{"id":16520,"date":"2021-11-16T06:00:00","date_gmt":"2021-11-16T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16520"},"modified":"2021-10-29T11:15:10","modified_gmt":"2021-10-29T10:15:10","slug":"la-sociedad-hoy-postcristiana-postsecular-y-postliberal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-sociedad-hoy-postcristiana-postsecular-y-postliberal\/","title":{"rendered":"La sociedad hoy. Postcristiana, postsecular y postliberal"},"content":{"rendered":"<p>Durante decenios, la mayor\u00eda de los cristianos \u2013y el magisterio de los pastores- se un\u00eda al gran consenso social sobre la legitimidad de las instituciones vigentes, aunque pudieran se\u00f1alar deficiencias. En esa sociedad abierta, los cristianos propondr\u00edan, no impondr\u00edan, sus ideas, asumiendo las reglas de juego como uno m\u00e1s. Confiados en la fuerza de la verdad y en los cauces institucionales del sistema pol\u00edtico, aspiraban a convencer con la palabra y el ejemplo. Esperaban as\u00ed preservar los fundamentos de la vida com\u00fan, que entend\u00edan que no eran una cuesti\u00f3n de fe religiosa. Se enfrentaban a las ideolog\u00edas secularizadoras que erosionaban esos fundamentos: la dignidad de la persona y de la familia, la definici\u00f3n del matrimonio, la dimensi\u00f3n religiosa de la persona, el cuidado de los necesitados, etc. Lo que ocasionalmente llam\u00f3 Benedicto XVI los \u201cprincipios no negociables\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las condiciones en las que se afirmaba lo anterior han cambiado de modo significativo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan a riesgo de resultar dr\u00e1stico, podemos decir que en la actualidad ya no estamos en un escenario de sociedades fundamentalmente cristianas que enfrentan las tensiones del proceso de secularizaci\u00f3n mediante las reglas de juego del liberalismo pol\u00edtico. Estamos en sociedades cada vez m\u00e1s post-cristianas, post-seculares y post-liberales.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La sociedad de hoy<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>Post-cristianas<\/em> porque surgen nuevos principios de justicia que ya no son <em>\u201cvirtudes cristianas que se han vuelto locas\u201d, <\/em>como dec\u00eda Chesterton. Me refiero, por ejemplo, a la negaci\u00f3n de la singularidad de la especie humana, de la dignidad del individuo, de la racionalidad como norma de los debates, de la presunci\u00f3n de inocencia, etc.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Post-seculares<\/em> porque el resultado de la desaparici\u00f3n progresiva del cristianismo no es una sociedad menos religiosa en general, sino la sustituci\u00f3n del cristianismo por nuevas religiones civiles. Me refiero a los fen\u00f3menos ideol\u00f3gicos vinculados con las pol\u00edticas de identidades, el ecologismo radical, el animalismo, etc. No se trata de ideas alternativas dentro del espectro de opciones libres en una sociedad, sino de la pretensi\u00f3n de cambiar de ra\u00edz los principios de la vida com\u00fan. Que adem\u00e1s se expresan no de modo discursivo sino principalmente identitario, emocional y colectivo, y casi dir\u00edamos sacramental. Una nueva religi\u00f3n \u2013o conjunto de religiones- que derriba los \u00eddolos y estatuas de la anterior y establece nuevos tab\u00faes.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Post-liberales <\/em>porque desaparece el consenso sobre las instituciones comunes, la aspiraci\u00f3n a una sociedad de individuos libres e iguales, la importancia del respeto a las reglas de juego institucionales con su alternancia en el poder y una relativa neutralidad del espacio p\u00fablico, y la cohesi\u00f3n social propia de clases medias pr\u00f3speras. Asistimos a intentos por ocupar las instituciones con af\u00e1n hegem\u00f3nico, y a la fragmentaci\u00f3n emotivista de la opini\u00f3n p\u00fablica, que reduce los lugares comunes para el encuentro. Surgen formas de democracia no liberal \u2013plebiscitaria, caudillista, identitaria- y crece la simpat\u00eda por reg\u00edmenes m\u00e1s cercanos al autoritarismo tecnocr\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La actitud del cristiano<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Ante estos escenarios, la s\u00edntesis mencionada al principio ha dejado de estar vigente como posibilidad realista de acci\u00f3n social y pol\u00edtica, por mucho que uno pueda lamentarlo o echarla de menos. La asimilaci\u00f3n acr\u00edtica de un contexto cada vez m\u00e1s lejano del cristianismo no parece una opci\u00f3n v\u00e1lida ni atractiva. El compromiso meramente experto con las instituciones \u2013en s\u00ed mismo irreprochable- no basta para contribuir eficazmente a reforzar los fundamentos de la vida pol\u00edtica, permanentemente agredidos. Incluso el liberalismo m\u00e1s cl\u00e1sico y racional no parece tener ni tir\u00f3n electoral, ni voluntad de defender algunos valores sustantivos fundamentales desde la perspectiva cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambientes intelectuales y pol\u00edticos cristianos surgen opciones m\u00e1s identitarias. Unos promueven una \u201cretirada\u201d de la vida pol\u00edtica institucional, por su fuerza corruptora del car\u00e1cter individual y del debate p\u00fablico. Otros, sin embargo, asumen la tesitura conflictiva y se preparan para dar la batalla cultural desde las instituciones. En ambos casos con el riesgo de reducir el cristianismo a una identidad ideol\u00f3gica o cultural manipulable y en el fondo vac\u00eda. Y con la perplejidad de tener que renunciar a las reglas de comportamiento m\u00e1s o menos civilizadas de la pol\u00edtica democr\u00e1tica a las que est\u00e1bamos acostumbrados. Porque el modo de hacerse presente en el espacio p\u00fablico como minor\u00eda atosigada ya no es la cordialidad o el simple ejercicio discreto de los propios derechos y obligaciones. Muchos cristianos piensan que deben hacer o\u00edr su voz aunque suene estridente, aunque les granjee enemistades en su entorno social y genere conflicto en la esfera p\u00fablica. Y surge siempre la tentaci\u00f3n de volverse intolerantes hacia adentro con quienes no pelean las batallas como nosotros pensamos que deber\u00edan pelearse. O sencillamente con quienes las pelean, si uno piensa que debe evitarse ante todo la confrontaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escribi\u00f3 Nietzsche, quien combate a un monstruo, debe tener cuidado de no convertirse en otro monstruo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el l\u00edmite? \u00bfSe promueve as\u00ed la amistad social y el bien com\u00fan, como propone el papa Francisco, y toda la tradici\u00f3n cl\u00e1sica de la pol\u00edtica? Y a la vez, \u00bfno es la confrontaci\u00f3n c\u00edvica un modo de encuentro m\u00e1s sincero que el di\u00e1logo de sordos o el silencio de los corderos? <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante decenios, la mayor\u00eda de los cristianos \u2013y el magisterio de los pastores- se un\u00eda al gran consenso social sobre la legitimidad de las instituciones vigentes, aunque pudieran se\u00f1alar deficiencias. 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