El Pope Leo XIV llegarĆ” a Argelia el 13 de abril para una visita de cuatro dĆas, lo que supone la primera visita papal al paĆs. Aunque el PontĆfice ya ha visitado Argelia en dos ocasiones anteriores āuna en 2003 y otra en 2014, en calidad de prior general de la Orden de San AgustĆnā, su regreso como jefe de la Iglesia católica se produce en un contexto de crecientes restricciones para la minorĆa cristiana del paĆs.
Para comprender mejor la situación, Omnes habló con Constance Avenel, responsable de defensa de la libertad religiosa en el Centro Europeo para el Derecho y la Justicia (ECLJ). Tras haber publicado recientemente un informe sobre el trato que reciben los cristianos en Argelia, también ayudó a organizar una conferencia paralela el 18 de marzo en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en la que se abordó la discriminación que sufren los cristianos argelinos.
Una zona gris jurĆdica
Argelia consagra oficialmente el islam como religión de Estado, pero las comunidades no musulmanas operan en lo que Avenel describe como una āprecaria zona gris jurĆdicaā. Explica que una ordenanza gubernamental de 2006 y sus decretos de aplicación permiten a las autoridades restringir la prĆ”ctica cristiana sin prohibirla explĆcitamente.
A las iglesias se les puede denegar el registro, se les puede cerrar por vĆa administrativa o se les puede tomar medidas bajo pretextos tĆ©cnicos, como normas urbanĆsticas o de seguridad. āDe hecho, las autoridades han cerrado varias iglesias por motivos sanitariosā, seƱala, una ambigüedad jurĆdica que desalienta nuevas iniciativas y obliga a muchas comunidades a recurrir a la autocensura.
La distribución de Biblias ilustra bien esta dinĆ”mica. āLas Biblias no estĆ”n prohibidas oficialmente, pero su importación al paĆs estĆ” sujeta a controles administrativosā, afirma Avenel.
El pastor Youssef Ourahmane, vicepresidente de la Iglesia Protestante de Argelia (EPA), confirma que la organización se enfrenta a ādificultades importantesā a la hora de importar Biblias, mientras que su distribución puede interpretarse como proselitismo, lo que podrĆa constituir un delito segĆŗn la legislación argelina.
El proceso judicial contra Habiba Kouider, iniciado poco después de la ordenanza de 2006 por llevar Biblias, ilustra cómo incluso las prÔcticas religiosas mÔs habituales pueden acarrear consecuencias legales.
Restricciones legales y presiones sociales
Los cristianos de Argelia se ven limitados no solo por las normas administrativas, sino tambiĆ©n por presiones sociales mĆ”s amplias. Los conversos procedentes del islam son objeto de un intenso escrutinio, ya que la apostasĆa suele considerarse una traición por parte de la familia y la comunidad.
Avenel describe esto como parte de un contexto en el que la prÔctica religiosa no musulmana no solo estÔ restringida por la ley, sino que también es objeto de vigilancia social, especialmente durante el RamadÔn, cuando la observancia pública del islam es muy visible.
āSe anima encarecidamente a los empresarios, y en ocasiones incluso se les obliga, a denunciar a los empleados cristianos ante las autoridades, lo que contribuye a una importante estigmatización socialā, explica Avenel, y destaca cómo las presiones estatales y sociales se entrelazan para limitar la movilidad económica y social de los cristianos.
Desde el punto de vista institucional, tanto las comunidades protestantes como las católicas se ven sometidas a un escrutinio constante. La EPA ha sido testigo del cierre de decenas de iglesias, mientras que las organizaciones humanitarias católicas, como CÔritas Argelia, fueron clausuradas por el Gobierno a pesar de que sus servicios beneficiaban a todas las comunidades, independientemente de su confesión religiosa.
La aplicación selectiva de la ley por parte del Gobierno pone de manifiesto un principio polĆtico mĆ”s amplio: solo se tolera una visión de la religión controlada por el Estado, que a menudo se justifica con el pretexto de proteger la soberanĆa nacional.
