A Catholic perspective on current events

La dimensión social del Evangelio (sobre el viaje a Chipre y Grecia)

A punto de cumplir 85 años, el Papa realizó un viaje relÔmpago, un verdadero maratón, a Chipre y Grecia, del 2 al 6 de diciembre. Allí puso de manifiesto la dimensión profundamente humana, social y, cabría decir, mediterrÔnea, del mensaje cristiano. 

Ramiro Pellitero

2 de January de 2022

El Papa celebra la Misa en el estadio GSP de Nicosia, Chipre.

A la vez, el Papa estrechó lazos con los cristianos griegos –en paĆ­ses que cada vez acogen a mĆ”s ciudadanos católicos– y animó a la participación de todos para afrontar los retos que Europa tiene planteados. 

Paciencia, fraternidad y acogida

En su encuentro con los fieles católicos de Chipre (catedral maronita de Nuestra SeƱora de las Gracias, 2-XII-2021), Francisco manifestó su alegrĆ­a por visitar la isla, siguiendo los pasos del apóstol BernabĆ©, hijo de este pueblo. Alabó la labor de la Iglesia maronita –de origen libanĆ©s– y subrayó la misericordia como caracterĆ­stica de la vocación cristiana, asĆ­ como la unidad en la diversidad de ritos.

Tomando pie en la historia de BernabĆ©, seƱaló dos caracterĆ­sticas que debe tener la comunidad cristiana: la paciencia y la fraternidad. 

AsĆ­ como la Iglesia en Chipre tiene sus brazos abiertos (acoge, integra y acompaƱa), seƱaló Francisco, este es ā€œun mensaje importanteā€ tambiĆ©n para la Iglesia en toda Europa, marcada por la crisis de fe. ā€œNo sirve ser impulsivos, no sirve ser agresivos, nostĆ”lgicos o quejumbrosos, es mejor seguir adelante leyendo los signos de los tiempos y tambiĆ©n los signos de la crisis. Es necesario volver a comenzar y anunciar el Evangelio con paciencia, tomar en mano las Bienaventuranzas, sobre todo anunciarlas a las nuevas generacionesā€.

Con referencia al padre del hijo pródigo, siempre dispuesto a perdonar, aƱadió el Papa: ā€œEs lo que deseamos hacer con la gracia de Dios en el itinerario sinodal: la oración paciente, la escucha paciente de una Iglesia dócil a Dios y abierta al hombreā€. Una referencia tambiĆ©n a seguir el ejemplo de la tradición ortodoxa, como surgió tambiĆ©n en el encuentro con el arzobispo ortodoxo de Atenas, Jerónimo II. 

Y sobre la fraternidad, en un ambiente en que existe gran diversidad de sensibilidades ritos y tradiciones, insistió: ā€œNo debemos sentir la diversidad como una amenaza contra la identidad, ni debemos recelar y preocuparnos de los respectivos espacios. Si caemos en esta tentación crece el miedo, el miedo genera desconfianza, la desconfianza conduce a la sospecha y, antes o despuĆ©s, lleva a la guerraā€. 

Por tanto, esnecesario, junto a ā€œuna Iglesia paciente, que discierne, que no se asusta nunca, que acompaƱa y que integraā€, tambiĆ©n ā€œuna Iglesia fraterna, que hace espacio al otro, que discute, pero permanece unida y crece en la discusiónā€.

Esas mismas ideas de paciencia y acogida, la subrayó tambiĆ©n el mismo dĆ­a con las autoridades civiles. Evocó la imagen de la perla que fabrica la ostra, cuando, con paciencia y en la oscuridad, teje sustancias nuevas junto al agente que la ha herido.En el vuelo de vuelta hablarĆ­a del perdón –ademĆ”s de rezar y trabajar juntos, y de la tarea de los teólogos– como caminos para avanzar en el ecumenismo.

