{"id":14567,"date":"2017-10-16T08:57:00","date_gmt":"2017-10-16T07:57:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14567"},"modified":"2025-05-14T10:38:51","modified_gmt":"2025-05-14T08:38:51","slug":"las-95-tesis-de-wittenberg-en-los-comienzos-de-la-reforma-luterana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/las-95-tesis-de-wittenberg-en-los-comienzos-de-la-reforma-luterana\/","title":{"rendered":"Las 95 tesis de Wittenberg. En los comienzos de la reforma luterana"},"content":{"rendered":"<p>Hace 500 a\u00f1os, el 31 de octubre de 1517, Lutero public\u00f3 95 tesis en la ciudad de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Wittenberg\">Wittenberg<\/a>, que hoy tambi\u00e9n se llama \u201cciudad de Lutero\u201d (<em>Lutherstadt<\/em>). De este modo el joven profesor universitario deseaba invitar a una discusi\u00f3n cient\u00edfica sobre las indulgencias, tal y como era usual en su tiempo, pero tambi\u00e9n oponerse a puntos de la doctrina cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfC\u00f3mo salvarse?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Al entrar en la iglesia de Wittenberg, unas palabras nos recuerdan el mensaje central de Lutero: \u201c<em>La Salvaci\u00f3n no puede ser ganada, ni con obras, ni con sacramentos, ni con indulgencias. Los creyentes se salvan \u00fanicamente a trav\u00e9s de la gracia divina. Nadie puede hacer de mediador entre Dios y los hombres, tampoco el Papa ni la Iglesia<\/em>\u201d. \u00bfC\u00f3mo llega Lutero a esta afirmaci\u00f3n que resumidamente describe su doctrina? \u201c<em>Somos pura materia. Dios es quien se encarga de la forma; todo en nosotros es obrado por Dios<\/em>\u201d. Esta afirmaci\u00f3n, nuclear en su teolog\u00eda, ha ido madurando en \u00e9l desde sus inicios como profesor de teolog\u00eda en la reci\u00e9n fundada universidad de Wittenberg.<\/p>\n\n\n\n<p>Las conversaciones de Lutero con su director espiritual, Juan Staupitz, ejercieron una gran influencia sobre su pensamiento teol\u00f3gico, aunque posteriormente se separar\u00eda de \u00e9l, radicalizando su postura. De \u00e9l aprendi\u00f3 a unir la ex\u00e9gesis con la teolog\u00eda dogm\u00e1tica bajo el aspecto de lo que ambas significan en concreto, seg\u00fan \u00e9l, \u201cpara nosotros\u201d, <em>pro nobis<\/em>, y no tanto en s\u00ed misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde afirmar\u00eda: <em>\u201cNo me importa lo que Jesucristo es en s\u00ed mismo, tan solo me importa lo que representa para m\u00ed\u201d<\/em>. Toda su doctrina se reducir\u00e1 a la pura cuesti\u00f3n soteriol\u00f3gica; s\u00f3lo le interesa poder contestar esta pregunta: \u00bfqu\u00e9 he de hacer para salvarme?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cSolamente\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En 1513, poco despu\u00e9s de suceder a Staupitz como profesor de teolog\u00eda en la universidad de Wittenberg, Lutero afirma que su <em>doctrina<\/em>, es decir sus nuevos planteamientos teol\u00f3gicos, hab\u00edan comenzado gracias a los impulsos recibidos de \u00e9l (cfr. Volker Leppin, <em>Die fremde Reformation. Luthers mystische Wurzeln<\/em>, M\u00fanich, 2016, p. 46).<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ah\u00ed desarrolla su teolog\u00eda, comprendiendo para ello la justificaci\u00f3n del pecador desde los famosos <em>sola\/us<\/em>: <em>Solus Christus, Sola gratia, Sola fide, Sola Scriptura.<\/em> Esta afirmaci\u00f3n radical del \u201csolamente\u201d implica que el hombre no puede contribuir con nada propio a su salvaci\u00f3n. Ni siquiera una conducta intachable, una vida ejemplar, una vida de oraci\u00f3n o una b\u00fasqueda de Dios podr\u00edan cambiar la voluntad divina. Por lo tanto, concluye Lutero, \u201c<em>en caso de no pertenecer al grupo de los elegidos, nos deslizar\u00edamos irremisiblemente por el camino de la condenaci\u00f3n eterna\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de sus famosas \u201cconversaciones de sobremesa\u201d (<em>Tischreden<\/em>), Mart\u00edn Lutero reflexiona en voz alta sobre lo que fue el detonante para que decidiera fijar las 95 tesis en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517. El dominico Juan Tetzel hab\u00eda recibido del arzobispo de Maguncia, Albrecht, el encargo de predicar sobre la importancia de las indulgencias para salvarse. Seg\u00fan Lutero, <em>\u201cTetzel no dec\u00eda m\u00e1s que aut\u00e9nticas barbaridades: las indulgencias nos reconciliar\u00edan con Dios y esto ocurrir\u00eda tambi\u00e9n en el caso de carecer de contrici\u00f3n e incluso sin haber hecho penitencia\u2026 Estas fantas\u00edas me obligaron a intervenir\u201d<\/em>. En su opini\u00f3n, los predicadores