{"id":17059,"date":"2021-12-09T06:54:00","date_gmt":"2021-12-09T05:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=17059"},"modified":"2021-12-01T16:55:23","modified_gmt":"2021-12-01T15:55:23","slug":"la-transformacion-del-agente-secreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-transformacion-del-agente-secreto\/","title":{"rendered":"La transformaci\u00f3n del agente secreto"},"content":{"rendered":"<p>La Guerra Fr\u00eda fue el caldo de cultivo perfecto para las pel\u00edculas de esp\u00edas o agentes. Adem\u00e1s de, por ejemplo, las basadas en novelas del recientemente fallecido John Le Carr\u00e9 (1931-2020) como&nbsp;<em>El esp\u00eda que surgi\u00f3 del fr\u00edo<\/em>&nbsp;(1965), destacan sobre todo los filmes que tienen como protagonista a James Bond, el personaje creado por Ian Fleming (1908-1964). Al aura de sus obras contribuye en gran medida que tanto Le Carr\u00e9 como Fleming trabajaron en los servicios secretos \u2014brit\u00e1nicos el primero, estadounidenses el segundo\u2014 durante la Segunda Guerra Mundial o precisamente durante la Guerra Fr\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fleming escribi\u00f3 doce novelas y nueve historias breves con James Bond como protagonista; pero realmente famoso se hizo con las pel\u00edculas, sobre todo con las realizadas por la productora Eon Productions, que \u2014aunque tambi\u00e9n se produjeron dos pel\u00edculas independientes y una adaptaci\u00f3n de la primera novela de Fleming\u2014 son las consideradas \u201ccan\u00f3nicas\u201d o cl\u00e1sicas: con la \u00faltima estrenada&nbsp;<em>Sin tiempo para morir<\/em>&nbsp;(2021) son 25, desde&nbsp;<em>Dr. No&nbsp;<\/em>(1962). En estos casi 60 a\u00f1os, han sido interpretadas por siete actores; las \u00faltimas cinco, desde&nbsp;<em>Casino Royale<\/em>&nbsp;(2006), por Daniel Craig, quien ya antes de rodarse&nbsp;<em>Sin tiempo para morir<\/em>&nbsp;hab\u00eda anunciado que ser\u00eda su \u00faltima aparici\u00f3n como Agente 007 \u201ccon licencia para matar\u201d. Si bien en estos seis decenios \u2014dependiendo tambi\u00e9n del int\u00e9rprete\u2014 la figura de James Bond se ha ido transformando, siempre lo ha hecho en funci\u00f3n de lo pol\u00edticamente correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>En las sus primeras adaptaciones cinematogr\u00e1ficas, James Bond aparece como un moderno \u201ccaballero sin tacha\u201d. Los filmes reflejan el progreso t\u00e9cnico, la afici\u00f3n a los lujos de la sociedad cada vez m\u00e1s acomodada desde los sesenta, pero tambi\u00e9n la revoluci\u00f3n sexual. El hecho de que Ian Fleming fuera un tecn\u00f3filo se materializa en los sofisticados dispositivos t\u00e9cnicos y armas con los que Bond es equipado por el intendente \u201cQ\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si James Bond refleja todo tipo de tendencias de la cultura pop, el \u201cAgente 007\u201d tambi\u00e9n ha influido en ella, ya sea por la popularidad de que goza el \u201ccoche Bond\u201d, un Aston Martin DB5, o tambi\u00e9n el c\u00f3ctel \u201cVodka Martini: agitado, no revuelto\u201d. El modo de presentarse: \u201cMe llamo Bond, James Bond\u201d (\u201cMy name is&nbsp;Bond, James Bond\u201d o m\u00e1s bien \u201cThe name is&nbsp;Bond, James Bond\u201d) es asimismo extensamente conocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Un \u201cvillano\u201d o \u201cmalo\u201d forma parte esencial de una novela o pel\u00edcula de James Bond. Como corresponde al g\u00e9nero cinematogr\u00e1fico de la Guerra Fr\u00eda, el enemigo por excelencia son los sovi\u00e9ticos. Una vez que se abri\u00f3 el tel\u00f3n de acero, eso parece quedar obsoleto \u2014aunque la divisi\u00f3n del mundo sigue estando ah\u00ed\u2014, por lo que esta funci\u00f3n la asumi\u00f3 particularmente la organizaci\u00f3n secreta \u201cSpectre\u201d (as\u00ed se titula tambi\u00e9n la pen\u00faltima pel\u00edcula, la n\u00famero 24), formada por g\u00e1nsteres y miembros de organizaciones pol\u00edticas extremas, o tambi\u00e9n simplemente villanos que quieren desestabilizar a Occidente o hacerse con el dominio del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, no es de extra\u00f1ar que el final de la Guerra Fr\u00eda viniera acompa\u00f1ado de un descenso en la popularidad y una crisis de identidad de James Bond. As\u00ed puede comprobarse, por ejemplo, con el hecho de que desde 1962 hasta 1989 se rodaran 16 pel\u00edculas de James Bond, pero s\u00f3lo nueve desde 1989. Tanto la figura del Agente 007 como el \u201cfilm James Bond\u201d hab\u00edan de reinventarse. Se precisaron seis a\u00f1os \u2014nunca hab\u00eda pasado tanto tiempo entre dos filmes\u2014 para que tras&nbsp;<em>Licencia para matar&nbsp;<\/em>(1989), la \u00faltima pel\u00edcula con Timothy Dalton, se rodara la primera pel\u00edcula de las cuatro con su sucesor Pierce Brosnan,&nbsp;<em>GoldenEye<\/em>&nbsp;(1995). No obstante, eso no supuso ning\u00fan cambio sustancial en cuanto a la figura de James Bond.