{"id":11536,"date":"2021-04-20T06:00:00","date_gmt":"2021-04-20T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=11536"},"modified":"2022-11-03T12:12:14","modified_gmt":"2022-11-03T11:12:14","slug":"teologia-y-cultura-contemporaneas-dra-rowland-en-el-foro-omnes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/teologia-y-cultura-contemporaneas-dra-rowland-en-el-foro-omnes\/","title":{"rendered":"Teolog\u00eda y cultura contempor\u00e1neas. Ponencia de la Dra. Rowland  en el Foro Omnes"},"content":{"rendered":"\n<p>Lee aqui la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/ponencia-original-de-la-dra-rowland-contemporary-theology-and-culture\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ponencia original en ingl\u00e9s <\/a><\/p>\n\n\n\n<p>El inter\u00e9s contempor\u00e1neo por la relaci\u00f3n entre la teolog\u00eda y la cultura se remonta al menos al periodo del Kulturkampf en la Alemania del siglo XIX y al renacimiento literario cat\u00f3lico franc\u00e9s de la primera parte del siglo XX. En la d\u00e9cada de 1870, el l\u00edder pol\u00edtico prusiano Otto von Bismarck intent\u00f3 que el Estado prusiano controlara la educaci\u00f3n y los nombramientos episcopales, sofocando de hecho la libertad intelectual de la Iglesia cat\u00f3lica. Como suele ocurrir en tiempos de persecuci\u00f3n, los eruditos cat\u00f3licos respondieron defendiendo la cultura cat\u00f3lica y ofreciendo resistencia pol\u00edtica al intento de Bismarck de alcanzar la dominaci\u00f3n prusiana de todas las provincias de habla alemana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En 1898, Carl Muth (1867-1944) public\u00f3 un art\u00edculo sobre el tema de la ficci\u00f3n cat\u00f3lica en el que criticaba duramente la cultura de gueto del catolicismo literario alem\u00e1n, uno de los efectos secundarios negativos de la <em>Kulturkampf<\/em>. Habiendo pasado un tiempo en Francia, donde \u00ablos cat\u00f3licos creyentes se mov\u00edan con gran libertad en la \u00e9lite intelectual del pa\u00eds, participando en las grandes discusiones como socios iguales que se sent\u00edan superiores\u00bb, Muth quer\u00eda que en Alemania se diera la misma situaci\u00f3n<a href=\"#_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>. Su soluci\u00f3n fue fundar la revista <em>Hochland,<\/em> que se public\u00f3 entre 1903 y 1971, con un cierre de cinco a\u00f1os entre los a\u00f1os 1941-46 debido a la oposici\u00f3n nazi a su l\u00ednea editorial.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hochland<\/em> se diferenciaba de otras revistas cat\u00f3licas en que publicaba art\u00edculos de todo el espectro de las humanidades, no s\u00f3lo ensayos de teolog\u00eda y filosof\u00eda, sino trabajos sobre arte, literatura, historia, pol\u00edtica y m\u00fasica. Fue, pues, uno de los primeros intentos de ofrecer reflexiones sobre la vida cultural a trav\u00e9s de la lente de la teolog\u00eda y la filosof\u00eda, y de otras disciplinas de las humanidades. A diferencia de la orientaci\u00f3n de la escol\u00e1stica leonina entonces dominante en las academias romanas, y a diferencia de la filosof\u00eda del idealismo alem\u00e1n entonces dominante en las universidades prusianas, <em>Hochland<\/em> estaba abierta a la integraci\u00f3n de disciplinas y al concepto de una <em>Weltanschauung<\/em> o visi\u00f3n del mundo integrada por elementos multidisciplinares. Dada esta orientaci\u00f3n fuertemente humanista, el traductor Alexander Dru se\u00f1al\u00f3 las similitudes de perspectiva entre Muth y los l\u00edderes del renacimiento literario cat\u00f3lico franc\u00e9s de la misma \u00e9poca: personas como Maurice Blondel, Georges Bernanos, Fran\u00e7ois Mauriac, Henri Br\u00e9mond, Paul Claudel y Charles P\u00e9guy. Estos autores atrajeron la atenci\u00f3n de un joven Hans Urs von Balthasar cuando era estudiante en Lyon. Cada uno de estos autores examin\u00f3 temas teol\u00f3gicos en un contexto literario, y Balthasar tradujo al alem\u00e1n varias de estas importantes obras maestras del catolicismo franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Balthasar tambi\u00e9n hab\u00eda escrito su tesis doctoral sobre el tema de la escatolog\u00eda en la literatura alemana, y uno de sus mentores, Erich Przywara SJ, escribi\u00f3 una monograf\u00eda de 903 p\u00e1ginas titulada <em>Humanitas<\/em>, en la que recorr\u00eda las obras de numerosos escritores, entre ellos nombres literarios como Dostoievski y Goethe, en busca de ideas sobre cuestiones de antropolog\u00eda teol\u00f3gica. Estas obras sentaron el precedente para el tratamiento de la literatura como <em>locus theologicus<\/em>, por utilizar el concepto de Melchor Cano.