{"id":10925,"date":"2021-04-03T00:01:00","date_gmt":"2021-04-02T23:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=10925"},"modified":"2021-04-06T08:57:10","modified_gmt":"2021-04-06T07:57:10","slug":"pascua-camino-de-luz-el-via-lucis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/pascua-camino-de-luz-el-via-lucis\/","title":{"rendered":"Pascua: Camino de Luz, el Via Lucis"},"content":{"rendered":"\n<p>Es Pascua, hoy se ha manifestado la gloria de Dios en todo su esplendor, hoy la fe se hace visi\u00f3n y la esperanza se reviste de consuelo. Todo el camino de dolor recorrido florece hoy y se hace vida la afirmaci\u00f3n de Cristo: \u201cNo tem\u00e1is, yo he vencido al mundo\u201d. Hoy florece el \u00e1rbol de la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>La resurrecci\u00f3n es el fundamento de la fe cristiana, pues creemos en Cristo vivo y resucitado de la muerte: si no resucit\u00f3 Cristo, vac\u00eda es nuestra predicaci\u00f3n, vac\u00eda es tambi\u00e9n nuestra fe, dir\u00e1 San Pablo (I Co 15, 14). <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fernando Rielo<\/strong>, <em>Fundador del Instituto Id de Cristo Redentor, misioneras y misioneros identes<\/em>, lo explica comentando que \u201csi es vana nuestra fe, ser\u00eda en todo aquello, efectivamente bueno, de las muchas cosas que Cristo habla\u2026 carecer\u00eda de fundamento&#8230; carecer\u00eda de sentido. Lo vano significa eso, no tiene sentido, ser\u00eda pura vaciedad\u201d (20-1-1991).<\/p>\n\n\n\n<p>La resurrecci\u00f3n es confirmaci\u00f3n de la veracidad de todo lo que Cristo mismo ha hecho y ense\u00f1ado, de la autoridad de sus palabras y de su vida, de la verdad de su misma divinidad, pues s\u00f3lo Dios puede vencer a la muerte. Por eso dec\u00edan de \u00c9l quienes le insultaban al pie de la cruz: \u201cHa resucitado a otros, \u00a1que se baje de la cruz a s\u00ed mismo!\u201d. Precisamente no es tanto el hecho de \u201cresucitar a otro\u201d sino la realidad de \u201csalvarse a s\u00ed mismo\u201d, \u201cresucitarse a s\u00ed mismo\u201d lo propio de Dios. As\u00ed san Pablo afirma de Cristo: \u201cSe resucit\u00f3 a s\u00ed mismo\u201d. El ser humano no puede salvarse a s\u00ed mismo; necesitamos la salvaci\u00f3n que viene de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Benedicto XVI se hizo eco de esta necesidad de salvaci\u00f3n cuando en la homil\u00eda de un jueves santo expresaba: \u201c\u00bfQu\u00e9 hace al hombre inmundo? El rechazo del amor, el no querer ser amado, el no amar. La soberbia que cree que no tiene necesidad alguna de purificaci\u00f3n, que se cierra a la bondad salvadora de Dios. [\u2026] La soberbia no quiere confesar ni reconocer que tenemos necesidad de purificaci\u00f3n. [En cambio] el amor del Se\u00f1or no conoce l\u00edmites, pero el hombre puede ponerle un l\u00edmite. [\u2026] S\u00f3lo el amor tiene esa fuerza purificadora que nos limpia y nos eleva a las alturas de Dios (13-4-2006).<\/p>\n\n\n\n<p>El resucitado, que no es otro que el crucificado, sana las heridas de la humanidad desolada. La resurrecci\u00f3n de Cristo es la victoria del amor sobre la ra\u00edz del mal, una victoria que traspasa el sufrimiento y la muerte, abriendo un camino en el abismo, transformando el mal en bien, lo que es signo distintivo del poder de Dios, nos dec\u00eda el Papa Francisco el Domingo de Resurrecci\u00f3n del pasado a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9sta es la realidad de la presencia salvadora de Cristo que hoy celebramos: la salvaci\u00f3n, que nos introduce en <strong><em>una vida nueva<\/em><\/strong> que consiste en la victoria sobre la muerte y el pecado y en la nueva participaci\u00f3n en la gracia. Esta verdad se refleja en la ense\u00f1anza paulina sobre el bautismo: \u201cFuimos, pues, con \u00c9l sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros vivamos una vida nueva\u201d (Rm 6, 4).