{"id":14975,"date":"2017-11-01T11:18:00","date_gmt":"2017-11-01T10:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14975"},"modified":"2025-03-20T12:53:16","modified_gmt":"2025-03-20T10:53:16","slug":"nuestra-senora-madre-de-dios-y-madre-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/nuestra-senora-madre-de-dios-y-madre-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"La Virgen Mar\u00eda, Nuestra Se\u00f1ora, madre de Dios y madre de la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p>Desde el inicio de la existencia de la Iglesia, la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/zoom\/la-virgen-que-espera-a-jesus\/\">Virgen Mar\u00eda<\/a>, Nuestra Se\u00f1ora, ha tenido siempre un lugar destacado en la piedad de los primeros cristianos. Y as\u00ed contin\u00faa siendo hasta nuestros d\u00edas. El Documento de Puebla (1979) reconoce el lugar preeminente que ocupa la devoci\u00f3n mariana en la religiosidad del pueblo latino-americano, al afirmar que la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda ha propiciado que sectores del continente a los que no llegaba una atenci\u00f3n pastoral directa continuaran ligados a la Iglesia cat\u00f3lica, dado que la piedad mariana ha sido a menudo \u201cel v\u00ednculo resistente que ha mantenido fieles a la Iglesia sectores que carec\u00edan de atenci\u00f3n pastoral adecuada\u201d (Puebla, n. 284). <\/p>\n\n\n\n<p>Esta importancia no deriva de ella misma, sino que es fruto del papel que cumpli\u00f3 en la historia de la salvaci\u00f3n al convertirse en madre de Dios (Concilio de \u00c9feso, a\u00f1o 431). Teniendo esto en cuenta, las l\u00edneas que siguen reflexionan sobre la orientaci\u00f3n dada a la devoci\u00f3n mariana por el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, as\u00ed como por dos textos del magisterio papal reciente, concretamente de los Papas Pablo VI y Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Virgen Mar\u00eda en el Vaticano II<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La exposici\u00f3n del <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/index_sp.htm\">Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II <\/a>(1962-1965) sobre Nuestra Se\u00f1ora se encuentra en el cap\u00edtulo octavo de la Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium<\/em>, titulado La Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, madre de Dios,\u00a0en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Tal t\u00edtulo expone claramente la intenci\u00f3n del Concilio sobre la Mariolog\u00eda: no se considera a la madre de Dios de forma aislada, como si fuese alguien independiente en la historia de la salvaci\u00f3n, sino dentro del misterio de Jesucristo, su Hijo, y de la Iglesia, mostrando su orientaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica y eclesiol\u00f3gica. Aqu\u00ed aparece superada tanto una interpretaci\u00f3n maximalista de la teolog\u00eda mariana que mantiene una devoci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda desligada del culto de la Iglesia, como otra minimalista, que deseaba disminuir la devoci\u00f3n mariana en la vida de la Iglesia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ese cap\u00edtulo no pretend\u00eda agotar todo lo que podr\u00eda decirse sobre la Virgen Mar\u00eda, ni resolver las controversias entre diversas tendencias de la Mariolog\u00eda, sino hacer una presentaci\u00f3n sobria y s\u00f3lida, insertando a la madre de Dios en el misterio de la salvaci\u00f3n, del cual derivan sus prerrogativas y privilegios personales. El propio texto del Concilio declara esta intenci\u00f3n: \u201c[El Concilio] se propone explicar cuidadosamente tanto la funci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen en el misterio del Verbo Encarnado y del Cuerpo M\u00edstico cuanto los deberes de los hombres, especial de los fieles\u201d (<em>Lumen<\/em> <em>Gentium<\/em>, n. 54).