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1972 Balthasar, Henri Lubac y Joseph Ratzinger fundaron la revista <em>Communio: International Review<\/em>, publicada en una quincena de idiomas. El \u00faltimo editor de <em>Hochland<\/em> ayud\u00f3 a fundar la edici\u00f3n alemana de <em>Communio<\/em>. Uno de los rasgos distintivos de la orientaci\u00f3n de <em>Communio<\/em> es su atenci\u00f3n a la relaci\u00f3n entre fe y cultura y el ofrecer an\u00e1lisis teol\u00f3gicos de los fen\u00f3menos culturales contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mundo teol\u00f3gico angl\u00f3fono existe una estrecha sinergia entre la orientaci\u00f3n de <em>Communio<\/em> y la de los c\u00edrculos brit\u00e1nicos de la Ortodoxia Radical. El movimiento de la Ortodoxia Radical comenz\u00f3 en Cambridge en la d\u00e9cada de 1990 con la publicaci\u00f3n de <em>Theology and Social Theory: Beyond Secular Reason<\/em> (1993)<em>, <\/em>de John Milbank. En esta obra, Milbank desafi\u00f3 la idea de que la teor\u00eda social es teol\u00f3gicamente neutra y defendi\u00f3 la idea de que la teolog\u00eda es la reina de las ciencias, la disciplina maestra, por as\u00ed decirlo. A la obra inicial de Milbank le sigui\u00f3 <em>After Writing: On the Liturgical Consummation of Theology<\/em>, de Catherine Pickstock (1998), en el que la joven anglicana defend\u00eda la doctrina de la transustanciaci\u00f3n y la superioridad de lo que hoy llamamos la forma extraordinaria de la liturgia latina sobre la de los enfoques modernos de la teolog\u00eda lit\u00fargica, todo ello en di\u00e1logo con la filosof\u00eda de Jacques Derrida. El libro de Pickstock ejemplifica el \u00abh\u00e1bito\u00bb de la Ortodoxia Radical de comprometerse con las ideas de la filosof\u00eda posmoderna, pero de tal manera que las cuestiones y los interrogantes -y especialmente las apor\u00edas- posmodernos se resuelven recurriendo a la teolog\u00eda cristiana, generalmente a la teolog\u00eda cristiana de procedencia agustiniana. En el momento de la publicaci\u00f3n del libro, Pickstock recibi\u00f3 un correo electr\u00f3nico del entonces cardenal Joseph Ratzinger en el que \u00e9ste expresaba su aprecio por el libro e invitaba a la estudiante posdoctoral anglicana a una conversaci\u00f3n acad\u00e9mica si alguna vez se encontraba en Roma<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. El tercer \u00abgran nombre\u00bb del primer c\u00edrculo de la Ortodoxia Radical, Graham Ward, ha apuntado a un inter\u00e9s clave de los acad\u00e9micos de la Ortodoxia Radical: el de \u00abdesenmascarar los \u00eddolos culturales, proporcionando relatos geneal\u00f3gicos de los presupuestos, la pol\u00edtica y la metaf\u00edsica oculta de las concretas variedades seculares de conocimiento &#8211; con respecto al proyecto constructivo y terap\u00e9utico de difundir el Evangelio\u00bb<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Como ha observado William L. Portier, del c\u00edrculo de <em>Communio<\/em> en los Estados Unidos, tanto los tipos de <em>Communio<\/em> como los de la Ortodoxia Radical quieren dialogar con la cultura, pero \u00abse niegan a dialogar con la cultura en t\u00e9rminos no teol\u00f3gicos\u00bb<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>. El obispo Robert Barron, de Los \u00c1ngeles, ha argumentado que cuando se trata de pensar en la relaci\u00f3n entre la teolog\u00eda y la cultura, la cuesti\u00f3n fundamental es la de si Cristo \u201cposiciona\u201d a la cultura o si la cultura \u201cposiciona\u201d a Cristo. Tanto los estudiosos de <em>Communio<\/em> como los de la Ortodoxia Radical creen que Cristo debe posicionar a la cultura<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se toma la teolog\u00eda de la cultura de Joseph Ratzinger\/Benedicto XVI como ejemplo de la posici\u00f3n de <em>Communio<\/em>, se puede decir que Ratzinger defiende una completa transformaci\u00f3n trinitaria de la cultura; no s\u00f3lo una transformaci\u00f3n cristol\u00f3gica, sino una transformaci\u00f3n trinitaria. El principio fundamental de esta transformaci\u00f3n se puede encontrar expresado en el documento \u00abFe e inculturaci\u00f3n\u00bb, una publicaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional entonces bajo la direcci\u00f3n de Ratzinger: \u201cEn los \u00faltimos tiempos inaugurados en Pentecost\u00e9s, el Cristo resucitado, Alfa y Omega, entra en la historia de los pueblos: a partir de ese momento se desvela el sentido de la historia y, por tanto, de la cultura, y el Esp\u00edritu Santo lo revela actualiz\u00e1ndolo y comunic\u00e1ndolo a todos. La Iglesia es el sacramento de esta revelaci\u00f3n y