En las pasadas semanas el Papa se ha prodigado en enseñanzas, discursos y alocuciones a diversos grupos con motivo de aniversarios o peregrinaciones a Roma. Seleccionamos aquà tres temÔticas: educación, misericordia (con ocasión del domingo de la misericordia) y familia (a propósito del año Familia Amoris Laetitia, que concluirÔ el 26 de junio de 2022, con el X Encuentro mundial de las familias en Roma).
Educación: calidad, visión cristiana, integralidad
Francisco ha dedicado recientemente dos discursos a la educación. El primero, dirigido al Global Researchers Advancing Catholic Project (20-IV-2022). Ya en su exhortación programĆ”tica Evangelii gaudium (2013), el Papa advertĆa que en una sociedad de la información que nos satura indiscriminadamente de datos, todos en el mismo nivel, y termina llevĆ”ndonos a una tremenda superficialidad a la hora de plantear las cuestiones morales, [ā¦] se vuelve necesaria una eduĆ„cación que enseƱe a pensar crĆticamente y que ofrezca un camino de maduración en valores (n. 64).
Retomando este argumento, a partir del contexto socio-cultural contemporÔneo, señala ahora el objetivo de un proyecto católico de educación:
āComo educadores, estĆ”is llamados a alimentar el deseo de verdad, de bondad y de belleza que habita en el corazón de cada uno, para que todos aprendan a amar la vida y abrirse a la plenitud de la vidaā.
Esto, aƱade, implica buscar formas de investigación que combinen buenos mĆ©todos para servir a la persona como un todo, en un proceso de desarrollo humano integral. Con otras palabras, formar juntos cabeza, manos y corazón: preservar y potenciar el vĆnculo entre aprender, hacer y sentir en el sentido mĆ”s noble. Y de esta forma los educadores católicos pueden ofrecer a la vez un excelente expediente acadĆ©mico y una visión coherente de la vida inspirada en las enseƱanzas de Cristo.
Madurez, identidad cristiana, compromiso social
En segundo lugar, expresa Francisco la continuidad de este afĆ”n con lo que el Concilio Vaticano II seƱala: que la obra educativa de la Iglesia se dirige no sólo a āasegurar la madurez propia de la persona humana, [ā¦] sino que tiende sobre todo a que los bautizados, iniciados progresivamente en el conocimiento del misterio de la salvación, tomen cada vez mĆ”s conciencia del don de la fe que han recibidoā (Decl. Gravissimum educationis, 2).
Sobre la base de una visión cristiana de la vida (el saberse, educadores y alumnos, hijos amados de Dios en la Ćŗnica familia humana), dice el Papa, āla educación católica nos compromete, entre otras cosas, a construir un mundo mejor enseƱando la convivencia mutua, la solidaridad fraterna y la pazā. Hemos de desarrollar herramientas para promover estos valores en las instituciones educativas y el los estudiantes.
En tercer lugar, ademĆ”s de salir al encuentro de la situación educativa actual y subrayar la base de la visión cristiana, observa el Papa que āla educación católica es tambiĆ©n evangelización: dar testimonio de la alegrĆa del Evangelio y de su capacidad para renovar nuestras comunidades y dar esperanza y fuerza para afrontar con sabidurĆa los desafĆos actualesā.
El segundo discurso es el dirigido por el Santo Padre a los rectores de las universidades del Lazio (16-V-2022). TambiĆ©n parte de la situación actual: āLos aƱos de la pandemia, la expansión en Europa de la ātercera guerra mundialā que comenzó a pedazos y ahora parece que ya no serĆ” a pedazos, la cuestión ambiental global, el crecimiento de las desigualdades, nos interpelan de una manera sin precedentes y aceleradaā.
El reto educativo, explica Francisco, tiene por tanto una fuerte implicación cultural, intelectual y moral; pues debe afrontar esa situación, que conlleva el āriesgo de generar un clima de desĆ”nimo, desconcierto, pĆ©rdida de confianza, peor aĆŗn: adictivoā. Se trata de una crisis que, por otra parte, nos puede hacer crecer, siempre que la superemos.
Evoca Francisco el Pacto educativo global, en marcha en todo el mundo, junto con la firma, en febrero de 2019, del documento sobre la fraternidad humana, donde se dice: ānos preocupa una formación integral que se resuma en el conocimiento de uno mismo, del hermano, de la creación y de lo Trascendenteā. Este horizonte, indica el Papa a los rectores de universidades, solo se puede abordar ācon sentido crĆtico, libertad, sano enfrentamiento y diĆ”logoā, mĆ”s allĆ” de barreras y confines. Es algo que pertenece, ademĆ”s, al ideal de la universidad, que es una comunidad, pero tambiĆ©n una convergencia de saberes en torno a la verdad y al diĆ”logo.
