A la vez, el Papa estrechó lazos con los cristianos griegos āen paĆses que cada vez acogen a mĆ”s ciudadanos católicosā y animó a la participación de todos para afrontar los retos que Europa tiene planteados.
Paciencia, fraternidad y acogida
En su encuentro con los fieles católicos de Chipre (catedral maronita de Nuestra SeƱora de las Gracias, 2-XII-2021), Francisco manifestó su alegrĆa por visitar la isla, siguiendo los pasos del apóstol BernabĆ©, hijo de este pueblo. Alabó la labor de la Iglesia maronita āde origen libanĆ©sā y subrayó la misericordia como caracterĆstica de la vocación cristiana, asĆ como la unidad en la diversidad de ritos.
Tomando pie en la historia de BernabĆ©, seƱaló dos caracterĆsticas que debe tener la comunidad cristiana: la paciencia y la fraternidad.
AsĆ como la Iglesia en Chipre tiene sus brazos abiertos (acoge, integra y acompaƱa), seƱaló Francisco, este es āun mensaje importanteā tambiĆ©n para la Iglesia en toda Europa, marcada por la crisis de fe. āNo sirve ser impulsivos, no sirve ser agresivos, nostĆ”lgicos o quejumbrosos, es mejor seguir adelante leyendo los signos de los tiempos y tambiĆ©n los signos de la crisis. Es necesario volver a comenzar y anunciar el Evangelio con paciencia, tomar en mano las Bienaventuranzas, sobre todo anunciarlas a las nuevas generacionesā.
Con referencia al padre del hijo pródigo, siempre dispuesto a perdonar, aƱadió el Papa: āEs lo que deseamos hacer con la gracia de Dios en el itinerario sinodal: la oración paciente, la escucha paciente de una Iglesia dócil a Dios y abierta al hombreā. Una referencia tambiĆ©n a seguir el ejemplo de la tradición ortodoxa, como surgió tambiĆ©n en el encuentro con el arzobispo ortodoxo de Atenas, Jerónimo II.
Y sobre la fraternidad, en un ambiente en que existe gran diversidad de sensibilidades ritos y tradiciones, insistió: āNo debemos sentir la diversidad como una amenaza contra la identidad, ni debemos recelar y preocuparnos de los respectivos espacios. Si caemos en esta tentación crece el miedo, el miedo genera desconfianza, la desconfianza conduce a la sospecha y, antes o despuĆ©s, lleva a la guerraā.
Por tanto, esnecesario, junto a āuna Iglesia paciente, que discierne, que no se asusta nunca, que acompaƱa y que integraā, tambiĆ©n āuna Iglesia fraterna, que hace espacio al otro, que discute, pero permanece unida y crece en la discusiónā.
Esas mismas ideas de paciencia y acogida, la subrayó tambiĆ©n el mismo dĆa con las autoridades civiles. Evocó la imagen de la perla que fabrica la ostra, cuando, con paciencia y en la oscuridad, teje sustancias nuevas junto al agente que la ha herido.En el vuelo de vuelta hablarĆa del perdón āademĆ”s de rezar y trabajar juntos, y de la tarea de los teólogosā como caminos para avanzar en el ecumenismo.
Un anuncio consolador y concreto, generoso y alegre
Al dĆa siguiente sostuvo Francisco un encuentro con los obispos ortodoxos (cfr. Encuentro con el Santo SĆnodo en su catedral de Nicosia, 3-XII-2021) que ofreció una aportación de luz y Ć”nimo para el ecumenismo. A raĆz del nombre de BernabĆ©, que significa āhijo de consueloā o āhijo de la exhortaciónā, seƱaló el Papa que el anuncio de la fe no puede ser genĆ©rico, sino que ha de llegar realmente a las personas, a sus experiencias e inquietudes, y para eso es necesario escuchar y conocer sus necesidades, como es comĆŗn en la sinodalidad que viven las Iglesias ortodoxas.
En esa misma jornada (3-XII-2021) celebró misa en el estadio GSP de Nicosia. En su homilĆa, el Papa exhortó a los fieles al encuentro, la bĆŗsqueda y el seguimiento de JesĆŗs. De modo que sea posible el āllevar las heridas juntosā como los dos ciegos del Evangelio (cfr. Mt 9, 27).
En lugar de encerrarnos en la oscuridad y melancolĆa, en las cegueras de nuestro corazón a causa del pecado, hemos de clamar a JesĆŗs que pasa por nuestra vida. Y hemos de hacerlo, en efecto, compartiendo nuestras heridas y afrontando el camino juntos, saliendo del individualismo y de la autosuficiencia, como verdaderos hermanos, hijos del Ćŗnico Padre celestial. āLa curación llega cuando llevamos juntos las heridas, cuando afrontamos juntos los problemas, cuando nos escuchamos y hablamos entre nosotros. Y esta es la gracia de vivir en comunidad, de comprender el valor de estar juntos, de ser comunidadā. De este modo tambiĆ©n nosotros podremos anunciar el Evangelio con alegrĆa (cfr. Mt 9, 30-31); pues āla alegrĆa del Evangelio libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonioā.