Un anuncio consolador y concreto, generoso y alegre

Al dĆ­a siguiente sostuvo Francisco un encuentro con los obispos ortodoxos (cfr. Encuentro con el Santo SĆ­nodo en su catedral de Nicosia, 3-XII-2021) que ofreció una aportación de luz y Ć”nimo para el ecumenismo. A raĆ­z del nombre de BernabĆ©, que significa ā€œhijo de consueloā€ o ā€œhijo de la exhortaciónā€, seƱaló el Papa que el anuncio de la fe no puede ser genĆ©rico, sino que ha de llegar realmente a las personas, a sus experiencias e inquietudes, y para eso es necesario escuchar y conocer sus necesidades, como es comĆŗn en la sinodalidad que viven las Iglesias ortodoxas.

En esa misma jornada (3-XII-2021) celebró misa en el estadio GSP de Nicosia. En su homilĆ­a, el Papa exhortó a los fieles al encuentro, la bĆŗsqueda y el seguimiento de JesĆŗs. De modo que sea posible el ā€œllevar las heridas juntosā€ como los dos ciegos del Evangelio (cfr. Mt 9, 27). 

En lugar de encerrarnos en la oscuridad y melancolĆ­a, en las cegueras de nuestro corazón a causa del pecado, hemos de clamar a JesĆŗs que pasa por nuestra vida. Y hemos de hacerlo, en efecto, compartiendo nuestras heridas y afrontando el camino juntos, saliendo del individualismo y de la autosuficiencia, como verdaderos hermanos, hijos del Ćŗnico Padre celestial. ā€œLa curación llega cuando llevamos juntos las heridas, cuando afrontamos juntos los problemas, cuando nos escuchamos y hablamos entre nosotros. Y esta es la gracia de vivir en comunidad, de comprender el valor de estar juntos, de ser comunidadā€. De este modo tambiĆ©n nosotros podremos anunciar el Evangelio con alegrĆ­a (cfr. Mt 9, 30-31); pues ā€œla alegrĆ­a del Evangelio libera del riesgo de una fe intimista, distante y quejumbrosa, e introduce en el dinamismo del testimonioā€

TodavĆ­a tuvo tiempo Francisco, ese dĆ­a, para una oración ecumĆ©nica con los migrantes (en la parroquia de la Santa Cruz, Nicosia, 3-XII-2021), diciĆ©ndoles con san Pablo: ā€œUstedes ya no son extraƱos ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familia de Diosā€ (Ef2, 19). Respondiendo a las inquietudes que le habĆ­an hecho llegar, los animó a conservar y cultivar sus raĆ­ces. Y abrirse, al mismo tiempo, confiadamente a Dios, para vencer las tentaciones del odio –los intereses o los prejuicios propios o de grupo– con la fuerza de la fraternidad cristiana. De este modo se puede hacer realidad los sueƱos, ser fermento de una sociedad donde se respete la dignidad humana y se camine, libres y juntos, hacia Dios.

Implicación de todos en los retos de Europa

El sĆ”bado, 4 de diciembre, Francisco llegó a Atenas, capital de Grecia, cuna de la democracia y memoria de Europa. En el palacio presidencial, reconoció abiertamente: ā€œSin Atenas y sin Grecia, Europa y el mundo no serĆ­an lo que son: serĆ­an menos sabios y menos felicesā€. ā€œPor aquĆ­ā€ –aƱadiĆ³ā€“ā€œhan pasado los caminos del Evangelio que han unido el Oriente y el Occidente, los Santos Lugares y Europa, JerusalĆ©n y Romaā€. ā€œEsos Evangelios que, para llevar al mundo la buena noticia de Dios amante del hombre, se escribieron en griego, lengua inmortal usada por la Palabra —el Logos— para expresarse, lenguaje de la sabidurĆ­a humana convertido en voz de la SabidurĆ­a divinaā€.En su encuentro con el arzobispo ortodoxo de Atenas (4-XII-2021), Jerónimo II, el Papa evocó la gran contribución de la cultura griega al cristianismo en la Ć©poca de los Padres y de los primeros concilios ecumĆ©nicos. 

A los griegos les debe mucho el cristianismo y tambiĆ©n la democracia, que ha dado origen a la Unión Europea. Sin embargo –constató el Papa en el palacio presidencial con preocupación–, en nuestros dĆ­as estamos ante un retroceso de la democracia, no solo en el continente europeo. 

