{"id":14419,"date":"2017-04-11T10:20:00","date_gmt":"2017-04-11T09:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14419"},"modified":"2025-05-23T11:42:43","modified_gmt":"2025-05-23T09:42:43","slug":"acompanamiento-de-los-jovenes-necesitan-ser-tratados-en-serio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/acompanamiento-de-los-jovenes-necesitan-ser-tratados-en-serio\/","title":{"rendered":"Acompa\u00f1amiento de los j\u00f3venes. Necesitan ser tratados en serio"},"content":{"rendered":"<p>Pensar que el acompa\u00f1amiento espiritual de los j\u00f3venes tiene ra\u00edces en el cielo y produce frutos en la historia es, en definitiva, jugar con ventaja. Toda realidad sobrenatural puede ser interpretada as\u00ed. La imagen del \u00e1rbol invertido, que se enra\u00edza en el cielo y da fruto en los altares, fue profundamente detallada en la \u00e9poca patr\u00edstica en relaci\u00f3n a la Eucarist\u00eda. La savia fluye por el tronco de la cruz y se derrama en los dones eucar\u00edsticos, convertidos en cuerpo y sangre de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cartas est\u00e1n marcadas, por tanto, por el resello de lo sobrenatural. Hablo de acompa\u00f1amiento espiritual desde una perspectiva de gracia, de don sobrenatural. Vamos a describir los rasgos esenciales de un encuentro entre hermanos o, si se prefiere, de un hijo con su padre. <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/firmas\/paternidad-irresponsable-firma-antonio-moreno\/\">Paternidad espiritual<\/a> y fraternidad cristianas se hallan al origen de esta pr\u00e1ctica espiritual. En el acompa\u00f1amiento no hay clientes, como en el <em>coaching<\/em>; ni pacientes, como en el psiquiatra; hay, sencillamente, hermanos. En el coloquio espiritual no hay terapia, como en el leg\u00edtimo y provechoso mundo de la psicolog\u00eda; hay apertura de coraz\u00f3n, di\u00e1logo de fraternidad, conversaci\u00f3n filial.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se quiere llevar a cabo cualquier estudio de la \u00edndole que sea, la pregunta primera de todo ensayista o investigador versa sobre las fuentes. \u00bfD\u00f3nde se hallar\u00e1 conocimiento? \u00bfQu\u00e9 bibliograf\u00eda hay que consultar? \u00bfQu\u00e9 art\u00edculos han salido \u00faltimamente?<\/p>\n\n\n\n<p>Escribo sobre acompa\u00f1amiento espiritual a j\u00f3venes, y confieso que la fuente fundamental para estas letras han sido ellos mismos. Dicho de otra manera: para describir este \u00e1rbol de gracia que es el acompa\u00f1amiento espiritual, comienzo \u2013\u00bfpor qu\u00e9 no?\u2013 detallando sus maravillosos frutos en los corazones j\u00f3venes. En estos a\u00f1os de vida pastoral son muchos a los que he visto crecer al calor del di\u00e1logo espiritual. En esta reflexi\u00f3n es necesario descalzarse, se pisa terreno sagrado (cfr. Ex 3, 5): la tarea de la gracia en las almas es tan delicada, que se hace merecedora de nuestra primera atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Fruto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>No se define a la planta improductiva por sus frutos. Si uno se toma la molestia de buscar el evang\u00e9lico t\u00e9rmino \u201cciza\u00f1a\u201d en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa\u00f1ola, no hallar\u00e1 en ella la palabra \u201cfruto\u201d. Se habla de que es una planta t\u00f3xica, dif\u00edcil de extirpar sin arrancar tambi\u00e9n la buena semilla, que puede da\u00f1ar ella sola cosechas enteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, si uno busca \u201ctrigo\u201d, es casi inmediata la referencia a su hermosa \u201chilera de grano y fruto\u201d. El fruto dice mucho de la planta, hasta el punto de poder calificar su existencia como beneficiosa o da\u00f1ina.