{"id":16055,"date":"2021-10-15T06:00:00","date_gmt":"2021-10-15T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=16055"},"modified":"2021-10-04T11:38:21","modified_gmt":"2021-10-04T10:38:21","slug":"francisco-garfias-por-los-caminos-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/francisco-garfias-por-los-caminos-del-alma\/","title":{"rendered":"Francisco Garfias. Por los caminos del alma"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan se ha puesto de manifiesto en m\u00faltiples ocasiones por quienes lo trataron, Francisco Garfias fue un hombre bondadoso, accesible, nada altivo. Adem\u00e1s, goz\u00f3 en vida de una reputaci\u00f3n l\u00edrica admirable, descollando con una poes\u00eda muy abierta a temas de lo m\u00e1s variados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Toda poes\u00eda busca a Dios<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Sin embargo, su verso m\u00e1s hondo, aquel en el que alcanz\u00f3 su mejor nivel literario, siempre lo marc\u00f3 su relaci\u00f3n con Dios. De hecho, quienes han conocido y difundido la l\u00edrica religiosa del siglo XX, lo han tenido presente en sus trabajos, incluida la propia Ernestina de Champourc\u00edn, quien en la tercera edici\u00f3n de su m\u00edtica recopilaci\u00f3n \u2014<em>Dios en la poes\u00eda actual\u2014<\/em>, editada por la Biblioteca de Autores Cristianos (la BAC), no quiso prescindir de \u00e9l, un poeta que, ya en la <em>Antolog\u00eda de poes\u00eda religiosa<\/em> de Leopoldo de Luis, dej\u00f3 muy clara su po\u00e9tica:<em> \u201cSi la poes\u00eda no es religiosa, no es poes\u00eda. Toda poes\u00eda (direct\u00edsima o indirect\u00edsimamente) busca a Dios\u201d.<\/em> Una idea que, aunque es muy com\u00fan en muchos autores, en Garfias posee visos de falsilla o hilo conductor en su trayectoria vital y creativa, incluso en su primer libro veintea\u00f1ero, <em>Caminos interiores, <\/em>en el que revela una constante orientaci\u00f3n escrutadora que, en lo sucesivo, lo va a caracterizar, pero que, sobre todo, se dejar\u00e1 ver de manera notoria en sus tres poemarios m\u00e1s inspirados: <em>La duda<\/em>, <em>Escribo soledad<\/em> y <em>Doble eleg\u00eda<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En su af\u00e1n indagatorio, la presencia de Dios se vislumbra como un p\u00e1lpito continuo que lo mantiene en ascuas frente a los interrogantes vitales. As\u00ed, en su primer libro, el m\u00e1s emblem\u00e1tico de todos, <em>La duda<\/em>, las citas iniciales de san Pablo y de Unamuno respectivamente dejan constancia de su marcada sed de divinidad y evidencian que la suya es una poes\u00eda repleta de preguntas, de hondos desasosiegos encarnados en aquellos sobrecogedores versos en los que expresa su batalla m\u00e1s viva, tras darse cuenta de que su fe de ni\u00f1o se le escapa como el agua: <em>\u201cAhora, por el valle palpitante \/ de la memoria, manos, ojos, frente \/ buscan el rostro aquel, la zarza ardida. Pero el agua no est\u00e1\u201d,<\/em> con lo cual se descubre que: <em>\u201cDe pronto, sin que nadie lo advirtiera, \/ sin preceder un grito ni un rel\u00e1mpago, \/ esta otra luz me ha roto la alegr\u00eda. \/ Se me ha secado el gozo. Se me ha \/ nublado la esperanza. \/ S\u00fabitamente, manos, ojos, frente, \/ coraz\u00f3n y silencio \/ se han quedado sin Dios\u201d<\/em>. Y es que en ese equilibrio entre la fe (una luz) y la raz\u00f3n (otra luz), parece como si Dios desapareciera de su vida. Es, pues, por tanto una fe pensada la que traza la existencia personal de Garfias; una fe pensada que se desenvuelve en un<em> \u201ccruce subterr\u00e1neo \/ que va y viene, Se\u00f1or, a ti, de ti\u201d<\/em> y que tiene como s\u00edntesis de todo su pensamiento religioso los versos que cierran <em>La duda<\/em>: <em>\u201cTengo un miedo indecible a que se vuelva \/ mi fe de espaldas. Tengo un miedo horrible. \/ Horrible, os lo aseguro. \/ Y por mi noche desbocada busco, \/ vuelvo a buscar, repito la llamada, \/ tropiezo en Dios, levanto sus banderas, \/ lucho y caigo vencido en su regazo. \/ Es ese Dios que ahora \/ tiene el tama\u00f1o de mi duda\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tono tensional y confiado<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Aunque pueda dar la impresi\u00f3n de que su poes\u00eda