{"id":1029,"date":"2016-03-07T16:17:52","date_gmt":"2016-03-07T16:17:52","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=1029"},"modified":"2025-03-06T12:20:05","modified_gmt":"2025-03-06T10:20:05","slug":"tras-el-concilio-los-dos-frentes-de-la-critica-a-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/tras-el-concilio-los-dos-frentes-de-la-critica-a-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Tras el Concilio. Los dos frentes de la cr\u00edtica a la Iglesia"},"content":{"rendered":"\n<p>Hasta la \u00e9poca del Concilio, las dos l\u00edneas de cr\u00edtica hab\u00edan permanecido externas a la Iglesia, pero cuando la Iglesia quiso abrirse m\u00e1s al mundo para evangelizarlo, en cierto modo se interiorizaron y tuvieron un efecto importante en algunas derivas posconciliares.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El frente occidental<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica liberal era una cr\u00edtica ya muy cuajada, incesantemente repetida y centrada en los t\u00f3picos que fij\u00f3 el anticlericalismo franc\u00e9s, desde <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Voltaire\">Voltaire<\/a>. Ve\u00edan y quer\u00edan ver en la Iglesia un resto del Antiguo R\u00e9gimen, una instituci\u00f3n \u201creaccionaria\u201d, atrasada y oscurantista, antimoderna y antidemocr\u00e1tica, defensora de la superstici\u00f3n, opresora de las conciencias y opuesta al progreso de las ciencias y de las libertades. Y lo repet\u00edan sin cesar, generando el caracter\u00edstico odio anticlerical de la izquierda radical, que tambi\u00e9n recogi\u00f3 despu\u00e9s el marxismo. Ese anticlericalismo hab\u00eda tenido expresiones muy duras, persecuciones abiertas, cierre de instituciones cat\u00f3licas y expropiaciones masivas, durante todo el siglo XIX y se renov\u00f3 en el primer tercio de siglo, con las leyes laicistas en Francia (1905), M\u00e9xico (1924) y la Rep\u00fablica espa\u00f1ola (1931). A esto se a\u00f1ad\u00eda, la persecuci\u00f3n religiosa abierta tras la revoluci\u00f3n rusa (1917).<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, el clima general mejor\u00f3, pero en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados de Europa \u2013Suiza, Alemania, Pa\u00edses Bajos\u2013 la cr\u00edtica persist\u00eda por parte de los sectores intelectuales m\u00e1s laicistas, desde medios cient\u00edficos radicales y materialistas hasta medios liberales de car\u00e1cter m\u00e1s o menos mas\u00f3nico. Repet\u00edan constantemente los mismos t\u00f3picos ya consagrados: el caso Galileo, las guerras de religi\u00f3n, la intolerancia de la Inquisici\u00f3n y la censura eclesi\u00e1stica (el \u00cdndice), hasta troquelar en las conciencias una imagen que todav\u00eda dura.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto provocaba una inc\u00f3moda sensaci\u00f3n de enfrentamiento entre la cultura moderna y la fe cristiana. Y pon\u00eda a la Iglesia en cierto modo a la defensiva: a la defensiva pol\u00edtica, donde pod\u00eda parecer que se a\u00f1oraban y reivindicaban los privilegios perdidos del Antiguo R\u00e9gimen, y a la defensiva intelectual, donde pod\u00eda parecer que el crecimiento de las ciencias y del saber generaban necesariamente el retroceso de la fe cristiana: el cristianismo s\u00f3lo pod\u00eda permanecer entre los ignorantes. Era la acusaci\u00f3n cl\u00e1sica del oscurantismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sab\u00eda que la cr\u00edtica era, en muchos casos, injusta. Pero generaba incomodidad y malestar. Y a los cristianos m\u00e1s sensibles culturalmente les hac\u00eda ver m\u00e1s claramente las insuficiencias propias, y mirarlas con impaciencia y, a veces, incomprensi\u00f3n: la pobreza intelectual de muchos estudios eclesi\u00e1sticos, la escasa formaci\u00f3n cient\u00edfica del clero, el sabor a rancio de algunos usos heredados que ten\u00edan poco que ver con el Evangelio: beneficios y canonj\u00edas, pompas eclesi\u00e1sticas, barroquismos, manifestaciones grotescas de la piedad popular, privilegios de los poderes civiles o de la vieja nobleza, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia ha realizado en todas partes un inmenso trabajo cultural y contado siempre con mentes privilegiadas, y por eso dol\u00eda m\u00e1s la cr\u00edtica despectiva de los que se ten\u00edan por representantes del progreso. Con el deseo de la renovaci\u00f3n conciliar, creci\u00f3 la sensibilidad hacia los propios defectos para lograr una evangelizaci\u00f3n m\u00e1s eficaz y tambi\u00e9n para lograr una nueva dignidad cultural e intelectual, ser aceptables a las \u00e9lites intelectuales occidentales y hacerse un sitio en la cultura