TodavĆa tuvo tiempo Francisco, ese dĆa, para una oración ecumĆ©nica con los migrantes (en la parroquia de la Santa Cruz, Nicosia, 3-XII-2021), diciĆ©ndoles con san Pablo: āUstedes ya no son extraƱos ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familia de Diosā (Ef2, 19). Respondiendo a las inquietudes que le habĆan hecho llegar, los animó a conservar y cultivar sus raĆces. Y abrirse, al mismo tiempo, confiadamente a Dios, para vencer las tentaciones del odio ālos intereses o los prejuicios propios o de grupoā con la fuerza de la fraternidad cristiana. De este modo se puede hacer realidad los sueƱos, ser fermento de una sociedad donde se respete la dignidad humana y se camine, libres y juntos, hacia Dios.
Implicación de todos en los retos de Europa
El sĆ”bado, 4 de diciembre, Francisco llegó a Atenas, capital de Grecia, cuna de la democracia y memoria de Europa. En el palacio presidencial, reconoció abiertamente: āSin Atenas y sin Grecia, Europa y el mundo no serĆan lo que son: serĆan menos sabios y menos felicesā. āPor aquĆā āaƱadióāāhan pasado los caminos del Evangelio que han unido el Oriente y el Occidente, los Santos Lugares y Europa, JerusalĆ©n y Romaā. āEsos Evangelios que, para llevar al mundo la buena noticia de Dios amante del hombre, se escribieron en griego, lengua inmortal usada por la Palabra āel Logosā para expresarse, lenguaje de la sabidurĆa humana convertido en voz de la SabidurĆa divinaā.En su encuentro con el arzobispo ortodoxo de Atenas (4-XII-2021), Jerónimo II, el Papa evocó la gran contribución de la cultura griega al cristianismo en la Ć©poca de los Padres y de los primeros concilios ecumĆ©nicos.
A los griegos les debe mucho el cristianismo y tambiĆ©n la democracia, que ha dado origen a la Unión Europea. Sin embargo āconstató el Papa en el palacio presidencial con preocupaciónā, en nuestros dĆas estamos ante un retroceso de la democracia, no solo en el continente europeo.
Invitó a superar el āescepticismo democrĆ”ticoā, resultado, entre otros factores, del autoritarismo y del populismo, del consumismo, del cansancio y las colonizaciones ideológicas. Insistió en la necesidad de la participación de todos, no sólo para alcanzar objetivos comunes, sino porque responde a lo que somos: āseres sociales, irrepetibles y al mismo tiempo interdependientesā.
Citando a De Gasperi āuno de los constructores de Europaā pidió buscar la justicia social en los diversos frentes (cambio climĆ”tico, pandemia, mercado comĆŗn, pobrezas extremas), en medio de lo que parece un mar turbulento y āuna odisea larga e irrealizableā, en clara referencia al relato de Homero.
Evocó la Iliada, cuando dice Aquiles: āMe es tan odioso como las puertas del Hades quien piensa una cosa y manifiesta otraā (IlĆada, IX, 312-313). Continuó en clave de cultura griega y, bajo el sĆmbolo solidario del olivo, exhortó a cuidar de los migrantes y refugiados en Europa.
Con referencia a los enfermos, no nacidos y ancianos, Francisco tomó las palabras del juramento de Hipócrates, donde se compromete a āregular el tenor de vida por el bien de los enfermosā, āabstenerse de todo daƱo y ofensaā a los demĆ”s, y salvaguardar la vida en todo momento, particularmente en el seno materno. SeƱaló, en clara alusión a la eutanasia, que los ancianos son el signo de la sabidurĆa de un pueblo: āEn efecto, la vida es un derecho; no lo es la muerte, que se acoge, no se suministraā.
TambiĆ©n bajo el sĆmbolo del olivo agradeció el reconocimiento pĆŗblico de la comunidad católica y auspició un estrechamiento de los lazos fraternos entre los cristianos.
Encuentro entre el cristianismo y la cultura griega
Para estrechar los lazos entre el cristianismo y la cultura griega, y a la luz de la predicación de san Pablo en el areópago de Atenas (cfr. Hch 17, 16-34), el Papa señaló algunas actitudes fundamentales que deben brillar en los fieles católicos: la confianza, la humildad y la acogida (cfr. Encuentro con los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y catequistas,catedral de san Dionisio, Atenas, 4-XII-2021).
Lejos de desanimarse y lamentarse por el cansancio o las dificultades, es preciso imitar la fe y la valentĆa de san Pablo. āEl apóstol Pablo, cuyo nombre remite a la pequeƱez, vivió en la confianza porque acogió en el corazón estas palabras del Evangelio, hasta el punto de enseƱarlas a los hermanos de Corinto (cfr. 1 Co 1, 25.27).
