{"id":12430,"date":"2021-05-17T00:00:00","date_gmt":"2021-05-16T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=12430"},"modified":"2021-05-11T11:56:30","modified_gmt":"2021-05-11T10:56:30","slug":"audiencia-general-17-de-marzo-de-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/audiencia-general-17-de-marzo-de-2021\/","title":{"rendered":"Audiencia general (17 de marzo de 2021)"},"content":{"rendered":"<p><em>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy completamos la catequesis sobre la oraci\u00f3n como relaci\u00f3n con la Sant\u00edsima Trinidad, en particular con el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer don de toda existencia cristiana es el Esp\u00edritu Santo. No es uno de los muchos dones, sino <em>el Don <\/em>fundamental. El Esp\u00edritu es el don que Jes\u00fas hab\u00eda prometido enviarnos. Sin el Esp\u00edritu no hay relaci\u00f3n con Cristo y con el Padre. Porque el Esp\u00edritu abre nuestro coraz\u00f3n a la presencia de Dios y lo atrae a ese \u201ctorbellino\u201d de amor que es el coraz\u00f3n mismo de Dios. Nosotros no somos solo hu\u00e9spedes y peregrinos en el camino en esta tierra, somos tambi\u00e9n hu\u00e9spedes y peregrinos en el misterio de la Trinidad. Somos como Abrah\u00e1n, que un d\u00eda, acogiendo en su tienda a tres viajeros, encontr\u00f3 a Dios. Si podemos en verdad invocar a Dios llam\u00e1ndolo \u201cAbb\u00e0 &#8211; Pap\u00e1\u201d, es porque en nosotros habita el Esp\u00edritu Santo; es \u00c9l quien nos transforma en lo profundo y nos hace experimentar la alegr\u00eda conmovedora de ser amados por Dios como verdaderos hijos. Todo el trabajo espiritual dentro de nosotros hacia Dios lo hace el Esp\u00edritu Santo, este don. Trabaja en nosotros para llevar adelante nuestra vida cristiana hacia el Padre, con Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>Catecismo<\/em>, al respecto, dice: \u201cCada vez que en la oraci\u00f3n nos dirigimos a Jes\u00fas, es el Esp\u00edritu Santo quien, con su gracia preveniente, nos atrae al camino de la oraci\u00f3n. Puesto que \u00c9l nos ense\u00f1a a orar record\u00e1ndonos a Cristo, \u00bfc\u00f3mo no dirigirnos tambi\u00e9n a \u00e9l orando? Por eso, la Iglesia nos invita a implorar todos los d\u00edas al Esp\u00edritu Santo, especialmente al comenzar y al terminar cualquier acci\u00f3n importante\u201d (n. 2670). Esta es la obra del Esp\u00edritu en nosotros. \u00c9l nos \u201crecuerda\u201d a Jes\u00fas y lo hace presente en nosotros \u2014podemos decir que es nuestra memoria trinitaria, es la memoria de Dios en nosotros\u2014 y lo hace presente en Jes\u00fas, para que no se reduzca a un personaje del pasado: es decir, el Esp\u00edritu trae al presente a Jes\u00fas en nuestra conciencia. Si Cristo estuviera tan solo lejano en el tiempo, nosotros estar\u00edamos solos y perdidos en el mundo. S\u00ed, recordaremos a Jes\u00fas, all\u00ed, lejano, pero es el Esp\u00edritu que lo trae hoy, ahora, en este momento en nuestro coraz\u00f3n. Pero en el Esp\u00edritu todo es vivificado: a los cristianos de todo tiempo y lugar se les abre la posibilidad de encontrar a Cristo. Est\u00e1 abierta la posibilidad de encontrar a Cristo no solamente como un personaje hist\u00f3rico. No: \u00c9l atrae a Cristo en nuestros corazones, es el Esp\u00edritu quien nos hace encontrarnos con Cristo. \u00c9l no est\u00e1 distante, el Esp\u00edritu est\u00e1 con nosotros: Jes\u00fas todav\u00eda educa a sus disc\u00edpulos transformando su coraz\u00f3n, como hizo con Pedro, con Pablo, con Mar\u00eda Magdalena, con todos los ap\u00f3stoles. \u00bfPero por qu\u00e9 est\u00e1 presente Jes\u00fas? Porque es el Esp\u00edritu quien lo trae en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la experiencia que han vivido muchos orantes: hombres y mujeres que el Esp\u00edritu Santo ha formado seg\u00fan la \u201cmedida\u201d de Cristo, en la misericordia, en el servicio, en la