{"id":1591,"date":"2016-06-01T14:55:10","date_gmt":"2016-06-01T14:55:10","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=1591"},"modified":"2025-03-20T13:17:56","modified_gmt":"2025-03-20T11:17:56","slug":"pedir-con-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/pedir-con-corazon\/","title":{"rendered":"Pedir con coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s del tiempo fuerte del a\u00f1o lit\u00fargico que, centr\u00e1ndose en la Pascua se prolonga durante tres meses \u2013primero los cuarenta d\u00edas de la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/cuaresma-dias-conversion\/\">Cuaresma<\/a> y luego los cincuenta d\u00edas del Tiempo pascual\u2013, la liturgia nos propone tres fiestas que tienen un car\u00e1cter \u201csint\u00e9tico\u201d:\u00a0la Sant\u00edsima Trinidad, el\u00a0<em>Corpus Christi\u00a0<\/em>y, por \u00faltimo, el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Esta \u00faltima solemnidad nos hace considerar el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas y, con \u00e9l, toda su persona pues el coraz\u00f3n es el resumen y la fuente, la expresi\u00f3n y el fondo \u00faltimo de los pensamientos, de las palabras, de las acciones: <em>\u201cDios es amor\u201d<\/em> (1 Jn4, 8). Cuando con la ant\u00edfona de comuni\u00f3n de esta solemnidad ponemos nuestra mirada en el costado traspasado de Cristo, del que habla san Juan (cfr. 19, 37), comprendemos la fort\u00edsima afirmaci\u00f3n del Evangelista en su primera carta: <em>\u201cDios es amor\u201d<\/em>. <em>\u201cEs all\u00ed, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Y a partir de all\u00ed se debe definir ahora qu\u00e9 es el amor. Y, desde esa mirada, el cristiano encuentra la orientaci\u00f3n de su vivir y de su amar\u201d<\/em> (Deus caritas est, 12).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sagrado Coraz\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n nos facilita abrir nuestro coraz\u00f3n, nos ayuda a ver con el coraz\u00f3n. Es bueno recordar que los Padres de la Iglesia consideraban que el mayor pecado del mundo pagano era su insensibilidad, su dureza de coraz\u00f3n, y citaban con frecuencia la profec\u00eda del profeta Ezequiel: <em>\u201cOs quitar\u00e9 el coraz\u00f3n de piedra y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne\u201d<\/em> (cfr.&nbsp;Ez36, 26). Convertirse a Cristo, hacerse cristiano, quer\u00eda decir recibir un coraz\u00f3n de carne, un coraz\u00f3n sensible ante la pasi\u00f3n y el sufrimiento de los dem\u00e1s. Es tambi\u00e9n el Papa Francisco quien, en nuestros d\u00edas, recuerda con fuerza que se expande, cada vez m\u00e1s, una globalizaci\u00f3n de la indiferencia: \u201c<em>En este mundo de la globalizaci\u00f3n hemos ca\u00eddo en la globalizaci\u00f3n de la indiferencia. \u00a1Nos hemos acostumbrado al sufrimiento del otro, no tiene que ver con nosotros, no nos importa, no nos concierne!\u201d<\/em> y por eso ped\u00eda con intensidad: <em>\u201cDios de misericordia y Padre de todos,<\/em>&nbsp;<em>despi\u00e9rtanos del sopor de la indiferencia,<\/em>&nbsp;<em>abre nuestros ojos a sus sufrimientos<\/em>&nbsp;<em>y l\u00edbranos de la insensibilidad, fruto del bienestar mundano<\/em>&nbsp;<em>y del encerrarnos en nosotros mismos\u201d<\/em> (Francisco, Oraci\u00f3n en memoria de las v\u00edctimas de las migraciones, Lesbos, 16-IV-2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de empaparnos de la realidad de que nuestro Dios no es un Dios lejano intocable en su bienaventuranza. Nuestro Dios tiene un coraz\u00f3n; m\u00e1s a\u00fan, tiene un coraz\u00f3n de carne. Se hizo carne precisamente para poder sufrir con nosotros y estar con nosotros en nuestros sufrimientos. Se hizo hombre para darnos un coraz\u00f3n de carne y para despertar en nosotros el amor a los que sufren, a los necesitados. Como dec\u00eda gr\u00e1ficamente san Josemar\u00eda: <em>\u201cFijaos en que Dios no nos declara: en lugar del coraz\u00f3n, os dar\u00e9 una voluntad de puro esp\u00edritu. No: nos da un coraz\u00f3n, y un coraz\u00f3n de carne, como el de Cristo. Yo no cuento con un coraz\u00f3n para amar a Dios, y con otro para amar a las personas de la tierra. Con el mismo coraz\u00f3n con el que he querido a mis padres y quiero a mis amigos, con ese mismo coraz\u00f3n amo yo a Cristo, y al Padre, y al Esp\u00edritu Santo y a Santa Mar\u00eda. No me cansar\u00e9 de repetirlo: tenemos que ser muy humanos; porque de otro modo, tampoco podremos ser divinos\u201d<\/em> (<em>Es Cristo que pasa<\/em>, 166).