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Comprender los misterios marianos<\/h2>\n\n\n\n<p>Es verdad que el Vaticano II no supuso ning\u00fan incremento cuantitativo en la doctrina de la Iglesia sobre Nuestra Se\u00f1ora, ante la negativa a definir el dogma de la \u201cMedianera\u201d; pero hay un progreso cualitativo, ya que el texto favorece una exposici\u00f3n mariana sobria y s\u00f3lida, basada directamente en las fuentes de la teolog\u00eda y entendida a la luz del misterio central y total de la Iglesia, dando como resultado una profundizaci\u00f3n de la doctrina mariana. El texto conciliar legitima el valor de la Tradici\u00f3n y del Magisterio de la Iglesia, que, junto a la Sagrada Escritura, sirven de base para un progreso de la Mariolog\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, el texto del cap\u00edtulo privilegia a la Virgen Mar\u00eda a partir de una perspectiva hist\u00f3rico-salv\u00edfica y deja de lado la orientaci\u00f3n teol\u00f3gico-especulativa, tal como explica el texto del cap\u00edtulo: el Concilio no tiene \u201cla intenci\u00f3n de proponer una doctrina completa sobre Mar\u00eda ni resolver las cuestiones que a\u00fan no ha dilucidado plenamente la investigaci\u00f3n de los te\u00f3logos\u201d (<em>Lumen<\/em> <em>Gentium<\/em>, n. 55).\u00a0 En fin, el texto de este cap\u00edtulo profundiz\u00f3 en la comprensi\u00f3n de los misterios marianos y no quiso detenerse en la exposici\u00f3n de cuestiones teol\u00f3gicas discutibles.<\/p>\n\n\n\n<p>El Vaticano II presenta a Mar\u00eda como tipo ideal de la Iglesia como Virgen y Madre, porque est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la Iglesia en virtud de la gracia de la maternidad y de la misi\u00f3n, que la une de forma privilegiada con su Hijo, y de sus virtudes (cfr. <em>Lumen<\/em> <em>Gentium<\/em>, n. 63). Ella es la imagen ideal de la Iglesia \u2013tipo de la Iglesia\u2013 a causa de su fe y de su obediencia a la voluntad de Deus, que la capacit\u00f3 para realizar el designio de Dios sobre ella en la historia de la salvaci\u00f3n. Ella es la <em>\u201cnueva Eva\u201d<\/em>, en contraposici\u00f3n a la <em>\u201cantigua Eva\u201d<\/em>. Mar\u00eda es la madre obediente, mientras que Eva es desobediente a Dios. Mar\u00eda gener\u00f3 al Hijo de Dios, el autor de la vida nueva, mientras que el pecado entr\u00f3 en el mundo por medio de Eva.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La \u00abMarialis Cultus\u00bb de Pablo VI<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El 2 de febrero de 1974 el Papa Pablo VI public\u00f3 la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Marialis Cultus<\/em> \u2013\u201cEl culto a la Virgen Mar\u00eda\u201d\u2013, destinada a dar orientaciones sobre la recta ordenaci\u00f3n y el desarrollo del culto a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, apuntando adem\u00e1s a una teolog\u00eda mariana renovada, que recupera el sentido de Mar\u00eda para la Iglesia. Por eso, el objetivo de la exhortaci\u00f3n es la \u201crecta ordenaci\u00f3n y desarrollo del culto a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda\u201d, que se inserta en el culto cristiano, como escribe el Papa: \u201cEl desarrollo, deseado por Nos, de la devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen, insertada en el cauce del \u00fanico culto que \u2018justa y merecidamente\u2019 se llama \u2018cristiano\u2019 \u2014porque en Cristo tiene su origen y eficacia, en Cristo halla plena expresi\u00f3n y por medio de Cristo conduce en el Esp\u00edritu al Padre\u2014, es un elemento cualificador de la genuina piedad de la Iglesia\u201d (Introducci\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda en la Introducci\u00f3n, el Papa Pablo VI recuerda los esfuerzos realizados por \u00e9l mismo para promover el culto mariano (escribi\u00f3 un documento espec\u00edfico sobre el Rosario titulado <em>Christi Matri Rosarii<\/em>, fechado el 15 de septiembre de 1966, en el que se\u00f1alaba el d\u00eda 4 de octubre, mes dedicado a la Virgen Mar\u00eda, como D\u00eda de Oraci\u00f3n por la paz para pedir su intercesi\u00f3n por la paz mundial, y en otros dos documentos recomienda la verdadera piedad mariana: