La Jornada Ā«La comunicación sobre migrantes y refugiados entre la solidaridad y el miedoĀ», promovida por la Asociación ISCOM y la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, junto con el ComitĆ© Ā«Información, migrantes y refugiadosĀ», ha ofrecido una nueva oportunidad a acadĆ©micos, periodistas y responsables de organizaciones humanitarias para debatir sobre los aspectos crĆticos del sistema mediĆ”tico y contribuir a una información veraz y mĆ”s respetuosa con la dignidad humana.
Con especial atención a la Ć©tica y la deontologĆa profesional en la información y la comunicación sobre migrantes y refugiados, la Jornada contó con la participación de mĆ”s de 100 personas, entre periodistas, trabajadores de la comunicación de organizaciones que trabajan en el tema y responsables de instituciones eclesiales y educativas.
Hace poco menos de 10 aƱos el primer viaje del pontificado de Francisco a Lampedusa, 10 aƱos mĆ”s o menos despuĆ©s la invasión rusa de Ucrania. Estos dos hechos, sobre todo, han contribuido a cambiar la percepción del fenómeno migratorio y, especialmente, la forma de informar sobre Ć©l, sobre todo desde el punto de vista periodĆstico.
Hace 10 años, la prensa mundial se reunió en el corazón del MediterrÔneo para escuchar la denuncia de Francisco contra la «globalización de la indiferencia».
Hoy, la nueva crisis humanitaria producida por el conflicto en Ucrania -que dura ya un aƱo- condiciona la lectura polĆtica y la propia representación periodĆstica, hasta el punto de afectar a las opciones de fondo, por ejemplo en materia de acogida con la aplicación de un nuevo derecho excepcional de asilo.
TambiĆ©n debe evaluarse el impacto de la terrible tragedia del terremoto en Siria y TurquĆa.
Describir la complejidad de la realidad de las migraciones y ayudar a comprender las interdependencias y las dinĆ”micas necesariamente internacionales del fenómeno: Ć©ste es el compromiso y el reto de una narración periodĆstica que quiere ser verdaderamente respetuosa ante todo de la dignidad de las personas implicadas y al mismo tiempo de la verdad sustancial de los hechos, a la que nos recuerda la ley constitutiva de la Orden de Periodistas de Italia, que celebra en estos mismos dĆas su 60 aniversario.
Vienen de paĆses vecinos, huyendo de guerras que tambiĆ©n nos angustian. Nos hemos acostumbrado un poco a ellos, a los inmigrantes. Los vemos sobre todo por su utilidad, mĆ”s allĆ” de los riesgos que entraƱan y de los temores que suscitan.
Quienes solĆan hacer un uso instrumental de ellos con fines electorales o propagandĆsticos ahora tienen que recurrir a otros argumentos e inventar nuevos hombres del saco. Los inmigrantes ya no son Ā«otros entre nosotrosĀ», sino Ā«otros entre nosotrosĀ», que hay que Ā«integrarĀ».
Las crisis humanitarias, junto con los saqueos, encienden la piedad y despiertan la solidaridad de los pueblos que se encuentran en su mejor momento en la desgracia.
Ā«Dejemos que los refugiados sean protagonistas de su propia representación, para que puedan hablar con autoridad, intención polĆtica y voz colectiva. Y participar en el proceso de toma de decisionesĀ». AsĆ abrió los trabajos de la Jornada Chiara Cardoletti, Representante del ACNUR para Italia, la Santa Sede y San Marino, destacando cómo la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Ā«trabaja desde hace 10 aƱos para apoyar el periodismo Ć©tico, para que las cuestiones de inmigración y asilo sean objeto de formación y desarrollo profesional. La información sobre solicitantes de asilo, refugiados, vĆctimas de la trata y migrantes debe basarse en el uso correcto del lenguaje y en garantĆas adecuadas para todos aquellos que han solicitado y obtenido protección, sin menoscabo del derecho a la informaciónĀ».
