{"id":12983,"date":"2021-06-21T00:00:00","date_gmt":"2021-06-20T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=12983"},"modified":"2021-09-17T09:44:15","modified_gmt":"2021-09-17T08:44:15","slug":"viktor-frankl-1905-1997-papa-por-que-decimos-buen-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/viktor-frankl-1905-1997-papa-por-que-decimos-buen-dios\/","title":{"rendered":"Viktor Frankl (1905-1997) \u201cPap\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 decimos \u2018buen Dios\u2019?\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Viktor Frankl, el fundador de la <em>logoterapia<\/em>, es un gran referente de la psicolog\u00eda del siglo XX. Su vida est\u00e1 marcada por vivencias de incomprensibles designios, pero llena de una convicci\u00f3n y una fuerza estremecedoras. Quiz\u00e1 por esto nos deja huellas que inspiran y emocionan. En su obra <em>El hombre en busca de sentido<\/em> (Herder, Barcelona, 2018, 3\u00aa ed.) nos relata un pintoresco di\u00e1logo con su peque\u00f1a hija \u2014de apenas 6 a\u00f1os\u2014 que apunta a una problem\u00e1tica permanente tanto en filosof\u00eda como en la ense\u00f1anza de religi\u00f3n. La ni\u00f1a le pregunta: <em>\u201cPap\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 decimos \u2018buen Dios\u2019?\u201d<\/em>. La respuesta parece contundente, pero no lo es: <em>\u201cHace unas semanas ten\u00edas sarampi\u00f3n y el buen Dios te cur\u00f3\u201d,<\/em> respond\u00ed. La ni\u00f1a no qued\u00f3 satisfecha y replic\u00f3: <em>\u201cS\u00ed, pap\u00e1, pero no olvides que primero me lo envi\u00f3\u201d<\/em> (p. 146). Este planteamiento ingenuo es un buen exponente de la cuesti\u00f3n que ha suscitado interrogantes a los seres humanos desde siempre: la presencia del mal en el mundo que parece antag\u00f3nica con la idea de un Dios que ama a sus criaturas y las cuida. <em>\u201cNadie rebaje a l\u00e1grima o reproche \/ esta declaraci\u00f3n de la maestr\u00eda \/ de Dios, que con magn\u00edfica iron\u00eda \/ me dio a la vez los libros y la noche\u201d<\/em>, dir\u00e1 \u2014quiz\u00e1 con sarcasmo ante la realidad de su ceguera\u2014 Jorge Luis Borges en su Poema de los dones.<\/p>\n\n\n\n<p>Frankl reconoce un largo nihilismo existencial en su juventud y el haber sufrido desgarradores decaimientos a las pocas semanas de entrada en Auschwitz. Tambi\u00e9n tuvo una fuerte angustia a los pocos meses de su liberaci\u00f3n en abril de 1945: los campos de concentraci\u00f3n le hab\u00edan hecho perder la capacidad para la felicidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de sus pasajes m\u00e1s inspiradores es aquel en el que relata, poco despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n, una caminata por un campo florido, un bell\u00edsimo paisaje natural y con la libertad tan a\u00f1orada. Una libertad minada por el historial de indignidad y de p\u00e9rdida al que fue sometido, la muerte de sus padres y de su esposa embarazada, la destrucci\u00f3n perversa de su obra en el Lager&#8230; Ahora, <em>\u201cno se ve\u00eda a nadie en varias millas a la redonda, no hab\u00eda nada m\u00e1s que el cielo y la tierra y el j\u00fabilo de las alondras, la libertad del espacio. Me detuve, mir\u00e9 a mi alrededor, despu\u00e9s al cielo, y ca\u00ed de rodillas. En aquel momento yo sab\u00eda muy poco de m\u00ed y del mundo, no ten\u00eda sino una \u00fanica frase en mi cabeza: \u2018En la angustia clam\u00e9 al Se\u00f1or y \u00c9l me contest\u00f3 desde el espacio en libertad\u2019. No recuerdo\u201d<\/em> \u2014concluye\u2014 <em>\u201ccu\u00e1nto tiempo permanec\u00ed all\u00ed, repitiendo mi jaculatoria. Pero estoy seguro de que aquel d\u00eda, en aquel instante, mi vida comenz\u00f3 de nuevo. Fui avanzando, poco a poco, hasta volverme otra vez un ser humano\u201d <\/em>(p. 119).