de indulgencias lo hac\u00edan sin tener en cuenta la diferencia entre la remisi\u00f3n de la culpa y la remisi\u00f3n de las penas por los pecados, como demuestra la frase ir\u00f3nica que con frecuencia se atribuye a Tetzel: <em>\u201cAl sonar la moneda en la cajuela, el alma del fuego al para\u00edso vuela\u201d<\/em>. Para la gente sencilla, la confusi\u00f3n estaba muy extendida y la teolog\u00eda no ayudaba a dar una soluci\u00f3n clara. Estas confusiones llevaron al te\u00f3logo Lutero a salir a la escena p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las indulgencias<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es bien sabido que Lutero, de joven, con su conciencia escrupulosa, pensaba que comet\u00eda un pecado mortal si se saltaba alguna de las reglas y costumbres mon\u00e1sticas leves o alguna de las r\u00fabricas de la liturgia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero donde m\u00e1s se manifestaba su escrupulosidad era en su conciencia inquieta e intranquila. Nunca estaba en paz consigo mismo, y quer\u00eda saber con seguridad si estaba en gracia de Dios o en pecado. Pues bien, ahora reacciona ardorosamente ante la confusi\u00f3n en el tema de las indulgencias, que le parec\u00edan una estafa. \u00c9stas son sus palabras: <em>\u201cAquellos que predican a la gente sencilla la entrada en el cielo a trav\u00e9s de las indulgencias, en realidad las est\u00e1 conduciendo al infierno. Tambi\u00e9n habr\u00eda que proteger al mismo Papa por contribuir a estas herej\u00edas\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El da\u00f1o producido por la concesi\u00f3n de indulgencias consist\u00eda en que el pueblo, ignorante y rudo, atend\u00eda algunas veces no tanto al arrepentimiento y a la contrici\u00f3n interna como a la obra externa requerida, manifestando incluso m\u00e1s temor por la pena que por la culpa. Era uno de tantos peligros de falsa religiosidad contra los que Lutero protest\u00f3 acertadamente, como hab\u00edan hecho otros predicadores cat\u00f3licos anteriores a \u00e9l: Lutero no fue el primero en criticar el tr\u00e1fico o venta de indulgencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Para contrarrestar esta situaci\u00f3n, y con la pretensi\u00f3n de que sirvieran como manuscrito b\u00e1sico para una discusi\u00f3n acad\u00e9mica, public\u00f3 las 95 tesis. De acuerdo con el historiador protestante Volker Reinhardt (cfr. <em>Luther der Ketzer, Rom und die Reformation<\/em>, M\u00fanich, 2016, p. 67), hoy algunos expertos vuelven a aceptar que, en efecto, Lutero clavara las tesis, como hab\u00eda afirmado su compa\u00f1ero reformista Felipe Melanchton. Public\u00f3 al mismo tiempo una carta al arzobispo Albrecht, a quien consideraba causante de todo el problema por el encargo dado a Tetzel de predicar sobre la eficacia de las indulgencias. Le acusa de incompetencia, sobre todo por contribuir a la confusi\u00f3n entre la gente m\u00e1s sencilla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, una consecuencia peligrosa era la mezcla de lo espiritual con lo econ\u00f3mico, como sucedi\u00f3 cuando las autoridades eclesi\u00e1sticas se percataron de que la concesi\u00f3n de indulgencias pod\u00eda convertirse en una fuente copiosa de ingresos para construir catedrales, hospitales o puentes. El aspecto espiritual de la concesi\u00f3n de indulgencias se oscureci\u00f3 m\u00e1s todav\u00eda cuando grandes banqueros como los Fugger de Augsburgo, intervinieron en el negocio, adelantando cr\u00e9ditos a la Santa Sede a cambio de percibir un porcentaje importante en la recaudaci\u00f3n de indulgencias.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Complejidad de los problemas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Si dirigimos nuestra atenci\u00f3n al contenido de las 95 tesis, podemos llegar a una primera conclusi\u00f3n: se puede reconocer con Lutero que lo m\u00e1s relevante no es mirar a la satisfacci\u00f3n exterior del cristiano, sino a su contrici\u00f3n interior. Pero Lutero ir\u00e1 m\u00e1s lejos al afirmar que, si hay contrici\u00f3n, el penitente ya no necesita acudir al confesor. Los consejos de Juan Staupitz y las lecturas del m\u00edstico Juan Tauler afirmaban que el penitente no necesitar\u00eda confesarse inmediatamente si hace un acto de contrici\u00f3n sincero y no hay en ese momento un confesor; pero Lutero radicaliza este pensamiento y afirman que el pecador ya no necesitar\u00eda confesar oralmente sus pecados mortales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera tesis podemos leer: <em>\u201cJesucristo ha dicho: Haced penitencia porque el Reino de los Cielos est\u00e1 cerca\u201d<\/em>; y en la segunda: <em>\u201cEstas palabras no deben ser interpretadas como referidas al sacramento de la penitencia, es decir, a aquella penitencia con confesi\u00f3n oral y satisfacci\u00f3n que se realiza gracias al ministerio sacerdotal\u201d<\/em>. Ya en ellas Lutero elimina de un plumazo toda mediaci\u00f3n sacerdotal entre Dios y los hombres. La consecuencia pr\u00e1ctica despu\u00e9s de haber le\u00eddo la segunda tesis ser\u00eda clara: <em>\u201cSi se entiende la penitencia en sentido b\u00edblico, lo importante es tan solo el arrepentimiento y no la confesi\u00f3n con la boca o la satisfacci\u00f3n con obras\u201d<\/em>: seg\u00fan la doctrina luterana, la acci\u00f3n del sacerdote entre Dios y el pecador no ser\u00eda necesaria.