Prueba de ello, observa, es el movimiento de muchos doctorandos en economĆa, interesados en āconstruir respuestas nuevas y eficaces, superando viejas incrustaciones ligadas a una estĆ©ril cultura de competencia por el poderā.
Todo esto requiere la escucha (de los estudiantes y de los colegas, también de la realidad), asà como la imaginación y la inversión, para formar a los estudiantes también en el respeto a sà mismos, a los demÔs, al mundo creado y al Creador.
En suma: una educación que debe estar unida a la vida, a las personas y a la sociedad; sin prejuicios ideológicos, sin miedos, huidas o conformismos.
Misericordia: alegrĆa, perdón y consuelo
Segundo tema: la misericordia. En la āmisa de la divina misericordiaā, celebrada en la basĆlica de San Pedro el segundo domingo de pascua (24-IV-2022), Francisco tomó pie en el saludo de Cristo que trae la paz (cf. Jn 20, 19.21.26). En esa paz apuntaba el Papa tres dimensiones: āda alegrĆa, luego suscita el perdón, y finalmente consuela en la fatigaā. QuĆ© duda cabe que necesitamos mucho de todo eso en nuestro mundo.
JesĆŗs no recrimina a sus discĆpulos, por los fallos y pecados pasados, sino que les anima. Les trae āuna alegrĆa que levanta sin humillarā. Y como el Padre le ha enviado, les envĆa a ellos para que perdonen (cf. vv. 21 y 23) en el sacramento de la reconciliación.
Esto nos interpela a todos: āPreguntĆ©monos: yo, aquĆ donde vivo, yo en la familia, yo en el trabajo, en mi comunidad, Āæpromuevo la comunión, soy artĆfice de reconciliación? ĀæMe comprometo a calmar los conflictos, a llevar perdón donde hay odio, paz donde hay rencor? ĀæO yo caigo en el mundo de las habladurĆas que siempre mata?ā
Vemos āinvitaba el Papaā, tambiĆ©n en el modo con que JesĆŗs trata al apóstol TomĆ”s, que el SeƱor no viene de modo triunfante y abrumador, con milagros rimbombantes, sino que nos consuela con su misericordia, presentĆ”ndonos sus llagas. Por eso āen nuestro ministerio de confesores debemos hacer ver a la gente que ante sus pecados estĆ”n las llagas del SeƱor, que son mĆ”s poderosas que el pecadoā.
JesĆŗs, repetirĆ” el sucesor de Pedro en el Regina Caeli, āno busca cristianos perfectosā, sino que volvamos a Ćl, una y otra vez, sabiĆ©ndonos necesitados de su gracia, especialmente tras nuestras dudas, debilidades y crisis; porque siempre quiere darnos āotra oportunidadā; y desea que nosotros nos comportemos tambiĆ©n asĆ con los demĆ”s.
El lunes siguiente (25-IV-2022) tuvo un encuentro con los sacerdotes āMisioneros de la Misericordiaā. Era el tercero despuĆ©s de otros dos en 2016 y 2018. Esta vez glosó la figura bĆblica de Ruth, cuya fidelidad y generosidad premió Dios con creces. Como Dios, que permanece silencioso en el libro de Ruth, tambiĆ©n deben actuar los sacerdotes: āNo olvidemos nunca que Dios no actĆŗa en la vida diaria de las personas a travĆ©s de actos llamativos, sino de manera silenciosa, discreta, sencilla, tanto que se manifiesta a travĆ©s de las personas que se convierten en sacramento de su presencia. Y vosotros sois sacramento de la presencia de Dios. Os ruego que mantengĆ”is lejos de vosotros todas las formas de juicio y poner siempre el deseo de comprender a la persona que estĆ” delanteā.
Y terminaba Francisco evocando algunas figuras de sacerdotes misericordiosos, que confesaban a muchas personas, y que, como el SeƱor, nunca se cansaban de perdonar.
Familia: remedio contra el individualismo
En el marco de este aƱo Familia Amoris laetitia, ya cercano a su fin, el Papa se dirigió a la sesión plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales (Discurso, 29-IV-2022), reunida para tratar sobre la realidad de la familia. En el contexto de la crisis actual, prolongada y mĆŗltiple, que pone a prueba a tantas familias, Francisco desea redescubrir āel valor de la familia como fuente y origen del orden social, como cĆ©lula vital de una sociedad fraterna y capaz de cuidar de la casa comĆŗnā.
En primer lugar, seƱala que, a pesar de los muchos cambios que han experimentado en la historia y en los distintos pueblos, āel matrimonio y la familia no son instituciones puramente humanasā. Son, ademĆ”s, un remedio al individualismo dominante.