Esto salió a la luz pĆŗblica cuando, en 2010, el exministro de Asuntos Religiosos, Bouabdellah Ghlamallah, afirmó: āNadie quiere que haya minorĆas religiosas en Argelia, porque eso podrĆa servir de pretexto para que potencias extranjeras interfieran en los asuntos internos del paĆs con el pretexto de proteger los derechos de las minorĆasā. Ghlamallah tambiĆ©n declaró que āun argelino solo puede ser musulmĆ”nā.
Esto refleja la mentalidad del Gobierno, que deja poco margen para la diversidad religiosa. En consecuencia, las iglesias dan prioridad a la presencia y al servicio frente a la expansión, centrÔndose en la educación, la asistencia sanitaria y el diÔlogo interreligioso en lugar de en la evangelización. Incluso estas modestas iniciativas siguen expuestas al riesgo de cierre o restricción, lo que pone de manifiesto la fragilidad del espacio institucional para las comunidades minoritarias.
La visita papal: simbolismo y limitaciones
La llegada del Papa León XIV tiene un significado simbólico y plantea retos prÔcticos. La atención internacional puede proporcionar protección y visibilidad temporales, pero no garantiza una reforma religiosa.
āEn realidad, el presidente Tebboune se contentarĆ” con presentar al Papa un cristianismo āde escaparateā⦠y evitarĆ” cuidadosamente abordar los problemas realesā, advierte Avenel, seƱalando que los protestantes, en particular, podrĆan tener poca presencia durante la visita.
Avenel destaca ademĆ”s que el itinerario del Papa, centrado en lugares emblemĆ”ticos de la historia católica como la catedral de Notre-Dame dāAfrique y la basĆlica del Sagrado Corazón, se planificarĆ” cuidadosamente para transmitir un mensaje de tolerancia religiosa sin tropezar con restricciones sistĆ©micas.
Los precedentes históricos ponen de manifiesto los lĆmites de estos gestos. Cuando el Papa Francisco visitó el vecino Marruecos en 2019, el rey Mohammed VI se refirió a los cristianos como āinvitadosā, lo que reforzó su condición de marginados de la sociedad.
Argelia funciona con una lógica similar, aunque, en realidad, los cristianos ya estaban en Argelia mucho antes que los musulmanes. Las autoridades estatales apenas reconocen las raĆces cristianas preislĆ”micas del paĆs. La visita papal, que coincide con el 30.Āŗ aniversario del martirio de los monjes de Tibhirine, pondrĆa de relieve lo que estĆ” en juego simbólicamente para la comunidad cristiana de Argelia, ofreciendo una oportunidad Ćŗnica para que la comunidad internacional examine de cerca la represión sistĆ©mica.
Un camino a seguir: presión internacional y reformas internas
Avenel subraya que āno se producirĆ” ninguna reforma jurĆdica importante sin un cambio polĆtico profundoā, y seƱala las limitaciones estructurales inherentes a la gestión de la libertad religiosa en Argelia.
Las recomendaciones de la conferencia de la ONU que ella ayudó a organizar en el marco del ECLJ pedĆan el reconocimiento constitucional de la libertad de conciencia, el funcionamiento legal de las iglesias protestantes, la revisión de las disposiciones penales sobre el proselitismo y la reapertura de instituciones como CĆ”ritas Argelia. La implicación de organismos internacionales, incluida una visita del relator especial de la ONU sobre la libertad de religión o de creencias, se considera fundamental para ejercer una presión constante.
A pesar de las consideraciones geopolĆticas, Argelia es un importante proveedor de energĆa para Europa, un socio de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo y un importante comprador de armas de Rusia. Ninguno de estos actores internacionales querrĆa molestar al Gobierno argelino por el mero hecho de garantizar la libertad religiosa a su minorĆa cristiana.
Para los cristianos del paĆs, la visita del Papa representa tanto una esperanza como un recordatorio de su continua vulnerabilidad. A pesar de la ambigüedad jurĆdica, la presión social y la fragilidad institucional que caracterizan su vida cotidiana, restringen la libertad religiosa e impiden la actividad caritativa, la comunidad cristiana de Argelia sigue resistiendo. Se mantiene gracias a su resiliencia, a la solidaridad internacional y a la esperanza de que la atención mundial se traduzca en una protección efectiva.
