puede ayudar desde el cielo, que la tarea es grande.- Petra sonri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Gracias, Graciano. Me voy feliz.- Graciano comenz\u00f3 a rezar y Petra le acompa\u00f1\u00f3. Primero bajito y luego ya desde el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras consolar a la hija y prometer volver a primera hora, Graciano sali\u00f3 de nuevo al fr\u00edo. Pero ahora se olvid\u00f3 de arreglarse la bufanda y hasta de abrocharse el abrigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Educar en el sufrimiento\u2026 educar y dar razones, pensaba. Pero, \u00bfC\u00f3mo? \u00bfC\u00f3mo explicar el gran misterio del Amor de Dios y del sufrimiento? La sociedad no comprende el dolor ni la muerte porque no comprende la vida. Graciano pens\u00f3 en el aborto. Pens\u00f3 en la eutanasia. En el materialismo que tan frecuentemente ve\u00eda y en la frialdad hacia todo lo trascendente. Pens\u00f3 en tantas personas para las que una vida como la de Petra, sin calidad, carec\u00eda de sentido. Pens\u00f3 en aqu\u00e9llos que piensan que Dios es como un genio de la l\u00e1mpara que debe conceder todo lo que deseemos y si no, fuera. En lugar de comprender que \u00c9l es Dios y nosotros d\u00e9biles criaturas. Criaturas nacidas para hacer su Voluntad en la cual est\u00e1 nuestra felicidad. \u00bfC\u00f3mo mostrarles todo esto a los dem\u00e1s cuando ni se preguntan ni interesan por ello? Graciano se sinti\u00f3 muy peque\u00f1o y entonces son\u00f3 la campana de la iglesia. Sonri\u00f3 como lo hacen los enamorados y modific\u00f3 su camino. No volver\u00eda a su casa ya aquella noche. Ir\u00eda a la casa de su Padre. A la iglesia donde, en un peque\u00f1o sagrario, mora el Se\u00f1or de todas las cosas. A \u00c9l le pedir\u00eda la gracia, la ayuda y el consuelo para enfrentarse al d\u00eda siguiente, con alegr\u00eda, a la inmensa tarea que Dios le hab\u00eda encomendado.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"sociedad-sin-sufrimiento\">\u00bfSociedad sin sufrimiento?<\/h4>\n\n\n\n<p>En una sociedad en la que no se da valor a la vida humana que no goza de \u201ccalidad\u201d seg\u00fan los est\u00e1ndares modernos, es cada vez m\u00e1s necesaria la existencia de focos, de faros que iluminen y llenen de sentido el sinsentido. Encontrar un sentido al sufrimiento nos ayuda a vivirlo de la forma m\u00e1s humana posible. Por ello es importante profundizar en esta realidad. Cu\u00e1ntas veces hemos escuchado de nuestros mayores, aquello de \u201cofr\u00e9celo\u201d cuando ten\u00edamos alguna contrariedad. \u00bfEntendemos bien qu\u00e9 significa?<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra sociedad se hace cada vez m\u00e1s necesario educar en el sufrimiento. Ense\u00f1ar a los ni\u00f1os, de acuerdo con su capacidad, que el sufrimiento forma parte de la vida. Ser\u00eda ingenuo pensar que podemos privar a nuestros hijos de la experiencia del dolor y es importante mostrarles c\u00f3mo comportarse en esos momentos, a qu\u00e9 agarrarse y c\u00f3mo salir adelante. Genera una frustraci\u00f3n muy grande no saber c\u00f3mo afrontar el dolor propio o de quienes nos rodean. Hablar con los ni\u00f1os, seg\u00fan las circunstancias y capacidad de comprensi\u00f3n, sin ocultarles lo que m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano van a encontrarse, supone darles competencias para enfrentarse a esos momentos.&nbsp; Es sorprendente adem\u00e1s, c\u00f3mo los ni\u00f1os comprenden el misterio del dolor y c\u00f3mo se hacen fuertes y emp\u00e1ticos cuando les ayudamos a afrontarlo, y no a negarlo como si no existiera. Es muy positivo educar en este \u00e1mbito. Apena, por el contrario, ver como tantos creyentes no quieren ense\u00f1ar a sus hijos peque\u00f1os la cruz, por miedo a da\u00f1ar su sensibilidad. Resulta incluso hip\u00f3crita en una sociedad en la que videojuegos y pel\u00edculas est\u00e1n invadidos de violencia sin sentido. Ense\u00f1ar a ofrecer el dolor, a apoyarnos en la oraci\u00f3n, en el rezo del rosario y en los sacramentos, en el amor y en el apoyo de los nuestros. Todas estas herramientas nos ha dejado Dios para poder encontrarle en el dolor.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-sufrimiento-cristiano\">El sufrimiento cristiano<\/h4>\n\n\n\n<p>Es posible encontrar alegr\u00eda en el dolor. Es posible encontrar esperanza donde parece que no queda nada por hacer. Y es posible porque Cristo existe. Porque Cristo resucit\u00f3 y nos liber\u00f3 de la muerte y del sufrimiento, asumi\u00e9ndolos en su plan de redenci\u00f3n. Y lo hizo a trav\u00e9s de la obediencia. Pues fue obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz. Efectivamente, existe una relaci\u00f3n entre la obediencia y el sufrimiento. Y no una obediencia como mero acatamiento o como aceptaci\u00f3n pasiva. Sino la obediencia como afirmaci\u00f3n. Como acci\u00f3n positiva que afirma algo m\u00e1s grande, aunque no