moderna. Esto afectaba de manera particular a los episcopados m\u00e1s intelectuales: Holanda, Alemania y Suiza; y, en menor medida, B\u00e9lgica y Francia, que llevar\u00e1n la voz cantante en el Concilio Vaticano II. Era leg\u00edtimo, pero necesitaba un discernimiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El frente oriental<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Hay otro frente, que podemos llamar el frente oriental, porque nos recuerda geogr\u00e1ficamente la situaci\u00f3n de Rusia en el Oriente de Europa. En realidad no era un frente geogr\u00e1fico, sino mental, y los problemas no eran directamente con la inmensa Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas; era, en realidad, interno, en cada pa\u00eds. Es la presencia del comunismo. Berdiaev, pensador ruso huido a Par\u00eds tras la revoluci\u00f3n rusa, vio con acierto que el comunismo era un tipo de herej\u00eda cristiana, una transformaci\u00f3n de la esperanza: un intento de hacer para\u00edso en la tierra, de llegar a la sociedad perfecta por medios puramente humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El comunismo es el m\u00e1s importante de los movimientos socialistas revolucionarios, aunque no hay que olvidar que el fascismo y el nazismo tambi\u00e9n fueron socialistas y revolucionarios. Se hab\u00eda difundido al final del siglo XIX como consecuencia de la masificaci\u00f3n y maltrato que sufr\u00eda la poblaci\u00f3n trabajadora despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n industrial. El crecimiento de un sector pobre, de trabajadores desarraigados de sus lugares de origen y de su cultura, y agrupados en los cinturones de las grandes ciudades industriales, hab\u00eda sido caldo de cultivo para todas las utop\u00edas socialistas desde mediados del siglo XIX. El marxismo fue una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El encanto marxista<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Consigui\u00f3 hacerse m\u00e1s sitio porque ten\u00eda detr\u00e1s una teor\u00eda general, simple pero aparentemente compacta, sobre la historia y la estructura de la sociedad. Capt\u00f3 a muchos intelectuales y encendi\u00f3 un misticismo revolucionario. Primero, lleg\u00f3 a sectores radicalizados; despu\u00e9s, tambi\u00e9n a intelectuales que quisieron situarse en la vanguardia del porvenir; y, finalmente, supuso una gran tentaci\u00f3n para los movimientos cristianos, que se sintieron interpelados por esa corriente que iba a cambiar la historia. Eso parec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El marxismo es, en su origen, una filosof\u00eda; o mejor, una ideolog\u00eda. Un intento de comprensi\u00f3n de la realidad hist\u00f3rica y social, recurriendo \u2013hay que decirlo\u2013 a unas explicaciones bastante elementales sobre la formaci\u00f3n de la sociedad y a una especie de vocaci\u00f3n de utop\u00eda por un mundo mejor. Los principios de la econom\u00eda marxista, de puro simples, no pod\u00edan dar cuenta de la realidad, y resultaron incapaces de construirla cuando se quisieron llevar a la pr\u00e1ctica, pero sus ideales sociales prendieron en los movimientos revolucionarios y consiguieron mover a un sector idealista, que logr\u00f3 triunfar en algunos pa\u00edses, sobre todo en Rusia. All\u00ed, con todo el peso econ\u00f3mico y pol\u00edtico de una enorme sociedad, se convirti\u00f3 en comunismo y se expandi\u00f3 por todo el mundo, por medios pol\u00edticos y propagand\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sangrantes paradojas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La verdad es que con la perspectiva que da el tiempo se puede juzgar lo tr\u00e1gicamente rid\u00edculo de casi todo: de la doctrina, de las expectativas, etc\u00e9tera. Y las realizaciones llaman la atenci\u00f3n por su mezcla de megaloman\u00eda e inhumanidad gris, aparte de una historia inagotable de tropel\u00edas. Pero no se le pueden negar dos cosas. La primera, que tuvo un enorme \u00e9xito pol\u00edtico. La segunda, que ten\u00eda la aureola m\u00edstica de ponerse de parte de los m\u00e1s desfavorecidos. Era la voz que hablaba en nombre de los pobres. O, por lo menos, eso parec\u00eda y quer\u00edan que pareciera.