{"id":17787,"date":"2022-02-09T06:00:00","date_gmt":"2022-02-09T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=17787"},"modified":"2022-09-02T12:38:48","modified_gmt":"2022-09-02T11:38:48","slug":"comentario-lecturas-domingo-vi-tiempo-ordinario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/comentario-lecturas-domingo-vi-tiempo-ordinario\/","title":{"rendered":"\u00abQue Mar\u00eda nos llame con nuestro nombre\u00bb. Domingo VI del Tiempo Ordinario"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/lecturas-domingo-mardegan\/\">Comentario a las lecturas del domingo VI<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Leemos la primera parte del \u201cserm\u00f3n de la llanura\u201d, el de los cuatro \u201c<em>bienaventurados<\/em>\u201d y \u201c<em>ay de vosotros<\/em>\u201d. En Mateo, Jes\u00fas habla de las bienaventuranzas sobre un monte. En Lucas, acaba de bajar del monte donde hab\u00eda pasado la noche en oraci\u00f3n y donde llam\u00f3 a los Doce. Su descenso nos recuerda el descenso de Dios entre nosotros con la Encarnaci\u00f3n. La llanura es una imagen del d\u00eda a d\u00eda de nuestra vida. All\u00ed, Jes\u00fas encuentra una multitud de disc\u00edpulos, y una muchedumbre tambi\u00e9n de paganos venidos de Tiro y Sid\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta muchedumbre est\u00e1 bien descrita en dos vers\u00edculos que no se leen en el Evangelio de la Misa: \u201c<em>Ven\u00edan a o\u00edrlo y a que los curasen de sus enfermedades; los atormentados por esp\u00edritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque sal\u00eda de \u00e9l una fuerza que los curaba a todos<\/em>\u201d. Esta es la gente a la que Jes\u00fas dice \u201c<em>bienaventurados<\/em>\u201d vosotros, los pobres, que ten\u00e9is hambre y llor\u00e1is. Jes\u00fas los define as\u00ed, no por el mal que sufren, sino porque su indigencia los llev\u00f3 a buscar a Jes\u00fas, su gracia y su palabra. La privaci\u00f3n espiritual o material, el dolor y la necesidad existencial, abren a la b\u00fasqueda de Dios y al deseo de su bien duradero y eterno.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuarta bienaventuranza se diferencia de las tres primeras porque se refiere a las privaciones que tendr\u00e1n los disc\u00edpulos por ser perseguidos en nombre de Cristo. Es un Evangelio que nos llama a una profunda conversi\u00f3n de la forma de pensar. Jes\u00fas nos dice que no debemos buscar el consentimiento del mundo: \u201c<em>Ay, si todo el mundo habla bien de vosotros<\/em>. <em>Esto es lo que vuestros padres hac\u00edan con los falsos profetas<\/em>\u201d. Al contrario, Jes\u00fas nos dice: \u201c<em>Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os destierren y os insulten<\/em>\u201d, y nos invita a alegrarnos y a saltar de gozo \u201c<em>porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en el cielo. Esto es lo que hac\u00edan vuestros padres con los profetas<\/em>\u201d. Si nos hubiera dicho: \u201c<em>aceptad con serenidad esta situaci\u00f3n, u ofreced este sacrificio<\/em>\u201d, ya habr\u00eda sido una petici\u00f3n superior a las fuerzas humanas; con mayor raz\u00f3n, ya que nos pide estar llenos de alegr\u00eda y exultaci\u00f3n. Solamente con nuestras fuerzas nos es imposible. Como dice el Se\u00f1or en Jerem\u00edas: necesitamos confiar en \u00c9l para ser \u00e1rboles plantados junto al agua de su gracia para tener, incluso en esas pruebas, hojas perennes y frutos siempre frescos. Para el regocijo, Lucas usa el mismo verbo con el que Isabel dijo que el hijo salt\u00f3 de alegr\u00eda en su vientre a la voz de la madre del Se\u00f1or. Se regocij\u00f3 en el Esp\u00edritu Santo y con la voz de Mar\u00eda. Pidamos al Esp\u00edritu Santo que nos d\u00e9 su fuerza para vivir esta ense\u00f1anza de Jes\u00fas, tan elevada, tan sublime, tan por encima de nuestras fuerzas. Y que Mar\u00eda nos llame por nuestro nombre.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La homil\u00eda sobre las lecturas del domingo XXI<\/h3>\n\n\n\n<p>El sacerdote&nbsp;<strong>Luis Herrera Campo<\/strong>&nbsp;ofrece su&nbsp;<em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/playlist?list=PLpRPLUwrUzDzq3xkgF-l006PoG8PoPHCk\">nanomil\u00eda<\/a><\/em>, una peque\u00f1a reflexi\u00f3n de un minutos para estas lecturas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Nanomil\u00eda del Domingo 6\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/SAvK97K2oUQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a las lecturas del domingo VI Leemos la primera parte del \u201cserm\u00f3n de la llanura\u201d, el de los cuatro \u201cbienaventurados\u201d y \u201cay de vosotros\u201d. 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