de su comunicaci\u00f3n. Ella re-centra toda cultura en la que se recibe a Cristo, situ\u00e1ndola en el eje del mundo que viene, y restablece la uni\u00f3n rota por el Pr\u00edncipe de este mundo. La cultura es as\u00ed situada escatol\u00f3gicamente; tiende a su culminaci\u00f3n en Cristo, pero no puede ser salvada sino asoci\u00e1ndose al repudio del mal\u201d<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta necesidad de repudiar el mal significa que para Ratzinger la evangelizaci\u00f3n no es una simple \u00abadaptaci\u00f3n a una cultura, en la l\u00ednea de una noci\u00f3n superficial de inculturaci\u00f3n que supone que el trabajo est\u00e1 hecho con figuras discursivas modificadas y algunos elementos nuevos en la liturgia\u00bb, sino que \u00abel Evangelio es una cisura, una purificaci\u00f3n que se convierte en maduraci\u00f3n y curaci\u00f3n\u00bb, y esos cortes deben producirse en el lugar adecuado, \u00aben el momento y la forma adecuados\u00bb<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>. A lo largo de las publicaciones de Ratzinger\/Benedicto sobre la teolog\u00eda de la cultura y la nueva evangelizaci\u00f3n es habitual encontrar que utiliza met\u00e1foras tomadas del mundo de la medicina como sanar, limpiar y purificar<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudioso ingl\u00e9s de Ratzinger Aidan Nichols OP ha utilizado la expresi\u00f3n \u00abuna taxis trinitaria\u00bb para describir c\u00f3mo los \u00e1mbitos de la cultura pueden ser apropiados por las diferentes Personas de la Trinidad. Describe la dimensi\u00f3n paterol\u00f3gica como el origen y meta trascendentes de una cultura; la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica como la armon\u00eda, integridad o interconexi\u00f3n de cada uno de los elementos en su relaci\u00f3n con el conjunto, y la dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica como la espiritualidad y el car\u00e1cter vital y saludable del ethos moral de la cultura<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>. As\u00ed pues, las culturas pueden analizarse teol\u00f3gicamente planteando preguntas como las siguientes: \u00bfcu\u00e1les son los or\u00edgenes y los objetivos de esta cultura?, \u00bfc\u00f3mo se integran o relacionan entre s\u00ed los elementos que componen la cultura? y, \u00bfqu\u00e9 espiritualidad\/es rige el ethos moral de esta cultura?<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con la primera pregunta, la del origen y objetivo trascendentes de una cultura, dos autores cuyas obras son \u00fatiles para comprender esta dimensi\u00f3n son el historiador ingl\u00e9s Christopher Dawson y el gran te\u00f3logo alem\u00e1n Romano Guardini. Dawson ha sido descrito como un \u00abmetahistoriador\u00bb, ya que sus obras muestran el efecto de los compromisos del cristianismo con las culturas paganas<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>. Podr\u00edan describirse como obras que ofrecen ejemplos concretos de c\u00f3mo es en la pr\u00e1ctica la transformaci\u00f3n trinitaria de una cultura. Las obras de Guardini, especialmente sus <em>Cartas desde el lago de Como<\/em>, <em>El fin del mundo moderno<\/em> y <em>Libertad, gracia y destino<\/em>, explican c\u00f3mo la cultura de la modernidad tiene la forma de la m\u00e1quina y c\u00f3mo el \u00abhombre masa\u00bb, desconectado de la cultura de la Encarnaci\u00f3n, se ha empobrecido culturalmente al rebajar sistem\u00e1ticamente sus horizontes espirituales. En <em>El fin del mundo moderno<\/em>, publicado en 1957, Guardini estableci\u00f3 una conexi\u00f3n entre el car\u00e1cter del \u00abhombre masa\u00bb y los problemas de la evangelizaci\u00f3n en el mundo contempor\u00e1neo. Describi\u00f3 al \u00abhombre masa\u00bb como una persona sin voluntad de independencia ni originalidad tanto en la gesti\u00f3n como en la conducci\u00f3n de su vida, lo que le hace vulnerable a la manipulaci\u00f3n ideol\u00f3gica, e identific\u00f3 la causa de esta disposici\u00f3n como una relaci\u00f3n causal entre la falta de una \u00abcultura fruct\u00edfera y elevada\u00bb que proporcione el subsuelo para una naturaleza sana y una vida espiritual que es \u00abinsensible y estrecha\u00bb y se desarrolla a lo largo de \u00abl\u00edneas sensibleras, pervertidas e il\u00edcitas\u00bb<a href=\"#_ftn11\">[11]<\/a>. Una cultura fruct\u00edfera y elevada se reconoce as\u00ed como una especie de bien del florecimiento humano, un medio a trav\u00e9s del cual podr\u00eda ser dispensada la gracia.