{"id":14243,"date":"2021-08-09T06:00:00","date_gmt":"2021-08-09T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14243"},"modified":"2022-09-12T14:26:35","modified_gmt":"2022-09-12T13:26:35","slug":"la-peregrinacion-al-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-peregrinacion-al-apostol\/","title":{"rendered":"La peregrinaci\u00f3n al Ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<p>Cuando en 1122, el Papa Calixto II concedi\u00f3 la gracia del a\u00f1o jubilar a la catedral de Santiago de Compostela, probablemente nadie pod\u00eda imaginar la magnitud que la peregrinaci\u00f3n a la tumba del Ap\u00f3stol iba a alcanzar tantos siglos despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, en la mente medieval era inconcebible pensar en cientos de miles de europeos que llegaran a la peque\u00f1a ciudad gallega cada a\u00f1o. \u00a1Y mucho menos que la mayor\u00eda no fueran cat\u00f3licos siquiera de Misa dominical! Pero, as\u00ed son las cosas, en este a\u00f1o jacobeo 2021-22 la realidad es la que es. Sin embargo, el Camino de Santiago sigue siendo un reclamo evidente del que Dios se sirve para seguir llamando a hombres y mujeres de todo tiempo a encontrarse con \u00c9l, del mismo modo que Jes\u00fas se hizo el encontradizo con los disc\u00edpulos de Ema\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, a pesar de la creciente secularizaci\u00f3n, hoy representada, probablemente, en el concepto de \u2018turigrino\u2019, las diferentes rutas que llevan a Compostela siguen hablando de Dios. Desde el extraordinario arte cristiano, herencia de una cristiandad casi extinguida, a la naturaleza, una de las v\u00edas para probar la existencia de Dios para Santo Tom\u00e1s de Aquino, pasando por la acogida cristiana en los albergues. Por no hablar de los innumerables cruceros que, especialmente en tierras gallegas, los peregrinos pueden ver mientras caminan. Incluso, una localidad fundada por un santo, constructor de puentes y hospitalero como pocos, Santo Domingo de la Calzada. Por tanto, a pesar de la p\u00e9rdida de fe en el \u00e1mbito social, el Camino de Santiago sigue teniendo una identidad cristiana -cat\u00f3lica, para m\u00e1s se\u00f1as- clara.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El silencio del Camino<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En el Camino de Santiago, el hombre, creado a imagen de Dios, tambi\u00e9n se encuentra con el silencio, la lejan\u00eda del bullicio de la vida moderna y, aunque muchas veces no descansa hasta tener una buena conexi\u00f3n WiFi, es inevitable que se tenga que acostumbrar a perder la conectividad con el mundo a la que est\u00e1 acostumbrado. Pronto se dar\u00e1 cuenta de lo liberador que es, especialmente cuando se peregrina durante varias semanas. La tarea ser\u00e1 ser capaz de vivir igual de libre al regresar a casa. En cualquier caso, el encuentro con uno mismo abre la puerta a descubrir que, en lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n humano hay una llamada a la comuni\u00f3n con Dios. Y, en Dios, con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta comuni\u00f3n es una de las grandes met\u00e1foras existenciales que nos regala el Camino de Santiago. Todos rumbo a un mismo lugar desde lugares tan diversos como Ir\u00fan, Roncesvalles, Madrid, F\u00e1tima, Sevilla\u2026 desde donde uno comience a peregrinar, puesto que, pese a las rutas oficiales, no se puede decir que el Camino es este u otro, sino que ruta jacobea es toda v\u00eda que nos lleve a Santiago. Asimismo, unos ser\u00e1n m\u00e1s atl\u00e9ticos, otros menos; los unos, estar\u00e1n m\u00e1s firmes en su determinaci\u00f3n y los otros, menos; algunos ir\u00e1n a albergues ahorrando el dinero, tantas veces justo, habr\u00e1 quien duerma en lugares m\u00e1s acondicionados sin reparar tanto en los gastos. Y as\u00ed podr\u00edamos seguir. Pero, todos, peregrinos. Del mismo modo, la vida cristiana es un peregrinar a Cristo, cada cual desde su carisma propio. Todos juntos, todos con un mismo objetivo, pero cada cual con sus talentos puestos en juego.