El fenómeno migratorio ha sido uno de los Ć”mbitos en los que el periodismo italiano (y no solo) ha podido, al menos en parte, corregir su enfoque. Partiendo de esta premisa, Vittorio Roidi, maestro de periodismo y profesor de Ć©tica y deontologĆa profesional, observó cómo Ā«los hombres y mujeres que murieron en las aguas del MediterrĆ”neo en un intento desesperado de escapar a un destino de pobreza y desesperación representaban uno de los grandes temas de la Ćŗltima parte del siglo pasado. Nos dimos cuenta de que no podĆamos tratarlos como nĆŗmeros, sino que eran protagonistas de uno de los dramas mĆ”s estremecedores de nuestro tiempo. E intentamos cambiar el lenguaje, dar una dimensión mĆ”s humana y menos superficial a nuestras historiasĀ».
La Carta de Roma, el documento deontológico adoptado por los periodistas italianos sobre la información y los emigrantes, fue el primer resultado concreto de esta reflexión, «aunque», según Roidi, «los resultados de ese trabajo no sean quizÔs los deseados».
El cardenal Augusto Paolo Lojudice, arzobispo metropolitano de Siena y miembro de la Comisión de Migrantes de la Conferencia Episcopal Italiana, seƱaló las palabras del Papa Francisco – Ā«No basta con acoger a los migrantes: tambiĆ©n hay que acompaƱarlos, promoverlos e integrarlosĀ»- como un claro esquema Ā«tambiĆ©n para poder narrar la migración correctamente y lejos de cualquier forma de pietismo e instrumentalizaciónĀ».
Su trabajo, su capacidad de sacrificio, su juventud y su entusiasmo enriquecen a las comunidades que los acogen. Ā«Pero esta contribución podrĆa ser mucho mayor si se valorara y apoyara a travĆ©s de programas especĆficosĀ».
Gian Carlo Blangiardo, presidente del ISTAT, reflexionó sobre el fenómeno migratorio segĆŗn los datos estadĆsticos, refiriĆ©ndose al crecimiento registrado en Italia en las Ćŗltimas dĆ©cadas: Ā«Hemos pasado de unos cientos de miles de unidades en los aƱos 80 a mĆ”s de 5 millones en el Ćŗltimo recuento censal de 2021, por lo que la población extranjera ha sufrido importantes transformaciones, tanto en los flujos de entrada como en la estructura de presencias: de trabajadores a familias, de extranjeros a ciudadanosĀ».
Entre los efectos positivos, la funcionalidad constatada en el mercado laboral y la contribución significativa, aunque no decisiva, en el frente de la natalidad. Una contribución al desarrollo de nuestro paĆsĀ», en opinión de Blangiardo, Ā«que debe valorizarse en el marco de iniciativas gubernamentales adecuadas, con plena conciencia de un panorama demogrĆ”fico mundial en el que el crecimiento de la población se concentra totalmente en los paĆses mĆ”s pobresĀ».
Durante el primer panel -La guerra en Ucrania y los conflictos en el mundo: efectos sobre el fenómeno migratorio-, se celebraron debates, moderados por el padre Aldo Skoda (Pontificia Universidad Urbaniana), Matteo Villa (ISPI), Valentina Petrini (Il Fatto Quotidiano) y Irene Savio (El Periódico).
Este último se centró, en particular, en los efectos de la ofensiva militar rusa en Ucrania, que ha provocado «la huida de 8 millones de personas, ademÔs de 5,4 millones de desplazados internos, según cifras de Naciones Unidas. Muchos se ven obligados por segunda o tercera vez a huir de sus hogares, dejarlo todo atrÔs e irse a vivir a un nuevo lugar».