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un car\u00e1cter dif\u00edcil<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Mart\u00edn Lutero rechazaba en\u00e9rgicamente los abusos y errores de la predicaci\u00f3n de Tetzel y protestaba con absoluta sinceridad. Pero incluso si la doctrina teol\u00f3gica de las indulgencias \u2013considerada en teolog\u00eda un complemento del sacramento de la penitencia\u2013 se hubiese predicado con la mayor claridad teol\u00f3gica posible, no pod\u00eda encajar en la cabeza de Lutero, pues desde 1514 a 1517 se hab\u00edan forjado en su mente las bases de su teolog\u00eda luterana. Lutero no admit\u00eda el m\u00e9rito de las buenas obras de los santos ni el valor de la satisfacci\u00f3n, y sosten\u00eda, en cambio, que solamente por la penitencia interior y por la confianza en Cristo se obtiene la remisi\u00f3n plena de la culpa y de la pena. Abominaba de una santidad con obras. Con sus 95 tesis quer\u00eda mover a los altos dignatarios de la Iglesia a la penitencia sincera, pero por medio de la discusi\u00f3n pol\u00e9mica y con el fin de aniquilar las indulgencias e implantar la teolog\u00eda luterana.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de comenzar con la exposici\u00f3n de las 95 tesis, Lutero escribe que las ha redactado por amor a la verdad y con el deseo de aclararla. No obstante, en la quinta tesis polemiza contra el Papa: <em>\u201cEl Papa no quiere ni puede remitir otras penas que las que \u00e9l impuso a su arbitrio o seg\u00fan los c\u00e1nones\u201d<\/em>. En la 20 tesis especifica: <em>\u201cLo que el Papa entiende por indulgencia plenaria no es la remisi\u00f3n de todas las penas en absoluto, sino tan s\u00f3lo de las impuestas por \u00e9l\u201d<\/em>. Tampoco falta la iron\u00eda en la redacci\u00f3n de algunas de sus tesis, tal es el caso de la n\u00famero 82: <em>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 el Papa no vac\u00eda el purgatorio, dada su sant\u00edsima caridad y la suma necesidad de las almas?\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una lectura detenida de las 95 tesis permite apreciar el car\u00e1cter complejo y atormentado de un autor lleno de contradicciones, de un monje piadoso que utiliza sus conocimientos ret\u00f3ricos de ant\u00edtesis agudas con conocimientos human\u00edsticos, y al mismo tiempo es pronto para utilizar expresiones de bajo nivel humano. \u00c9l mismo se describe en una ocasi\u00f3n como tr\u00e1gico, <em>nostrae vitae tragoedia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Subjetivismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para finalizar recordemos las afirmaciones de Joseph Lortz, gran experto de renombre mundial en la vida y en los escritos de Lutero.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lortz afirma que, si bien Lutero ten\u00eda conocimientos profundos de la Biblia, se convirti\u00f3 en v\u00edctima de su propio subjetivismo. En sus esfuerzos por entender lo que significa la salvaci\u00f3n, interpret\u00f3 la Sagrada Escritura a su manera y seg\u00fan sus necesidades. Hizo uso de los textos b\u00edblicos de modo selectivo, y con frecuencia redujo el mensaje b\u00edblico a f\u00f3rmulas simples.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Lortz, Lutero se vio a s\u00ed mismo como un \u201c<em>profeta en el aislamiento<\/em>\u201d y por eso se aventur\u00f3, igual que los profetas, a interpretar las revelaciones b\u00edblicas de acuerdo a sus necesidades. Como resultado, no siempre consigui\u00f3 captar la plenitud de los mensajes b\u00edblicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mensaje, pues, no es f\u00e1cil, y conduce por caminos complejos a la visi\u00f3n protestante de la vida y de la fe. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 500 a\u00f1os, el 31 de octubre de 1517, Lutero public\u00f3 95 tesis en la ciudad de Wittenberg, que hoy tambi\u00e9n se llama \u201cciudad de Lutero\u201d (Lutherstadt). 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