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">L\u00e1grimas de Jes\u00fas<\/h2>\n\n\n\n<p>Una manifestaci\u00f3n admirable de este coraz\u00f3n de carne de Cristo es que nuestro Dios sabe llorar. Es una de las p\u00e1ginas m\u00e1s conmovedoras del Evangelio: cuando Jes\u00fas, viendo llorar a Mar\u00eda por la muerte de su hermano L\u00e1zaro, ni siquiera \u00e9l fue capaz de contener las l\u00e1grimas. Experiment\u00f3 una profunda conmoci\u00f3n y rompi\u00f3 a llorar (cfr. Jn 11, 33-35). \u201cEl evangelista Juan, con esta descripci\u00f3n, muestra c\u00f3mo Jes\u00fas se une al dolor de sus amigos compartiendo su desconsuelo. Las l\u00e1grimas de Jes\u00fas han desconcertado a muchos te\u00f3logos a lo largo de los siglos, pero sobre todo han lavado a muchas almas, han aliviado muchas heridas\u201d (Francisco, Vigilia de las l\u00e1grimas, 5-V-2016). Ante el desconcierto, el desconsuelo, las l\u00e1grimas, del co- raz\u00f3n de Cristo brota la oraci\u00f3n al Padre. \u201cLa oraci\u00f3n es la verdadera medicina para nuestro sufrimiento\u201d (idem).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Pedir el perd\u00f3n de los pecados<\/h2>\n\n\n\n<p>En la Santa Misa son muchos los momentos en los que nos encontramos con la oraci\u00f3n al Padre ante el sufrimiento y el dolor por los pecados cometidos, verdadera fuente de todo mal. Uno de ellos es la oraci\u00f3n que el sacerdote dirige a Dios como conclusi\u00f3n del acto penitencial de la Misa: \u201cDios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna\u201d. Esta f\u00f3rmula la encontramos ya en el manuscrito del Archivo de Santa Mar\u00eda Mayor del siglo XIII, y tambi\u00e9n la hallamos, similar, en el Pontifical Romano Germ\u00e1nico del siglo X, entre las oraciones que, en los ordines de la penitencia p\u00fablica o privada, acom- pa\u00f1aban la confesi\u00f3n del penitente.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras de s\u00faplica a Dios dirigidas por el sacerdote, en las que pide de forma general el perd\u00f3n de los pecados (\u201cdimissis peccatis nostris\u201d), manifiestan su funci\u00f3n de mediador,&nbsp;que le corresponde en cuanto representa sacramentalmente a Cristo, que siempre intercede por nosotros ante el Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Al considerar ese papel de mediador, de intercesor del sacerdote, podemos considerar unas palabras del Papa Francisco en las que recuerda a los sacerdotes la necesidad del don de las l\u00e1grimas. \u201c\u00bfDe qu\u00e9 modo el sacerdote acompa\u00f1a y hace crecer en el camino de la santidad? A trav\u00e9s del sufrimiento pastoral, que es una forma de la misericordia. \u00bfQu\u00e9 significa sufrimiento pastoral? Quiere decir sufrir por y con las personas. Y esto no es f\u00e1cil. Sufrir como un padre y una madre sufren por los hijos; me permito decir, incluso con ansiedad&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Para explicarme os hago algunas preguntas que me ayudan cuando un sacerdote viene a m\u00ed. Me ayudan tambi\u00e9n cuando estoy solo ante el Se\u00f1or. Dime: \u00bfT\u00fa lloras? \u00bfO hemos perdido las l\u00e1grimas? Recuerdo que en los Misales antiguos, los de otra \u00e9poca, hay una oraci\u00f3n hermosa para pedir el don de las l\u00e1grimas. Comenzaba as\u00ed la oraci\u00f3n: \u2018Se\u00f1or, T\u00fa que diste a Mois\u00e9s el mandato de golpear la piedra para que brotase agua, golpea la piedra de mi coraz\u00f3n para que las l\u00e1grimas&#8230;\u2019: era as\u00ed, m\u00e1s o menos, la oraci\u00f3n. Era hermos\u00edsima. Pero, \u00bfcu\u00e1ntos de nosotros lloramos ante el sufrimiento de un ni\u00f1o, ante la destrucci\u00f3n de una familia, ante tanta gente que no encuentra el camino?