la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Signum Magnum<\/em>, de 13 de mayo de 1967, y la homil\u00eda pronunciada el 2 de febrero de 1965 con ocasi\u00f3n de la ofrenda de las velas), no s\u00f3lo con \u201cel deseo de interpretar el sentir de la Iglesia y nuestro impulso personal, sino tambi\u00e9n porque tal culto \u2014como es sabido\u2014 encaja como parte nobil\u00edsima en el contexto de aquel culto sagrado donde confluyen el culmen de la sabidur\u00eda y el v\u00e9rtice de la religi\u00f3n y que por lo mismo constituye un deber primario del pueblo de Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica est\u00e1 dividida en tres partes. En la primera, Pablo VI analiza el culto a la Virgen Sant\u00edsima a partir de la dimensi\u00f3n lit\u00fargica, mostrando la relaci\u00f3n entre liturgia y piedad mariana, abriendo as\u00ed una perspectiva nueva para el culto a la Virgen Mar\u00eda, que no puede estar aislado de la vida lit\u00fargica de la Iglesia. La segunda parte da orientaciones para la renovaci\u00f3n de la piedad mariana al: (a) mostrar la nota trinitaria, cristol\u00f3gica y eclesial del culto mariano, y (b) dar algunas orientaciones de orden b\u00edblico, lit\u00fargico, ecum\u00e9nico y antropol\u00f3gico para el culto a la Virgen Mar\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>En la tercera parte da indicaciones acerca de los piadosos ejercicios del <em>Angelus Domini<\/em> y del Santo Rosario. Estas tres partes del documento dan una idea bien clara sobre la \u201crecta ordenaci\u00f3n\u201d de la piedad mariana deseada por Pablo VI de acuerdo con la orientaci\u00f3n trazada por el cap\u00edtulo octavo de la <em>Lumen Gentium<\/em>. El Papa quiso ser fiel a esta nueva orientaci\u00f3n y dio estas directrices para que la Iglesia pudiera, por un lado, poner en pr\u00e1ctica las determinaciones del Vaticano II para la Mariolog\u00eda y, por otro, dar continuidad a la piedad mariana en la Iglesia con un nuevo acento, sin minimizarla ni exagerarla.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al Rosario, el Papa Pablo VI quer\u00eda igualmente incentivarlo, dando continuidad a lo que hicieron sus predecesores \u2013que dedicaron a esta pr\u00e1ctica \u201cvigilante atenci\u00f3n y premurosa solicitud\u201d (n. 42)\u2013, y renovarlo. As\u00ed, el Papa reafirma la \u00edndole evang\u00e9lica del Rosario (n. 44), que inserta al cristiano en la sucesi\u00f3n armoniosa de los principales eventos salv\u00edficos de la redenci\u00f3n humana (n. 45) y, como oraci\u00f3n evang\u00e9lica, es al mismo tiempo <em>\u201cuna oraci\u00f3n de orientaci\u00f3n profundamente cristol\u00f3gica\u201d<\/em> (n. 46) y favorece la contemplaci\u00f3n que, por medio de la forma lit\u00e1nica, armoniza la mente y las palabras (n. 46). Adem\u00e1s, el Rosario est\u00e1 relacionado con la Liturgia cristiana como \u201cun v\u00e1stago germinado sobre el tronco secular de la Liturgia cristiana, \u2018el salterio de la Virgen\u2019, mediante el cual los humildes quedan asociados al \u2018c\u00e1ntico de alabanza\u2019 y a la intercesi\u00f3n universal de la Iglesia\u201d (n. 48).<\/p>\n\n\n\n<p>En la <em>Conclusi\u00f3n<\/em> del documento, el Papa Pablo VI reflexiona sobre el valor teol\u00f3gico y pastoral del culto a la Sant\u00edsima Virgen, pues <em>\u201cla piedad de la Iglesia hacia la Sant\u00edsima Virgen es un elemento intr\u00ednseco del culto cristiano\u201d<\/em> por tener ra\u00edces profundas en la Palabra revelada\u00a0y, a la vez, s\u00f3lidos fundamentos dogm\u00e1ticos, teniendo su suprema raz\u00f3n de ser en la insondable y libre voluntad de Dios (n. 56). Como valor pastoral, el Pablo VI destaca que \u201cla piedad hacia la Madre del Se\u00f1or se convierte para el fiel en ocasi\u00f3n de crecimiento en la gracia divina: finalidad \u00faltima de toda acci\u00f3n pastoral\u201d (n. 57).<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, \u201cla Iglesia cat\u00f3lica, bas\u00e1ndose en su experiencia secular, reconoce en la devoci\u00f3n a la Virgen una poderosa ayuda para el hombre hacia la conquista de su plenitud\u201d (n. 57).