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfcu\u00e1l es el fruto producido por el acompa\u00f1amiento espiritual en las almas j\u00f3venes? Por encima de todo, el amor. S\u00e9 que suena gen\u00e9rico para el o\u00eddo esc\u00e9ptico, y como est\u00e1 en mi \u00e1nimo hacerlo creyente, descenderemos bien abajo para detallar qu\u00e9 significa, en este contexto, el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza, aunque no se busque (quiz\u00e1 porque no se busca), por un recto amor a uno mismo. Son muchas las chicas y los chicos que aprendieron a respetarse a s\u00ed mismos a trav\u00e9s del acompa\u00f1amiento espiritual. Cuando el di\u00e1logo extrema la delicadeza, mueve a ese respeto que comienza por uno mismo. Los muchachos comienzan a pensar que son capaces de algo. Son demasiadas las veces que han escuchado palabras de reprobaci\u00f3n, juicios poco prudentes \u2013y quiz\u00e1 falsos\u2013 sobre la bondad de los tiempos pasados, sentencias reprobatorias de su voluble voluntad. Por fin, alguien cree en ellos, y no me refiero al acompa\u00f1ante espiritual, sino a Dios mismo. Se llega, poco a poco, a la impresionante convicci\u00f3n de que algo espera de m\u00ed ese que existe antes de que naciesen los montes o fuera engendrado el orbe de la tierra, y desde siempre y por siempre es Dios (cfr. Sal 89, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>El amor habla siempre de compartir algo. <em>Amans amato bonum velit<\/em>, dec\u00edan los cl\u00e1sicos. O sea, que amar es compartir lo bueno. Descubrir al alma joven que tiene algo que compartir con Dios es abrirle al apasionante mundo de la oraci\u00f3n. El coraz\u00f3n se hace grande en el di\u00e1logo de la plegaria, porque la juventud \u2013siempre que sea joven\u2013 no repara en las dificultades cuando percibe la grandeza del amor, la belleza de un ideal amoroso. Todo eso se desvela cuando se persevera en la oraci\u00f3n, y el acompa\u00f1amiento espiritual es sin\u00f3nimo de palabras de \u00e1nimo cuando se refiere a este particular.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el coloquio espiritual se aprende a orar, se crece en el trato con Dios, se pretende poner a la persona \u201ccara a cara\u201d con Dios (cfr. Ex 33, 11). Queremos, como Abraham, escuchar su voz (cfr. Gn 12, 1). Al principio quiz\u00e1 no seamos conscientes de que esa escucha puede implicar tambi\u00e9n salir de nuestra tierra. No importa. Dios no pide nada que antes no d\u00e9. El di\u00e1logo peri\u00f3dico con el acompa\u00f1ante est\u00e1 orientado fundamentalmente a cumplir Su voluntad; la de Dios. El principal y primer tema de la conversaci\u00f3n espiritual es la oraci\u00f3n, la plegaria, la queja y la acci\u00f3n de gracias a Dios: el di\u00e1logo \u00edntimo con \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz de la gracia recibida en la oraci\u00f3n pone de manifiesto las divisiones del alma. \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto? Como detalla el documento preparatorio para el S\u00ednodo de los Obispos de 2018 sobre los j\u00f3venes, <em>\u201cel coraz\u00f3n humano, debido a su debilidad y al pecado, se presenta normalmente divido a causa de la atracci\u00f3n de reclamos diferentes, o incluso opuestos\u201d.<\/em> El joven evidencia esta oposici\u00f3n, y distingue, nuevamente, los frutos de aquellas ramas que hunden sus ra\u00edces en el cielo, de esos otros que nacen por y para lo mundano. El acompa\u00f1amiento espiritual despierta en el joven el ansia de lo mejor, y abre su coraz\u00f3n y su inteligencia a una vida con relieve.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El joven que con autenticidad se deja acompa\u00f1ar espiritualmente escapa del conformismo, y ya no act\u00faa solo si \u201crenta\u201d o \u201cno renta\u201d. En su coraz\u00f3n anida algo m\u00e1s que la sensualidad y la comodidad, que nada tiene que ver con un ideario pesado, sino m\u00e1s bien con un amor abrasador.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El joven que reza sinceramente, y profundiza sin cesar en ello, hace brillar su alma con los m\u00e1s bellos destellos. No se deja enga\u00f1ar. Descubre la perla escondida, y es capaz de vender cuanto tiene con tal de adquirirla (cfr. Mt 13, 45-46). Es mucho m\u00e1s que un joven con valores; es un joven con vida sobrenatural. Esa vivencia marca su mirar cotidiano; ha hallado el tesoro escondido del amor de Dios y observa un mundo diferente: no ve extra\u00f1os sino hermanos; no experimenta dificultades, sino pruebas en el amor; no conoce la queja, sino el desaf\u00edo de la entrega.<\/p>\n\n\n\n<p>En el camino de la vida, afirma el documento citado, conviene decidir, <em>\u201cporque no se puede permanecer indefinidamente en la indeterminaci\u00f3n. Pero es necesario dotarse de los instrumentos para reconocer la llamada del Se\u00f1or a la alegr\u00eda del amor y elegir responder a ella\u201d.