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Hacia un mismo objetivo<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>De hecho, as\u00ed es c\u00f3mo se originaron las diferentes rutas que hoy conocemos. Todo comenz\u00f3 con el descubrimiento del sepulcro del Ap\u00f3stol, en el primer tercio del siglo IX. Dicen las leyendas recogidas en la Concordia de Antealtares y en el Cronic\u00f3n Iriense que fue un anacoreta, de nombre Pelayo y con fama de hombre de oraci\u00f3n, el que descubri\u00f3 la tumba al vislumbrar unas luminarias brillantes. Al comprobar e intuir que esos restos hallados en el bosque Libred\u00f3n eran de alguien importante, pronto traslad\u00f3 la noticia al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, que confirm\u00f3 la identidad del hombre cuyos restos reposaban all\u00ed: Santiago el Mayor, ap\u00f3stol de Jesucristo y primer m\u00e1rtir de entre los Doce ap\u00f3stoles. A rengl\u00f3n seguido, dio parte al rey de Asturias, Alfonso II el casto, que decidi\u00f3 viajar personalmente al lugar para postrarse ante aquel que inclin\u00f3 sus rodillas ante el mismo Dios hecho hombre. As\u00ed, la buena nueva fue obteniendo alcance internacional hasta el punto de llegar a la Francia carolingia y a Roma, adem\u00e1s de al resto de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esp\u00edritu de fe, al escuchar tan magna noticia, hombres y mujeres creyentes de diversos lugares pusieron rumbo a la incipiente Compostela, pronto poblada por una primitiva iglesia que el rey casto mand\u00f3 construir para proteger y venerar la tumba apost\u00f3lica. As\u00ed nacen los caminos de Santiago, con aquellos peregrinos que, desde sus lugares de procedencia, viajaban al extremo oriental de la pen\u00ednsula para visitar al Ap\u00f3stol Santiago. Naturalmente, aprovechaban los caminos ya existentes, especialmente las v\u00edas romanas, si bien, en un tiempo en el que la Hispania romana se hallaba conquistada por los musulmanes, no fue siempre f\u00e1cil.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es notable c\u00f3mo, conforme la cristianizaci\u00f3n de la pen\u00ednsula fue avanzando hacia el sur, las rutas principales a Compostela fueron tomando forma. Por ejemplo, el primitivo camino franc\u00e9s no sigue la ruta actual, sino que transitaba por la calzada romana XXXIV (v\u00eda Aquitana), que un\u00eda Burdeos con Astorga, pasando por Pamplona, \u00c1lava, Briviesca o Carri\u00f3n de los Condes, y no por Logro\u00f1o y Burgos, como actualmente. Pero la necesidad de consolidar los reinos cristianos, especialmente el de N\u00e1jera, llev\u00f3 a Sancho III el Grande a modificar la ruta hacia el sur, a lo cual tambi\u00e9n ayud\u00f3 la incipiente expansi\u00f3n de los monasterios dependientes de la gran abad\u00eda benedictina de Cluny, en Francia. En otro lugar de la Pen\u00ednsula, en el oeste, tenemos la v\u00eda de la Plata, que en tiempos romanos un\u00eda M\u00e9rida y Astorga y que tambi\u00e9n era utilizada por quien peregrinaba a Santiago. Desde los primeros d\u00edas, el Camino de Santiago un\u00eda pasado, presente y futuro: recog\u00eda una infraestructura, la pon\u00eda en valor -cristianiz\u00e1ndola en muchos casos- y legaba una tradici\u00f3n a los que m\u00e1s tarde habr\u00edamos de llegar.