Sobre la respuesta sin precedentes de los paĆses de la UE, el analista de El Periódico reconoció Ā«la adopción de polĆticas a favor de los refugiados muy diferentes a las que se utilizan en otras partes del mundo, asĆ como diversos programas de ayuda a la población ucraniana y de agilización de los trĆ”mites burocrĆ”ticos para el reconocimiento de la condición de refugiadoĀ». Y sin embargo, unos 5 millones de ucranianos han decidido regresar a su paĆs en los Ćŗltimos mesesĀ».
Cuestionado acerca del tema de la propaganda y la manipulación en tiempos de guerra, Petrini dedicó su reflexión: Ā«Hoy en dĆa, mantener a la propia población en la oscuridad sobre lo que realmente estĆ” sucediendo en Ucrania es una prioridad para Putin. Fomentar el descontento europeo con los refugiados de guerra ucranianos fue una de las primeras estrategias manipuladoras que emprendió, a travĆ©s de la desinformación: mĆ”quinas que se reciclan sobre el tema del momento y que tienen en comĆŗn la vĆctima, en este caso los migrantes, los refugiados, y el macroobjetivo de desestabilizar entidades como la Unión Europea. Putin no es ajeno a este tipo de operaciones. Lleva aƱos intentando corromper las democracias occidentales, financiando movimientos nacionalistas, dando dinero a partidos sin euro, intentando contaminar las elecciones y el debate polĆticoĀ».
Entre los emigrantes forzosos, personas obligadas por las guerras a abandonar sus hogares, dos de cada tres permanecen desplazados en su paĆs de origen. Ā«Del Ćŗltimo tercio que abandona el paĆsĀ», observa Matteo Villa, Ā«la gran mayorĆa permanece en paĆses vecinos, con la esperanza de volver a casa tarde o tempranoĀ». Por supuesto, el aumento de las crisis prolongadas en el mundo hace mĆ”s probable que quienes han abandonado el paĆs realicen despuĆ©s una segunda migración a lugares mĆ”s lejanos. Ā«En el caso de los refugiados ucranianos (las palabras son importantes: refugiados, no desplazados, porque estĆ”n protegidos de forma temporal y no permanente), las proporciones no son las mismas porque Europa ha tomado medidas para acoger a los ucranianos a una escala sin precedentes, e incluso les ha permitido elegir su paĆs de destino dentro de la UEĀ».
Ā«Pero el riesgo para ellosĀ» -en opinión del investigador del ISPI- Ā«es que este tipo de acogida ‘con fecha lĆmite’ llegue a su fin, y que cambien las opiniones de las sociedades y los gobiernos europeos. Tenemos que trabajar para narrar estas migraciones forzosas, sobre todo para subrayar sus Ć©xitos, que los hay: en algunos paĆses europeos, hasta el 40% de los refugiados ucranianos ya han encontrado trabajoĀ».
Integración o inclusión: el reto de la acogida. Este fue el tĆtulo de la segunda sesión, moderada por el notario Vincenzo Lino y abierta por Ida Caracciolo (Universidad de Campania Luigi Vanvitelli), con la distinción fundamental y clara que hace el Derecho internacional entre el estatuto de refugiado y el de migrante.
Ā«Mientras que la soberanĆa de los EstadosĀ» -seƱaló Caracciolo- Ā«conoce lĆmites importantes y consolidados en lo que respecta a la acogida e integración/inclusión de los refugiados, el trato a los migrantes sigue dejĆ”ndose en gran medida a la discrecionalidad de los Estados. Sólo el corpus iuris general de los derechos humanos (los dos Pactos de las Naciones Unidas de 1966 sobre derechos civiles y polĆticos y sobre derechos económicos y sociales, el Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950 y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 2000) se aplica a ambas categorĆas, al estar centrado en el individuo como talĀ».