<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta vida nueva se caracteriza por la posibilidad de <strong><em>nuevas relaciones con Dios<\/em><\/strong>: es la hora de un nuevo&nbsp; culto, como desvel\u00f3 Jes\u00fas a la samaritana: \u201cLlega la hora \u2014ya estamos en ella\u2014 en que los adoradores verdaderos adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad\u201d (Jn 4, 23).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Evangelio, donde deslumbra gloriosa la Cruz de Cristo, invita insistentemente a la alegr\u00eda\u201d (Francisco, <em>Evangelii gaudium<\/em> 5). La alegr\u00eda, el gozo de una vida nueva ha de traducirse en una <strong><em>nueva forma de mirar la realidad.<\/em><\/strong> \u00bfQu\u00e9 lecci\u00f3n extraemos para nuestra vida de la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo?<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos a recoger algunas claves que nos presentan los relatos evang\u00e9licos de las siete semanas pascuales. Tras haber recorrido en estos d\u00edas de la Semana Santa el \u201ccamino de la cruz\u201d vamos a adentrarnos en el \u201ccamino de la luz\u201d, para acompa\u00f1ar a Cristo tambi\u00e9n en su <em>Via lucis.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><em>Via lucis<\/em>: Un camino de luz que culmina en Pentecost\u00e9s<\/h4>\n\n\n\n<p>Desde la edad media existe muy enraizada en la devoci\u00f3n popular el <em>Via Crucis<\/em>, en el que se recorren los momentos m\u00e1s sobresalientes de la Pasi\u00f3n y Muerte de Cristo: desde la oraci\u00f3n en el huerto hasta la sepultura de su cuerpo. Pero la historia no acaba en un sepulcro, contin\u00faa en la ma\u00f1ana de la Resurrecci\u00f3n y se extiende durante cincuenta d\u00edas llenos de acontecimientos, inolvidables y trascendentales, hasta la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>Via Lucis<\/em> es una devoci\u00f3n reciente. Es una devoci\u00f3n que va extendi\u00e9ndose y seguro que arraigar\u00e1, porque est\u00e1 llena de contenido. Si para los cristianos son cruciales los acontecimientos, palabras, gestos y hechos de Jesucristo durante los tres a\u00f1os de vida p\u00fablica, \u00a1c\u00f3mo no tomar en especial consideraci\u00f3n los signos que quiso poner ya resucitado, en los cuarenta d\u00edas que transcurren hasta su ascensi\u00f3n y el env\u00edo del Esp\u00edritu Santo diez d\u00edas m\u00e1s tarde! Creo que \u00e9sta ha de ser materia de \u00edntima oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n para cada uno de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>El camino del <em>Via Crucis<\/em>, impregnado de profundo dolor e impotencia, ha podido dejar en nuestro interior una imagen de fracaso. Permitidme que introduzca aqu\u00ed un relato infantil: yo era una ni\u00f1a, no recuerdo que edad tuviera, pero tengo grabado el recuerdo de la lectura del evangelio de la Pasi\u00f3n que se hace el domingo de Ramos. Escuchaba muy atentamente siguiendo con la imaginaci\u00f3n la narraci\u00f3n: la cena, el huerto de los olivos, ante Pilatos&#8230; y esperaba ansiosa el final repitiendo en mi interior a manera de s\u00faplica y esperanza: \u00a1a ver si este a\u00f1o no le matan! Pero segu\u00eda el relato y finalmente un a\u00f1o m\u00e1s le mataban. Recuerdo con ternura aquella mezcla de tristeza e incomprensi\u00f3n ante la muerte de Cristo, el no resignarme a que la historia acabara siempre as\u00ed&#8230; Hoy entiendo que mi \u00e9xtasis hab\u00eda quedado en suspenso, como herido, esperando otro desenlace&#8230; y es que en aquellos tiempos nuestra vivencia de la semana santa se centraba tanto en la tragedia y el dolor de la muerte que casi ocultaba la \u00faltima victoria de la Vida. \u00a1Cu\u00e1nto bien me hubiera hecho entonces conocer el <em>via lucis<\/em>, el camino de la luz!