{"id":16595,"date":"2021-11-25T06:00:00","date_gmt":"2021-11-25T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16595"},"modified":"2022-01-10T10:47:46","modified_gmt":"2022-01-10T09:47:46","slug":"gustave-thils-y-la-teologia-de-las-realidades-terrestres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/gustave-thils-y-la-teologia-de-las-realidades-terrestres\/","title":{"rendered":"Gustave Thils y la \u201cTeolog\u00eda de las realidades terrestres\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>Junto con Gerard Philips, Charles Moeller y tantos de otras disciplinas (Delhaye, R. Aubert, Coppens, Onclin\u2026), Gustave Thils (1909-2000) es, en el fondo, fruto del desvelo del cardenal Mercier en la preparaci\u00f3n intelectual y espiritual del clero diocesano de Bruselas (Malinas) y en el resurgir intelectual y cristiano de la Universidad de Lovaina.<\/p>\n\n\n\n<p>Thils se form\u00f3 en la di\u00f3cesis de Bruselas, en sus seminarios menor y mayor; y en Lovaina, donde hizo sus grados y sus tesis, doctoral (1935) y de habilitaci\u00f3n (1937), sobre <em>Las notas de la Iglesia en la Apolog\u00e9tica desde la Reforma<\/em>, mostrando los cambios que hab\u00edan sufrido al pasar de la patr\u00edstica y el Credo (una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica) a la controversia confesional con el luteranismo. Era uno de los temas cl\u00e1sicos de la asignatura de apolog\u00e9tica. Y esta materia fue la primera que ense\u00f1\u00f3 cuando le pidieron ser profesor del seminario (1937-1949). Tambi\u00e9n fue uno de los directores espirituales m\u00e1s apreciados de aquel seminario, entonces con m\u00e1s de doscientos candidatos. Despu\u00e9s, pas\u00f3 a profesor de Teolog\u00eda Fundamental en Lovaina (1947-1976).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Thils se caracteriz\u00f3 por informarse a fondo en los temas que le tocaba ense\u00f1ar o quer\u00eda introducirse. No se conformaba con los manuales al uso. En cada caso, compon\u00eda una historia y una panor\u00e1mica tem\u00e1tica. Y como, sobre todo en el seminario, le tocaron varias asignaturas, hizo muy pronto un conjunto de obras muy informativas. Eso le vali\u00f3 ser tempranamente conocido y citado en toda el \u00e1rea teol\u00f3gica de lengua francesa. Hasta casi el final de su larga vida, mantuvo su capacidad de escribir claro y sintetizar bien. Y fue muy traducido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Panoramas y s\u00edntesis<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Las charlas de espiritualidad del seminario se convirtieron en una s\u00edntesis de espiritualidad sacerdotal, <em>El sacerdocio diocesano <\/em>(1942-1946), despu\u00e9s ampliadas en<em> La santidad cristiana. Compendio de teolog\u00eda asc\u00e9tica<\/em> y, m\u00e1s tarde, en <em>Existencia y santidad en Jesucristo<\/em> (1982). Siguen siendo inspiradoras y con una espiritualidad laical.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Unos cursos de moral de virtudes en el seminario originaron el interesante ensayo <em>Tendencias actuales de la teolog\u00eda moral <\/em>(1940). Las expansiones tem\u00e1ticas de la Apolog\u00e9tica y Teolog\u00eda Fundamental (y de su tesis) le llevaron a sintetizar una celebrada <em>Historia del movimiento ecum\u00e9nico<\/em> (1955). Y, uniendo todo, a unas <em>Orientaciones actuales de la teolog\u00eda<\/em> (1958). Tambi\u00e9n le impuls\u00f3 a estudiar hist\u00f3ricamente el papel del primado en la Iglesia, en <em>La infalibilidad pontificia<\/em> (1969) y <em>El primado pontificio <\/em>(1972). Y, siempre en la l\u00ednea de la Teolog\u00eda Fundamental, a introducirse en el mundo de las religiones, <em>Prop\u00f3sitos y problemas de la teolog\u00eda de las religiones no cristianas<\/em> (1966). Y, vi\u00e9ndolas venir, \u00bfSincretismo o<em> catolicidad?