Invitó a superar el ā€œescepticismo democrĆ”ticoā€, resultado, entre otros factores, del autoritarismo y del populismo, del consumismo, del cansancio y las colonizaciones ideológicas. Insistió en la necesidad de la participación de todos, no sólo para alcanzar objetivos comunes, sino porque responde a lo que somos: ā€œseres sociales, irrepetibles y al mismo tiempo interdependientesā€

Citando a De Gasperi –uno de los constructores de Europa– pidió buscar la justicia social en los diversos frentes (cambio climĆ”tico, pandemia, mercado comĆŗn, pobrezas extremas), en medio de lo que parece un mar turbulento y ā€œuna odisea larga e irrealizableā€, en clara referencia al relato de Homero. 

Evocó la Iliada, cuando dice Aquiles: ā€œMe es tan odioso como las puertas del Hades quien piensa una cosa y manifiesta otraā€ (IlĆ­ada, IX, 312-313). Continuó en clave de cultura griega y, bajo el sĆ­mbolo solidario del olivo, exhortó a cuidar de los migrantes y refugiados en Europa. 

Con referencia a los enfermos, no nacidos y ancianos, Francisco tomó las palabras del juramento de Hipócrates, donde se compromete a ā€œregular el tenor de vida por el bien de los enfermosā€, ā€œabstenerse de todo daƱo y ofensaā€ a los demĆ”s, y salvaguardar la vida en todo momento, particularmente en el seno materno. SeƱaló, en clara alusión a la eutanasia, que los ancianos son el signo de la sabidurĆ­a de un pueblo: ā€œEn efecto, la vida es un derecho; no lo es la muerte, que se acoge, no se suministraā€.

TambiĆ©n bajo el sĆ­mbolo del olivo agradeció el reconocimiento pĆŗblico de la comunidad católica y auspició un estrechamiento de los lazos fraternos entre los cristianos. 

Encuentro entre el cristianismo y la cultura griega

Para estrechar los lazos entre el cristianismo y la cultura griega, y a la luz de la predicación de san Pablo en el areópago de Atenas (cfr. Hch 17, 16-34), el Papa seƱaló algunas actitudes fundamentales que deben brillar en los fieles católicos: la confianza, la humildad y la acogida (cfr. Encuentro con los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y catequistas,catedral de san Dionisio, Atenas, 4-XII-2021). 

Lejos de desanimarse y lamentarse por el cansancio o las dificultades, es preciso imitar la fe y la valentĆ­a de san Pablo. ā€œEl apóstol Pablo, cuyo nombre remite a la pequeƱez, vivió en la confianza porque acogió en el corazón estas palabras del Evangelio, hasta el punto de enseƱarlas a los hermanos de Corinto (cfr. 1 Co 1, 25.27).

El apóstol no les dijo: ā€˜se estĆ”n equivocando en todo’ o ā€˜ahora les enseƱo la verdad’, sino que comenzó acogiendo su espĆ­ritu religiosoā€ (cfr. Hch 17, 22-23). Como sabĆ­a que Dios trabaja en el corazón del hombre, Pablo ā€œacogió el deseo de Dios escondido en el corazón de esas personas y amablemente quiso transmitirles el asombro de la fe. Su estilo no fue impositivo, sino propositivoā€.

En este punto, Francisco recordó que Benedicto XVI aconsejó poner atención a los agnósticos o ateos, especialmente porque ā€œcuando hablamos de una nueva evangelización, estas personas tal vez se asustan. No quieren verse a sĆ­ mismas como objeto de misión, ni renunciar a su libertad de pensamiento y de voluntadā€ (Discurso a la Curia romana, 21-XII-2009). 

De ahĆ­ la importancia de la acogida y la hospitalidad desde un corazón abierto hasta ser capaces de soƱar y trabajar juntos, católicos y ortodoxos, otros creyentes, tambiĆ©n hermanos agnósticos, todos, para cultivar la ā€œmĆ­sticaā€ de la fraternidad (cfr. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 87).