se vea claro a veces: el Amor de Dios en todas las circunstancias y su cuidado amoroso a cada uno. Cristo fue obediente hasta la muerte porque am\u00f3 a los suyos hasta el extremo. Su obediencia fue perfecta, nacida del Amor. No se limit\u00f3 a aceptar \u201clo que se le vino encima\u201d sino que fue m\u00e1s all\u00e1 viendo en el sufrimiento ocasi\u00f3n de afirmar algo m\u00e1s grande: el amor a su Padre en el amor a los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo aprendi\u00f3 sufriendo a obedecer. Esta afirmaci\u00f3n es muy reveladora. La obediencia que nace del amor, que afirma, nos exige un sufrimiento. Nos exige una muerte a nosotros mismos. Implica dejar de mirarnos a nosotros y mirarle a \u00c9l. Esto, parad\u00f3jicamente nos es m\u00e1s \u201cf\u00e1cil\u201d en el dolor. Nos es m\u00e1s f\u00e1cil cuando no nos queda nada. Cuando somos s\u00f3lo nosotros y \u00c9l. Nos es preciso ser \u201cdestruidos\u201d para dejar que \u00c9l nos reconstruya.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo nos asemejamos a Cristo cuando dejamos que sea \u00c9l quien act\u00fae en nosotros. Y s\u00f3lo le dejamos actuar por la experiencia de morir a nosotros mismos. Si hemos tenido esta experiencia, lo comprenderemos. Para quienes nunca han experimentado su propio derrumbamiento es incomprensible. Cuando carecemos de todo lo que nos parec\u00eda importante es cuando podemos ver de verdad nuestro coraz\u00f3n. Qu\u00e9 o mejor, a Qui\u00e9n necesitamos ante todo.<\/p>\n\n\n\n<p>El sufrimiento, en s\u00ed mismo, es un mal y el mal es ausencia de bien. El sufrimiento es ausencia de bien f\u00edsico y\/o espiritual. El verdadero sufrimiento y el m\u00e1s grande es la ausencia de Dios, dado que sin \u00c9l no puede existir bien alguno. Por eso Jesucristo venci\u00f3 al sufrimiento en la Cruz. Porque lo asumi\u00f3 de tal forma que en cada dolor podemos identificarnos con \u00c9l. En cada dolor estamos con \u00c9l. Ya no hay ausencia completa. El sinsentido puede tener sentido, valor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo no elimin\u00f3 el sufrimiento del hombre porque respeta la libertad humana y tambi\u00e9n la naturaleza da\u00f1ada por el pecado. Hasta que llegue la hora de la Justicia y del fin de los tiempos conviviremos con el dolor y la muerte. Jesucristo no elimin\u00f3 el sufrimiento pero s\u00ed lo transform\u00f3 en su ra\u00edz m\u00e1s profunda. Particip\u00f3 en el sufrimiento hasta el extremo, hasta invadirlo de su Presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien nunca se ha preguntado por el valor de su propia vida es muy dif\u00edcil que pueda comprender el sentido del sufrimiento y de la muerte. Uno muere seg\u00fan ha vivido. El problema de la sociedad actual no es que no valore al enfermo o que no respete la muerte porque sea \u201cel fin\u201d, el problema de la sociedad actual es antes que nada, que no valora la propia existencia. Encontramos personas endurecidas que viven como si fueran mera materia y as\u00ed es muy dif\u00edcil abrirles un horizonte de esperanza. Para ellos todo se ha acabado. A estas personas primero habr\u00eda que plantearles cu\u00e1l es el sentido de su existencia para poder abrirles a que encuentren sentido a su fin.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces pensamos que Dios es un genio de la l\u00e1mpara que nos tiene que conceder lo que nosotros deseamos si lo pedimos con fuerza. Apenas se predica hoy sobre cumplir la voluntad de Dios sea cual sea. Toda la Biblia est\u00e1 impregnada de pasajes en los que se invita al Pueblo de Dios a cumplir la voluntad de Dios. Nuestra vida es para Dios, para cumplir su voluntad. Es verdad que podemos orar para pedir que nos quite este o aquel sufrimiento o para que se solucionen nuestros problemas. Pero la oraci\u00f3n y la confianza en Dios siempre deben estar orientadas a aceptar su Voluntad. El enfado con Dios, cuando llega el sufrimiento, est\u00e1 en no querer soltar las riendas de nuestra vida porque la queremos a nuestro modo, o bien en entender de forma err\u00f3nea que el sufrimiento lo manda Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sociedad podemos ayudar mucho. En primer lugar, como hemos se\u00f1alado, educando desde peque\u00f1os a nuestros hijos en el sentido del sufrimiento. Pero tambi\u00e9n, &nbsp;promoviendo la solidaridad, el cuidado a los enfermos, invirtiendo en la formaci\u00f3n del personal sanitario, en cuidados paliativos\u2026Se debe cambiar la imagen que muchas veces se muestra de las personas mayores, d\u00e1ndoles su espacio y la importancia y valor que tienen frente a una cultura de la juventud y de lo material. Debemos cambiar el valor que le damos a la vida, para aprender as\u00ed el valor del sufrimiento y de la muerte.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graciano apret\u00f3 el paso mientras se arreglaba la bufanda. 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