<\/em> (1967). Y es solo una peque\u00f1a selecci\u00f3n de sus libros, a la que hay que a\u00f1adir muchos art\u00edculos y much\u00edsimas rese\u00f1as y recensiones. No perd\u00eda el tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las realidades temporales y el Concilio&nbsp;<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Pero su aportaci\u00f3n m\u00e1s reconocida fue su temprana <em>Teolog\u00eda de las realidades terrestres<\/em> (<em>Th\u00e9ologie des r\u00e9alit\u00e9s terrestres<\/em> (Descl\u00e9e 1946, edici\u00f3n por la que citaremos). Que fue acompa\u00f1ada, despu\u00e9s, por otros ensayos complementarios, como <em>Trascendencia y encarnaci\u00f3n<\/em> (1950), y <em>Teolog\u00eda y realidad social<\/em> (1963).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Era original porque abordaba sistem\u00e1ticamente el tema, y con sensibilidad hacia la manera de pensar de profesionales y trabajadores, que conoc\u00eda porque llevaba grupos y daba cursos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 el Concilio (1962-1965) y especialmente en los trabajos de <em>Gaudium et spes<\/em>, se cont\u00f3 con \u00e9l. Aparte de que era compa\u00f1ero de otros lovanienses como Gerard Philip y Charles Moeller, que tuvieron un gran peso en la forma final y en la redacci\u00f3n de <em>Lumen Gentium <\/em>y otros documentos (todos eran buenos latinistas). Hizo buenos comentarios de la marcha del Concilio y de varios de sus documentos. Y trabaj\u00f3 en el Secretariado para la Uni\u00f3n de los Cristianos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El prop\u00f3sito del libro&nbsp;<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El mundo medieval ha desaparecido. Ya no se concede al cristianismo (a la Iglesia) un lugar oficial en la constituci\u00f3n de los estados. Pero \u00bfc\u00f3mo pueden desinteresarse los cristianos por la ciudad temporal? \u00bfNo tienen all\u00ed su misi\u00f3n y vocaci\u00f3n, especialmente los laicos? \u00bfQu\u00e9 se debe hacer, sin caer en un clericalismo?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDad a Dios lo que es de Dios y al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar\u201d. De acuerdo, pero \u00bfno debe haber una teolog\u00eda, una fe pensada, que sirva para formar a los futuros sacerdotes para que iluminen a los cristianos? \u00bfSe pod\u00eda dejar que s\u00f3lo el marxismo interpretara las \u201crealidades temporales\u201d y su progreso?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan explica en el pr\u00f3logo, esa reflexi\u00f3n justifica este notable ensayo en dos vol\u00famenes. El primero, <em>Preludios<\/em>, plantea el tema a fondo, y el segundo est\u00e1 dedicado a la <em>Teolog\u00eda de la historia<\/em> (1939) y lo comentaremos despu\u00e9s. Como siempre, Thils hace un gran mapa del tema, que ya es, en s\u00ed mismo, una contribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Preludios<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Se divide en cuatro partes. Las tres primeras son la preparaci\u00f3n y encuadre de las cuestiones; la cuarta, es un esbozo de juicio cristiano de las principales \u201crealidades terrestres\u201d. Tiene en cuenta el ensayo de Maritain (<em>Humanismo integral<\/em>, 1936), sobre el papel cristiano en una sociedad que ya no es oficialmente cristiana; y un art\u00edculo del jesuita Montcheuil, <em>Vida cristiana y acci\u00f3n temporal<\/em> (1943), adem\u00e1s de otros escritos que expresan la inquietud de estar presentes en la configuraci\u00f3n del nuevo mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza se\u00f1alando que fil\u00f3sofos, te\u00f3logos y soci\u00f3logos cristianos <em>\u201cforman un coro muy homog\u00e9neo para requerir de la ciencia teol\u00f3gica indicaciones sobre el valor del mundo, del universo de las sociedades humanas, de la civilizaci\u00f3n\u201d<\/em> (14). Cat\u00f3licos, protestantes y ortodoxos (Boulgakov, Berdiaev). Incluso cita a Donoso Cortes: <em>\u201cUna civilizaci\u00f3n es siempre el reflejo de una teolog\u00eda\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Matices y encuadres<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La segunda parte proporciona elementos teol\u00f3gicos de juicio, entrando a las contraposiciones y paradojas: Dios y el mundo, lo sagrado y espiritual y lo profano, el esp\u00edritu y la materia, la carne y el esp\u00edritu. Hace falta meditaci\u00f3n y muchos matices