<\/em> El fruto m\u00e1s sobrenatural que el acompa\u00f1amiento espiritual puede producir en la juventud es el discernimiento de la propia vocaci\u00f3n, porque implica la serena convicci\u00f3n de un amor extraordinario de Dios que, en su infinitud y omnipotencia, ha reparado en mi pobreza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEscucha, hija, mira, inclina el o\u00eddo; prendado est\u00e1 el rey de tu belleza; p\u00f3strate ante \u00e9l que <\/em>\u00e9l<em> es tu Se\u00f1or\u201d<\/em> (Sal 44, 11). Este, y no otro, es el contexto de toda vocaci\u00f3n: un di\u00e1logo de amor en el que uno tiene algo que entregar. Esto es lo bonito: que Dios quiera mendigar algo del alma joven. Y esto es lo apasionante: que ese chico, que esa chica, pueda d\u00e1rselo. Un fruto de tan extraordinaria belleza, \u00bfpodr\u00e1 estar enraizado en otro lugar distinto del cielo mismo?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ramas y tallo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Estos maravillosos frutos \u201centallan\u201d en una personalidad bien concreta: una humanidad que desea crecer. Es la juventud tiempo de ideales, y quien piense que eso acab\u00f3 con el siglo pasado es que, de hecho, no trata o no sabe tratar a los j\u00f3venes. Perder la esperanza de que la juventud pueda ser la edad de los sue\u00f1os es perder la esperanza en la humanidad entera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLa juventud no est\u00e1 hecha para el placer\u201d,<\/em> afirmaba certeramente el poeta <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Paul_Claudel\">Paul Claudel,<\/a> <em>\u201csino para el hero\u00edsmo\u201d<\/em>. Hoy, como siempre, la juventud necesita a <em>alguien <\/em>que le recuerde su grandeza. Esos frutos que son los corazones nobles de los j\u00f3venes penden de unas ramas que necesitan ser podadas, de un tallo merecedor de las m\u00e1s exquisitas atenciones. En definitiva, los j\u00f3venes necesitan ser <em>seriamente tratados<\/em>, y no como deficientes morales o, lo que es peor, psicol\u00f3gicamente incapaces. Juventud ha de ser sin\u00f3nimo de una mayor generosidad, y no de una vida raqu\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacen falta hombres que comprendan lo que de verdad interesa a los j\u00f3venes, y puedan moverles al m\u00e1s fino amor. Lo dicen \u2013\u00a1lo piden!\u2013&nbsp; ellos mismos. Los acompa\u00f1antes espirituales tienen que estar persuadidos del hero\u00edsmo de la juventud.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNosotros pudimos responder\u201d<\/em>, dec\u00eda un anciano presb\u00edtero al grupo de sacerdotes que se api\u00f1aba alrededor suyo, <em>\u201cporque alguien se ilusion\u00f3 con nosotros\u201d.<\/em> Chicos y chicas necesitan <em>ese alguien <\/em>que les ense\u00f1e a amar lo verdaderamente importante y a no distraerse con los enga\u00f1os del camino&#8230; Y eso lo aprenden muchas veces no tanto como fruto de largas peroratas, sino como consecuencia de una verdadera pasi\u00f3n por ellos de mil modos manifestada: sus ideales, sus gustos, sus canciones, sus valores, sus inquietudes. <em>Quererles<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque alguien se ilusion\u00f3 con nosotros<\/em>. Los que acompa\u00f1an espiritualmente deber\u00edan grabarse a fuego estas palabras en sus corazones si desean sinceramente ayudar a los m\u00e1s j\u00f3venes. Ilusionarse con la juventud, ilusionarse con que un joven sea llamado por Dios a una entrega sin reservas, ilusionarse con que todos ellos puedan llegar a las m\u00e1s altas cotas del amor de Dios. Tener pasi\u00f3n por la juventud hace a los j\u00f3venes noblemente apasionados. Ellos notan pronto qui\u00e9n tiene deseo de vivir, empe\u00f1o por estar alegre y confianza en la juventud. Cuando el sacerdote o el acompa\u00f1ante espiritual tiene ilusi\u00f3n por los muchachos, consigue comunicar naturalmente sus aspiraciones, sin fingimientos ni cosas extra\u00f1as. Ellos encuentran por fin un adulto que les entiende y les habla al coraz\u00f3n, que no quiere <em>sacar<\/em> nada de ellos sino que \u00fanicamente busca que encuentren la verdadera felicidad: su propio (y m\u00e1s alto) camino. No hay sospecha, al contrario: saben que pueden hablar con \u00e9l de sus cosas m\u00e1s \u00edntimas, porque