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La acogida del peregrino<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Un ejemplo paradigm\u00e1tico de esto es el de Santo Domingo de la Calzada, hombre que, tras no ser admitido a la vida mon\u00e1stica, se retir\u00f3 a un bosque alejado a pasar el resto de sus d\u00edas orando casi como un eremita. Sin embargo, su particular <em>fuga mundo<\/em> fue interrumpida por los peregrinos que, debido a la desviaci\u00f3n del Camino que el rey hab\u00eda ordenado, pasaban por all\u00ed sin saber muy bien por d\u00f3nde iban. Domingo Garc\u00eda comprendi\u00f3 los designios de la providencia y les acog\u00eda como si del mismo Cristo se tratara. Incluso, arregl\u00f3 los caminos y construy\u00f3, entre otros, el famoso puente que se sit\u00faa hoy a la salida del camino franc\u00e9s de la localidad calceatense. Su disc\u00edpulo m\u00e1s insigne, San Juan de Ortega, no le fue a la zaga e hizo lo propio unos cuantos kil\u00f3metros m\u00e1s al oeste, tal y como nos lo recuerda el monasterio donde hoy reposan sus reliquias y adonde cada a\u00f1o acuden cientos de mujeres que desean tener una larga descendencia, pues la iglesia tiene un capitel de la Anunciaci\u00f3n famoso por ser iluminado por la luz solar \u00fanicamente en los d\u00edas de los equinoccios de oto\u00f1o y, especialmente, de primavera, muy cerca de la solemnidad de la Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos encuentros insospechados y que son capaces de orientar toda una vida de un modo decisivo hacia Dios constituyen, quiz\u00e1s, el n\u00facleo de lo que significa el Camino de Santiago para ese peregrino del siglo XXI del que habl\u00e1bamos al principio. Somos much\u00edsimos los que hemos encontrado a Dios rumbo a Compostela, a\u00fan cuando no \u00e9ramos, en sentido estricto, peregrinos, sino simples caminantes, a\u00fan cuando no camin\u00e1bamos a una persona, sino a un lugar. Pero, como dice el Se\u00f1or en el Apocalipsis, \u00c9l siempre est\u00e1 a la puerta llam\u00e1ndonos (Ap. 3, 20). Se trata de dejarnos sorprender, porque \u00e9l siempre lo est\u00e1 deseando.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de que ascendiendo a O\u2019 Cebreiro en 2010 vi clara mi vocaci\u00f3n sacerdotal por primera vez, un ejemplo de esto que escribo me sucedi\u00f3 en agosto de 2019, cuando complet\u00e9 el Camino desde la catedral de la Almudena de Madrid, donde me orden\u00e9 di\u00e1cono y presb\u00edtero en abril de 2018. La ruta seguida no fue la oficial, sino que, para pasar por el pueblo del amigo con el que peregrin\u00e9, que es Palaciosrubios, en Salamanca, nos desviamos por caminos agr\u00edcolas hasta Ar\u00e9valo, de ah\u00ed caminamos hasta a Palaciosrubios por otros tantos senderos -a veces, literalmente, pasando por pueblos inh\u00f3spitos- y, desde la localidad salmantina, pusimos rumbo noroeste hasta conectar con la V\u00eda de la Plata en Zamora para, finalmente, tomar la variante sanabresa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Experiencias del Camino<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>\u00bfA cuento de qu\u00e9 narro este itinerario? Muy sencillo: al caminar por lugares que no est\u00e1n protegidos y no son muy frecuentados, una ma\u00f1ana nos vimos rodeados de cinco mastines que nos cerraban el paso. Fueron unos minutos de mucha tensi\u00f3n, pero conseguimos salir del problema.