para enfocar bien las cosas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera parte muestra el gran movimiento que va desde la creaci\u00f3n de Dios, con el misterio del pecado y la redenci\u00f3n, hasta la consumaci\u00f3n en Cristo, por obra del Esp\u00edritu Santo. All\u00ed hay que encuadrar estas realidades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un designio creador de Dios sobre la acci\u00f3n humana en el mundo (que prolonga su creaci\u00f3n), hay pecado que deforma, y acci\u00f3n redentora que sana, y hay tensi\u00f3n escatol\u00f3gica y trascendente hacia el final: no se puede hacer un mundo que quede encerrado en s\u00ed mismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y en este marco, Gustave Thils est\u00e1 convencido de que la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el mundo no se limita a la santificaci\u00f3n interior de las personas ni a la acci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia, sino que abarca a toda la creaci\u00f3n herida por el pecado. Los cristianos deben participar en ese movimiento desde su lugar en el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La aplicaci\u00f3n a las realidades temporales<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La cuarta parte, llamada <em>\u201csimples esbozos\u201d<\/em>, que es la m\u00e1s larga, aplica todo lo visto a algunas grandes realidades terrestres: la constituci\u00f3n de las sociedades, la cultura y la civilizaci\u00f3n, la t\u00e9cnica, las artes y el trabajo humano. En cada caso se trata de comprender su lugar en la prolongaci\u00f3n de la acci\u00f3n creadora de Dios, pensar en c\u00f3mo son afectadas por el pecado, sanadas por la redenci\u00f3n y dirigidas por el Esp\u00edritu hacia la gloria de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, sobre el trabajo. Apoy\u00e1ndose en santo Tom\u00e1s, dice que toda obra participa de la acci\u00f3n divina, de su causalidad, y es prolongaci\u00f3n de su creaci\u00f3n. El aspecto creativo subraya que el ser humano es imagen de Dios. Ciertamente, est\u00e1 tocado por el pecado, pero el trabajo no es consecuencia del pecado, solo es consecuencia su aspecto penoso. Y precisamente por eso, tambi\u00e9n puede tener un aspecto redentor. <em>\u201cRestaurar una sociedad, la cultura o el arte es transfigurarla seg\u00fan el Esp\u00edritu Santo: esto no es solo una promesa, se realiza de verdad. [\u2026] Por eso la actividad humana que transmite la redenci\u00f3n al mundo terrestre es por lo mismo, una actividad redentora\u201d<\/em> (191).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cUniendo todas las formas de las actividades redentoras terrestres y uni\u00e9ndolas a las actividades teologales y teoc\u00e9ntricas de la vida interior se lograr\u00e1 una vista bastante completa de lo que es la \u2018vida cristiana\u2019 en su conjunto, con toda la universalidad que posee en Dios y en el Esp\u00edritu\u201d<\/em> (194). Hay que huir tanto de una <em>\u201chumanizaci\u00f3n del cristianismo que lo convierte en una fuerza de moralizaci\u00f3n [\u2026] como de una desencarnaci\u00f3n total del cristianismo por la insistencia unilateral en una gracia que no se mezclar\u00eda en absoluto con el mundo para penetrarlo y transformarlo. [\u2026]&nbsp; Hay que pensar a la luz de Cristo el tratado de la antropolog\u00eda cristiana, cuya reforma ser\u00e1, quiz\u00e1s, la obra mayor del siglo XX\u201d<\/em> (198). Son las \u00faltimas palabras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Resumen en Orientaciones<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Doce a\u00f1os despu\u00e9s, en sus <em>Orientaciones actuales de la Teolog\u00eda<\/em> (1958), resume el tema.