{"id":14061,"date":"2021-07-27T05:00:00","date_gmt":"2021-07-27T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=14061"},"modified":"2021-07-26T12:53:28","modified_gmt":"2021-07-26T11:53:28","slug":"las-presencias-de-cristo-en-la-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/las-presencias-de-cristo-en-la-misa\/","title":{"rendered":"Las presencias de Cristo en la Misa"},"content":{"rendered":"\n<p>Solemos traer a la memoria una afirmaci\u00f3n del Concilio Vaticano II: \u201cLa sagrada Eucarist\u00eda contiene todo el bien espiritual de la Iglesia\u201d. Afirmaci\u00f3n profunda y neta. S\u00ed, en ella reside Cristo mismo, nuestra Pascua y el Man\u00e1 de la Vida. La Eucarist\u00eda representa el don de una generosidad sin l\u00edmites, el amor tensionado hasta un extremo irrebasable. El misterio eucar\u00edstico es el coraz\u00f3n vivo de las grandes catedrales y tambi\u00e9n de las peque\u00f1as ermitas de misiones. Su celebraci\u00f3n es una acci\u00f3n que reviste una riqueza extraordinaria, a la que nos queremos referir.<\/p>\n\n\n\n<p>Para redescubrir ese tesoro -tarea permanente- apuntaremos brevemente una nota que, a primera vista, podr\u00eda parecer perif\u00e9rica, pero que, en realidad, no lo es tanto. Nos referimos al saludo \u201cel Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d que se repite cuatro veces a lo largo de la celebraci\u00f3n. Que, en ella, Cristo sea el Liturgo del que depende \u2012m\u00e1s que de los dem\u00e1s participantes\u2012 el fruto de la celebraci\u00f3n, eso es lo que quiere significar \u201cel Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ese saludo hubo que verterlo al castellano, all\u00e1 por la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta del siglo pasado, su traducci\u00f3n no fue f\u00e1cil. Pod\u00eda decirse \u201cel Se\u00f1or est\u00e9\u201d o \u201cel Se\u00f1or est\u00e1\u201d. Ambas ten\u00edan ventajas e inconvenientes. En subjuntivo, la forma verbal \u201cest\u00e9\u201d apunta a un deseo, algo desiderativo: o sea, ojal\u00e1 que Cristo est\u00e9 m\u00e1s arraigado en vosotros; pero carece del matiz real\u00edstico del \u201cest\u00e1\u201d en indicativo. La lengua latina ofrece una soluci\u00f3n total, omitiendo el verbo \u201cser\u201d &#8211;<em>Dominus vobiscum-<\/em> y as\u00ed, con el verbo el\u00edptico, abraza las dos vertientes a la vez. Caben conjuntamente \u201cest\u00e1\u201d y \u201cest\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Al comienzo de la Misa: presencia en la asamblea<\/h3>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"266\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/mjose-1590490355234-cathopic.jpg\" alt=\"Elementos misa\" class=\"wp-image-14064\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/mjose-1590490355234-cathopic.jpg 400w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/mjose-1590490355234-cathopic-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Al inicio de la celebraci\u00f3n, se saluda a la asamblea diciendo \u201cel Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d. Esta expresi\u00f3n denota la presencia de Cristo en la comunidad lit\u00fargica reunida aqu\u00ed y ahora. \u201cDonde dos o m\u00e1s est\u00e1n reunidos en mi nombre, ah\u00ed estoy yo en medio de ellos\u201d. Es una presencia real, no meramente intencional.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el canto de entrada, la asamblea muestra que ella -la Esposa- acoge agradecida la presencia del Esposo, que viene a celebrar para ella sus divinos Misterios. La asamblea de los fieles no es un conglomerado de gentes que obedece a leyes puramente sociol\u00f3gicas. Todo bautizado est\u00e1 llamado a ser, junto con los dem\u00e1s cristianos -y especialmente en el domingo-, s\u00edmbolo de una comuni\u00f3n que est\u00e1 por encima de nuestras divisiones, y hasta tal punto que san Cipriano dice que \u201cla Iglesia est\u00e1 unificada a imagen de la Trinidad\u201d. Cada asamblea eucar\u00edstica es una congregaci\u00f3n local de la Iglesia universal, un signo que la manifiesta. Con ella est\u00e1 el Se\u00f1or. \u00c9l la convoca. La asamblea santa es anticipo de la Jerusal\u00e9n celeste, figura y anuncio de una esperanza que hallar\u00e1 su acabado cumplimiento m\u00e1s all\u00e1 del espacio y del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Antes del Evangelio: presencia en la Palabra<\/h3>\n\n\n\n<p>Un poco despu\u00e9s, mientras avanza la celebraci\u00f3n, el di\u00e1cono se dirige a la asamblea, antes de proclamar el santo Evangelio, con el saludo: \u201cEl Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d. Es la presencia de Cristo en su palabra. Presencia real tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la palabra de Dios, Cristo resucitado es el divino \u201cProclamador\u201d y su Esp\u00edritu es el divino \u201cActualizador\u201d de esa palabra en el coraz\u00f3n de la asamblea y de cada uno de los fieles que la integran. Afirmada la presencia de Cristo, afirmada la presencia del Esp\u00edritu Santo. Dios Padre, como escribe Ireneo de Lyon, obra por medio de sus dos brazos: el Hijo y el Esp\u00edritu. Tambi\u00e9n aqu\u00ed. Aquel que habl\u00f3 por los profetas, es el mismo que habla ahora por medio del lector. La misteriosa contemporaneidad de Cristo con la asamblea, que genera la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, permite que los fieles escuchen la palabra en su estado naciente, como salida de los labios del Resucitado. Y la ven crecer ante sus ojos y sus o\u00eddos con el estupor de quien es testigo de una experiencia epif\u00e1nica. Es lo que se esconde detr\u00e1s de este \u201cel Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d.