{"id":14546,"date":"2017-09-13T12:20:00","date_gmt":"2017-09-13T11:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14546"},"modified":"2025-05-14T11:41:35","modified_gmt":"2025-05-14T09:41:35","slug":"la-vida-en-los-bosques-200-anos-de-henry-d-thoreau-1817-1868","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-vida-en-los-bosques-200-anos-de-henry-d-thoreau-1817-1868\/","title":{"rendered":"La vida en los bosques: 200 a\u00f1os de Henry D. Thoreau (1817-1868)"},"content":{"rendered":"\n<p>El 12 de julio se cumplieron doscientos a\u00f1os del nacimiento de Henry David <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Henry_David_Thoreau\">Thoreau<\/a>. Se trata de un pensador original, de un pionero de la ecolog\u00eda y la defensa del ambiente natural. Thoreau es para muchos un elemento central de la identidad norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de Thoreau, nacido en Concorde, Massachusetts, hijo de un fabricante de l\u00e1pices, puede parecer anodina, pero resulta extraordinaria por su autenticidad. Fue amigo personal de destacados pensadores de su \u00e9poca, en especial de Ralph Waldo Emerson: ambos fueron miembros del Club Trascendentalista. Dedic\u00f3 toda su vida a pensar y escribir, convirti\u00e9ndose en un gran ensayista, poeta y fil\u00f3sofo, autor de numerosas obras en las que expone sus ideas sobre la historia, la relaci\u00f3n entre la naturaleza y la condici\u00f3n humana, la defensa del abolicionismo, y su postura cr\u00edtica frente a los impuestos o el desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos de sus obras destacan por su importante influencia en la actualidad: el ensayo <em>Del deber de la desobediencia civil<\/em> (1849), en el que defiende el derecho a la insumisi\u00f3n frente a un estado injusto \u2013que influir\u00e1 profundamente en Gandhi o Martin Luther King<strong>\u2013<\/strong> y la obra<em> Walden, o la vida en los bosques <\/em>(1854), notable precedente del ecologismo moderno, que ayuda a despertar la preocupaci\u00f3n actual por la relaci\u00f3n entre el ser humano y la tierra que habita.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1845 Thoreau se traslada a las orillas del lago Walden, un terreno boscoso, propiedad de su amigo Emerson, donde construye una peque\u00f1a caba\u00f1a en la que vive durante algo m\u00e1s de dos a\u00f1os, mientras se dedica a leer, escribir y cultivar la tierra para su sustento. Conviene tener presente que no tiene luz el\u00e9ctrica, ni agua corriente, aunque es apoyado en su alimentaci\u00f3n por sus parientes y amigos. <em>Walden o la vida en los bosques<\/em> es el resultado de este reto personal, de esta experiencia de reflexi\u00f3n y contemplaci\u00f3n de la naturaleza. El propio Thoreau lo plantea as\u00ed: <em>\u201cFui a los bosques porque quer\u00eda vivir deliberadamente, afrontar solamente los hechos esenciales de la vida, y ver si yo no pod\u00eda aprender lo que ten\u00eda que ense\u00f1ar, no fuera que cuando estuviera para morir descubriera que no hab\u00eda vivido. No quer\u00eda vivir lo que no fuera vida; es tan caro el vivir; [\u2026] y si fuera mezquina [la vida en los bosques], obtener entonces toda su genuina mezquindad, y publicar al mundo su mezquindad, o si fuera sublime, conocerlo por experiencia y ser capaz de dar un verdadero resumen de ello en mi pr\u00f3xima salida\u201d<\/em> (p. 90).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son esos hechos esenciales de la vida? Thoreau dedica varios cap\u00edtulos al comienzo del libro a analizar y describir asuntos cotidianos como la indumentaria, el mobiliario (tan solo tres sillas para no recibir a m\u00e1s de dos personas), la elaboraci\u00f3n del pan, la construcci\u00f3n de su casa, la plantaci\u00f3n de un huerto. Pero poco a poco, levanta la cabeza hacia otros asuntos de su inter\u00e9s: las lecturas que le acompa\u00f1an, las visitas que recibe, los sonidos, la soledad, los animales, la laguna\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el comienzo, Thoreau plantea su experiencia de regreso a la naturaleza no como un rechazo de la civilizaci\u00f3n, ni como una defensa de lo silvestre, sino como una b\u00fasqueda de un territorio intermedio que integre naturaleza y cultura. Se pregunta: <em>\u201c<\/em>\u00bf<em>No ser\u00eda posible combinar la robustez de los salvajes con la intelectualidad del hombre civilizado?\u201d<\/em> (p. 24). Para \u00e9l, la naturaleza y el ser humano est\u00e1n estrechamente relacionados, de tal manera que llega a afirmar que \u00e9l forma parte de la naturaleza y solo en esta es donde puede descubrirse a s\u00ed mismo. <em>\u201cEste es un atardecer delicioso, cuando todo el cuerpo es un solo sentido y absorbe deleite por todos los poros. Voy y vengo con extra\u00f1a libertad en la Naturaleza, siendo una parte de ella misma\u201d<\/em> (p. 127), describe Thoreau bellamente. Y a\u00f1ade: <em>\u201cEn medio de una lluvia suave, mientras prevalec<\/em>\u00edan es<em>os pensamientos, me di cuenta de pronto de la existencia de una sociedad dulce y beneficiosa en la Naturaleza\u201d <\/em>(p. 128).<\/p>\n\n\n\n<p>Puede advertirse un hilo de continuidad entre aquella <em>sociedad natural <\/em>de Thoreau, las ideas de Aldo Leopold (1887-1948) y las contenidas en la mucho m\u00e1s reciente <em>Laudato si\u2019<\/em> (2015). Leopold afirma en su obra maestra <em>A Sand County Almanac <\/em>(1949) que la tierra es una comunidad a la que pertenecemos. Este concepto \u2013b\u00e1sico en ecolog\u00eda<strong>\u2013<\/strong> supone una ruptura con la idea de la naturaleza como algo exterior a los seres humanos, como algo ajeno. Al contrario, Leopold propone considerar la tierra como una comunidad en la que tanto el todo como cada una de las partes tienen valor por s\u00ed mismo: el ser humano es naturaleza que interpreta y configura el paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cumplirse los doscientos a\u00f1os del nacimiento de Thoreau, la idea del ser humano como miembro de una comunidad bi\u00f3tica ayuda a comprender el papel que debemos jugar en la conservaci\u00f3n de la naturaleza. Las ense\u00f1anzas de la enc\u00edclica <em>Laudato si\u2019<\/em> resultan una magn\u00edfica invitaci\u00f3n a profundizar en nuestra \u00edntima comunidad con el medio en que vivimos: \u201cOlvidamos que nosotros mismos somos tierra (cf. Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo est\u00e1 constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura\u201d (n. 2).<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n a un regreso a la naturaleza y a su contemplaci\u00f3n como un todo al que pertenecemos, convierte la defensa del medio ambiente en una reflexi\u00f3n moral sobre el sentido de la vida y en una b\u00fasqueda de nosotros mismos. Esta b\u00fasqueda es capaz de recuperar el sentido sagrado de la naturaleza y, simult\u00e1neamente, ayudarnos a asumir nuestra responsabilidad como miembros de esta comunidad. El 200 aniversario de Henry D. Thoreau es una excelente ocasi\u00f3n para pensar m\u00e1s a fondo sobre ello. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 12 de julio se cumplieron doscientos a\u00f1os del nacimiento de Henry David Thoreau. Se trata de un pensador original, de un pionero de la ecolog\u00eda y la defensa del ambiente natural. 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