El apóstol no les dijo: āse estĆ”n equivocando en todoā o āahora les enseƱo la verdadā, sino que comenzó acogiendo su espĆritu religiosoā (cfr. Hch 17, 22-23). Como sabĆa que Dios trabaja en el corazón del hombre, Pablo āacogió el deseo de Dios escondido en el corazón de esas personas y amablemente quiso transmitirles el asombro de la fe. Su estilo no fue impositivo, sino propositivoā.
En este punto, Francisco recordó que Benedicto XVI aconsejó poner atención a los agnósticos o ateos, especialmente porque ācuando hablamos de una nueva evangelización, estas personas tal vez se asustan. No quieren verse a sĆ mismas como objeto de misión, ni renunciar a su libertad de pensamiento y de voluntadā (Discurso a la Curia romana, 21-XII-2009).
De ahĆ la importancia de la acogida y la hospitalidad desde un corazón abierto hasta ser capaces de soƱar y trabajar juntos, católicos y ortodoxos, otros creyentes, tambiĆ©n hermanos agnósticos, todos, para cultivar la āmĆsticaā de la fraternidad (cfr. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 87).
El domingo 5 de diciembreel Papa visitó a los refugiados en el centro de acogida e identificación de Mitilene. Pidió a la comunidad internacional y a cada uno que se superen los egoĆsmos individualistas y se dejen de construir muros y barreras. Citó unas palabras de Elie Wiesel, que sobrevivió a los campos de concentración nazis: āCuando las vidas humanas estĆ”n en peligro, cuando la dignidad humana estĆ” en peligro, los lĆmites nacionales se vuelven irrelevantesā (Discurso de aceptación del Premio Nobel de la paz, 10-XII-1986).
Con expresión que se ha hecho cĆ©lebre aƱadió el Papa, refiriĆ©ndose al mar MediterrĆ”neo:āĀ”No dejemos que el mare nostrum se convierta en un desolador mare mortuum, ni que este lugar de encuentro se vuelva un escenario de conflictos! No permitamos que este āmar de los recuerdosā se transforme en el āmar del olvidoā. Hermanos y hermanas, les suplico: Ā”detengamos este naufragio de civilización!ā
Conversión, esperanza, valentĆa
En la homilĆa de ese domingo (cfr. Misa en el Megaron Concert Hall, Atenas, 5-XII-2021), Francisco tomó pie de la predicación de san Juan Bautista en el desierto para apelar a la conversión, actitud radical que Dios nos pide a todos: āConvertirse es pensar mĆ”s allĆ”, es decir, ir mĆ”s allĆ” del modo habitual de pensar, mĆ”s allĆ” de los esquemas mentales a los que estamos acostumbrados. Pienso en los esquemas que reducen todo a nuestro yo, a nuestra pretensión de autosuficiencia. O en esos esquemas cerrados por la rigidez y el miedo que paralizan, por la tentación del āsiempre se ha hecho asĆ, Āæpara quĆ© cambiar?ā [ā¦]. Convertirse, entonces, significa no prestar oĆdo a aquello que corroe la esperanza, a quien repite que en la vida nunca cambiarĆ” nada ālos pesimistas de siempreā; es rechazar el creer que estamos destinados a hundirnos en las arenas movedizas de la mediocridad; es no rendirse a los fantasmas interiores, que se presentan sobre todo en los momentos de prueba para desalentarnos y decirnos que no podemos, que todo estĆ” mal y que ser santos no es para nosotrosā.
Por eso, aƱadĆa, junto con la caridad y la fe, es preciso pedir la gracia de la esperanza. āPorque la esperanza reanima la fe y reaviva la caridadā. Ese mensaje se hizo tambiĆ©n presente, con otro lenguaje, el Ćŗltimo dĆa en su encuentro con los jóvenes atenienses.
En un discurso lleno de alusiones a la cultura griega (el orĆ”culo de Delfos, el viaje de Ulises, el canto de Orfeo, la aventura de TelĆ©maco), Francisco les habló de belleza y asombro, servicio y fraternidad, valentĆa y espĆritu deportivo (cfr. Encuentro con los jóvenes en la escuela San Dionisio, Atenas, 6-XII-2021).
El asombro āles explicóā es tanto el principio de la filosofĆa como una buena actitud para abrirse a la fe. Asombro ante el amor de Dios y su perdón (Dios siempre perdona). Aventura de servir con encuentros reales y no solo virtuales. AsĆ se descubre y se vive como āhijos amados de Diosā y se descubre a Cristo que nos sale al encuentro en los demĆ”s.
Aldespedirse de ellos les propuso āla valentĆa de seguir adelante, la valentĆa de arriesgar, la valentĆa de no quedarse en el sofĆ”. El coraje de arriesgar, de ir al encuentro de los otros, nunca aislados, siempre con los demĆ”s. Y con esa valentĆa, cada uno de ustedes se encontrarĆ” a sĆ mismo, encontrarĆ” a los otros y hallarĆ” el sentido de la vida. Les deseo esto, con la ayuda de Dios, que los ama a todos. Dios los ama, sean valientes, Ā”sigan adelante! BrostĆ , óli masĆ! [Ā”Adelante, todos juntos!]ā.