<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, como intu\u00eda y esperaba mi coraz\u00f3n de ni\u00f1a, efectivamente la historia de Jes\u00fas no acaba ah\u00ed: triunfa sobre el pecado y sobre la muerte. Resucitado, desborda su amor en encuentros llenos de intimidad, llevando la paz, devolviendo la fe y la esperanza a los suyos para, finalmente, darles la fuerza del Esp\u00edritu que les capacite para cumplir la misi\u00f3n que El les ha confiado.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se ilumina de una luz nueva. Verdaderamente \u00c9l hace nuevas todas las cosas. Vamos a dejarnos iluminar con la presencia y acci\u00f3n de Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros. Vamos a dejarnos llenar por el Esp\u00edritu Santo que vivifica el alma. Vamos a recorrer, a manera de un relato iconogr\u00e1fico, estas escenas del Nuevo Testamento, mostrando unas pinceladas de su contenido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de adentrarnos en las escenas pascuales, una menci\u00f3n de un testigo de excepci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La primera testigo: su madre<\/h4>\n\n\n\n<p>Nada impide pensar que antes de las apariciones \u201cp\u00fablicas\u201d Jes\u00fas se apareci\u00f3 a su madre. No en vano Mar\u00eda, desde que Jes\u00fas es colocado en el sepulcro, \u201ces la \u00fanica que mantiene viva la llama de la fe, prepar\u00e1ndose para acoger el anuncio gozoso y sorprendente de la Resurrecci\u00f3n\u201d (san Juan Pablo II, <em>Catequesis,<\/em> 3-4-1996). San Juan Pablo II resaltar\u00e1 que \u201cla espera que vive la Madre del Se\u00f1or el S\u00e1bado santo constituye uno de los momentos m\u00e1s altos de su fe: en la oscuridad que envuelve el universo, ella conf\u00eda plenamente en el Dios de la vida y, recordando las palabras de su Hijo, espera la realizaci\u00f3n plena de las promesas divinas\u201d (<em>Catequesis<\/em>, 21-V-1997, 1).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs leg\u00edtimo pensar \u2014contin\u00faa diciendo san Juan Pablo II\u2014 que veros\u00edmilmente Jes\u00fas resucitado se apareci\u00f3 a su madre en primer lugar. La ausencia de Mar\u00eda del grupo de las mujeres que al alba se dirigieron al sepulcro (cf. Mc 16,1; Mt 28,1), \u00bfno podr\u00eda constituir un indicio del hecho de que ella ya se hab\u00eda encontrado con Jes\u00fas? Esta deducci\u00f3n quedar\u00eda confirmada tambi\u00e9n por el dato de que las primeras testigos de la resurrecci\u00f3n, por voluntad de Jes\u00fas, fueron las mujeres, las cuales permanecieron fieles al pie de la cruz y, por tanto, m\u00e1s firmes en la fe. [\u2026] La Virgen sant\u00edsima, presente en el Calvario durante el Viernes santo (cf. Jn 19,25) y en el cen\u00e1culo en Pentecost\u00e9s (cf. Hch 1,14), fue probablemente testigo privilegiada tambi\u00e9n de la resurrecci\u00f3n de Cristo, completando as\u00ed su participaci\u00f3n en todos los momentos esenciales del misterio pascual. Mar\u00eda, al acoger a Cristo resucitado, es tambi\u00e9n signo y anticipaci\u00f3n de la humanidad, que espera lograr su plena realizaci\u00f3n mediante la resurrecci\u00f3n de los muertos\u201d (<em>Catequesis<\/em>, 21-5-1997, 3-4).<\/p>\n\n\n\n<p>Ma\u00f1ana, de la mano de Mar\u00eda, en una segunda parte de este art\u00edculo empezaremos el recorrido de nuestro <em>Via lucis<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es Pascua, hoy se ha manifestado la gloria de Dios en todo su esplendor, hoy la fe se hace visi\u00f3n y la esperanza se reviste de consuelo. Todo el camino de dolor recorrido florece hoy y se hace vida la afirmaci\u00f3n de Cristo: \u201cNo tem\u00e1is, yo he vencido al mundo\u201d. 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