{"id":1276,"date":"2016-05-13T19:25:33","date_gmt":"2016-05-13T19:25:33","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=1276"},"modified":"2025-05-09T13:56:10","modified_gmt":"2025-05-09T11:56:10","slug":"el-cielo-maxima-expresion-de-lo-divino-y-de-lo-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/el-cielo-maxima-expresion-de-lo-divino-y-de-lo-humano\/","title":{"rendered":"El cielo: m\u00e1xima expresi\u00f3n de lo divino y de lo humano"},"content":{"rendered":"<p>Lo llamamos <i>cielo<\/i>, porque evoca la trascendencia, la infinitud, la superaci\u00f3n del l\u00edmite. Tambi\u00e9n decimos \u201cvisi\u00f3n de Dios\u201d, <i>visi\u00f3n beat\u00edfica<\/i>, porque Dios a quien se ve, es infinitamente beato, feliz. La expresi\u00f3n <i>comuni\u00f3n<\/i> tambi\u00e9n vale para hablar del destino inmortal del hombre, porque se trata de una uni\u00f3n estrecha con Dios que no elimina al sujeto humano, una uni\u00f3n entre dos que se aman: el Creador y la criatura. Se podr\u00eda decir tambi\u00e9n <i>felicidad<\/i> <i>perfecta<\/i>, porque con Dios el hombre encuentra una satisfacci\u00f3n definitiva. El t\u00e9rmino <i>para\u00edso<\/i>, \u201cjard\u00edn precintado\u201d, expresa bien el deleite material y corp\u00f3reo que espera a los hombres que han sido fieles a Dios. Lo llamamos tambi\u00e9n<i> gloria<\/i>, porque denota honor, riqueza, poder, influencia, luz. Y por \u00faltimo, la expresi\u00f3n jo\u00e1nica <i>vida eterna<\/i>, la vida que Dios infunde en el hombre cuando lo crea y lo salva, pero en este caso la vida <i>de Dios<\/i>, y por lo tanto eterna, permanente como es Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vida eterna y fe en Jesucristo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el Nuevo Testamento el don de la vida eterna depende de la fe en Jesucristo. <i>\u201cTodo el que ve al Hijo y cree en \u00e9l tiene vida eterna, y yo le resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda\u201d<\/i> (Jn 6, 40). <i>\u201cQuien escucha mi palabra y cree al que me envi\u00f3 posee la vida eterna\u201d<\/i> (Jn 5, 24). Es decir, para quien cree en Jesucristo ya en esta vida comienza la vida eterna, la vida de Dios. Quiz\u00e1 por eso podemos hablar, como hace un documento del siglo VII, el \u201cAntifonario de Bangor\u201d, de <i>\u201cla vida eterna en la gloria de Cristo\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>En su enc\u00edclica <i>Spe salvi<\/i>, <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/firmas\/recordando-a-benedicto-xvi\/\">Benedicto XVI<\/a> se pregunta si la promesa de la vida eterna es realmente capaz de mover el coraz\u00f3n del hombre y motivar su vida. <i>\u201c\u00bfDe verdad queremos esto: vivir eternamente? Tal vez muchas personas rechazan hoy la fe simplemente porque la vida eterna no les parece algo deseable. En modo alguno quieren la vida eterna, sino la presente y, para esto, la fe en la vida eterna les parece m\u00e1s bien un obst\u00e1culo. Seguir viviendo para siempre \u2013sin fin\u2013 parece m\u00e1s una condena que un don\u2026 Pero vivir siempre, sin un t\u00e9rmino, s\u00f3lo ser\u00eda a fin de cuentas aburrido y al final insoportable\u201d<\/i> (n. 10). Para muchos, en efecto, el cielo lleva a pensar en un aburrimiento perpetuo. \u00bfVale la pena jugarse la vida por la promesa de un vac\u00edo perpetuo? <i>\u201cNo tengo miedo a la muerte\u201d,<\/i> dec\u00eda en una ocasi\u00f3n el escritor Jorge Luis Borges. <i>\u201cHe visto morir a muchas personas. Pero tengo miedo a la inmortalidad. Estoy cansado de ser Borges\u201d<\/i> (<i>El inmortal<\/i>). Este sentimiento toca el coraz\u00f3n de muchos hombres cuando oyen hablar del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Divinizaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Y a la vez, la respuesta de la fe no es compleja. Todo lo contrario. La vida eterna, el cielo, es fruto de la infusi\u00f3n de la vida divina en el hombre que se abre en la fe, y se consuma en la gloria. El hombre, dec\u00edan los Padres de la Iglesia, es \u201cdivinizado\u201d, hecho