<em> \u201cNo estamos ya en los tiempos en que la idea de perfecci\u00f3n estaba ligada a la de \u201cmonaquismo\u201d o de \u2018convento\u2019 [\u2026]. Los laicos est\u00e1n sumergidos en lo temporal y atados a tareas terrenales. Su deber de estado \u2013que es el primer medio de santificaci\u00f3n- los conduce a otorgar visible atenci\u00f3n e inter\u00e9s vital al desarrollo del mundo profano [\u2026]. Este mundo, de forma precaria y transitoria, es el lugar en que deber\u00e1n santificarse\u201d <\/em>(citamos por la traducci\u00f3n de Troquel, Buenos Aires 1959, 133). Se necesitan orientaciones para <em>\u201cconsiderar este mundo con los ojos de la revelaci\u00f3n, ayud\u00e1ndoles a adaptar su mirada a la mirada de Dios\u201d<\/em>. <em>\u201cUna teolog\u00eda de las realidades temporales puede ayudar a comprender el fin de la obra temporal y a cumplirlo\u201d<\/em> conociendo c\u00f3mo se realiza la imagen de Dios en el mundo. <em>\u201cEn \u00faltimo an\u00e1lisis se trata de una \u2018antropolog\u00eda cristiana\u2019\u201d<\/em>, pero \u201cintegral\u201d, no reducida a la descripci\u00f3n del alma y al papel interior de la gracia.<em> \u201cSi nuestra antropolog\u00eda teol\u00f3gica hubiese sido \u2018integral\u2019, jam\u00e1s hubiese existido el problema de la teolog\u00eda de las realidades temporales\u201d <\/em>(135).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se extiende recogiendo bibliograf\u00eda que hab\u00eda crecido. Primero la <em>\u201cteolog\u00eda de todos los d\u00edas\u201d<\/em>, donde cita a Jes\u00fas Urteaga (<em>El valor divino de lo humano<\/em>), Mouroux, Scheler, C. S. Lewis. Despu\u00e9s sobre el cuerpo (Mouroux, Poucel), el trabajo (Haessle, Chenu), la familia y la sociedad (Dubarle, Journet); tambi\u00e9n el arte y la t\u00e9cnica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Escatologistas y encarnacionistas<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Como hemos dicho, el segundo volumen de la <em>Teolog\u00eda de las realidades terrestres<\/em>, est\u00e1 dedicado a la <em>Teolog\u00eda de la historia<\/em> (1949) y al aspecto escatol\u00f3gico, es decir, se plantea si la acci\u00f3n humana en el mundo y su progreso tienen alguna relaci\u00f3n con la implantaci\u00f3n del Reino de Dios ahora y al final de los tiempos (los nuevos cielos y la nueva tierra).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las historias de la teolog\u00eda suelen dividir a los autores en \u201cescatologistas\u201d y \u201cencarnacionistas\u201d. \u201cEscatologistas\u201d (Dani\u00e9lou, Bouyer) ser\u00edan los que centran el sentido de la historia en la espiritualidad y vida de la Iglesia, resultando lo dem\u00e1s accesorio o incluso, en distinto grado, subsumido al \u201cmundo\u201d como realidad opuesta a la salvaci\u00f3n. \u201cEncarnacionistas\u201d (Thils, Chenu y despu\u00e9s, Metz y la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n) ser\u00edan los que dan valor trascendente y escatol\u00f3gico a las realidades humanas, donde entienden que se incoa el Reino. Se diferencian y, de hecho, Dani\u00e9lou critic\u00f3 a Thils como <em>\u201cdemasiado optimista\u201d<\/em>. Pero la cuesti\u00f3n, tan rica y compleja, no queda bien reflejada en una divisi\u00f3n bipartita tan simple.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La conclusi\u00f3n de Gaudium et spes<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>Gaudium et spes<\/em>, que dedica un cap\u00edtulo a la acci\u00f3n humana en el mundo (nn. 33-39), se hace prudente eco de todo esto en el n. 33: <em>\u201cHay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo\u201d<\/em>, pero el primero puede ayudar e \u201c<em>interesa en gran medida al reino de Dios\u201d<\/em>. Adem\u00e1s, <em>\u201clos bienes de la dignidad humana, la uni\u00f3n fraterna y la libertad; en una palabra, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, despu\u00e9s de haberlos propagado por la tierra el Esp\u00edritu del Se\u00f1or y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos\u201d<\/em>, transfigurados en la consumaci\u00f3n de<br>Cristo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junto con Gerard Philips, Charles Moeller y tantos de otras disciplinas (Delhaye, R. Aubert, Coppens, Onclin\u2026), Gustave Thils (1909-2000) es, en el fondo, fruto del desvelo del cardenal Mercier en la preparaci\u00f3n intelectual y espiritual del clero diocesano de Bruselas (Malinas) y en el resurgir intelectual y cristiano de la Universidad de Lovaina. 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