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo sangrante del asunto era que, al mismo tiempo, el movimiento era f\u00e9rreamente dirigido por el aparato policial y propagand\u00edstico de personajes tan poco m\u00edsticos como Stalin, con un r\u00e9gimen dictatorial y totalitario sin comparaciones en la historia, y con unas arbitrariedades de gobierno y depuraciones y atrocidades sin cuento. Incre\u00edbles paradojas. La realidad, como se suele repetir, supera a la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Impacto eclesial<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El caso es que la Iglesia se ve\u00eda, por una parte, interpelada al ver unos sectores de poblaci\u00f3n proletaria que, por haberse desarraigado de sus lugares de origen, hab\u00edan perdido la fe, y a los que se llegaba mal. Y, por otra parte, sent\u00eda una especie de tentaci\u00f3n, que fue creciendo a lo largo del siglo XX hasta la crisis del sistema. Los cristianos m\u00e1s sensibles socialmente se sent\u00edan admirados por el compromiso marxista (\u201cestos s\u00ed que dan la vida por los pobres\u201d). Hay que decir que esto tambi\u00e9n se deb\u00eda a una constante propaganda que deformaba la situaci\u00f3n y ocultaba sus aspectos siniestros, persiguiendo y denigrando ferozmente a todo disidente o cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho es que el ala marxista criticaba a la Iglesia como aliada de los ricos y c\u00f3mplice del sistema burgu\u00e9s que quer\u00eda hacer saltar. Y, al mismo tiempo, tentaba a los que ten\u00edan mayor conciencia social. Esto produjo un enorme y creciente impacto en la vida de la Iglesia a lo largo del siglo XX. Especialmente, en los sectores m\u00e1s comprometidos: las organizaciones laicales cristianas y algunas \u00f3rdenes religiosas.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os sesenta, lleg\u00f3 a ser una epidemia que afect\u00f3 a las bases cristianas de todo el mundo civilizado. Y tendr\u00eda un largo ep\u00edgono en algunos aspectos de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, hasta que se resolvi\u00f3 con la ca\u00edda del comunismo (1989) y el discernimiento que hizo la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/actualizacion-doctrina-fe-los-delitos-mas-graves\/\">Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la fe<\/a>, presidida entonces por Joseph Ratzinger.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Incomodidad y ambig\u00fcedad del mundo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En resumen, era una situaci\u00f3n inc\u00f3moda en los dos frentes, aunque s\u00f3lo incomodaba a mentes sensibles. Y ten\u00eda esa doble dimensi\u00f3n: sensaci\u00f3n de una actitud puramente defensiva, y sentimiento de las carencias de una evangelizaci\u00f3n. Hab\u00eda, ciertamente, una cuesti\u00f3n de honestidad intelectual y cristiana, si se quer\u00eda evangelizar al mundo moderno. No era posible evangelizar sin escuchar, enmendar errores propios y reconocer lo bueno y lo justo de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es posible usar la palabra \u201cmundo\u201d sin enfrentarse con los profundos ecos que esa palabra despierta en el lenguaje cristiano. Porque, por una parte el \u201cmundo\u201d es la creaci\u00f3n de Dios, donde trabajan honradamente los seres humanos; pero tambi\u00e9n representa, en el lenguaje de san Juan, todo lo que en los hombres hay de oposici\u00f3n a Dios. Las dos cosas no son en realidad separables, porque no existe lo puramente natural: por su origen todo proviene de Dios y est\u00e1 ordenado a Dios, y despu\u00e9s del pecado, no hay nada naturalmente bueno e inocente si Dios no lo salva del pecado. S\u00f3lo salva Dios: no salva ni la inteligencia cr\u00edtica ni la utop\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Necesidad de discernimiento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es verdad que hab\u00eda muchas cosas que arreglar en la Iglesia, y la cr\u00edtica externa hac\u00eda ver lo que, a veces, no se quer\u00eda ver. Pero hab\u00eda que discernir. Al mundo (ilustrado-mas\u00f3nico) le irritaban, con raz\u00f3n, el clericalismo, la pereza y la pomposidad eclesi\u00e1stica, pero tambi\u00e9n le irritaban el amor de Dios y los diez mandamientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el mundo marxista acusaba a la Iglesia de preocuparse poco por los pobres. Y ten\u00eda raz\u00f3n, porque todo es poco, aunque ninguna instituci\u00f3n humana se ha preocupado tanto por los pobres como la Iglesia en toda su historia. Y tambi\u00e9n hab\u00eda que discernir, porque la m\u00edstica marxista ten\u00eda un punto de romanticismo idealista, pero estaba alentada por una descarada propaganda y dirigida por una inmensa maquinaria de poder, que s\u00f3lo pretend\u00eda imponer una dictadura mundial, desde luego con la buena intenci\u00f3n de que todo mejorase.