<\/p>\n\n\n\n<p>La tarea de Frankl en este impresionante libro es mostrar un camino de salvaci\u00f3n que es posible despu\u00e9s de haber transitado el infierno de los campos y de haber padecido cansancio extremo, hambre, suciedad, enfermedad, maltratos de toda naturaleza; pese a todo, se puede resurgir desde la esperanza hacia una vida que nos reencuentra con un sentido profundo a descifrar; en oposici\u00f3n al existencialismo ateo de Sartre, para quien el hombre se inventa a s\u00ed mismo y crea su sentido, Frankl expresar\u00e1: <em>\u201cYo afirmo, en cambio, que el hombre no inventa el sentido de su vida, sino que lo descubre\u201d<\/em> (p. 128). Es quiz\u00e1 por esto que <em>\u201cel hombre no deber\u00eda cuestionarse sobre el sentido de la vida, sino comprender que es a \u00e9l a quien la vida interroga\u201d<\/em> (p. 137). Porque el ser humano est\u00e1 animado por <em>\u201cuna voluntad de sentido\u201d<\/em>, la misma que le permiti\u00f3 a Viktor Frankl peregrinar por los campos de concentraci\u00f3n sin perder un atisbo de dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Leemos en el Evangelio de san Juan: <em>\u201c\u00bfNo sabes que tengo autoridad para crucificarte lo mismo que para ponerte en libertad? Entonces Jes\u00fas le contest\u00f3: No tendr\u00edas ninguna autoridad sobre m\u00ed, si Dios no te lo hubiera permitido\u201d<\/em> (Jn 19, 10-11). Estas benditas palabras abren interrogantes cruciales sobre la presencia del mal en la vida de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos encontrado una huella del camino que conduce a la verdad en las palabras de Adolfo P\u00e9rez Esquivel, premio nobel de la paz (1980) y amigo del Papa Francisco, quien en su obra <em>Resistir en la esperanza<\/em> (2011) narra el hallazgo de una gran mancha de sangre en los muros de la prisi\u00f3n en la que fue sometido a agravios y torturas; con esa misma sangre el prisionero o prisionera hab\u00eda escrito <em>\u201cDios no mata\u201d<\/em>. Esta expresi\u00f3n le llen\u00f3 de congoja al comprender que alguien hab\u00eda tenido la capacidad de escribir esto con su propia sangre y en medio de la m\u00e1s pura desesperaci\u00f3n. Esquivel lo considera como un grito de la humanidad: <em>\u201cDios no mata\u201d<\/em>, en el contexto en que fue escrito, <em>\u201ces uno de los mayores actos de fe que conozco\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia estremecedora del mal ha mostrado su rostro m\u00e1s descarnado en momentos cruciales de la historia, como fueron las guerras o los totalitarismos que avasallaron la dignidad del ser humano, cercenando sus libertades individuales y colectivas. <em>\u201cLa historia\u201d<\/em> \u2014escribe Frankl\u2014 \u201c<em>nos brind\u00f3 la posibilidad de conocer la naturaleza humana quiz\u00e1 como ninguna otra generaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es, en realidad, el hombre?\u201d<\/em> (p. 115), y concluir\u00e1 el libro con esta impresionante respuesta: <em>\u201cEl hombre es ese ser capaz de inventar las c\u00e1maras de gas de Auschwitz, pero tambi\u00e9n es el ser que ha entrado en esas mismas c\u00e1maras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shem\u00e1 Israel en los labios\u201d<\/em> (p. 160).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura de <em>El hombre<\/em> en busca de sentido sigue dejando huella en todos aquellos que se acercan a este libro porque nos muestra con radicalidad la hondura de ser humano.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viktor Frankl, el fundador de la logoterapia, es un gran referente de la psicolog\u00eda del siglo XX. 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