<\/p>\n\n\n\n<p><br>Un aut\u00e9ntico nuevo comienzo solo se produjo cuando tom\u00f3 el relevo el s\u00e9ptimo actor \u201ccan\u00f3nico\u201d de James Bond, Daniel Craig. Especialmente significativo es el hecho de que la primera pel\u00edcula de Bond de la era Craig se basara en la primera novela de Ian Fleming,&nbsp;<em>Casino Royale<\/em>, escrita en 1953: despu\u00e9s de 20 pel\u00edculas de Bond en 44 a\u00f1os, los productores pulsan el bot\u00f3n de&nbsp;<em>reset<\/em>&nbsp;y vuelven a contar la historia de Bond desde el principio. En este contexto es muy expresivo el suspiro de la jefa de Bond, \u201cM\u201d (,interpretada por Judi Dench), en una de las primeras escenas: \u201cecho de menos la Guerra Fr\u00eda\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esta frase, \u201cM\u201d resume el anacronismo de&nbsp;<em>Casino Royale<\/em>: mientras que la novela trascurre a comienzos de la d\u00e9cada de 1950, el mundo que representa el film es el contempor\u00e1neo, a pesar de narrar los comienzos del Agente. Un detalle: en lugar del Aston Martin DB5 que aparece por ejemplo en&nbsp;<em>Goldfinger<\/em>&nbsp;(1964), Daniel Craig maneja un Aston Martin DBS, que no ser\u00eda presentado oficialmente sino despu\u00e9s del estreno del filme. No solo aqu\u00ed,&nbsp;<em>Casino Royale<\/em>&nbsp;presupone que el espectador est\u00e1 familiarizado con la historia del personaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Un primer aspecto que llama la atenci\u00f3n en el \u201cnuevo\u201d Bond es que la puesta en escena tanto de luchas como de persecuciones y dem\u00e1s escenas de acci\u00f3n est\u00e1 obviamente influenciada por las pel\u00edculas de la saga \u201cBourne\u201d. Sin embargo, dicha influencia no se limita a la est\u00e9tica de este nuevo comienzo del \u201cfilme Bond\u201d; tambi\u00e9n se aprecia, por ejemplo, en las dudas que asaltan a Bond en relaci\u00f3n con la correcci\u00f3n de su actuaci\u00f3n e incluso en que sufre una cierta crisis de identidad. Se podr\u00eda hablar de un James Bond \u201cm\u00e1s real, m\u00e1s humano\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En esos 44 a\u00f1os desde la primera pel\u00edcula Bond a la primera interpretada por Daniel Craig, los tiempos hab\u00edan cambiado considerablemente, algo que se aprecia especialmente en la relaci\u00f3n del Agente 007 con las mujeres: el James Bond interpretado por Sean Connery y Roger Moore es \u201cmujeriego\u201d en un sentido que hoy en d\u00eda se considera machista o incluso sexista, tanto si Sean Connery encuentra placer en utilizar la violencia f\u00edsica y sexual contra las mujeres como si Roger Moore hace comentarios sexistas. Las antiguas&nbsp;<em>playmates<\/em>&nbsp;u objetos fundamentalmente sexuales se han convertido no solo en mujeres de carne y hueso, en situaci\u00f3n de plena igualdad con el hombre, sino incluso \u201cempoderadas\u201d: en los \u00faltimos filmes Bond, los mamporros los reparten por igual hombres y mujeres. Como en otras pel\u00edculas de acci\u00f3n o&nbsp;<em>thrillers<\/em>, la lucha cuerpo a cuerpo no conoce de sexo. En el diario&nbsp;<em>S\u00fcddeutsche Zeitung<\/em>&nbsp;dec\u00eda Julian D\u00f6rr: \u201cEl papel del agente secreto brit\u00e1nico es un espejo de la masculinidad y su transformaci\u00f3n a trav\u00e9s de los tiempos. Se puede leer en ella una evoluci\u00f3n, desde la omnipotencia patriarcal hasta la crisis moderna de lo masculino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la adecuaci\u00f3n a lo pol\u00edticamente correcto va m\u00e1s all\u00e1: paralelamente a las pel\u00edculas de Jason Bourne o en general a las contempor\u00e1neas de superh\u00e9roes, el h\u00e9roe y el villano se parecen cada vez m\u00e1s; el \u201cmalo\u201d de la pel\u00edcula aparece como un anti-h\u00e9roe tr\u00e1gico; el \u201cbueno\u201d ha de luchar contra sus propios demonios. Cuando vio la luz de los cines&nbsp;<em>Skyfall<\/em>&nbsp;en 2012, su director Sam Mendes describi\u00f3 a James Bond con las siguientes palabras: \u201cTiene sus propios demonios interiores, pero no los exterioriza; sin embargo, el p\u00fablico ha de ser consciente de que est\u00e1n ah\u00ed, lo cual es especialmente cierto en nuestra pel\u00edcula: en&nbsp;<em>Skyfall<\/em>, el p\u00fablico es testigo de c\u00f3mo Bond se deshace en pedazos para recomponerse de nuevo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tiempos han cambiado; pero lo que no ha cambiado es que las pel\u00edculas sobre James Bond reflejan el esp\u00edritu de los tiempos de manera especialmente llamativa.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Guerra Fr\u00eda fue el caldo de cultivo perfecto para las pel\u00edculas de esp\u00edas o agentes. 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