<\/p>\n\n\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En el prefacio: presencia en quien celebra<\/h3>\n\n\n\n<p>Por tercera vez se escucha el mismo saludo al comenzar el prefacio: \u201cel Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d; \u201clevantemos el coraz\u00f3n\u201d&#8230; Esta vez, presencia de Cristo en el obispo o en el sacerdote que preside la celebraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Va a comenzar la plegaria eucar\u00edstica, el momento donde el cielo est\u00e1 m\u00e1s cerca de la tierra. Oraci\u00f3n de Cristo y de la Iglesia en cuyo seno se realiza toda la obra de nuestra redenci\u00f3n. Oraci\u00f3n que exige el sacramento del Orden en quien la profiere <em>in persona Christi,<\/em> porque el obispo o el sacerdote pronuncia \u201cesto es mi Cuerpo\u201d, y no es el suyo; esta es mi sangre, y no es la suya. Palabras performativas, que hacen lo que dicen. Y donde hab\u00eda pan, ahora hay la carne gloriosa de Cristo; y donde hab\u00eda vino, ahora hay su Sangre preciosa. Y todo ello -la \u201ctransustanciaci\u00f3n\u201d- precedido de ese <em>Dominus vobiscum,<\/em> que act\u00faa de toque de atenci\u00f3n para ayudarnos a descubrir que quien pronuncia las palabras es Cristo, a quien nosotros o\u00edmos en la voz del sacerdote. Para \u00e9l, ese saludo representa un aldabonazo que le invita a reconocerse superado por un misterio que le trasciende absolutamente; para la comunidad, es ocasi\u00f3n de verificar en ese momento si su coraz\u00f3n se alza verdaderamente para participar en la Liturgia eterna de la Jerusal\u00e9n del cielo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Bendici\u00f3n final: enviados<\/h3>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, antes de impartir la bendici\u00f3n final a la asamblea, el sacerdote saluda por cuarta vez: \u201cel Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d. Esta expresi\u00f3n se dice con una intenci\u00f3n precisa. Al igual que las tres anteriores, vuelve a se\u00f1alar una nueva presencia real del Se\u00f1or en medio de los suyos, reunidos para celebrar su Pascua, su tr\u00e1nsito de este mundo al Padre. Los fieles acaban de comulgar el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Son lo que han tomado. Este nuevo saludo es una constataci\u00f3n de que han sido cristificados. El Se\u00f1or est\u00e1 con ellos y ahora se disponen a la misi\u00f3n: \u201cGlorificad a Dios con vuestras vidas; pod\u00e9is ir en paz\u201d. Al comienzo de la Misa fueron \u201ccon-vocados\u201d por el Se\u00f1or y ahora, al final, son \u201cenviados\u201d para la misi\u00f3n de la Iglesia. Y lo son una vez constituidos un solo cuerpo y un solo esp\u00edritu con Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed c\u00f3mo una expresi\u00f3n, que estamos acostumbrados a escuchar todos los domingos varias veces durante la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica y a la que podr\u00edamos responder con cierta rutina, desvela, ciertamente, una realidad de la fe de gran calado: las m\u00faltiples presencias reales de Cristo en su Iglesia, sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica. En ella, el Resucitado se ha comprometido a no faltar a la cita de ese \u201cencuentro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 ahora estemos en condiciones de captar un poco mejor la ense\u00f1anza de la <em>Sacrosanctum Concilium: \u201c<\/em>Cristo est\u00e1 presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro [\u2026] sea sobre todo bajo las especies eucar\u00edsticas. Est\u00e1 presente con su fuerza en los Sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Est\u00e1 presente en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la sagrada Escritura, es \u00c9l quien habla&#8230;\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si un saludo sencillo. como \u201cel Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros\u201d, despeja este amplio horizonte teologal, espiritual, \u00bfqu\u00e9 otras riquezas de significado no podremos encontrar en otros elementos tambi\u00e9n importantes del Ordinario de la Misa?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Solemos traer a la memoria una afirmaci\u00f3n del Concilio Vaticano II: \u201cLa sagrada Eucarist\u00eda contiene todo el bien espiritual de la Iglesia\u201d. Afirmaci\u00f3n profunda y neta. S\u00ed, en ella reside Cristo mismo, nuestra Pascua y el Man\u00e1 de la Vida. 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