divino (2 Pt 1, 4). El hombre comparte a fondo la vida divina, sin llegar a <i>ser <\/i>Dios, sin confundirse con la naturaleza divina. En ese sentido, la felicidad del cielo no es algo que resulta de estar en la \u201ccompa\u00f1\u00eda\u201d de Dios, de estar presente en el ambiente divino, porque es una participaci\u00f3n en la vida misma por la que Dios es feliz. Dios es, nos ense\u00f1a el Concilio Vaticano I, <i>\u201cen s\u00ed mismo y a partir de s\u00ed mismo perfectamente feliz\u201d<\/i>. Por eso, si el hombre no fuera perfectamente feliz para siempre en el cielo, la culpa la tendr\u00eda Dios. Como los enamorados, Dios no nos dice: \u201cser\u00e1s feliz conmigo\u201d, sino: \u201cyo te har\u00e9 feliz\u201d. Se trata de una santa y divina determinaci\u00f3n. Jes\u00fas mismo dice a los justos en el juicio final: \u201c\u00a1Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te dar\u00e9 un cargo importante: <i>entra en el gozo de tu se\u00f1or<\/i>\u201d (Mt 25, 21.23). El hombre participa en la vida y en la alegr\u00eda de Dios; por esto se vuelve feliz para siempre, sin desfallecimientos. El hombre alaba a Dios, ciertamente, pero tambi\u00e9n es alabado por Dios, y se queda encantado por el eterno afecto de su Padre Dios. Y as\u00ed para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero queda otra dificultad. Si el hombre est\u00e1 unido con Dios hasta el punto de experimentar la vida divina como propia, \u00bfno habr\u00eda que decir que ha sido absorbido por Dios, fundido en \u00c9l, sin personalidad propia? \u00bfNo ser\u00e1 el hombre como un grano de sal que cae en el oc\u00e9ano divino y se disuelve sin dejar rastro de su individualidad? Se trata de una cuesti\u00f3n importante para la antropolog\u00eda cristiana: si el hombre pierde su personalidad en Dios en el cielo, entonces \u00bfqu\u00e9 valor tendr\u00e1 su ser persona en este mundo? Es interesante lo que dice al respecto el <i>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/i>: <i>\u201cVivir en el cielo es \u2018estar con Cristo\u2019. Los elegidos viven \u2018en \u00c9l\u2019, a\u00fan m\u00e1s, tienen all\u00ed, o mejor, <\/i>encuentran all\u00ed su verdadera identidad<i>, su propio nombre\u201d<\/i> (n. 1025).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Plenitud para el hombre<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Donde queda mejor expresada la idea de que el divinizado se encuentra a s\u00ed mismo plenamente realizado en Dios es la doctrina que los justos <i>ven<\/i> a Dios, gozan de la visi\u00f3n beat\u00edfica. La visi\u00f3n expresa no s\u00f3lo la uni\u00f3n, sino tambi\u00e9n la separaci\u00f3n, la distinci\u00f3n. No se ve aquello que se tiene demasiado cerca de los ojos. La vista requiere objetividad, alteridad, distancia. As\u00ed, dice san Pablo en la carta a los Corintios: <i>\u201cAhora vemos como en un espejo, confusamente; <\/i>entonces veremos cara a cara<i>. Mi conocer es ahora limitado; entonces conocer\u00e9 como he sido conocido por Dios\u201d<\/i> (1 Cor 13,12). Y tambi\u00e9n en la primera carta de san Juan: <i>\u201cAhora somos hijos de Dios y a\u00fan no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando \u00e9l se manifieste, seremos semejantes a \u00e9l, <\/i>porque le veremos tal cual es<i>\u201d<\/i> (1 Jn 3,2).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, cuando el hombre ve a Dios con una luz que Dios mismo le infunde (el <i>lumen<\/i> <i>gloriae<\/i>), goza plenamente de la vida divina, sin la mediaci\u00f3n de ninguna cosa vista, es decir, cara a cara. Goza para siempre. Y no quiere, ni puede, dejar de contemplar la fiesta eterna de la vida divina. Se quedar\u00e1 libremente con Dios para siempre.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo llamamos cielo, porque evoca la trascendencia, la infinitud, la superaci\u00f3n del l\u00edmite. Tambi\u00e9n decimos \u201cvisi\u00f3n de Dios\u201d, visi\u00f3n beat\u00edfica, porque Dios a quien se ve, es infinitamente beato, feliz. 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