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica, los trabajos de estudiosos de <em>Communio<\/em> como David L. Schindler, Antonio L\u00f3pez, Stratford Caldecott y, m\u00e1s recientemente, Michael Dominic Taylor, explican la diferencia entre una metaf\u00edsica mec\u00e1nica y lo que ellos llaman la metaf\u00edsica del don.&nbsp; La reciente obra de Taylor <em>The Foundations of Nature: Metaf\u00edsica del don para una \u00e9tica ecol\u00f3gica integral<\/em> es un buen ejemplo de c\u00f3mo la metaf\u00edsica del don puede integrar las diferentes dimensiones de una cultura de forma armoniosa, en contraste con la no integraci\u00f3n de la cultura de la m\u00e1quina<a href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con la dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica, la teolog\u00eda moral de san Juan Pablo II, incluyendo su Catequesis sobre el Amor Humano, es una fuente central de material teol\u00f3gico para entender c\u00f3mo es posible una transformaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la base de la teolog\u00eda moral de san Juan Pablo II est\u00e1 su antropolog\u00eda teol\u00f3gica trinitaria, expresada en su serie de enc\u00edclicas: <em>Redemptor Hominis<\/em> (1979), <em>Dives in Misericordia<\/em> (1980) y <em>Dominum et vivificantem<\/em> (1986).&nbsp; Esta trilog\u00eda puede combinarse con el conjunto de enc\u00edclicas del Papa Benedicto sobre las virtudes teologales: <em>Deus Caritas Est<\/em> (2005), <em>Spe Salvi<\/em> (2007) y <em>Lumen Fidei<\/em> (2013) (redactada por Benedicto, pero concluida y promulgada por Francisco). Cuando la antropolog\u00eda teol\u00f3gica trinitaria de esta doble trilog\u00eda se combina con la teolog\u00eda moral de san Juan Pablo II, se tiene el proyecto para la transformaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica de la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro elemento teol\u00f3gico de la transformaci\u00f3n trinitaria de la cultura es el principio, que se destaca en todas las publicaciones de Romano Guardini, de que el <em>Logos<\/em> precede al ethos. Guardini asoci\u00f3 el principio inverso, el de la prioridad del ethos sobre el Logos, con las dimensiones patol\u00f3gicas de la cultura de la modernidad. La teolog\u00eda dogm\u00e1tica y la teolog\u00eda moral, y la teolog\u00eda dogm\u00e1tica y la teolog\u00eda pastoral, deben estar siempre intr\u00ednsecamente relacionadas. La ruptura de estas relaciones intr\u00ednsecas se considera un error que surgi\u00f3 en las obras de Guillermo de Ockham y se \u00abconsum\u00f3\u00bb en la teolog\u00eda de Mart\u00edn Lutero<a href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>. Una vez que se excluye o se niega la importancia de la ontolog\u00eda no hay forma de vincular las facultades del alma humana, como el intelecto, la memoria, la voluntad, la imaginaci\u00f3n y el coraz\u00f3n entendido como punto de integraci\u00f3n de todas estas facultades con las virtudes teologales (fe, esperanza y amor) y las propiedades trascendentales del ser (verdad, belleza, bondad y unidad). Si la persona humana est\u00e1 hecha a imagen de Dios para crecer en la semejanza con Cristo, entonces la teolog\u00eda trinitaria es absolutamente fundacional para cualquier teolog\u00eda de la persona humana y cualquier teolog\u00eda de la cultura, y no hay manera de entender la Trinidad sin recurrir a las doctrinas de Calcedonia. Por esta raz\u00f3n, el abandono de la teolog\u00eda trinitaria en la \u00e9tica postkantiana conduce directamente a lo que Aidan Nichols llama la fabricaci\u00f3n de ideolog\u00edas subteol\u00f3gicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la teolog\u00eda de la cultura de Joseph Ratzinger y sus colegas de <em>Communio<\/em> podr\u00eda describirse como principios para una transformaci\u00f3n trinitaria de la cultura, y aunque puede haber muchos aspectos de esta teolog\u00eda compartidos con los estudiosos de los c\u00edrculos de la Ortodoxia Radical que proceden de comunidades eclesiales reformadas, existen, no obstante, enfoques alternativos y, de hecho, antit\u00e9ticos, de la relaci\u00f3n entre teolog\u00eda y cultura, actualmente en el \u00abmercado\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La alternativa m\u00e1s destacada es la de la teolog\u00eda correlacionista, muy promovida por Edward Schillebeeckx. Aqu\u00ed la idea general es que, en lugar de transformar la cultura, se intenta correlacionar la fe con los elementos del <em>Zeitgeist<\/em> que se consideran favorables al cristianismo o de procedencia originalmente cristiana.&nbsp; La segunda generaci\u00f3n de lo seguidores de Schillebeeckxs tambi\u00e9n utiliza el lenguaje de la recontextualizaci\u00f3n. Mientras que Schillebeeckx trat\u00f3 de correlacionar la fe con la cultura de la modernidad, sus seguidores contempor\u00e1neos hablan de re-contextualizar la fe con la cultura de la posmodernidad.