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La \u00abRedemptoris\u00bb Mater de san Juan Pablo II<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La enc\u00edclica <em>Redemptoris<\/em> <em>Mater<\/em>, del Papa Juan Pablo II, publicada el 25 de marzo de 1987, desea dar continuidad a la ense\u00f1anza mariana del Vaticano II y, por eso, se sit\u00faa en el camino abierto por el cap\u00edtulo octavo de <em>Lumen Gentium<\/em> y acent\u00faa la presencia de Mar\u00eda en el misterio de Cristo y en el misterio da Iglesia, pues \u201cMar\u00eda, como Madre de Cristo,\u00a0est\u00e1 unida de modo particular a la Iglesia,\u00a0que el Se\u00f1or constituy\u00f3 como su Cuerpo\u201d (n. 5). <\/p>\n\n\n\n<p>De ese modo, el Papa quiere presentarla como la \u201cperegrina en la fe\u201d, que camina junto al pueblo de Dios, unida a Jesucristo, como \u00e9l mismo proclama: \u201cEn las presentes reflexiones, sin embargo, quiero hacer referencia sobre todo a aquella \u2018peregrinaci\u00f3n de la fe\u2019, en la que \u2018la Sant\u00edsima Virgen avanz\u00f3\u2019, manteniendo fielmente su uni\u00f3n con Cristo.\u00a0De esta manera aquel\u00a0doble v\u00ednculo,\u00a0que une la Madre de Dios\u00a0a Cristo y a la Iglesia,\u00a0adquiere un significado hist\u00f3rico. No se trata aqu\u00ed s\u00f3lo de la historia de la Virgen Madre, de su personal camino de fe y de la \u2018parte mejor\u2019 que ella tiene en el misterio de la salvaci\u00f3n, sino adem\u00e1s de la historia de todo el Pueblo de Dios,\u00a0de todos los que toman parte\u00a0en la misma\u00a0peregrinaci\u00f3n de la fe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esta perspectiva, este documento puede ser le\u00eddo a la luz de la categor\u00eda de \u201cpresencia\u201d. Al exponer el sentido del a\u00f1o mariano que \u00e9l mismo hab\u00eda convocado, Juan Pablo II destaca el sentido de la presencia: \u201cSiguiendo la l\u00ednea del Concilio Vaticano II, deseo poner de relieve la\u00a0especial presencia\u00a0de la Madre de Dios en el misterio de Cristo y de su Iglesia. Esta es, en efecto, una dimensi\u00f3n fundamental que brota de la mariolog\u00eda del Concilio, de cuya clausura nos separan ya m\u00e1s de veinte a\u00f1os. El S\u00ednodo extraordinario de los Obispos, que se ha realizado el a\u00f1o 1985, ha exhortado a todos a seguir fielmente el magisterio y las indicaciones del Concilio. Se puede decir que en ellos \u2014Concilio y S\u00ednodo\u2014 est\u00e1 contenido lo que el mismo Esp\u00edritu Santo desea \u2018decir a la Iglesia\u2019 en la presente fase de la historia\u201d (n. 48).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas dos categor\u00edas, tanto la de <em>\u201cperegrinaci\u00f3n de la fe\u201d<\/em> como la de <em>\u201cpresencia\u201d<\/em>, se encuentran a lo largo del documento, particularmente cuando el Juan Pablo II va recordando toda la trayectoria de la vida de Mar\u00eda, desde el momento de la Anunciaci\u00f3n hasta el nacimiento de la Iglesia, que la asocia a la historia de la salvaci\u00f3n. Stefano De Fiores entiende que la palabra <em>\u201cpresencia\u201d<\/em> no aparece en el texto conciliar mariano pero es una conclusi\u00f3n que resulta de las premisas del texto conciliar y de la estructura global del cap\u00edtulo octavo de la <em>Lumen<\/em> <em>Gentium<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Para este autor, la categor\u00eda de presencia es el hilo conductor de la enc\u00edclica, el t\u00e9rmino que conecta las dem\u00e1s tem\u00e1ticas abordadas en los tres cap\u00edtulos de la enc\u00edclica, aunque considera que la \u201cfe de Mar\u00eda\u201d se sit\u00faa en el centro de la enc\u00edclica (De Fiores, S., <em>Presencia<\/em>. In Id. <em>Mar\u00eda. Nuovissimo Dizionario<\/em>, vol. 2. Bologna: EDB, 2006, 1638-1639).