El domingo 5 de diciembreel Papa visitó a los refugiados en el centro de acogida e identificación de Mitilene. Pidió a la comunidad internacional y a cada uno que se superen los egoĆ­smos individualistas y se dejen de construir muros y barreras. Citó unas palabras de Elie Wiesel, que sobrevivió a los campos de concentración nazis: ā€œCuando las vidas humanas estĆ”n en peligro, cuando la dignidad humana estĆ” en peligro, los lĆ­mites nacionales se vuelven irrelevantesā€ (Discurso de aceptación del Premio Nobel de la paz, 10-XII-1986). 

Con expresión que se ha hecho cĆ©lebre aƱadió el Papa, refiriĆ©ndose al mar MediterrĆ”neo:ā€œĀ”No dejemos que el mare nostrum se convierta en un desolador mare mortuum, ni que este lugar de encuentro se vuelva un escenario de conflictos! No permitamos que este ā€˜mar de los recuerdos’ se transforme en el ā€˜mar del olvido’. Hermanos y hermanas, les suplico: Ā”detengamos este naufragio de civilización!ā€

Conversión, esperanza, valentía

En la homilĆ­a de ese domingo (cfr. Misa en el Megaron Concert Hall, Atenas, 5-XII-2021), Francisco tomó pie de la predicación de san Juan Bautista en el desierto para apelar a la conversión, actitud radical que Dios nos pide a todos: ā€œConvertirse es pensar mĆ”s allĆ”, es decir, ir mĆ”s allĆ” del modo habitual de pensar, mĆ”s allĆ” de los esquemas mentales a los que estamos acostumbrados. Pienso en los esquemas que reducen todo a nuestro yo, a nuestra pretensión de autosuficiencia. O en esos esquemas cerrados por la rigidez y el miedo que paralizan, por la tentación del ā€˜siempre se ha hecho asĆ­, Āæpara quĆ© cambiar?’ […]. Convertirse, entonces, significa no prestar oĆ­do a aquello que corroe la esperanza, a quien repite que en la vida nunca cambiarĆ” nada —los pesimistas de siempre—; es rechazar el creer que estamos destinados a hundirnos en las arenas movedizas de la mediocridad; es no rendirse a los fantasmas interiores, que se presentan sobre todo en los momentos de prueba para desalentarnos y decirnos que no podemos, que todo estĆ” mal y que ser santos no es para nosotrosā€.

Por eso, aƱadĆ­a, junto con la caridad y la fe, es preciso pedir la gracia de la esperanza. ā€œPorque la esperanza reanima la fe y reaviva la caridadā€. Ese mensaje se hizo tambiĆ©n presente, con otro lenguaje, el Ćŗltimo dĆ­a en su encuentro con los jóvenes atenienses. 

En un discurso lleno de alusiones a la cultura griega (el orĆ”culo de Delfos, el viaje de Ulises, el canto de Orfeo, la aventura de TelĆ©maco), Francisco les habló de belleza y asombro, servicio y fraternidad, valentĆ­a y espĆ­ritu deportivo (cfr. Encuentro con los jóvenes en la escuela San Dionisio, Atenas, 6-XII-2021). 

El asombro  –les explicó– es tanto el principio de la filosofĆ­a como una buena actitud para abrirse a la fe. Asombro ante el amor de Dios y su perdón (Dios siempre perdona). Aventura de servir con encuentros reales y no solo virtuales. AsĆ­ se descubre y se vive como ā€œhijos amados de Diosā€ y se descubre a Cristo que nos sale al encuentro en los demĆ”s.

Aldespedirse de ellos les propuso ā€œla valentĆ­a de seguir adelante, la valentĆ­a de arriesgar, la valentĆ­a de no quedarse en el sofĆ”. El coraje de arriesgar, de ir al encuentro de los otros, nunca aislados, siempre con los demĆ”s. Y con esa valentĆ­a, cada uno de ustedes se encontrarĆ” a sĆ­ mismo, encontrarĆ” a los otros y hallarĆ” el sentido de la vida. Les deseo esto, con la ayuda de Dios, que los ama a todos. Dios los ama, sean valientes, Ā”sigan adelante! BrostĆ , óli masĆ­! [Ā”Adelante, todos juntos!]ā€.

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