&nbsp; En cualquier caso, en el lenguaje del obispo Barron, es la cultura la que posiciona a Cristo, en lugar de que sea Cristo, y de hecho toda la Trinidad, la que posicione a la cultura. Cualquiera que est\u00e9 influenciado por la teolog\u00eda de Hans Urs von Balthasar tiende a encontrar este enfoque muy problem\u00e1tico ya que, entre otros problemas, presupone una relaci\u00f3n extr\u00ednseca entre Cristo y el mundo. Balthasar, siguiendo a Guardini, sosten\u00eda que es el mundo el que existe dentro del espacio de Cristo, no Cristo el que est\u00e1 en el mundo o Cristo que se yuxtapone al mundo. En palabras de Balthasar: \u00abLos cristianos no necesitan reconciliar a Cristo y al mundo entre s\u00ed, ni mediar entre Cristo y el mundo: Cristo mismo es la \u00fanica mediaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n\u00bb<a href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Balthasar era tambi\u00e9n cr\u00edtico con otro enfoque de la relaci\u00f3n entre la fe y la cultura que a veces se asocia con el correlacionismo, pero que puede sostenerse por s\u00ed mismo como un enfoque distinto. Se trata de la estrategia de \u00abdestilaci\u00f3n de valores\u00bb. La idea es que se pueden \u00abdestilar\u00bb los llamados valores cristianos del kerigma cristiano, y comercializar los valores al mundo sin cargar a los no cristianos con las creencias teol\u00f3gicas de las que se destilaron los valores. Los valores as\u00ed destilados suelen estar correlacionados con proyectos pol\u00edticos de moda o con valores como: la tolerancia, el inclusivismo, el respeto a la diferencia, el inter\u00e9s por las necesidades de los pobres, los enfermos y los discapacitados, los marginados sociales de todo tipo. En este contexto, un argumento t\u00edpico del estilo de <em>Communio<\/em> es que una vez que los \u00abvalores\u00bb, as\u00ed llamados, han sido destilados de las doctrinas cristianas, tienen la tendencia a \u00abmutar\u00bb y adoptar nuevos significados y servir a fines anticristianos. Numerosos estudiosos han se\u00f1alado el hecho de que las formas m\u00e1s virulentas de la ideolog\u00eda anticristiana son siempre par\u00e1sitas de la ense\u00f1anza cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Carl Muth ofreci\u00f3 un ejemplo de ello en un ensayo publicado en Hochland en mayo de 1919, en el que describ\u00eda como una \u00abbrillante confrontaci\u00f3n\u00bb el compromiso de Donoso Cort\u00e9s con \u00ablos hermanos civiles diferentes, el liberalismo y el socialismo\u00bb. Coincidi\u00f3 con la observaci\u00f3n de Cort\u00e9s de que, aunque los socialistas no quieren ser considerados herederos del catolicismo sino m\u00e1s bien su ant\u00edtesis, s\u00f3lo est\u00e1n intentando conseguir una hermandad universal sin Cristo, sin la gracia y, por tanto, no son m\u00e1s que cat\u00f3licos \u2018desfigurados\u2019. Adem\u00e1s, Muth se\u00f1al\u00f3 que el catolicismo no es una tesis, sino una s\u00edntesis, y los socialistas, a pesar de sus esfuerzos por separarse, segu\u00edan atrapados en su atm\u00f3sfera espiritual<a href=\"#_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a>. Seg\u00fan Muth, el problema fundamental de los socialistas era que su \u00abmovimiento parte de la premisa de que el hombre sale bien de las manos de la naturaleza y s\u00f3lo la sociedad lo embrutece; por tanto, no necesita un salvador en el sentido religioso, sino s\u00f3lo la redenci\u00f3n de los males de su entorno\u00bb<a href=\"#_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a>. Muth describi\u00f3 esto como \u00abese error del idealismo que empieza a crecer hasta convertirse en la peor utop\u00eda del siglo, en la que tienen sus ra\u00edces todas las dem\u00e1s utop\u00edas del socialismo revolucionario\u00bb<a href=\"#_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a>. Muth afirmaba el inter\u00e9s del socialismo por mejorar las condiciones de las clases trabajadoras, pero pensaba que la teor\u00eda pol\u00edtica del socialismo operaba con una antropolog\u00eda defectuosa<a href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo similar, el cardenal Paul Cordes abord\u00f3 la cuesti\u00f3n en el contexto de la pr\u00e1ctica de algunas organizaciones ben\u00e9ficas cat\u00f3licas que deliberadamente separan la labor de asistencia social de la labor de evangelizaci\u00f3n. Escribi\u00f3: \u201cA veces la discusi\u00f3n en la Iglesia da la impresi\u00f3n de que podr\u00edamos construir un mundo justo mediante el consenso de los hombres y mujeres de buena voluntad y mediante el sentido