<\/p>\n\n\n\n<p>El documento est\u00e1 dividido en tres partes: la primera parte se titula <em>Mar<\/em>\u00ed<em>a en el misterio de Cristo<\/em>; la segunda parte, <em>La Madre de Dios en el centro de la Iglesia peregrina<\/em>; y la tercera parte tiene como t\u00edtulo la <em>Mediaci\u00f3n materna<\/em>. As\u00ed, se percibe la continuidad con el texto mariano del Vaticano II: sit\u00faa a Mar\u00eda, la madre de Dios, en el misterio de Cristo y en el misterio de la Iglesia, incluyendo la fe como la manera en que la Virgen Mar\u00eda vive la respuesta a la misi\u00f3n de la maternidad divina recibida de Dios en su vida, convirti\u00e9ndola en tipo o modelo de la Iglesia. <\/p>\n\n\n\n<p>El tercer cap\u00edtulo, sobre la mediaci\u00f3n de Mar\u00eda, ocupa un lugar relevante en la enc\u00edclica, pues el Juan Pablo II usa con abundancia el t\u00e9rmino mediaci\u00f3n aplic\u00e1ndolo a la Virgen Mar\u00eda, en continuidad con la doctrina anterior y, al mismo tiempo, d\u00e1ndole un progreso original: a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n ella se sit\u00faa, como madre de Dios, en el misterio de Cristo y en el misterio de la Iglesia, se realiza efectivamente su presencia en la vida de la Iglesia y se comprende su peregrinaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Es esta la perspectiva que el Papa Juan Pablo II da a la espiritualidad mariana en la Iglesia y a su culto en la Iglesia: \u201cPor estos motivos Mar\u00eda \u2018con raz\u00f3n es honrada con especial culto por la Iglesia; ya desde los tiempos m\u00e1s antiguos&#8230; es honrada con el t\u00edtulo de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles en todos sus peligros y necesidades acuden con sus s\u00faplicas\u2019.\u00a0Este culto es del todo particular: contiene en s\u00ed y\u00a0expresa\u00a0aquel profundo v\u00ednculo<em> existente\u00a0<\/em>entre la Madre de Cristo y la Iglesia.\u00a0Como virgen y madre, Mar\u00eda es para la Iglesia un \u2018modelo perenne\u2019. <\/p>\n\n\n\n<p>Se puede decir, pues, que, sobre todo seg\u00fan este aspecto, es decir como modelo o, m\u00e1s bien como \u2018figura\u2019, Mar\u00eda, presente en el misterio de Cristo, est\u00e1 tambi\u00e9n constantemente presente en el misterio de la Iglesia. En efecto, tambi\u00e9n la Iglesia \u2018es llamada madre y virgen\u2019, y estos nombres tienen una profunda justificaci\u00f3n b\u00edblica y teol\u00f3gica\u201d (n. 42).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A pesar de que el Papa Benedicto XVI no ha escrito ning\u00fan texto dedicado espec\u00edficamente al tema de la Virgen Mar\u00eda, sin embargo en la Enc\u00edclica <em>Deus caritas est<\/em>, publicada el 25 de diciembre de 2005, dedica al final del documento un n\u00famero a la Virgen Mar\u00eda, donde reflexiona sobre las virtudes y la vida de la Virgen Mar\u00eda a la luz del <em>Magnificat<\/em>. As\u00ed, destaca que ella es mujer humilde; consciente de que contribuye a la salvaci\u00f3n del mundo; mujer de esperanza y de fe; su vida est\u00e1 tejida por la Palabra de Dios, habla y piensa con la Palabra de Dios \u2013\u201cla Palabra de Dios es verdaderamente su propia casa, de la cual sale y entra con toda naturalidad\u201d\u2013; en fin, es mujer que ama (<em>Deus Caritas est<\/em>, n. 41).<\/p>\n\n\n\n<p>Concluimos estas l\u00edneas con la misma oraci\u00f3n con que Benedicto XVI termina su enc\u00edclica: \u201cSanta Mar\u00eda, Madre de Dios, t\u00fa has dado al mundo la verdadera luz, Jes\u00fas, tu Hijo, el Hijo de Dios. Te has entregado por completo a la llamada de Dios y te has convertido as\u00ed en fuente de la bondad que mana de \u00c9l. Mu\u00e9stranos a Jes\u00fas. Gu\u00edanos hacia \u00c9l. Ens\u00e9\u00f1anos a conocerlo y amarlo, para que tambi\u00e9n nosotros podamos llegar a ser capaces de un verdadero amor y ser fuentes de agua viva en medio de un mundo sediento\u201d (<em>Deus Caritas est<\/em>, n. 42). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el inicio de la existencia de la Iglesia, la Virgen Mar\u00eda, Nuestra Se\u00f1ora, ha tenido siempre un lugar destacado en la piedad de los primeros cristianos. Y as\u00ed contin\u00faa siendo hasta nuestros d\u00edas. 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