nunca le parecer\u00e1 demasiado. Ese hombre, esa mujer, ense\u00f1a continuamente de palabra y de obra que ser de Dios es un regalo, y que quien ha sido elegido por Dios es un privilegiado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nosotros pudimos responder, porque alguien se ilusion\u00f3 con nosotros. <\/em>Volviendo al s\u00edmil agrario, hay que cuidar la planta de la juventud a costa de los m\u00e1s grandes esfuerzos, si bien el mayor de todos es quererles sinceramente y de todo coraz\u00f3n. Con su amor y su palabra, el acompa\u00f1ante espiritual librar\u00e1 al joven de las numerosas plagas a las que se halla expuesta: los respetos humanos, la cr\u00edtica feroz, la procacidad, la sensualidad y la falta de arraigos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El miedo a Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el acompa\u00f1amiento espiritual es necesaria la maestr\u00eda de un cuidador de bonsais. Delicadeza extrema para tratar al alma cristiana. El curso de la conversaci\u00f3n espiritual tratar\u00e1 sobre diversas cuestiones: la oraci\u00f3n, la fe en Dios, las dudas y las zozobras, los sacrificios de la jornada y las circunstancias del d\u00eda a d\u00eda. Cada uno tiene su modo propio de entablar este coloquio, si bien en todos los casos se habr\u00e1 de buscar el encuentro m\u00e1s sincero y veraz con Dios. Toca al acompa\u00f1ante espiritual la bella tarea de escuchar y de poner al joven delante de Dios para que haga no lo que m\u00e1s le apetece, sino lo que conduce al mayor amor de Dios. Toca al maestro abrir horizontes de rectitud y de amor que sean motor de las decisiones m\u00e1s dif\u00edciles; mover a las almas a la comuni\u00f3n con Dios para poder traer el cielo a la tierra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A esa delicadeza extrema corresponde la sinceridad m\u00e1s total. Es sincero quien dice todo lo que sabe, y eso representa al menos tres aspectos de m\u00e1ximo inter\u00e9s. En primer lugar, se quiere decir que no se oculta nada por verg\u00fcenza o por temor a quedar mal. <em>Nunca se queda mal en la direcci\u00f3n espiritual si se dice la verdad<\/em>. Para ello, el acompa\u00f1ante no ha de mostrarse nunca decepcionado, porque tal actitud no ser\u00eda en ning\u00fan caso evang\u00e9lica. \u00bfAcaso el Padre del hijo pr\u00f3digo manifest\u00f3 en alg\u00fan momento sombra de decepci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, ser sincero significa profundizar y crecer d\u00eda a d\u00eda en el conocimiento propio. Decir <em>todo<\/em> lo que uno sabe no significa saberlo <em>todo<\/em>. Para dejarse acompa\u00f1ar es oportuno tener un profundo esp\u00edritu de examen que ayude a un progresivo conocimiento propio.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, ser sincero significa ser d\u00f3cil a las indicaciones. Si uno dice todo siempre, y no hace caso nunca a los consejos, dif\u00edcilmente hallar\u00e1 en el acompa\u00f1amiento un instrumento eficaz para su vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ra\u00edz<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz est\u00e1 en el cielo; o bien en el cielo que se hizo tierra: Jesucristo. \u00c9l es el ejemplar primero y paradigma absoluto de todo acompa\u00f1amiento espiritual, que se expresa en la totalidad de su humanidad: la mirada amorosa (la vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00edpulos, cfr. Jn 1, 35-51); la palabra con autoridad (la ense\u00f1anza en la sinagoga de Cafarna\u00fan, cfr. Lc 4, 32); la capacidad de hacerse pr\u00f3jimo (la par\u00e1bola del buen samaritano, cfr. Lc 10, 25-37); la opci\u00f3n de caminar al lado (los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, cfr. Lc 24, 13-35); el testimonio de autenticidad, sin miedo a ir en contra de los prejuicios m\u00e1s generalizados (el lavatorio de los pies en la \u00faltima cena, cfr. Jn 13, 1-20).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por la humanidad de Jes\u00fas lleg\u00f3 la gracia a los primeros disc\u00edpulos, a los habitantes de Nazaret, a los que escuchaban su ense\u00f1anza, a los disc\u00edpulos de Ema\u00fas y a los Ap\u00f3stoles. Por medio del acompa\u00f1amiento espiritual, siguen llegando torrentes de gracia a los j\u00f3venes, sac\u00e1ndolos del m\u00e1s insulso anonimato, y llev\u00e1ndolos a las m\u00e1s altas cotas del amor de Dios: como a Pedro y a Santiago, como a Juan y a Andr\u00e9s, como a Mar\u00eda Magdalena.