com\u00fan. Esto har\u00eda que la fe apareciera como un bello adorno, como una extensi\u00f3n de un edificio: decorativa, pero superflua. Y cuando miramos m\u00e1s profundamente, descubrimos que el asentimiento de la raz\u00f3n y la buena voluntad es siempre dudoso y est\u00e1 obstaculizado por el pecado original &#8211; no nos lo dice s\u00f3lo la fe, sino tambi\u00e9n la experiencia. As\u00ed llegamos a la conclusi\u00f3n de que la Revelaci\u00f3n es necesaria tambi\u00e9n para las directrices sociales de la Iglesia: el LOGOS hecho carne se convierte as\u00ed en la fuente de nuestra comprensi\u00f3n de la \u2018justicia\u2019\u201d<a href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En consonancia con Cordes, el cardenal Ratzinger, declar\u00f3: \u201cUn cristianismo y una teolog\u00eda que reducen el n\u00facleo del mensaje de Jes\u00fas, el \u00abreino de Dios\u00bb, a los \u00abvalores del reino\u00bb, al tiempo que identifican estos valores con las principales consignas del moralismo pol\u00edtico, y los proclaman, al mismo tiempo, como la s\u00edntesis de todas las religiones &#8211; todo ello olvidando a Dios, a pesar de que es precisamente \u00c9l el sujeto y la causa del reino de Dios\u00bb&#8230; no abren el camino de la regeneraci\u00f3n, sino que lo bloquean<a href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la cr\u00edtica m\u00e1s colorida a la estrategia de la destilaci\u00f3n es, con mucho, la del autor franc\u00e9s Georges Bernanos. Refiri\u00e9ndose a lo que \u00e9l llamaba la \u00abprostituci\u00f3n de las ideas\u00bb, dijo que \u00abtodas las ideas que se env\u00edan al mundo por s\u00ed solas [es decir, desconectadas de la revelaci\u00f3n] con sus peque\u00f1as coletas a la espalda y un cestito en las manos como Caperucita Roja, son violadas en la siguiente esquina por alg\u00fan eslogan con uniforme\u00bb<a href=\"#_ftn21\">[21]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, el fomento de tales procesos de destilaci\u00f3n, cuyo objeto es producir \u00abvalores\u00bb que flotan libremente y que pueden afirmar personas de todas las creencias y de ninguna, tiene la costumbre de socavar las propias ense\u00f1anzas de las que inicialmente fueron destilados los \u00abvalores\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Una \u00faltima dimensi\u00f3n del problema de la fe y la cultura es lo que Ratzinger llama el peligro de la \u00abiconoclasia\u00bb.&nbsp; Se trata del miedo a afirmar la belleza y la alta cultura.&nbsp; Adopta diversas formas.&nbsp; Existe la actitud, com\u00fan en las formas puritanas del cristianismo especialmente en las calvinistas, de que el amor a la belleza es una puerta abierta a la idolatr\u00eda.&nbsp; Esta idea siempre ha sido fuerte en la teolog\u00eda protestante, donde la afirmaci\u00f3n agustiniana de la belleza se percibe como una apropiaci\u00f3n imprudente de una idea griega que debe ser expurgada de la tradici\u00f3n intelectual cristiana. La cultura barroca de la contrarreforma jesuita iba en direcci\u00f3n opuesta a la \u00abiconoclastia\u00bb de los calvinistas. Mientras que las iglesias calvinistas eran conocidas por su austeridad, las iglesias cat\u00f3licas de la \u00e9poca barroca rebosaban de ornamentaci\u00f3n. Despu\u00e9s del II Concilio Vaticano, la mentalidad \u201ciconoclasta\u201d entr\u00f3 tambi\u00e9n en la Iglesia cat\u00f3lica. La belleza y la alta cultura se asociaron con el catolicismo barroco y contrarreformista, y como la escol\u00e1stica barroca no estaba de moda, todo lo que acompa\u00f1aba a la escol\u00e1stica barroca pas\u00f3 a no estarlo.&nbsp; En algunas partes del mundo cat\u00f3lico esto inclu\u00eda la liturgia solemne y su sustituci\u00f3n por lo que Ratzinger llama \u00abliturgia parroquial de fiesta de t\u00e9\u00bb. En otras partes del mundo cat\u00f3lico, la liturgia solemne y el bello mobiliario eclesi\u00e1stico, as\u00ed como los ornamentos y los vasos sagrados hermosos, se asociaron con el mundo del catolicismo de clase alta y se consideraron incompatibles con la opci\u00f3n preferencial por los pobres y otros tropos del \u00e1mbito de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Ratzinger\/Benedicto asoci\u00f3 esas mentalidades con lo que llam\u00f3 una teolog\u00eda apof\u00e1tica unilateral. La iconoclastia, declar\u00f3, no es una opci\u00f3n cristiana, ya que la Encarnaci\u00f3n significa que el Dios invisible entra en el mundo visible, para que nosotros, que estamos ligados a la materia, podamos conocerlo. Sin embargo, en la teolog\u00eda contempor\u00e1nea se encuentra un conflicto entre el respaldo a la cultura de masas y los intentos de los te\u00f3logos y l\u00edderes pastorales de correlacionar las pr\u00e1cticas lit\u00fargicas de la Iglesia con la cultura de masas, y la creencia de que la cultura de masas es t\u00f3xica para la virtud y resistente a la gracia. Tambi\u00e9n existe un conflicto entre la concepci\u00f3n de la liturgia como una incorporaci\u00f3n necesaria de las normas est\u00e9ticas y ling\u00fc\u00edsticas de lo mundano y una concepci\u00f3n de la liturgia como algo que necesariamente trasciende lo mundano.