Sobre la valiosa labor del Centro Astalli, Donatella Parisi, su responsable de Comunicación, llamó la atención sobre la gradualidad y complejidad del proceso de integración de solicitantes de asilo y refugiados. Ā«Un procesoĀ», dijo, Ā«que implica diferentes esferas: económica, jurĆdica, social, cultural. Por ello, el Centro Astalli lleva a cabo proyectos de acompaƱamiento social y sensibilización cultural. Desde el primer dĆa de acogida trabajamos con los refugiados para mejorar sus oportunidades de inclusión y combatir el racismo y la xenofobia. Los inmigrantes, con su demanda de integración, han estado en el corazón de la Comunidad de Sant’Egidio desde finales de los aƱos setenta, cuando empezaron a ser una presencia significativa en la sociedad italiana. A lo largo de los aƱos, el compromiso con la acogida y la integración ha ido creciendo, en Italia y en todo el mundo. Nacieron las escuelas de lengua y cultura. Con los corredores humanitarios se ha creado una vĆa de inmigración legal y seguraĀ».Ā
Massimiliano Signifredi (oficina de prensa de la Comunidad de Sant’Egidio) destacó algunas de sus particularidades: Ā«Gracias a la colaboración con las Iglesias protestantes italianas y la Conferencia Episcopal Italiana, el proyecto de corredores humanitarios, basado enteramente en la sociedad civil y replicado tambiĆ©n en Francia y BĆ©lgica, ha permitido ya a mĆ”s de seis mil refugiados vulnerables llegar a Europa de forma segura, convirtiĆ©ndose en un modelo de integración. Los que han sido aceptados han aprendido inmediatamente el idioma y han encontrado trabajo. Los corredores humanitarios han inaugurado una narrativa diferente de la inmigración, rescatando este fenómeno de Ć©poca de la instrumentalización y el miedoĀ».
Raffaele Iaria (Fundación Migrantes) coordinó el debate de clausura – El cuidado de las palabras y el respeto de las personas: la deontologĆa de quienes informan -, animado por el testimonio de algunas periodistas que desde hace aƱos se dedican a informar sobre el fenómeno migratorio.
Ā«Seguimos preocupados por las consecuencias de los flujos mientras se produce una constante despersonalización del migranteĀ», advirtió Angela Caponnetto (RAI), cuestionando Ā«a los gobiernos europeos cada vez mĆ”s divididos sobre el tema, 8 Estados miembros han llegado a pedir que se revise el derecho de asilo, considerado un factor de empuje para quienes intentan llegar a Europa esperando una vida mejor, con el riesgo de encerrarse cada vez mĆ”s en una ‘fortaleza'Ā». En este contexto, la función del reportero es fundamental para dar forma a miles de vidas humanas que corren el riesgo de quedarse sólo en sombras sin almaĀ».
Anna Meli (Associazione Carta di Roma) evocó las palabras de Valerio Cataldi (presidente de la Asociación), para quien «en los últimos diez años se ha consolidado la «mÔquina del miedo», que comienza en primavera con la alarma de «un millón de personas listas para partir desde las costas de Libia» y continúa con el recuento de las llegadas a los puertos italianos. Una dinÔmica ansiógena, un goteo de cifras que despierta ansiedad y produce miedo. Donde la realidad, la vida real, la verdad sustancial de los hechos son otra cosa».
‘Emergencia’, ‘recepción indiscriminada’, ‘invasión’. ĀæQuĆ© tĆ©rminos utilizamos para hablar de inmigración? Ā ĀæHasta quĆ© punto se ajustan a la realidad las palabras que elegimos? ĀæSomos realmente capaces de contextualizar los fenómenos migratorios que afectan a nuestro paĆs y a Europa? Estas son las preguntas que Eleonora Camilli planteó al final de la Jornada.Ā Para el periodista de Social Editor, Ā«nos enfrentamos a la narrativa, a menudo distorsionada, de la inmigración. Y sobre el doble rasero de protección, acogida y narrativa entre distintos flujos migratorios: en particular entre las llegadas por el MediterrĆ”neo o la ruta de los Balcanes y el extraordinario flujo de refugiados procedentes de UcraniaĀ».