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo me acompa\u00f1\u00f3, al tiempo que rezaba con \u00e9l. Seguro que el Se\u00f1or permit\u00eda todo esto por algo. Puedo decir que estas experiencias me cambiaron el sentido del Camino de aquel a\u00f1o y llegu\u00e9 a Santiago pensando que el \u00fanico miedo que deb\u00eda tener en la vida era a pecar, a separarme del Se\u00f1or. Pues bien, cuando cruzamos los arcos y a la escalinata que dan entrada a la plaza del Obradoiro desde la de la Inmaculada nos pusimos frente a la majestuosa fachada, nos arrodillamos y rezamos juntos un Padrenuestro. Cuando acabamos, continu\u00e9 un poco m\u00e1s, puse ese silencio interior que s\u00f3lo comprende quien ha concluido algo grande, y el Se\u00f1or puso en mi coraz\u00f3n una gracia extraordinaria, que por sentido del pudor el lector comprender\u00e1 que no voy a compartir. El caso es que el don de l\u00e1grimas acompa\u00f1\u00f3 esa experiencia. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo estuve ah\u00ed, de rodillas, pero s\u00ed s\u00e9 que esas l\u00e1grimas no las vio nadie. Y me encargu\u00e9 de ello. Miraba hacia el suelo con la cara tapada por mis manos y los bastones y s\u00f3lo me levant\u00e9 cuando me repuse. Fui hacia mi amigo y, en estas, apareci\u00f3 un peregrino que no era espa\u00f1ol y al que no hab\u00eda visto antes, se acerc\u00f3 y me dijo: \u201ct\u00fa has hecho el camino de verdad. Eres un verdadero peregrino\u201d. Inmediatamente asoci\u00e9 ese mensaje con la gracia obtenida y comprend\u00ed que el Se\u00f1or la confirmaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que, como dec\u00eda antes, el Se\u00f1or siempre llama y se hace el encontradizo. Nuestra tarea es dejarnos hacer y, para ello, sin duda, en este siglo XXI, se est\u00e1 sirviendo del Camino de Santiago como instrumento privilegiado. Por eso merece la pena ponerse rumbo a Compostela. Aunque no se tengan las intenciones m\u00e1s santas, simplemente basta una peque\u00f1a apertura para que la gracia entre. La peregrinaci\u00f3n es un ponerse a tiro claro, y en los a\u00f1os jubilares como este 2021 (y 2022) Jesucristo est\u00e1 deseando llegar al fondo de nuestra alma en el Camino. Es lo que hizo con Santiago, el hijo de Zebedeo, que pudo regalar a Jes\u00fas lo m\u00e1s \u00edntimo y personal que ten\u00eda: su propia vida.<\/p>\n\n\n\n<p>He ah\u00ed el sentido pleno del Camino como met\u00e1fora de la vida cristiana: completar la carrera que nos ha de llevar al Cielo. Para ello, una vez m\u00e1s, llegaremos a la ciudad del Ap\u00f3stol para ponernos bajo su protecci\u00f3n, pedirle su ayuda y descansar el coraz\u00f3n en aquel que pudo hacer lo propio con el Hijo de Dios. Nos confesaremos, asistiremos a la Santa Misa, comulgaremos y, recibida la indulgencia plenaria por nuestros pecados tras rezar por el Santo Padre y sus intenciones, iniciaremos el retorno a casa. Y al salir emocionados de la catedral contemplaremos ese precioso crism\u00f3n de la puerta de Plater\u00edas con las letras alfa y omega puestas en orden inverso y que nos recuerdan que el final de la ruta jacobea no es m\u00e1s que el comienzo de una vida de conversi\u00f3n, una existencia orientada de modo decisivo hacia Dios. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1122, el Papa Calixto II concedi\u00f3 la gracia del a\u00f1o jubilar a la catedral de Santiago de Compostela, probablemente nadie pod\u00eda imaginar la magnitud que la peregrinaci\u00f3n a la tumba del Ap\u00f3stol iba a alcanzar tantos siglos despu\u00e9s. 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