<\/p>\n\n\n\n<p>En relaci\u00f3n con el entusiasmo por la orientaci\u00f3n mundana, el poeta australiano James McAuley se\u00f1al\u00f3 la iron\u00eda que supone el hecho de que \u00abmientras la Iglesia parece cabalgar en un mar de glucosa, sobre el que el sol poniente de la Ilustraci\u00f3n extiende sus matices sentimentales, la marea del gusto secular fluye ahora en una direcci\u00f3n diferente: el gusto contempor\u00e1neo mira con una nostalgia renovada hacia el arte que las sociedades pueden producir cuando son fieles a sus tradiciones sagradas\u00bb<a href=\"#_ftn22\">[22]<\/a>. En el <em>Capit\u00e1n Quir\u00f3s<\/em> de McAuley -su poema \u00e9pico sobre la b\u00fasqueda del capit\u00e1n portugu\u00e9s Pedro Fernandes de Queir\u00f3s (en espa\u00f1ol: Pedro Fern\u00e1ndez de Quir\u00f3s) (1563-1614) para colonizar Australia en nombre de la corona espa\u00f1ola y garantizar as\u00ed que la \u00abTierra del Esp\u00edritu Santo\u00bb (como los espa\u00f1oles conoc\u00edan a Australia) fuera cat\u00f3lica- McAuley habla de las diferencias entre la cultura de la cristiandad y la de la modernidad. A los que viven dentro de la cultura de la modernidad los describe como los \u00abHijos de la segunda s\u00edlaba\u00bb \u2013 en la palabra \u201cCristo\u201d la primera s\u00edlaba es \u00abCris\u00bb, y la segunda \u00abtus\u00bb. \u00abTus\u00bb, [<em>Thus<\/em> en lat\u00edn] nos dice, significa incienso, una sustancia que quemamos para purificar. Estos hijos de la segunda s\u00edlaba deben vivir por la fe sin ayuda de la costumbre, extra\u00f1os en la ciudad secular. Su hero\u00edsmo consiste en mantener la fidelidad a la Trinidad en unas circunstancias en las que se han destruido todos los beneficios sociales que pudieran derivarse de ello. No obstante, McAuley se\u00f1ala que estos \u00abhijos de la segunda s\u00edlaba\u00bb \u00abllevan el mundo del que parec\u00edan extra\u00f1os al taller del amor donde ser\u00e1 cambiado, aunque ellos mismos mueran desdichados y solos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras que un camino tan austero hacia la eternidad puede ser la cruz de las generaciones contempor\u00e1neas, la visi\u00f3n teol\u00f3gica de los que est\u00e1n en los c\u00edrculos de <em>Communio<\/em> es que la alternativa no es capitular al <em>Zeitgeist<\/em>, no es rebajar los horizontes de la fe a las dimensiones de la cultura de masas ni entrar en un proceso contraproducente de destilar los valores cristianos de la doctrina cristiana, sino trabajar por una nueva transformaci\u00f3n trinitaria de todas las dimensiones de nuestra cultura.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a>Josef Sch\u00f6ningh, \u2018Carl Muth: Ein europ\u00e4isches Verm\u00e4chtnis\u2019, Hochland (1946\u20137), pp. 1\u201319 en p. 2.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Para una informaci\u00f3n sobre el movimiento de la Ortodoxia Radical y su relaci\u00f3n con la teolog\u00eda de Joseph Ratzinger\/Benedicto XVI vid.: Tracey Rowland, \u2018Joseph&nbsp;<em>Ratzinger and the Healing<\/em>&nbsp;of the&nbsp;<em>Reformation<\/em>&#8211;<em>era divisions<\/em>: Radical Orthodoxy as a Case Study in Re-weaving the Tapestry\u2019 in Joseph Ratzinger and the Healing of the Reformation-Era Divisions, Emory de Ga\u00e1l and Matthew Levering (eds), (Steubenville: Emmaus Academic, 2019).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Graham Ward, \u2018Radical Orthodoxy\/and as Cultural Politics\u2019 in Laurence Paul Hemming (ed), Radical Orhtodoxy: A Catholic Enquiry (Aldershot: Ashgate, 2000), p. 104.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> William L Portier, \u2018Does Systematic Theology have a Future?\u2019 in W. J. Collinge (ed), <em>Faith in Public Life<\/em> (New York: Orbis, 2007), 137.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Debido al hecho de que los miembros dirigentes de la Ortodoxia Radical son miembros de la Iglesia de Inglaterra, en algunos puntos de la eclesiolog\u00eda y de la teolog\u00eda sacramental y moral tienden a adoptar una posici\u00f3n diferente a la de los acad\u00e9micos cat\u00f3licos de los c\u00edrculos de <em>Communio<\/em>. Sin embargo, est\u00e1n de acuerdo en la cuesti\u00f3n de partida sobre la primac\u00eda de Cristo, y por tanto en la prioridad de la teolog\u00eda sobre la teor\u00eda social.