El genoma social de la familia
El bien que promueve la familia no es meramente asociativo, una suma de personas con fines de utilidad, sino un vĆnculo relacional de perfección. AsĆ es, porque los miembros de la familia maduran al abrirse entre sĆ y a otros. Ese podrĆa llamarse su āgenoma socialā. Al mismo tiempo, āla familia es lugar de la acogidaā, especialmente donde hay miembros frĆ”giles o discapacitados, como tambiĆ©n es escuela de gratuidad.Ā
Para desplegar su naturaleza, la familia necesita āque se promuevan en todos los paĆses polĆticas sociales, económicas y culturales āamigas de la familiaā.
ConcluĆa el Papa seƱalando algunas condiciones para redescubrir la belleza de la familia. Primera, sacar de los ojos ālas cataratas de las ideologĆasā. Segunda, redescubrir āla correspondencia entre matrimonio natural y sacramentalā (que no es, este Ćŗltimo un aƱadido yuxtapuesto a la institución familiar). Tercera condición: la conciencia de āla gracia del sacramento del Matrimonio āque es el sacramento āsocialā por excelenciaā cura y eleva a toda la sociedad humana y es fermento de fraternidadā (cf. Amoris laetitia, n. 74).
El Ćŗnico gran objetivo: la familia evangelizadora
Finalmente, tambiĆ©n sobre la familia, cabe destacar el Discurso del Papa al Congreso internacional de TeologĆa moral (13-V-2022). Comienza ponderando la riqueza espiritual de la familia, tal como puso de relieve la Amoris laetitia. Pasa luego a considerar que los desafĆos de nuestra Ć©poca piden que la teologĆa moral, por una parte, hable āun lenguaje comprensibleā para los interlocutores, y no solo para los expertos; y ademĆ”s, que, en atención a la conversión pastoral y la transformación misionera de la Iglesia, estĆ© atenta a ālas heridas de la humanidadā. Y aƱade que todo ello puede ser ayudado por la interdiciplinaridad, entre teologĆa, ciencias humanas y filosofĆa.
āEl Ćŗnico gran objetivoā, seƱala el Papa, āes responder a esta pregunta: ĀæCómo las familias cristianas de hoy, en la alegrĆa y el esfuerzo del amor conyugal, filial y fraterno, dan testimonio de la buena noticia del Evangelio de Jesucristo?ā.
El congreso se inscribe, no solo de hecho sino como perspectiva de fondo, en el marco de la sinodalidad.
La sinodalidad āexplica el sucesor de Pedroā no es una cuestión meramente tĆ”ctica, sino una necesidad para profundizar en la verdad de la Revelación, que no es algo abstracto, sino vinculado a la experiencia de las personas, culturas y religiones. āLa verdad de la Revelación se dirige a la historia āĀ”es histórica!ā, a sus destinatarios, que estĆ”n llamados a realizarla en la ācarneā de su testimonioā. TambiĆ©n las familias: āĀ”CuĆ”nta riqueza de bien hay en la vida de tantas familias, en todo el mundo!ā
ĀæY quĆ© tiene que ver esto ācabrĆa preguntarseā con la teologĆa moral? Pues que el matrimonio y la familia cristiana son ālugaresā y ātiemposā (kairós) de la acción de Dios, donde la reflexión teológica puede beber para profundizar y presentar mejor la fe y la moral.
Precisamente por eso āapunta el Papaā es mĆ”s necesaria que nunca la prĆ”ctica del discernimiento, abriendo espacio āa la conciencia de los fieles, que muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus limitaciones y pueden llevar a cabo su discernimiento personal ante situaciones en las que se rompen todos los esquemasā (Amoris laetitia, 37.).
La teologĆa moral, en efecto, tiene delante un desafĆo no pequeƱo, al servicio de ese gran objetivo de que las familias anuncien y testimonien el mensaje evangĆ©lico.
AsĆ les dice Francisco a los moralistas: āA todos vosotros se os pide hoy repensar las categorĆas de la teologĆa moral, en su vĆnculo recĆproco: la relación entre gracia y libertad, entre conciencia, bondad, virtudes, norma y phrónesis aristotĆ©lica, prudentia tomista y discernimiento espiritual, relación entre naturaleza y cultura, entre la pluralidad de lenguas y la unicidad del Ć”gapeā.
El obispo de Roma invita a los moralistas a tener en cuenta las enriquecedoras diferencias de las culturas y, sobre todo, las experiencias concretas de los creyentes. Les anima a inspirarse en las raĆces cristianas, como deben hacer siempre los teólogos, pero no para retroceder sino para seguir adelante en el camino de la obediencia a Jesucristo, sin encerrarse en una casuĆstica empobrecedora o decadente.
Concluye insistiendo en la verdadera finalidad, ese Ćŗnico gran objetivo: el papel evangelizador de la familia, con alegrĆa: āĀ”Que la alegrĆa del amor, que encuentra un testimonio ejemplar en la familia, se convierta en signo eficaz de la alegrĆa de Dios que es misericordia y de la alegrĆa de quien recibe esta misericordia como un don! AlegrĆaā.