<\/p>\n\n\n\n<p>La meta en este caso es el origen. El acompa\u00f1amiento espiritual, que hunde su ra\u00edz en la gracia de Dios, tiene por t\u00e9rmino a Dios mismo. Muchas personas buscan estar bien. Los j\u00f3venes tambi\u00e9n. Es razonable; a nadie le gusta sentirse mal. El acompa\u00f1amiento espiritual contribuye, qu\u00e9 duda cabe, a la paz interior, pero su objetivo es m\u00e1s trascendente. En \u00faltimo t\u00e9rmino, el acompa\u00f1amiento espiritual quiere llevar al joven a la santidad, y por eso <em>es para toda alma cristiana<\/em>. En el \u00faltimo Concilio se nos ha recordado esa llamada universal a la santidad, y vinculada a ella se podr\u00eda subrayar leg\u00edtimamente que tambi\u00e9n hay una llamada universal al acompa\u00f1amiento espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto, el acompa\u00f1amiento espiritual no es el \u00fanico medio para la santidad. Los medios de santificaci\u00f3n son infinitos, como infinito es el amor de Dios por cada criatura. Pero, como subrayaba un alma joven, el acompa\u00f1amiento espiritual es lluvia fina, sugerencia delicada, indicaci\u00f3n suave que mueve fuertemente los corazones y fecunda las almas. En efecto, el acompa\u00f1amiento espiritual no es el \u00fanico medio de santificaci\u00f3n, pero si uno de los m\u00e1s privilegiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Una comunidad juvenil donde se recurre al acompa\u00f1amiento espiritual rectamente vivido habla claro de un conjunto y de un cada uno bien orientado. La conversaci\u00f3n peri\u00f3dica con el hombre o la mujer espirituales pone en la buena direcci\u00f3n a cada alma y a la entera comunidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Lo que hemos visto con nuestros ojos (1 Jn 1,1)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><em>\u201cLos jud\u00edos pudieron contemplar milagros\u201d,<\/em> afirmaba san Juan Cris\u00f3stomo en una de sus catequesis; <em>\u201ct\u00fa los ver\u00e1s tambi\u00e9n, y m\u00e1s grandes todav\u00eda, m\u00e1s fulgurantes que cuando los jud\u00edos salieron de Egipto\u201d.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El milagro es una hermosa cosecha; eso es lo que vieron nuestros ojos y palparon nuestras manos. Una cosecha divina, que habla de j\u00f3venes entregados, totalmente modernos y plenamente cristianos. Un mismo fruto (el camino a la santidad) expresado de modos muy distintos: almas consagradas en la vida religiosa, j\u00f3venes entregados al sacerdocio, chicos y chicas que abrazan el celibato apost\u00f3lico y decenas y decenas de j\u00f3venes que forman familias conforme al amor de Dios. En efecto, milagros m\u00e1s fulgurantes que cuando los jud\u00edos salieron de Egipto: el triunfo del amor de la Nueva Alianza (la gracia) en el alma joven.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cM\u00e1s que nunca necesitamos de hombres y mujeres que, desde su experiencia de acompa\u00f1amiento, conozcan los procesos donde campea la prudencia, la capacidad de comprensi\u00f3n, el arte de esperar, la docilidad al Esp\u00edritu\u201d<\/em>, afirmaba el Papa Francisco en su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii Gaudium<\/em>, <em>\u201cpara cuidar entre todos a las ovejas que se nos conf\u00edan de los lobos que intentan disgregar el reba\u00f1o\u201d<\/em> (n. 171).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Proteger al reba\u00f1o, cuidar la planta&#8230;. y hacerla crecer. <em>\u201cEn el compromiso de acompa\u00f1ar a las nuevas generaciones la Iglesia\u201d<\/em>, sentencia el documento preparatorio del S\u00ednodo de 2018, <em>\u201cacoge su llamada a colaborar en la alegr\u00eda de los j\u00f3venes, m\u00e1s que intentar apoderarse de su fe<\/em> (cfr. 2 Cor 1, 24). <em>Dicho servicio se arraiga en \u00faltima instancia en la oraci\u00f3n y en la petici\u00f3n del don del Esp\u00edritu que gu\u00eda e ilumina a todos y a cada uno\u201d. <\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pensar que el acompa\u00f1amiento espiritual de los j\u00f3venes tiene ra\u00edces en el cielo y produce frutos en la historia es, en definitiva, jugar con ventaja. 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