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional, \u2018Fe e inculturaci\u00f3n\u2019, <em>Origins<\/em> 18 (1989), pp. 800-7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Joseph Ratzinger, <em>On the Way to Jesus Christ<\/em> (San Francisco: Ignatius, 2005), p. 46.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Para tratamientos m\u00e1s extensos de la teolog\u00eda de la cultura de Ratzinger vid.: Tracey Rowland, <em>The Culture of the Incarnation: Essays on the Theology of Culture<\/em> (Steubenville: Emmaus Academic, 2017) y \u2018Joseph Ratzinger as Doctor of Incarnate Beauty\u2019 <em>Church, Communication and Culture<\/em> Vol. 5 (2), (2020), pp. 235-247.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> Aidan Nichols, Christendom Awake (London: Gracewing, 1999), pp. 16-17.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Christopher Dawson, <em>Religion and the Rose of Western Culture<\/em> (New York: Doubleday, 2001); <em>The Making of Europe: An Introduction to the History of European Unity<\/em> (Washington DC: Catholic University of America Press, 2002); <em>The Judgement of the Nations<\/em> (Washington DC: Catholic University of America Press, 2011); y <em>Religion and Culture<\/em> (Washington DC: Catholic University of America Press, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a> Romano Guardini, <em>The End of the Modern World<\/em> (London: Sheed &amp; Ward, 1957), p.78.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> Michael Dominic Taylor, <em>The Foundations of Nature: Metaphysics of Gift for an Integral Ecological Ethic<\/em> (Eugene: Veritas, 2020); David L Schindler, <em>Ordering Love: Liberal Societies and the Memory of God<\/em> (Grand Rapids: Eerdmans, 2011); Stratford Caldecott, <em>Not as the World Gives: the Way of Creative Justice<\/em> (New York: Angelico Press, 2014); y Antonio L\u00f3pez, <em>Gift and the Unity of Being<\/em> (Eugene: Veritas, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a> Vid. Peter McGregor y Tracey Rowland (eds); <em>Healing Fractures in Fundamental Theology<\/em> (Eugene: Cascade, 2021) y Livio Melina, <em>Sharing in Christ\u2019s Virtues: For the Renewal of Moral Theology in the Light of Veritatis Splendor<\/em> (Washington DC: Catholic University of America Press, 2001).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> Hans Urs von Balthasar, <em>The Theology of Karl Barth<\/em> (San Francisco: Ignatius, 1992), p. 332.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Carl Muth, \u2018Die neuen \u201cBarbaren\u201d und das Christentum\u2019, <em>Hochland<\/em> (Mayo 1919), pp. 385\u2013596 en p. 596.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Ibid., p. 590. Citado por Josef Sch\u00f6ningh, \u2018Carl Muth: Ein europ\u00e4isches Verm\u00e4chtnis\u2019, <em>Hochland<\/em>, (1946\u20137), pp.1-19 en p. 14.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Ibid., p. 590.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Para un an\u00e1lisis m\u00e1s extenso de este punto vid.: Tracey Rowland, <em>Beyond Kant and Nietzsche: The Munich Defence of Christian Humanism<\/em> (London: Bloomsbury, 2021). Cap\u00edtulo 1.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> Paul Cordes, Discurso para la Australian Catholic University Sydney con motivo de la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica <em>Caritas in Veritate<\/em>, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> Joseph Ratzinger, \u2018Europe in the Crisis of Cultures\u2019, <em>Communio: International Catholic Review<\/em>, 32 (2005), 345-56 en 346-7.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a> Georges Bernanos, Bernanos, Georges. 1953. La Libert\u00e9, Pourquoi Faire? Paris: Gallimard, 1953), p. 208. Citado por Balthasar in <em>Bernanos: An Ecclesial Life<\/em> (San Francisco: Ignatius, 1996). Nota: \u201cCaperucita Roja\u201d es el personaje de un cuento que es comido por un lobo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> James McAuley, <em>The End of Modernity: Essays on Literature, Art and Culture<\/em> (Sydney: Angus and Robinson, 1959).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lee aqui la Ponencia original en ingl\u00e9s El inter\u00e9s contempor\u00e1neo por la relaci\u00f3n entre la teolog\u00eda y la cultura se remonta al menos al periodo del Kulturkampf en la Alemania del siglo XIX y al renacimiento literario cat\u00f3lico franc\u00e9s de la primera parte del siglo XX. 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