&#8230; El llanto del sacerdote&#8230; \u00bfT\u00fa lloras? \u00bfO en este presbiterio hemos perdido las l\u00e1grimas? \u00bfLloras por tu pueblo? Dime, \u00bft\u00fa haces la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n ante el sagrario? \u00bfT\u00fa luchas con el Se\u00f1or por tu pueblo, como luch\u00f3 Abrah\u00e1n?: \u2018\u00bfY si fuesen menos? \u00bfY si son 25? \u00bfY si son 20?&#8230;\u2019 (cfr. Gn 18, 22\u201333). Esa oraci\u00f3n valiente de intercesi\u00f3n&#8230; Nosotros hablamos de parres\u00eda, de valor apost\u00f3lico, y pensamos en los proyectos pastorales, esto est\u00e1 bien, pero la parres\u00eda misma es necesaria tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n. \u00bfLuchas con el Se\u00f1or? \u00bfDiscutes con el Se\u00f1or como hizo Mois\u00e9s? Cuando el Se\u00f1or estaba harto, cansado de su pueblo y le dijo: \u2018T\u00fa qu\u00e9date tranquilo&#8230; destruir\u00e9 a todos, y te har\u00e9 jefe de otro pueblo\u2019. \u2018\u00a1No, no! Si t\u00fa destruyes al pueblo, me destruyes tambi\u00e9n a m\u00ed\u2019. \u00a1\u00c9stos ten\u00edan los pantalones! Y hago una pregunta: \u00bfTene- mos nosotros los pantalones para luchar con Dios por nuestro pueblo?\u201d (Francisco, Discurso al clero de la di\u00f3cesis de Roma, 6.III.2014). \u00a1Cu\u00e1nto bien nos har\u00eda rezar esta breve oraci\u00f3n con el esp\u00edritu de intercesi\u00f3n del que nos habla el Padre Santo, con un verdadero coraz\u00f3n de carne!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Nuestros pecados<\/h2>\n\n\n\n<p>Volviendo a la oraci\u00f3n, con su verbo en subjuntivo, expresa un deseo o promesa, de modo que la f\u00f3rmula se presenta como s\u00faplica dirigida a Dios. En este contexto, el Misal recuerda expresamente que esta absoluci\u00f3n carece de la eficacia propia del sacramento de la Penitencia (cfr. Misal Romano, IGMR, n. 51). Un \u00faltimo detalle de esta f\u00f3rmula de absoluci\u00f3n es el uso de la primera persona del plural (\u201cnosotros&#8230; nuestros pecados&#8230; nos lleve\u201d) que manifiesta que el sacerdote, que se hab\u00eda unido a la asamblea en la confesi\u00f3n general, tambi\u00e9n ahora se siente necesitado del valor propiciatorio de la Eucarist\u00eda y busca disponerse a la participa- ci\u00f3n fructuosa de la Santa Misa a trav\u00e9s de un adecuado esp\u00edritu de penitencia. El sacerdote intercede ante el Padre, pero es tambi\u00e9n miembro del Pueblo de Dios. Como cualquier fiel que participa de la celebraci\u00f3n, el celebrante se reconoce pecador, necesitado de disponerse fructuosamente a la celebraci\u00f3n, confesando ser pecador e invocando la purificaci\u00f3n que proviene de Dios. Como recordaba san Agust\u00edn: \u201cYo, hermanos, por haberlo Dios querido as\u00ed, ciertamente soy sacerdote suyo, pero soy pecador, y con vosotros me golpeo el pecho y con vo- sotros pido perd\u00f3n\u201d (San Agust\u00edn, Serm\u00f3n 135, 7). As\u00ed pues, toda la Iglesia \u201ces a la vez santa y siempre necesitada de purificaci\u00f3n, y busca sin cesar la conversi\u00f3n y la renovaci\u00f3n\u201d (Lumen gentium, n. 8).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta breve oraci\u00f3n nos recuerda que pido a Dios el perd\u00f3n, pues s\u00f3lo \u00c9l puede otorg\u00e1rm- elo, y a la vez, pido perd\u00f3n con toda la Iglesia y por toda la Iglesia. De este modo celebrar es realmente celebrar \u201ccon\u201d la Iglesia: el coraz\u00f3n se ensancha y no se hace algo, sino que se est\u00e1 con la Iglesia en coloquio con Dios.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s del tiempo fuerte del a\u00f1o lit\u00fargico que, centr\u00e1ndose en la Pascua se prolonga durante tres meses \u2013primero los cuarenta d\u00edas de la Cuaresma y luego los cincuenta d\u00edas del Tiempo pascual\u2013, la liturgia nos propone tres fiestas que tienen un car\u00e1cter \u201csint\u00e9tico\u201d:\u00a0la Sant\u00edsima Trinidad, el\u00a0Corpus Christi\u00a0y, por \u00faltimo, el Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. 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