{"id":14388,"date":"2017-03-10T12:09:00","date_gmt":"2017-03-10T11:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14388"},"modified":"2025-09-16T12:11:06","modified_gmt":"2025-09-16T10:11:06","slug":"hijos-del-relativismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/hijos-del-relativismo\/","title":{"rendered":"Hijos del relativismo"},"content":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda del sentido de la vida progresa en la biograf\u00eda de cada persona. A la vez, fuera, en el camino, el relativismo engorda sin piedad. La verdad no existe. El bien es subjetivo. La belleza es discrecional. Y punto. Una bomba en los cimientos. Un puro. Y miles de insatisfacciones cristalizadas en tensi\u00f3n interior, dial\u00e9cticas huecas, depresiones, risitas, soledades, mentiras, mal, fe\u00edsmos.<\/p>\n\n\n\n<p>El relativismo es una higa a la sed de felicidad que naufraga ante la debilidad del hombre para conquistar las verdades como pu\u00f1os. Es una duda adolescentemente madura que evita cualquier compromiso para justificar el vac\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>El relativismo es una enfermedad de la raz\u00f3n aquejada de afectuosismo que impide a la voluntad elegir el recto \u2013y dif\u00edcil- camino de la conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El relativismo es un monstruo que viene a verme con ira postergando el romanticismo de la vida a un pesimismo existencial lleno de preguntas sin respuestas por voluntad propia y por insistencia ajena.<\/p>\n\n\n\n<p>Del relativismo absolutista nace el lema de las sociedades unidas s\u00f3lo por la virtualidad de las redes: hago lo que me da la gana, pienso lo que me da la gana, te mando a d\u00f3nde me da la gana. Pi\u00e9rdete. No me importas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El relativismo era un arma contra el dogma y se ha convertido en una mina contra los principios. Y ahora lo asfixiantemente correcto es elegir entre ser relativista, o ser medieval, integrista, apost\u00f3lico y romano\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La posverdad con la que se nos llena la boca es hija del relativismo. Ahora es mayor, est\u00e1 juguetona y displicente, y se ha rebajado la falda para ense\u00f1arnos sus carnes. Y esas carnes expresan su esencia: mentiras.<\/p>\n\n\n\n<p>El falso di\u00e1logo social es otro hijo leg\u00edtimo, amante del postureo, desmelenado y locuaz, que conversa sin o\u00edr. S\u00f3lo el desvergonzado relativismo es capaz de vender la confrontaci\u00f3n a hierro como di\u00e1logo tolerante.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La simple autenticidad es hija de sangre. Pava. Tonta. Yo soy as\u00ed. No cambies. Arriba mi yo mismo. Abajo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El exhibicionismo de la intimidad. Otra. La hija casquivana que retrata con su despelote la insoportable levedad del ser s\u00f3lo cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de familia del relativismo es una enciclopedia de problemas contempor\u00e1neos que perder\u00e1n la batalla. Lo augura la esperanza. Otros prefieren pensar que esta familia <em>Monster<\/em> es la reina del mambo. OK. Nunca es tarde para huir de <em>Neverland<\/em>. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda del sentido de la vida progresa en la biograf\u00eda de cada persona. A la vez, fuera, en el camino, el relativismo engorda sin piedad. La verdad no existe. El bien es subjetivo. La belleza es discrecional. Y punto. Una bomba en los cimientos. Un puro. 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