se queda ah\u00ed, en la incertidumbre, en la perplejidad, en una manera ag\u00f3nica de entender la realidad, y, al fin y al cabo, sea la de una persona que busca a Dios entre la niebla, en el decir de Antonio Machado, tiene de positivo que en ning\u00fan momento se vuelve incr\u00e9dula o cae en un desarraigo profundo, sino que se desarrolla permanentemente en un tono tensional, sobre todo porque el poeta, recurriendo a im\u00e1genes po\u00e9ticas de su tiempo \u2014la del \u201cperro\u201d, por ejemplo, estaba ya en <em>Hijos de la ira<\/em>, de D\u00e1maso Alonso\u2014 expresa sus m\u00e1s aut\u00e9nticas congojas interiores tal cual se pueden leer en <em>Ramo dolorido<\/em>, un significativo soneto que vale la pena reproducir: <em>\u201cPorque me hieres, creo en Ti. Te amo \/ porque eres una sombra vacilante. \/ Te busco por errante y discordante. \/ Porque no me contestas, yo te llamo. \/ Yo, herido perro junto a Ti. T\u00fa, el Amo. \/ Yo, el desconcierto y el interrogante. \/ T\u00fa, el aguafiestas, el desconcertante. \/ Yo, ramo dolorido, ardiente ramo. \/ T\u00fa, l\u00e1tigo pendiente en mi cruj\u00eda. \/ Escozor en los ojos que me encelas. \/ Sal viva por mi pecho sin bonanza. \/ Oh, due\u00f1o de mi ser y mi agon\u00eda. \/ Cristo, asido a mi cruz, a las candelas \/ de mi fe, de mi amor y mi esperanza\u201d.<\/em> Y, al tiempo que tensional, es poes\u00eda que surge de una decidida confianza en Dios, de un enorme deseo de esclarecer la situaci\u00f3n interior en la que, con frecuencia, se halla el poeta. Como anuncia el salmo 130, la de Garfias es poes\u00eda que nace de lo hondo, como un grito, en perseverante petici\u00f3n de gracia. De ese modo se entiende que convierta sus versos en un reclamo constante cuando implora el favor divino: <em>\u201cDame tu mano T\u00fa si todav\u00eda \/ est\u00e1s en mis asombros derramado\u201d<\/em> o que insista sensatamente en alcanzar la luz de la fe, m\u00e1s que nunca <em>\u201ccuando la luz se va\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras <em>La duda<\/em> (1971), el poeta publica <em>Escribo soledad<\/em> (1974), dedicado a su hermana; su gran confidente, que acababa de morir. Tanto en uno como en otro libro, Garfias presenta un deje l\u00edrico y oracional que, como apunt\u00e1bamos al principio, constituye junto a <em>Doble eleg\u00eda<\/em> (1983), lo m\u00e1s inspirado de su producci\u00f3n po\u00e9tica. Una cita de san Agust\u00edn lo abre: <em>\u201cAl final es siempre la soledad, pero tras la soledad est\u00e1 Dios\u201d,<\/em> y, a continuaci\u00f3n, se genera un ramillete de composiciones de sabor familiar en el que tiene cabida tanto la mirada de la madre, su otra confidente, siempre atenta a las actuaciones de sus hijos, como el reencuentro con su infancia y con su pueblo, Moguer. Frente a estos afectos \u2014en especial, el de su madre y el de su hermana\u2014 <em>\u201cla respuesta, al fin, vuelvo a encontrarla \/ en el amor, definitivamente\u201d.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Apertura a otras realidades<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>\u201cQue no descanse el caudaloso r\u00edo, \/ la paloma de amor, la luz, el c\u00e1ntico\u201d<\/em> son versos que preludian el final de ese proceso interior. A partir de aqu\u00ed, la obra po\u00e9tica de Garfias \u2014siempre dentro de una destreza y fluidez inigualables\u2014, se hace menos clamorosa, menos pasional, m\u00e1s sosegada, m\u00e1s proclive a la celebraci\u00f3n de paisajes contemplativos hallados en la pintura o en lugares concretos del territorio espa\u00f1ol. Ser\u00e1 poes\u00eda que mira hacia fuera de s\u00ed mismo, de esa que deja de escudri\u00f1ar en los laberintos inextricables en los que hasta entonces el poeta se ve\u00eda envuelto, y se abre a otras realidades aparentemente menos perturbadoras. Eso s\u00ed, seguir\u00e1 teniendo la fuerza emocional y po\u00e9tica de quien se ha dejado la vida \u2014como escrib\u00eda Garfias en uno de sus primeros poemas publicados\u2014 por los caminos del alma. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan se ha puesto de manifiesto en m\u00faltiples ocasiones por quienes lo trataron, Francisco Garfias fue un hombre bondadoso, accesible, nada altivo. 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