<\/p>\n\n\n\n<p>Quer\u00edan crear un mundo ideal, un para\u00edso, donde, como en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la Iglesia no tendr\u00eda ning\u00fan sitio. Adem\u00e1s, estaban dispuestos a pasar por encima de cualquier cosa, porque, para ellos, el fin justificaba los medios. La historia se encargar\u00eda de mostrar, una vez m\u00e1s, que la cruda realidad no se deja cambiar por cualquier utop\u00eda, aunque quiz\u00e1 ninguna otra hizo en la historia tan violenta presi\u00f3n para cambiarla.&nbsp; Entretanto, muchos cristianos cambiaron de esperanza. Prefirieron la esperanza que les transmit\u00eda la propaganda marxista, que promet\u00eda el cielo en la tierra, a la esperanza que transmit\u00eda la Iglesia, que s\u00f3lo promet\u00eda el cielo en el cielo, aunque tambi\u00e9n ped\u00eda compromiso con la tierra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El recuerdo de Benedicto XVI<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En su primera y famosa alocuci\u00f3n a la Curia en diciembre del 2005, Benedicto XVI consideraba \u201cQuienes esperaban que con este \u2018s\u00ed\u2019 fundamental a la edad moderna todas las tensiones desaparecer\u00edan y la \u2018apertura al mundo\u2019 as\u00ed realizada lo transformar\u00eda todo en pura armon\u00eda, hab\u00edan subestimado las tensiones interiores y tambi\u00e9n las contradicciones de la misma edad moderna; hab\u00edan subestimado la peligrosa fragilidad de la naturaleza humana, que en todos los per\u00edodos de la historia y en toda situaci\u00f3n hist\u00f3rica es una amenaza para el camino del hombre. [\u2026] El Concilio no pod\u00eda tener la intenci\u00f3n de abolir esta contradicci\u00f3n del Evangelio con respecto a los peligros y los errores del hombre. En cambio, no cabe duda de que quer\u00eda eliminar contradicciones err\u00f3neas o superfluas, para presentar al mundo actual la exigencia del Evangelio en toda su grandeza y pureza. [\u2026] Ahora, este di\u00e1logo se debe desarrollar con gran apertura mental, pero tambi\u00e9n con la claridad en el discernimiento de esp\u00edritus que el mundo, con raz\u00f3n, espera de nosotros precisamente en este momento. As\u00ed hoy podemos volver con gratitud nuestra mirada al concilio Vaticano II:&nbsp; si lo leemos y acogemos guiados por una hermen\u00e9utica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez m\u00e1s una gran fuerza para la renovaci\u00f3n siempre necesaria de la Iglesia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Para seguir leyendo<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft\"><img decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"105\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-teol1.jpg\" alt=\"mar16-teol1\" class=\"wp-image-1030\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><b><i><span style=\"text-decoration: underline;\">El marxismo. Teor\u00eda y pr\u00e1ctica&nbsp;de una revoluci\u00f3n<\/span><br><\/i><\/b>Fernando Oc\u00e1riz.<br>220 p\u00e1ginas.<br>Ed.&nbsp;Palabra, 1975<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft\"><img decoding=\"async\" width=\"106\" height=\"149\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-teol2.jpg\" alt=\"mar16-teol2\" class=\"wp-image-1031\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><b><i><span style=\"text-decoration: underline;\">Marxismo&nbsp;y cristianismo<\/span><br><\/i><\/b>Alasdair McIntyre.<br>144 p\u00e1ginas.<br>Ed.&nbsp;Nuevo Inicio, 2007<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft\"><img decoding=\"async\" width=\"83\" height=\"120\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/mar16-teol3.jpg\" alt=\"mar16-teol3\" class=\"wp-image-1032\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><b><i><span style=\"text-decoration: underline;\">Marxismo <\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"text-decoration: underline;\">y cristianismo<\/span><br><\/i><\/b>Jos\u00e9 Miguel&nbsp;Ib\u00e1\u00f1ez Langlois.<br>Ed.&nbsp;Palabra, 1974<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta la \u00e9poca del Concilio, las dos l\u00edneas de cr\u00edtica hab\u00edan permanecido externas a la Iglesia, pero cuando la Iglesia quiso abrirse m\u00e1s al mundo para evangelizarlo, en cierto modo se interiorizaron y tuvieron un efecto importante en algunas derivas posconciliares. El frente occidental La cr\u00edtica liberal era una cr\u00edtica ya muy cuajada, incesantemente repetida [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6987,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537,53],"tags":[496],"class_list":["post-1029","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","category-teologia-siglo-xx","tag-teologia","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1029"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1029\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6987"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}