oraci\u00f3n, en la catequesis\u2026 Es una gracia poder encontrar personas as\u00ed: nos damos cuenta que en ellos late una vida diferente, su mirada ve \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d. No pensemos solo en los monjes, los eremitas; se encuentran tambi\u00e9n entre la gente com\u00fan, gente que ha tejido una larga vida de di\u00e1logo con Dios, a veces de lucha interior, que purifica la fe. Estos testigos humildes han buscado a Dios en el Evangelio, en la Eucarist\u00eda recibida y adorada, en el rostro del hermano en dificultad, y custodian su presencia como un fuego secreto.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera tarea de los cristianos es precisamente mantener vivo este fuego, que Jes\u00fas ha tra\u00eddo a la tierra (cf. <em>Lc<\/em> 12,49), \u00bfy cu\u00e1l es este fuego? Es el amor, el Amor de Dios, el Esp\u00edritu Santo. Sin el fuego del Esp\u00edritu las profec\u00edas se apagan, la tristeza suplanta la alegr\u00eda, la costumbre sustituye al amor, el servicio se transforma en esclavitud. Viene a la mente la imagen de la l\u00e1mpara encendida junto al tabern\u00e1culo, donde se conserva la Eucarist\u00eda. Tambi\u00e9n cuando la iglesia se vac\u00eda y cae la noche, tambi\u00e9n cuando la iglesia est\u00e1 cerrada, esa l\u00e1mpara permanece encendida, contin\u00faa ardiendo: no la ve nadie, pero arde ante el Se\u00f1or. As\u00ed es el Esp\u00edritu en nuestro coraz\u00f3n, est\u00e1 siempre presente como esa l\u00e1mpara.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontramos tambi\u00e9n escrito en el <em>Catecismo<\/em>: \u201cEl Esp\u00edritu Santo, cuya unci\u00f3n impregna todo nuestro ser, es el Maestro interior de la oraci\u00f3n cristiana. Es el art\u00edfice de la tradici\u00f3n viva de la oraci\u00f3n. Ciertamente hay tantos caminos en la oraci\u00f3n como orantes, pero es el mismo Esp\u00edritu el que act\u00faa en todos y con todos. En la comuni\u00f3n en el Esp\u00edritu Santo la oraci\u00f3n cristiana es oraci\u00f3n en la Iglesia\u201d (n. 2672). Muchas veces sucede que nosotros no rezamos, no tenemos ganas de rezar o muchas veces rezamos como loros con la boca pero el coraz\u00f3n est\u00e1 lejos. Este es el momento de decir al Esp\u00edritu: \u201cVen, ven Esp\u00edritu Santo, calienta mi coraz\u00f3n. Ven y ens\u00e9\u00f1ame a rezar, ens\u00e9\u00f1ame a mirar al Padre, a mirar al Hijo. Ens\u00e9\u00f1ame c\u00f3mo es el camino de la fe. Ens\u00e9\u00f1ame c\u00f3mo amar y sobre todo ens\u00e9\u00f1ame a tener una actitud de esperanza\u201d. Se trata de llamar al Esp\u00edritu continuamente para que est\u00e9 presente en nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por tanto el Esp\u00edritu quien escribe la historia de la Iglesia y del mundo. Nosotros somos p\u00e1ginas abiertas, disponibles a recibir su caligraf\u00eda. Y en cada uno de nosotros el Esp\u00edritu compone obras originales, porque no habr\u00e1 nunca un cristiano completamente id\u00e9ntico a otro. En el campo infinito de la santidad, el \u00fanico Dios, Trinidad de Amor, hace florecer la variedad de los testigos: todos iguales por dignidad, pero tambi\u00e9n \u00fanicos en la belleza que el Esp\u00edritu ha querido que se irradiase en cada uno de aquellos que la misericordia de Dios ha hecho sus hijos. No lo olvidemos, el Esp\u00edritu est\u00e1 presente, est\u00e1 presente en nosotros. Escuchemos al Esp\u00edritu, llamemos al Esp\u00edritu \u2014es el don, el regalo que Dios nos ha hecho\u2014 y dig\u00e1mosle: \u201cEsp\u00edritu Santo, yo no s\u00e9 c\u00f3mo es tu rostro \u2013 no lo conocemos &#8211; pero s\u00e9 que t\u00fa eres la fuerza, que t\u00fa eres la luz, que t\u00fa eres capaz de hacerme ir adelante y de ense\u00f1arme c\u00f3mo rezar. Ven Esp\u00edritu Santo\u201d. Una bonita oraci\u00f3n esta: \u201cVen, Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas! 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